POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.
Conforme se desarrollan los primeros lances de esta ejemplar suerte, se ha podido comprobar que, al paso de los años se refinó, a tal grado que, ya evolucionado el toreo, ya superada la guerrera lidia emprendida por la torería de entresiglos, otros diestros, los que vendrían después de la famosa trilogía formada por Gaona, Belmonte y Joselito, pudieron expresar, bajo la poderosa influencia de estas columnas fundamentales del toreo. Sin ellos, la tauromaquia quizá no habría tenido el poderoso influjo de un cambio radical en forma de interpretación, pero sobre todo de ejecución en ciertas suertes, aún en momentos en que el toro seguía siendo un elemento protagónico importantísimo, y en momentos también previos a la instauración del peto (1928 en España; 1930 en México), lo que supondría un “antes y un después” en los significados específicos en la lidia.
Así que significados como los que vemos a continuación…
Manuel Domínguez capeando al natural. Ilustración aparecida en los Anales del Toreo.
…pasaron a formar parte de un evocador pasado, no necesariamente lleno de nostalgias sino como ingrediente perfecto de la evolución misma en todo el contexto de la tauromaquia. La “verónica” pasaba de buscar el horizonte a encontrarse con los artistas, cuya obra creadora hoy revisaré, al compás de varios poemas mexicanos que, en sus distintas épocas aquí reunidas, citan el lance como elemento incorporado a la literaria expresión. Por cierto, esos poemas, provienen de mi Tratado de la poesía mexicana en los toros. Siglos XVI al XXI, obra que está a punto de reunir 1, 700 poemas.
Manuel Jiménez Chicuelo quien, más que una “verónica” plantea un lance a pies juntos denominado “parón” o “delantal”, cercanos uno y otro de aquel otro venido desde el camino del Calvario…
1887
Amor Taurómaco
A una ella
Te ví una vez ya no recuerdo donde,
te confesé lo que por ti sentía,
hiciste una verónica María…
que tu fingido llanto me encantó.
(. . . . . . . . . . )
Nos volvimos a ver y hablamos mucho,
tú con palabras a mi ver sencillas
con sesgo me pusiste banderillas
que prudente el bolsillo resistió.
Manuel Pérez Aguado.
¡Genial de toda genialidad! este otro momento, captado por la sensible retina de Urbina. Es Francisco Vega de los Reyes Gitanillo de Triana, con el toro Como Tú, de San Mateo la célebre tarde del 3 de febrero de 1929, en la plaza de toros el Toreo de la Condesa.
1921
Tarde de toros
Sevilla: Tarde de toros.
limpio cielo de zafir
con relámpagos de sol.
Lluvia de púrpuras y oros
que al herir
simulan hacer hervir
el gran crisol
del Guadalquivir.
Verónicas y gaoneras
Y tras el cambio de rodillas
que levantó una polvareda,
para engranar vistosas suertes
Gaona clávase en la arena:
De la verónica los tiempos
mide con gracia y gentileza,
y estremecer hace la plaza
cuando ejecuta la gaonera,
esa gaonera cuya fama
es la mejor de sus proezas,
esa gaonera que en cantares
al son de la guitarra vuela…
Juan B. Delgado.
1935
JESÚS SOLÓRZANO.
SONETO.
En el ruedo hace derroche de valor
Sacando de los cuernos la silueta;
Cuando torea como un esteta,
Consiguiendo que le aclamen con fervor.
En la plaza su espada reluciente
Semeja filigrana de luz al recortar
El viento, en la tarde esplendente;
En que gallardo se tira a matar.
Alcanzando ruidosas ovaciones
El orfebre de la verónica magistral,
En un apoteosis de victoria;
Que haces estremecer los corazones
Con su temeraria faena triunfal;
¡Que le da el resplandor de la gloria!
Joaquín Herrera.
No es precisamente Jesús Solórzano, pero sí un torero contemporáneo a él: Paco Gorráez, quien nos deslumbra con otro lance a la “verónica” espolvoreado de estética y aplomo al mismo tiempo.
1942
EL MILAGRO DE LA VERÓNICA
A Ernesto García Cabral
Los brazos pordioseros, como péndulo doble,
arrastran por la arena la comba del percal,
y se diría que avanza con su ropaje noble,
en procesión hierática, un rojo cardenal.
Cuentan que la verónica, en bíblico desdoble,
enjuga con el paño la sangre de coral
de una herida de adorno; mientras el pasodoble
se deshoja en el aire como flor de metal.
Las piernas, en estacas, para cargar la suerte,
dejan a la cintura la burla de la muerte;
y cuando pasa el bruto, hendiendo el carnicol,
Se lleva en los pitones que un leve esguince libra,
hilos de seda y oro, entre los cuales vibra,
pimienta de la fiesta, el reflejo del sol.
Xavier Sorondo.
Ni más ni menos que Pepe Luis Vázquez. Felix Mendelsshon concibió hace casi 200 años una pieza musical denominada “Canción sin palabras”. Esta parece ser una “verónica sin palabras”.
1949
Negro toro.
II
Como un pétalo rojo, reluciente,
único desde el lirio del torero,
desmaya la verónica primero
su tibio beso hasta la arena ardiente.
Ritmo del movimiento omnipotente
de cautivar al toro en el engaño
con el lento capote o con el paño
que su recia muleta le consiente.
Se agitanta el torero de repente,
y enloquece en sus giros a la gente
que adora al hombre como un dios del ruedo.
(Cuando se pasa en pases naturales
a la muerte en sus sedas principales,
es Príncipe y es Rey, Héctor Saucedo).
Rodolfo Siller. 22 de junio de 1949.
Fermín Espinosa, el Joselito mexicano también se subió al “carro” de los artífices. En su poder incalculable cabía detener el tiempo para delinear su “verónica”.
1981
Villancico torero.
A Ignacio Mariano de las Casas.
(. . . . . . . . . .)
De ti verónicas sueñan
los toros en el potrero,
cuando los vaqueros duermen
lejos del agostadero.
Y con qué fino sentido
das tu luz al mundo entero,
cuando el farol invertido
te convierte El Calesero.
Capote de verde trigo
que llevas en tu esclavina,
gracia de Manuel Jiménez
convertida en chicuelina.
Eduardo Ruiz Gutiérrez.
A toda serie portentosa por “verónicas” viene el hierático remate… la “media” sublime. El que la prodiga aquí es Alberto Balderas.
1997
Manolete en México.
(……….)
II
La plaza de “EL TOREO” recibe la embajada
que de su brava fiesta la noble ESPAÑA envía:
Calientes voces mezclan su extraña algarabía
cruzando el sol azteca de la arena dorada.
¡Qué suavidad al viento la verónica alada!
¡Qué dominio en el pase de inmóvil valentía!
¡Qué nudo en las gargantas al fulminar la espada
con su ciclón de aceroa la fiera bravía!
¡MANOLETE está herido! Se funden sangre y sol
formando el invencible pabellón español,
y en los ojos del diestro una lágrima brilla…
¡En el clamor de triunfo que al torero acompaña,
va el abrazo que México envía a nuestra España,
la madre generosa que espera en la otra orilla…!
Antonio García Copado.
Y no solo hierático, sino mayestático… atrevido también. Es Jesús Solórzano, hincando una rodilla en la arena y dando cara a un Miura… ni más ni menos.
Calesero
Junto a su capa.
había un andar.
En banderillas.
La geometría precisa.
Del cuarteo.
La pausada cima.
Del par al quiebro.
Había una figura.
Silueta de un pase.
Natural. Hermano.
De aquella esbelta luz.
Que componía.
A la verónica.
El Calesero.
Robert Ryan.
Por si faltara algo…
CONTINUARÁ.
![Manuel Dominguez capeando al natural (Anales del Toreo) 001[6]](http://ahtm.files.wordpress.com/2012/03/manuel-dominguez-capeando-al-natural-anales-del-toreo-0016.jpg?w=500&h=530)









