Archivo mensual: diciembre 2012

FIESTAS DE NAVIDAD EN CELAYA A TRAVÉS DEL TIEMPO. (1 de 3)

MUSEO-GALERÍA TAURINO MEXICANO Nº 32.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

    Por estos días, la moderna ciudad de Celaya, Guanajuato, recupera, en medio de sus tradiciones más arraigadas, y con lo cual se demuestra que la modernidad no está reñida con las costumbres, una pequeña e interesante feria taurina, que se corresponde con las fiestas religiosas de la navidad. En este lugar del bajío mexicano se guardan en el cofre de los recuerdos, infinidad de acontecimientos que han ido de la mano con tal festividad, de ahí que valga la pena recuperar una buena cantidad de datos para que con ello se tenga un sustento más que justificado, para entender en qué forma, y esto al paso de varios siglos, tal conjunto de celebraciones sigue presente en el imaginario colectivo, con objeto que las nuevas generaciones de celayenses incluyan en la memoria viva este tipo de circunstancias.

   Comparto con ustedes los datos que ya aparecieron en la primera edición de mi libro…[1]

 CELAYA_RINCÓN DE LA PROVINCIA

  …así como de aquellas novedades que nutren a la segunda edición, corregida y aumentada, misma que tengo lista para imprenta, en espera de que alguna autoridad local se interese por ella, la cual pongo a disposición.

   Por ejemplo, en mi colaboración: DEL ANECDOTARIO TAURINO MEXICANO. Nº 21. LAS FIESTAS TAURINAS EN CELAYA EN LA HISTORIA. DOS DATOS: DE 1826 y 2012,[2] de esta mismo blog, mencionaba esos precisos y puntuales datos que remontan la génesis y celebración de dichas fiestas desde aquel año de 1826. En efecto, hay algunos pasajes que pueden remontarse hacia el último cuarto del siglo XVIII, aunque se vinculan más con las fiestas que tuvieron que ver con la asunción del rey Carlos IV al trono de España y que se desarrollaron durante el mes de diciembre de 1791. Sin embargo, y ya pasados los años, el de 1826 es un nuevo capítulo, que luego se enriquece con la información que intentaré poner en el más adecuado de los órdenes, de conformidad con lo que apuntaba en Celaya: Rincón de la provincia, y su fiesta de toros durante cuatro siglos, el cual… es un estudio de suyo original, por tratarse de la reunión de historias que tienen que ver con un espacio de la provincia mexicana. Me refiero a la tierra de las cajetas: Celaya, Guanajuato, lugar al que por poco más de 400 años se ha integrado al ritmo de su vida cotidiana la celebración de corridas de toros, mismas que se han ido identificando, particularmente, en fechas tan marcadas como la del 2 de febrero -día de la Candelaria-, 16 de septiembre, 12 de octubre, día en que se celebra la fundación o el 25 de diciembre, cuando se organiza la postinera corrida de Navidad (…).

   Uno de los datos más antiguos, que dan continuidad al festejo navideño en Celaya corresponde, según la búsqueda de información hasta el año de 1886 (no dudando que entre 1827 y 1885 se hayan celebrado otras tantas fiestas pero que, por desgracia, no quedan por ahora muchos datos al respecto). Pues bien, veamos lo sucedido durante los años de 1886, 1901 y 1902, para empezar.

 1886

 El Arte de la Lidia, Año III, 3ª época, del 26 diciembre de 1886, Nº 9, p. 4.

El espada Juan León “El Mestizo”, ha arrendado la Plaza de toros de Celaya, donde próximamente comenzará a trabajar, debiendo lidiarse en las corridas un buen ganado. Al “Mestizo” lo acompañará una buena cuadrilla. 

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Juan León “El Mestizo” uno más del conjunto de toreros hispanos que actuaron en plazas mexicanas al reanudarse las corridas de toros en el Distrito Federal. Revista de Revistas. El semanario nacional, año XXVII, Nº 1439, 19 de diciembre de 1937.

 1901

 El Popular, D.F., del 1º de diciembre de 1901, p. 2:

Antonio Ortiz “Morito”, ha sido ajustado en Celaya, Guanajuato, para torear con su cuadrilla las corridas de feria en esa ciudad, los días 22, 24, 25 y 26 de Diciembre del corriente año y 1º de enero de 1902. El ganado fue del Copal y Santa Lucía.

 1902

 El Toreo, Madrid, del 26 de enero de 1903, p. 2 y 3, aparece el siguiente dato:

Celaya 21 de diciembre de 1902.

   La entrada mala.

   Los toros de Jalpa lidiados esta tarde fueron malos, pues de diez que pisaron el ruedo, sólo cuatro pudieron torearse. Al primero lo mató Manuel Hermosilla de dos estocadas y un descabello, siendo muy aplaudido, y a su segundo de una estocada recibiendo y un certero descabello.

   José Rivas Morenito chico de San Bernardo estuvo muy bien toreando y matando; salto con la garrocha y puso banderillas de a cuarta en silla.

   Por su valentía y buen trabajo, el joven espada sevillano se hizo acreedor a ruidosas ovaciones toda la tarde.

 F1537 Manuel Hermosilla. (Ca. 1890). Col. del autor.

    Además, poco más adelante se reporta que El Morenito chico había toreado también en Celaya el 1º del mes de enero.

 El Popular, D.F., del 26 de febrero de 1902, p. 2:

Estadística taurina. Actuaciones del valiente matador Antonio Ortiz “Morito”.

24 de noviembre y 1º de Diciembre de 1901. Celaya. 4 toros en cada corrida con ganado de Copal y del Labrador.

22, 24, 25 y 29 de Diciembre de 1901. Cuatro toros en cada corrida de las ganaderías del Copal y Santa Lucía, matando él solo.

 El Toreo, Madrid, del 26 de enero de 1903, p. 2 y 3:

21 de diciembre de 1902. La entrada mala. Los toros de Jalpa lidiados esta tarde fueron malos, pues de diez que pisaron el ruedo, sólo cuatro pudieron torearse. Al primero lo mató Manuel Hermosilla de dos estocadas y un descabello, siendo muy aplaudido, y a su segundo de una estocada recibiendo y un certero descabello.

   “Morenito chico” estuvo muy bien toreando y matando; saltó con la garrocha y puso banderillas de a cuarta en silla.

   Por su valentía y buen trabajo, el joven espada sevillano se hizo acreedor a ruidosas ovaciones toda la tarde.

 El Popular, D.F., del 24 de diciembre de 1902, p. 2:

En Celaya.-Los toros de Jalpa resultaron medianos ayer. Hermosilla, el veterano del arte, conserva aún facultades y conocimientos de maestro experto, toreando como se debe, aunque no se muestra pródigo con la capa. De los dos toros que le tocaron, agarró en uno una buena estocada, que le valió aplausos.

   “Morenito Chico de San Bernardo” estuvo superior matando y trabajando toda la tarde, haciendo notable contraste su agilidad, alegría y pequeña figurita, con el carácter del señó Manuel, tan alto como severo en el ruedo.

   Morenito, entre otras cosas, ejecutó varias verónicas con el capote, parado y ceñido; dio el cambio de rodillas, puso un par de banderillas cortas en la silla y dio el salto de la garrocha, obteniendo a cada paso ruidosas ovaciones del público, que no se conformó con aplaudirlo y arrojarle puros, cigarros y sombreros, sino que hasta dinero recogió el diestro del ruedo.-El Corresponsal.

 El Popular, D.F., del 22 de diciembre de 1902, p. 1:

El valiente matador de toros José Rivas “Morenito de San Bernardo”, que en esta temporada lleva toreadas más corridas que ningún otro diestro, tiene ajustadas las siguientes:

21 de Diciembre, en Celaya (…).

Los que torean.

El presente domingo torean en distintas plazas de toros de la república, los diestros siguientes:

“Morenito de San Bernardo” en Celaya. (…)

 El Popular, D.F., del 24 de diciembre de 1902, p. 2:

CORREO DE TOROS. En Celaya. Diciembre 22.

   Los toros de Jalpa resultaron medianos ayer. (Manuel) Hermosilla, el veterano del arte, conserva aún facultades y conocimientos de maestro experto, toreando como se debe, aunque no se muestra pródigo con la capa. De los dos toros que le tocaron, agarró en uno una buena estocada que le valió aplausos.

   “Morenito Chico de San Bernardo” estuvo superior matando y trabajando toda la tarde, haciendo notable contraste su agilidad, alegría y pequeña figurita, con el carácter del señó Manuel, tan alto como severo en el ruedo.

   “Morenito”, entre otras cosas, ejecutó varias verónicas con el capote, parado y ceñido; dio el cambio de rodillas, puso un par de banderillas cortas en la silla y dio el salto de la garrocha, obteniendo a cada paso ruidosas ovaciones del público, que no se conformó con aplaudirlo y arrojarle puros, cigarros y sombreros, sino que hasta dinero recogió el diestro del ruedo.-El Corresponsal.

 El Popular, D.F., del 27 de diciembre de 1902, p. 1:

En Celaya.-Diciembre 25.-En la corrida de esta tarde, “Reverte Mexicano” ha estado bien toreando, matando y en quites, haciendo algunos muy oportunos.

   Con banderillas y bregando, Margarito de la Rosa, que mucho ayuda al matador.

 MARGARITO DE LA ROSA

Margarito de la Rosa, que pasó de ser un buen banderillero y peón de brega, a empresario. Fotografía tomada a finales de siglo XIX. Col. del autor. 

CONTINUARÁ.


[1] José Francisco Coello Ugalde: Celaya: Rincón de la provincia y su fiesta de toros durante cuatro siglos. Celaya, Gto., Instituto Tecnológico de Celaya, Centro Cultural “Casa del Diezmo”, y Bibliófilos Taurinos de México, A.C., 2002. 168 p. Ils., fots., retrs., maps.

[2] José Francisco Coello Ugalde: http://ahtm.wordpress.com/category/anecdotario/

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EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Con el nuevo pronunciamiento ahora, por parte del estado de Querétaro, que por decreto considera a la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI por sus siglas), tal declaratoria viene a sumarse a las otras ya emitidas por municipios o ciudades del país, tales como Xico, Huamantla, Aguascalientes o Tlaxcala en un largo proceso que justifica, por parte primero de los interesados, y luego de la autoridad, el alto valor que en muchos sentidos posee esta diversión popular a lo largo de los siglos en una región específica. Para ello, ha sido necesario salvar diversos obstáculos, pero sobre todo posturas de parte de las diversas representaciones políticas y partidistas que manifiestan acuerdos y desacuerdos en ese renglón. Al consumarse el intento, y quedar demostrada la legitimidad de sus propósitos, ello deja ver que no se trata de otra cosa que de la defensa de un patrimonio o legado, cuya articulación ha sido constituida a lo largo de casi cinco siglos por diversos personajes que, a su vez, consolidaron la tauromaquia no sólo como espectáculo. No sólo como una demostración cabal de sustentos técnicos o estéticos, sino que concibieron la estructura y todas las condiciones posibles para su segura conservación, viéndolo y pensándolo como una forma de conservación ecológica, de un mercado en que se mueven ingresos y egresos y que permite la participación directa y colectiva de mano de obra en diversas modalidades. Por lo tanto, si tales condiciones no fueran suficientes para demostrar la afirmación de un entorno como el taurino, se estaría ante un grave problema de ignorancia, incapaz de entender que la tauromaquia no solo es lo “bonito” o “atractivo” del espectáculo, a veces dos condiciones bastante obvias, banales y cargadas de de excesivos lugares comunes. Pero también ante el hecho de que, considerando entre sus procesos concretos el ritual que incluye el sacrificio y muerte de un animal, lo que eleva el grado de tensión entre quienes la defienden y la atacan; entre quienes buscan conservarla a toda costa y quienes se empeñan en demostrar que es una representación salvaje y violenta, que nos regresa a los tiempos de la barbarie, o a los comienzos de la civilización. Momentos que, con toda seguridad el hombre primitivo ya procuraba construir una primera edad, la del entendimiento con los otros, es decir, los de una democracia originaria, así como los de la domesticación animal y vegetal, junto con la de la primer construcción de elementos rituales en los que ciertos animales pasaron a formar parte del ente sacrificial, como alimento, nutriente o ingrediente de aquellos actos que hoy llegan hasta nosotros convertidos en esa particular puesta en escena denominada “tauromaquia”, la cual conserva mucho de aquel significado, con todos los demás elementos acumulados en siglos de desarrollo.

   Como puede verse hasta aquí, ese complejo proceso no ha sido una casualidad.

   Veamos a continuación el contenido del “decreto”: 

PODER LEGISLATIVO

 LA QUINCUAGÉSIMA SEPTIMA LEGISLATURA DEL ESTADO DE QUERÉTARO, EN EJERCICIO DE LAS FACULTADES QUE LE CONFIEREN LOS ARTÍCULOS 17, FRACCIÓN XIX, DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO DE QUERÉTARO Y 81 DE LA LEY ORGÁNICA DEL PODER LEGISLATIVO DEL ESTADO DE QUERÉTARO, Y

 CONSIDERANDO

 1. Que la Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) define el patrimonio oral e inmaterial como “el conjunto de creaciones basadas en la tradición de la comunidad cultural expresada por un grupo de individuos y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad en la medida en que reflejan su identidad cultural y social”.

2. Que según la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003, reconocida por el Estado Mexicano el 27 de octubre de 2005, el Patrimonio Cultural Inmaterial, también llamado patrimonio viviente, es la raíz de nuestra diversidad cultural y su mantenimiento es una garantía para la continuación de la creatividad; se define como las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y habilidades, así como los instrumentos, los objetos y artefactos, los espacios culturales asociados con los mismos, que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconocen como parte de su legado cultural.

3. Que dicho patrimonio cultural inmaterial, transmitido de generación en generación, es constantemente retomado y adecuado por comunidades y grupos en respuesta a su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, lo que les proporciona un sentido de identidad, promoviendo de este modo el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana.

4. Que en el Coloquio Internacional “La Fiesta de los Toros; Un patrimonio Cultural Inmaterial Compartido” celebrado en Tlaxcala en enero de 2012, cuyos participantes fueron provenientes de Ecuador, España, Francia, México y Venezuela, se realizaron mesas de discusión que versaron sobre los componentes, la cultura de la tauromaquia, el aporte ecológico de las ganaderías bravas, la realidad actual y la evolución de la fiesta y la reflexión de los motivos que justifican su reconocimiento como patrimonio cultural inmaterial en cada uno de los ocho países con tradición taurina, que son España, México, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Francia y Portugal, obteniendo como resultado de dicho Coloquio, la firma del Protocolo denominado “Declaración Tlaxcala”. A partir de esa declaración, entidades como Hidalgo, Aguascalientes y Tlaxcala, emitieron las declaratorias para que en esos Estados se reconozca la fiesta taurina como patrimonio cultural inmaterial y se salvaguarde para el futuro dicha tradición.

5. Que además de lo anterior y aunado a que el Centro Histórico de nuestro Estado ha sido designado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad por su arquitectura colonial, principalmente por el Acueducto, obra que como sabemos es debida a Don Juan Antonio de Urrutia y Arana Pérez de Inoriza y Echávarry, Marqués de la Villa del Villar del Águila y Caballero de la Orden de Alcántara; las tradiciones y costumbres arraigadas desde hace tanto tiempo, deben preservarse y promoverse para que sigan siendo parte de la identidad de los queretanos.

6. Que la fiesta de los toros en Querétaro, junto a otras históricas costumbres y tradiciones, es producto de la mezcla cultural de dos sociedades, la española y la mexicana, que se identifican en una mezcla de gozo y respeto a las fiestas y tradiciones.

7. Que en el Estado, la tauromaquia ha sentado sus bases de forma más sobresaliente que el resto del País, ello con la inclusión de la crianza, además del desarrollo de los conocimientos científicos y empíricos sobre la estética de los toros de lidia. Muestra de ello, son las ganaderías que han encontrado en nuestra Entidad las mejores condiciones para la prosperidad de los toros de lidia, posicionándose como el segundo estado en el País con más ganaderías y, por lo tanto, con más tradición taurina que el resto; en este sentido se destacan las 32 principales ganaderías, siendo las de Antonio Guzmán Barralva, Camino Real, Carlos Castañeda, Dos Ríos, El Batán, Garfias, Gonzalo Iturbe, Jaral de Peñas, Jorge Haro, José Barba, Julián Hamdam, La Gloria, La Muralla, La Venta de Romero, La Venta del Refugio, León Sergio González, Lebrija, Lecumberri Hermanos, Los Cues, Los Encinos, Magdalena González, Ordaz, Peña Bernal, Rogelio Rosales, San Martín, Santa María, Teófilo Gómez, Tepeyahualco, Villa Mayor, Villar del Águila y Xajay entre otras.

8. Que dichas ganaderías han aportado a la fiesta taurina innumerables e inmejorables ejemplares que permiten al torero lucir todo su esplendor y aunque no se tiene datos exactos para asegurar desde qué fecha las haciendas de Querétaro se dedicaron a la crianza de ganado bravo, podemos estar seguros de que esta actividad debió estar presente desde finales del siglo XVI o inicios del siglo XVII.

9. Que de acuerdo a datos históricos narrados por el M.V.Z. Carlos Alberto Vega Pérez, en su obra ¡Yo sé de toros!, es a partir de 1680 cuando Don Juan Caballero y Osio, agregó a los festejos taurinos la costumbre de donar toros muertos a los conventos, hospitales y cárceles; además dicha tradición fue acogida por el clero, pues durante la consagración de la iglesia de la Orden de la Congregación de la Virgen de Guadalupe, en el año de 1680, se lidiaron varias corridas de toros de la ganadería de Don Juan Caballero y Osio. Así, también, para conmemorar la entrada del agua de los socavones a la ciudad, a través del famoso Acueducto, en el año de 1737, se celebraron varios festejos, entre ellos, corridas de toros. Posteriormente, en la inauguración de La Alameda, en el año 1797, también se tuvieron festejos taurinos; estos eventos se llevaron a cabo en la “Plaza Grande” que estaba ubicada en el gran atrio de la iglesia de San Francisco, en pleno centro de la ciudad; luego, años más tarde, enfrente de la entrada principal de La Alameda, se construyó una plaza fija conocida como “Calle de la tauromaquia”. Así, pues, para el año de 1870, fue construida la primera plaza de cal y canto, ubicada en lo que actualmente son las calles de Andrés Quintana Roo y Avenida del 57, conociéndose con el nombre de Plaza de Occidente y fue propiedad del Sr. Silvestre Méndez. Luego, en el año de 1898, fue construida la famosa Plaza Colón en la actual calle de Zaragoza, entre las calles de Allende y Colón, plaza que fue escenario de gran cantidad de corridas de toros, donde las ganaderías queretanas, así como las de casi todo el País, enviaron sus encierros para que fueran lidiados por toda la baraja de toreros mexicanos y españoles de la época. Fue entonces que el 22 de diciembre de 1963, Don Nicolás González Jáuregui puso en operación la actual “Plaza Santa María”, la cual tiene una capacidad para 10,000 espectadores, además de que es una edificación de gran belleza arquitectónica. Asimismo, con el ánimo de no quedares atrás, los Hermanos Torres Landa, inauguraron el 5 de mayo de 1988 la bellísima plaza de “Provincia Juriquilla”, donde también se han presentado carteles de magnífica importancia.

10. Que aunado a la importancia cultural histórica que tiene la fiesta de los toros en Querétaro, hoy en día es una tradición que debe perpetuarse.

11. Que actualmente, además de la capital, en el 80% de los municipios de nuestra Entidad se pueden encontrar sitios adecuados para llevar a cabo una corrida de toros.

12. Que hoy en día, en Querétaro están surgiendo toreros y criándose toros de talla internacional; ejemplo de ello el Matador Octavio García González, mejor conocido como “El Payo” quien al inicio de la temporada grande de este año, en la Plaza de Toros México, salió victorioso tras la lidia de un toro producido por una ganadería queretana, la de Barralva.

13. Que desde el punto de vista económico, es importante reconocer la contribución de la fiesta de los toros al Estado. Es una derrama importante que contribuye al sostenimiento de muchas familias, pues de manera indirecta la fiesta brava produce empleos para el personal que labora en restaurantes, valet parking, taxis, hoteles e incluso para los artesanos que con el objetivo de vender sus productos y servicios se acercan a los sitios donde se llevan a cabo las corridas de toros.

14. Que es indubitable que la tauromaquia representa una parte importante en la cultura queretana, por lo que es de suma importancia que la misma sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de nuestro Estado.

15. Que de acuerdo a la Constitución Política del Estado de Querétaro, la cultura de los queretanos constituye un bien irrenunciable y un derecho fundamental, por ello, se deberá proteger el patrimonio y las manifestaciones culturales.

16. Que aunado a lo anterior, las autoridades, con la participación responsable de la sociedad, promoverán el rescate, la preservación, el fortalecimiento, la protección, la restauración y la difusión del patrimonio cultural que define al pueblo queretano, el cual es inalienable e imprescriptible.

 Por lo expuesto, la Quincuagésima Séptima Legislatura del Estado de Querétaro expide el siguiente:

 DECRETO POR EL QUE SE DECLARA A LA FIESTA DE TOROS PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DEL ESTADO DE QUERÉTARO.

 Artículo Primero. La Quincuagésima Séptima Legislatura del Estado de Querétaro, decreta a la Fiesta de Toros Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Querétaro.

Artículo Segundo. Que para efecto de mantener y promover el patrimonio cultural inmaterial de la fiesta taurina, se establece el tercer fin de semana del mes de mayo para la celebración de un festival taurino en Querétaro, que conmemore esta tradición. 

TRANSITORIOS 

Artículo Primero. Este Decreto entrará en vigor al día siguiente de su aprobación por el Pleno de la Quincuagésima Séptima Legislatura del Estado de Querétaro.

Artículo Segundo. Remítase el presente Decreto al titular del Poder Ejecutivo del Estado, para su conocimiento.

Artículo Tercero. Envíese al titular del Poder Ejecutivo del Estado, para su publicación en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado “La Sombra de Arteaga”.

 LO TENDRÁ ENTENDIDO EL CIUDADANO GOBERNADOR CONSTITUCIONAL DEL ESTADO DE QUERÉTARO Y MANDARÁ SE IMPRIMA, PUBLIQUE Y OBSERVE.

DADO EN EL SALÓN DE SESIONES “CONSTITUYENTES 1916-1917” RECINTO OFICIAL DEL PODER LEGISLATIVO DEL ESTADO DE QUERÉTARO, A LOS CATORCE DÍAS DEL MES DE DICIEMBRE DEL AÑO DOS MIL DOCE.

 A T E N T A M E N T E

QUINCUAGÉSIMA SÉPTIMA LEGISLATURA

DEL ESTADO DE QUERÉTARO

MESA DIRECTIVA

 DIP. BRAULIO MARIO GUERRA URBIOLA

PRESIDENTE

Rúbrica

 DIP. DIEGO FOYO LÓPEZ

SEGUNDO SECRETARIO

Rúbrica 

Lic. José Eduardo Calzada Rovirosa, Gobernador Constitucional del Estado de Querétaro, en ejercicio de lo dispuesto por los artículos 22 fracción I, 23 de la Constitución Política del Estado de Querétaro y 8 de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro; expido y promulgo el presente Decreto por el que se declara a la Fiesta de Toros Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Querétaro.

 Dado en el Palacio de la Corregidora, sede del Poder Ejecutivo del Estado, en la ciudad de Santiago de Querétaro, Qro., el día diecisiete del mes de diciembre del año dos mil doce, para su debida publicación y observancia. 

Lic. José Eduardo Calzada Rovirosa

Gobernador Constitucional del Estado de Querétaro

Rúbrica 

Lic. Jorge López Portillo Tostado

Secretario de Gobierno

Rúbrica[1] LA SOMBRA DE ARTEAGA_Nº 77_18.12.2012_PORTADA

 Portada de la edición digital de este periódico oficial.

    Para terminar, y luego de todos los razonamientos, llama poderosamente la atención una cosa: Al elaborar los argumentos que dan respaldo a dicha declaratoria, se puede observar que la presencia de historiadores en Querétaro para dar fundamentos a este tipo de testimonios o es nula, o está marginada a un número reducido que todavía no tiene presencia, lo que indica el “bajo perfil” de estos “colegas” y profesionales que, por la naturaleza y forma de expresión que manifiesta la fiesta de toros en ese estado, a esta hora ya deberían estar presentes, haciendo valer su categoría con las investigaciones y publicaciones respectivas.

   Finalmente, cabe preguntarse: ¿Quién sigue en este proceso para afianzar y afirmar su legítima pretensión ante la UNESCO? 

20 de diciembre de 2012.


[1] La Sombra de Arteaga. Periódico oficial del gobierno del estado de Querétaro. Tomo CXLV, Santiago de Querétaro, Qro., 18 de diciembre de 2012, Nº 77. (p. 17780-17782).

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RECOMENDACIONES y LITERATURA. OBRA DEL AUTOR (1976-2012).

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Comparto con ustedes 152 trabajos que he logrado conjuntar en 36 años de actividad. Muchos de ellos están inéditos, otros tantos ya se encuentran publicados y algunos más son atrevimientos literarios que todavía no me decido sobre su destino. Espero sean de su agrado: 

APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS

 APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS Nº 1 (en adelante AHTM) / CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO, EXHUMADAS HOGAÑO Y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS (en adelante CTAEH) 1. 1ª PARTE.

 AHTM Nº 1 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 1. 2ª PARTE.

 AHTM Nº 2 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 2.

 AHTM Nº 3 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 3.

 AHTM Nº 4 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 4.

 AHTM Nº 5 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 5.

 AHTM Nº 6 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 6.

 AHTM Nº 7 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 7.

 AHTM Nº 8 / ESPECIALES PARA “MATADOR” Y OTRAS NOTAS Nº 1.

 AHTM Nº 9 / CATÁLOGO DE LA COLECCIÓN DIEGO CARMONA ORTEGA: 1997-2000 (1ª PARTE).

 AHTM Nº 9 / CATÁLOGO DE LA COLECCIÓN DIEGO CARMONA ORTEGA: 1997-2001 (2ª PARTE).

 AHTM Nº 10 / SERIE: BIOGRAFÍAS TAURINAS, Nº 1. / BERNARDO GAVIÑO Y RUEDA: ESPAÑOL QUE EN MÉXICO HIZO DEL TOREO UNA EXPRESIÓN MESTIZA DURANTE EL SIGLO XIX. / (TERMINADO y PUBLICADO).

 AHTM Nº 11 / CONMEMORACIÓN DEL CENTENARIO DE LA MUERTE DE PONCIANO DÍAZ SALINAS (1899-1999).

 AHTM Nº 12 / SERIE: BIOGRAFÍAS TAURINAS, Nº 2. / PONCIANO DÍAZ SALINAS, TORERO DEL XIX, A LA LUZ DEL XXI.

 AHTM Nº 14 / LA PASION DE LOS TOROS…, SEGUN SAN MATEO.

 AHTM Nº 15 / CUANDO EL CURSO DE LA FIESTA DE TOROS EN MÉXICO, FUE ALTERADO EN 1867 POR UNA PROHIBICIÓN. SENTIDO DEL ESPECTÁCULO ENTRE LO HISTÓRICO, ESTÉTICO Y SOCIAL DURANTE EL SIGLO XIX.

 AHTM Nº 16 / ATENCO: LA GANADERÍA DE TOROS BRAVOS MÁS IMPORTANTE DEL SIGLO XIX. ESPLENDOR Y PERMANENCIA.

 AHTM Nº 17 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 8.

 AHTM Nº 18 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 9.

 AHTM Nº 19 / ESPECIALES PARA “MATADOR” Y OTRAS NOTAS Nº 2.

 AHTM Nº 20 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 10.

 AHTM Nº 21 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 11.

 AHTM Nº 22 / GUIONES PARA T.V., CONFERENCIAS Y ARTÍCULOS DEL TOREO EN MÉXICO.

 AHTM Nº 23 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 12.

 AHTM Nº 24 / COLECCIÓN DE IMÁGENES ALREDEDOR DEL TOREO, DESDE EL SIGLO XVI Y HASTA NUESTROS DÍAS. CATÁLOGO.

 AHTM Nº 25 / HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN.

 AHTM Nº 26 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 13.

 AHTM Nº 27 / NOVÍSIMA GRANDEZA DE LA TAUROMAQUIA MEXICANA. (LIBRO PUBLICADO).

 AHTM Nº 28 / GALLARDAS DEMOSTRACIONES…

 AHTM Nº 29 / LAS MOJIGANGAS: ADEREZOS IMPRESCINDIBLES Y OTROS DIVERTIMENTOS…

 AHTM Nº 30 / DOCUMENTOS TAURINOS EN LA BIBLIOTECA NACIONAL DE MÉXICO. FONDO: CONDES SANTIAGO DE CALIMAYA (1528-1928).

 AHTM Nº 31 / LA POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS. SIGLOS XVI-XXI (ANTOLOGÍA).

 AHTM Nº 31 / TRATADO SOBRE LA POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS. SIGLOS XVI-XXI. 2ª EDICIÓN.

 AHTM Nº 31 / TRATADO SOBRE LA POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS. SIGLOS XVI-XXI. 4 VOLS. 2ª EDICIÓN.

 AHTM Nº 31 / TRATADO SOBRE LA POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS. SIGLOS XVI-XXI. 3ª EDICIÓN.

 AHTM Nº 31 / TRATADO SOBRE LA POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS. SIGLOS XVI-XXI. 4 VOLS. 3ª EDICIÓN.

 AHTM Nº 31 / ANTOLOGÍA DE LA POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS. SIGLOS XVI-XXI.

 AHTM Nº 31 / (ANEXOS 1 AL 12) / NUEVOS COMPENDIOS PARA EL TRATADO DE LA POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS. SIGLOS XVI-XXI.

 AHTM Nº 32 / ¡VA POR USTEDES! BRINDIS EN HONOR DE PONCIANO DÍAZ. RECITAL DE MÚSICA, POESÍA Y FOTOGRAFÍA.

 AHTM Nº 33 / ESPECIALES PARA “MATADOR” Y OTRAS NOTAS Nº 3.

 AHTM Nº 34 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 14.

 AHTM Nº 35 / RESCATE Y RECREACIÓN DE LAS CORRIDAS DE TOROS A LA USANZA ANTIGUA EN MÉXICO. PROYECTO PARA UNA PRODUCCIÓN COREOGRÁFICA.

 AHTM Nº 36 / NACIONALISMO Y TAUROMAQUIA EN MÉXICO.

 AHTM Nº 37 / CURIOSA RELACIÓN…

 AHTM Nº 39 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 15.

 AHTM Nº 40 / RELACIÓN MEMORIADA DE LOS APARATOS Y FESTEJOS…

 AHTM Nº 41 / PLAZA ADENTRO. CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y OPINIONES.

 AHTM Nº 42 / ALGO SOBRE EL TORO Y BREVE HISTORIA DE LAS GANADERÍAS MEXICANAS…

 AHTM Nº 43 / CONFERENCIA SOBRE PONCIANO DÍAZ SALINAS.

 AHTM Nº 48 / y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 16.

 AHTM Nº 49 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 17.

 AHTM Nº 51 / CUATRO CONFERENCIAS TAURINAS.

 AHTM Nº 52 / ÍNDICE GENERAL DE OBRAS Y DOCUMENTOS LOCALIZADOS EN ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS DE LA CIUDAD DE MÉXICO, RELACIONADOS CON LA FIESTA DE TOROS (SIGLOS XVI-XX).

 AHTM Nº 53 / ESPECTÁCULOS TAURINOS: LEYES, DECRETOS Y REGLAMENTOS. 1263-1983.

 AHTM Nº 54 / NOTAS MANUSCRITAS Y MECANUSCRITAS DE CRÓNICAS TAURINAS (1978 – 1989).

 AHTM Nº 55 / ENSAYOS HISTÓRICO-EVOLUTIVOS DEL ESPECTÁCULO TAURINO.

 AHTM Nº 56 / 5 ENSAYOS PARA ANALIZAR LA CORRUPCIÓN EN LA FIESTA DE TOROS. (CASO PARTICULAR: MÉXICO).

 AHTM Nº 57 / LECCIONES DE HISTORIA Y ESTÉTICA TAURINA MEXICANA.

 AHTM Nº 58 / “RELACIÓN DE JUEGOS DE CAÑAS QUE FUERON COSA MUY DE VER…” (TRABAJO PUBLICADO).

 AHTM Nº 59 / RELACIONES TAURINAS EN LA NUEVA ESPAÑA, PROVINCIAS Y EXTRAMUROS. LAS MÁS CURIOSAS E INÉDITAS, 1519-1835. (LIBRO PUBLICADO).

 AHTM Nº 61 / ILUSTRADOR TAURINO MEXICANO (Primera parte).

 AHTM Nº 62 / ARTEMIO DE VALLE-ARIZPE Y LOS TOROS.

 AHTM Nº 64 / MISCELÁNEA TAURINA MEXICANA O CURIOSO RECUENTO DEL TOREO.

 AHTM Nº 65 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 20. MINIATURAS TAURINAS (PRIMERA SERIE).

 AHTM Nº 67 / EL BOSQUE DE CHAPULTEPEC: UN TAURINO DE ABOLENGO. (LIBRO PUBLICADO).

 AHTM Nº 68 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 21.

 AHTM Nº 69 / UN DOCUMENTO TAURINO DE 1766. INTERPRETACIÓN HISTÓRICA Y REPRODUCCIÓN FACSIMILAR. (LIBRO PUBLICADO).

 AHTM Nº 70 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 22.

 AHTM Nº 71 / CURSOS Y CONFERENCIAS SOBRE TAUROMAQUIA EN MÉXICO. (PRIMERA SERIE).

 AHTM Nº 72 / ESPECIALES PARA “MATADOR” Y OTRAS NOTAS Nº 4.

 AHTM Nº 73 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 23

 AHTM Nº 74 / CELAYA: RINCÓN DE LA PROVINCIA Y SU FIESTA DE TOROS DURANTE CUATRO SIGLOS. (LIBRO PUBLICADO).

 AHTM Nº 74 / CELAYA: RINCÓN DE LA PROVINCIA Y SU FIESTA DE TOROS DURANTE CUATRO SIGLOS. (2ª EDICIÓN CORREGIDA Y AUMENTADA).

 AHTM Nº 75 / ARCHIVO HISTÓRICO DEL DISTRITO FEDERAL (DOCUMENTOS HISTÓRICOS SOBRE FIESTAS Y CORRIDAS DE TOROS EN LA CIUDAD DE MÉXICO, SIGLOS XVI-XX). REVISIÓN, CATALOGACIÓN, INTERPRETACIÓN Y REPRODUCCIÓN.

 AHTM Nº 761 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 24.

 AHTM Nº 77 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 25

 AHTM Nº 77, 2 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 26. LAS NUESTRAS. TAUROMAQUIA MEXICANA CON TOQUE FEMENINO. (Desde los siglos virreinales y hasta nuestros días).

 AHTM Nº 79 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 27. MINIATURAS TAURINAS (SEGUNDA SERIE).

 AHTM Nº 80 / “FILMOTECA DE LA U.N.A.M.” PARA LA ELABORACIÓN DE 4 DISCOS DVD. TRABAJOS EDITADOS Y PUBLICADOS.

 AHTM Nº 81 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 28.

 AHTM Nº 84 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 29.

 AHTM Nº 85 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 30. (1ª, 2ª y 3ª PARTES).

 AHTM Nº 86 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 31.

 AHTM Nº 87 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 32.

 AHTM Nº 88 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 33.

 AHTM Nº 90 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 35. LA PRENSA TAURINA EN EL SIGLO XIX MEXICANO.

 AHTM Nº 91 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 36.

 AHTM Nº 92 / INTRODUCCIÓN, ESTUDIO Y REPRODUCCIÓN FACSIMILAR A LAS FIESTAS DE TOROS, JUEGO DE CAÑAS, y alcancías, que celebró la Nobilísima Ciudad de México, a veinte y siete de Noviembre de este Año de 1640 EN CELEBRACIÓN DE LA venida a este Reino, el Excelentísimo Señor Don Diego López Pacheco, Marques de Villena, Duque de Escalona, Virrey y Capitán General de esta Nueva España, &c. Por Doña María de Estrada / Medinilla.

AHTM Nº 93 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 37

AHTM Nº 94 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 38. TEXTOS EN TORNO A LA CONMEMORACIÓN DEL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA Y DEL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA.

AHTM Nº 96 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 40.

 AHTM Nº 97 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 41.

 AHTM Nº 98 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 42.

 AHTM Nº 99 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 43.

 AHTM Nº 100 / CTAEH y OTRAS NOTAS DE NUESTROS DÍAS Nº 46. LAS CORRIDAS DE TOROS ENTRE INDEPENDENCIAS Y REVOLUCIONES. UNA REVISIÓN HISTÓRICA. (LIBRO ELECTRÓNICO EN LA PÁGINA: http://www.mexicomio.com.mx/pages/dig_coello.html)

 AHTM Nº 111 / GLOSARIO Y DICCIONARIO TAURINO.

 AHTM Nº 113 / EDITORIALES 2010 – 2011.

 AHTM Nº 115 / DE FIGURAS, FIGURITAS y FIGURONES.

 AHTM Nº 122 / DEL HILO DE ARIADNA AL HILO Y SUMMA DEL TOREO. Revisión a la obra integral de José Alameda. (Homenaje a los 100 años de su nacimiento. 1912-2012). (LIBRO PUBLICADO).

 ANTOLOGÍAS.

 ANTOLOGÍA Nº 1: CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO, EXHUMADAS HOGAÑO.

 ANTOLOGÍA Nº 2: “LO QUE FUE Y LO QUE ES DEL TOREO EN MÉXICO. ENSAYO HISTÓRICO SOBRE EL PULSO DE UNA FIESTA CON CASI CINCO SIGLOS DE VIDA ENTRE NOSOTROS”.

 ANTOLOGÍA Nº 3: TAUROMAQUIA EN MÉXICO A TRAVÉS DE LOS SIGLOS. MIRADA HISTÓRICA CON UNA NUEVA MANERA DE ENTENDER CUAL HA SIDO EL LARGO RECORRIDO QUE LA FIESTA DE TOROS HA TENIDO EN MÉXICO, DESDE 1526 Y HASTA HOY.

 ANTOLOGÍA Nº 4: “EL PANTEÓN RECREADO” O LA FASCINACIÓN TOCADA DE DELIRIO. (PRIMERA VERSIÓN). CARPETA DE TAUROMAQUIA. (PRIMERA VERSIÓN). POEMARIO.

 ANTOLOGÍA Nº 5: “EL PANTEÓN RECREADO” O LA FASCINACIÓN TOCADA DE DELIRIO. (SEGUNDA VERSIÓN). CARPETA DE TAUROMAQUIA. (SEGUNDA VERSIÓN). POEMARIO.

 ANTOLOGÍA Nº 10: CURSO FORMATIVO SOBRE EL ORIGEN Y DESARROLLO DE LA TAUROMAQUIA. CASOS PARTICULARES: ESPAÑA Y MÉXICO.

 ANTOLOGÍA Nº 11 – 16: CONFERENCIAS DICTADAS POR JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE DE 1984 A 2012.

 REGISTRO GENERAL DE OBRAS (R.G.O.)

 R.G.O. Nº 1: REGISTRO DE MUERTOS. PEQUEÑO LIBRO DE POEMAS.

 R.G.O. Nº 2: LAS FLORES EN TUS MANOS. POESÍA, CUENTO, NOVELA (CORTA) Y MEDITACIONES.

 R.G.O. Nº 3: LIBRO ANGELICAL (QUE NO LO FUE). REUNIÓN DE POESÍAS.

 R.G.O. Nº 4: CUADERNO DE NUESTROS RECUERDOS. POESÍA Y PASAJES.

 R.G.O. Nº 5: HISTORIAS SOTERRADAS (…). UN VIAJE POR EL METRO.

 R.G.O. Nº 6: Y ES POLVO LA ESPERANZA. POESÍA.

 R.G.O. Nº 7: TEMA Y VARIACIONES. POESÍA.

 R.G.O. Nº 8: CORRUPCIÓN PURA / PURA CORRUPCIÓN. COMPENDIO HISTÓRICO Y SATÍRICO DE LA VIDA POLÍTICA NACIONAL.

 R.G.O. Nº 9: ESTAS SON LAS PÁGINAS DE MI VIDA (MEMORIAS). MÉXICO, 1982-1983. VOL. I.

 R.G.O. Nº 10: LIBRO DE POESÍA (NOTAS VARIAS). PENSAMIENTOS. ALMA PASIONAL.

 R.G.O. Nº 11: VIDA INGRATA. LIBRO DE L POESÍAS.

 R.G.O. Nº 12: MANUSCRITOS DE UN CAMINANTE… POEMA PRÓXIMO EN CUATRO SUEÑOS. 1.-COPLAS DE VIDA Y MUERTE; 2.-SOMBRAS EN LA OSCURIDAD; 3.-ADAGIO APASSIONATO; 4.-POEMAS (EN LA INGRAVIDEZ DE LA PALABRA) y 5.-ANEXO.

 R.G.O. Nº 13: CUADERNO DE POESÍA. SIN TÍTULO.

 R.G.O. Nº 14: RECOPILACIÓN PARA UN ÁLBUM DE HOJAS DISPERSAS. POESÍA, ENSAYO, TEATRO, CUENTO Y NARRATIVA.

 R.G.O. Nº 15: MINIATURAS. LIBRO DE POEMAS.

 R.G.O. Nº 16: IN MEMORIAM. MANUEL MARÍA PONCE. POEMA DEDICADO AL GRAN COMPOSITOR MEXICANO, ESCRITO AL REVERSO DE LA PARTITURA DE SU OBRA INTERMEZZO PARA PIANO.

 R.G.O. Nº 17: DICCIONARIO DE PLANTAS, HIERBAS Y FLORES.

 R.G.O. Nº 18: DELIRIOS. LIBRO DE POESÍA.

 R.G.O. Nº 20: “ENSAYO Y NOTAS PARA UNA NUEVA APRECIACIÓN SOBRE EL LIBERALISMO MEXICANO (SIGLO XIX)”. EN: NUESTRA AMÉRICA. MÉXICO, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO, CENTRO COORDINADOR Y DIFUSOR DE ESTUDIOS LATINOAMERICANOS, SEPTIEMBRE-DICIEMBRE, 1987 165 p. (p. 21-45). (NUESTRA AMÉRICA, 21). TRABAJO PUBLICADO.

 R.G.O. Nº 21: “PUESTA EN SERVICIO DE UNA SUBESTACIÓN DE INTERCONEXIÓN DE LA RED DE ALTA TENSIÓN DE 230 KV”. TESIS QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE INGENIERO MECÁNICO ELECTRICISTA, PRESENTA (…). UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO, FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES “CUAUTITLÁN”, 1988. 177 h. TRABAJO PUBLICADO.

 R.G.O. Nº 23: “CARTAS INCONFESABLES”. (PARTE I). TRABAJO DE 60 CARTAS, QUE CONTIENEN TEXTOS EN PROSA Y EN VERSO.

 R.G.O. Nº 25: “CARTAS INCONFESABLES” (PARTE II). TRABAJO DE 14 CARTAS, QUE CONTIENEN TEXTOS EN PROSA Y EN VERSO.

 R.G.O. Nº 27: INFORMACIÓN DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE LUZ Y FUERZA PARA EL “DIARIO DE CAMPO”, PUBLICACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA. NÚMERO 84, (8º ANIVERSARIO).TRABAJO PUBLICADO.

 R.G.O. Nº 32: RECUENTO DE POEMAS. 2004 – 2007. TRABAJO DE 56 POEMAS ESCRITOS ENTRE 2004 Y 2007.

 R.G.O. Nº 34 ELECTROCARDIORISAS: 70 CARICATURAS INÉDITAS DE ALBERTO ISAAC AHUMADA. BREVE ESTUDIO Y BREVE INTRODUCCIÓN DE JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. ARCHIVO HISTÓRICO DE LUZ Y FUERZA DEL CENTRO.

 R.G.O. Nº 36: DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE LUZ Y FUERZA DEL CENTRO (CUARTA PARTE). EFEMÉRIDES DE LUZ y FUERZA DEL CENTRO. 1903-2009. COMPLEMENTADAS CON DATOS DE ACUERDOS, CONVENIOS Y CIRCULARES.

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ANUNCIO ESPECIAL…

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE 

Luz y Fuerza de la memoria histórica. (1903-2012).

    Tras el intento de un gobierno “non grato” (2006-2012) por “apagar la luz” en una empresa centenaria como fue Luz y Fuerza del Centro, que además convivió por 95 años con el Sindicato Mexicano de Electricistas, es deseable después de ese negro capítulo hacer un esfuerzo por recuperar una memoria que, desde aquella “noche triste” del 9 de octubre de 2009 quedó, en principio pulverizada, fragmentada y donde cada uno de sus integrantes, fueran activos o jubilados se vieron en la situación de enfrentar diversas circunstancias. Con el paso de los días, las semanas, los meses; y ahora los años surgen otras inquietudes. Entre otras, saber en qué medida, la comunidad de trabajadores electricistas puede ser capaz de recuperar uno de los más significativos valores que además es entrañable. Me refiero a la memoria histórica o lo que es lo mismo, el intento por reunir los más elementos posibles que integraron y articularon no sólo a la empresa. También al sindicato. Y para que eso sea posible, es indispensable contar con los elementos que cada uno de nosotros pueda aportar al respecto.

   El presente proyecto tiene entre sus objetivos reconstruir lentamente esa historia, haciéndola más evidente a través de testimonios documentales, imágenes, anécdotas, efemérides, historia oral y cuanta información sea capaz de concentrarse y compartirse con objeto de conseguir –quizá-, el primer gran esfuerzo donde Luz y Fuerza tenga memoria histórica propia. Historia que será posible reconstruir con la colaboración de todos aquellos que deseen dejar un aporte, cuyo valor estimativo pueda convertirse en importante andamiaje para esta pretendida reconstrucción.

   Por lo tanto y en breve, se pondrá en circulación un blog el cual se busca convertir en referente debido a la propuesta original con que se propone. Así como una de mis líneas de investigación es la de la historia de la tauromaquia en México, y en la que este blog se ha convertido en el espacio apropiado para su divulgación, del mismo modo hago extensiva que otro tema de gran interés particular es el de la historia de Luz y Fuerza del Centro, empresa para la que trabajé de 1987 a 2009.

   Será, a través de varias categorías, tal y como lo plantea el funcionamiento de esta opción digital, lo que permita acceder a: imágenes, documentos, efemérides, galerías, memoria viva, grabaciones sonoras, cine y video. En fin, cuanta posibilidad exista para evitar, en lo posible que se borre, como pretendieron hacerlo, una memoria, una presencia histórica, eso sí imposible hoy de olvidar.

   Tengo la certeza de que el presente es y será un trabajo de todos. Por eso hago desde aquí una atenta invitación para que participen y promuevan este esfuerzo que no pretende otra cosa que resignificar a Luz y Fuerza del Centro en su verdadera dimensión, con sus aciertos y sus errores; con sus virtudes y sus defectos. De tal forma que ese gran símbolo de la industria eléctrica en nuestro país durante todo el siglo XX, siga vigente de aquí en adelante…, por lo que esta es una historia para no olvidar.

 México, Distrito Federal, 14 de diciembre de 2012, en el 95 aniversario de la creación del Sindicato Mexicano de Electricistas.

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CARTEL DE TRES FIGURAS DECIMONÓNICAS EN MÉXICO…

CARTEL DE TRES FIGURAS DECIMONÓNICAS EN MÉXICO: JOSÉ MARÍA VÁZQUEZ, MANUEL BRAVO Y ANDRÉS CHÁVEZ. ANTECESORES DE JESUS VILLEGAS Y POR SUPUESTO, DE PONCIANO DÍAZ.

MUSEO-GALERÍA TAURINO MEXICANO Nº 31.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

    Hasta hace algunos años se pensaba que Ponciano Díaz era el primer diestro mexicano cuyas actuaciones no sólo se concretaban a nuestro país, sino también al extranjero. Luego, al profundizar con más detalle se encontró que Jesús Villegas “El Catrín” realizaba campaña a mediados del siglo XIX en España. Después, las investigaciones nos daban el nombre de Ramón de Rosas Hernández “El Indiano” -natural de Veracruz- quien alternó con diestros hispanos a fines del siglo XVIII.

   La trascendencia del toreo mexicano fuera de sus fronteras estaba dada con estos tres personajes que, con el tiempo se han enriquecido gracias a la presencia de otros tres diestros: José María Vázquez, Manuel Bravo y Andrés Chávez.

De Manuel Bravo y de Andrés Chávez nos dice Heriberto Lanfranchi en su tomo II de LA FIESTA BRAVA EN MEXICO Y ESPAÑA, 1519-1969 lo siguiente:

 MANUEL BRAVO. Primer espada mexicano, que fue el más popular en la ciudad de México de 1825 a 1835. Dicho año hizo un viaje a Cuba y logró convencer a Bernardo Gaviño para que se viniera a torear a la plaza de “San Pablo” de la capital.

ANDRES CHAVEZ. Nació en Puebla, Pue., y actuó con regularidad a mediados del siglo XIX. estuvo con Bernardo Gaviño en 1844, y en 1851 ya era muy conocido, siendo contratado para torear en la ciudad de México, en la plaza de “San Pablo”. El 9 de noviembre de ese año, los programas anunciaban que debía matar un toro estando hincado en el suelo, y el 1º. de febrero de 1852, en la misma plaza debía matar otro toro estando sentado en una silla tras haberle clavado varios pares de banderillas de 3 pulgadas de largo. Luego estuvo varios años con Mariano González “La Monja” y Pablo Mendoza, hasta que en 1860 formó su propia cuadrilla y empezó a actuar de primera espada, sobre todo en Puebla, durante algún tiempo.

 CARTEL_ANDRÉS CHÁVEZ_1

 Imagen que pertenece a un cartel donde aparece el registro de la actuación de Andrés Chávez, el 11 de febrero de 1860, y donde este torero coloca banderillas, a la media vuelta con la boca. Col. del autor.

    De José María Vázquez el dato nos lo proporciona una verdadera curiosidad bibliográfica de origen peruano, obsequió de mi buen amigo Juan E. Miletich Berrocal: Exigencias. 50 AÑOS DE TAUROMAQUIA. ÁNGEL VALDÉZ “El Maestro” Y SU ÉPOCA. Lima, Empresa Editora “La Tradición”, 1919. 138 pp. ils., fots. Al mencionar las primeras andanzas del maestro peruano dice “Exigencias”:

 Con el diestro mejicano José María Vázquez trabó amistad allá por los años de 1856 y, entusiasmado con su toreo, a él pidió y de él recibió consejos y enseñanzas para iniciarse en el difícil y arriesgado arte taurino, habiendo adquirido ya en “La Granja” aquel profundo conocimiento de las reses que poseyó en grado superlativo.

El Mejicano conoció al instante las excelentes cualidades de Ángel, previó el lisonjero porvenir que se presentaba para el discípulo y se propuso sacar de él un buen estoqueador.

Dícese por algunos que a los catorce años, y acompañado de su maestro, brindó por primera vez la muerte de su primer bicho, berrendo en negro, de libras, boyante, etc., hecho que no he podido comprobar debidamente.

Corresponde pues al mejicano Vázquez la gloria de haber modelado el alma torera del genial lidiador peruano.

 CARTEL_ANDRÉS CHÁVEZ_2

 Del mismo impreso que el anterior, aquí se ilustra la suerte suprema, para lo cual, Andrés Chávez la pone en ejecución ayudándose de zancos. Col. del autor.

 No voy a detenerme en averiguar si Angel debió escoger otro maestro, pero juzgando la época y el lugar en que ello aconteció, hay que reconocer que el mejicano no era figura despreciable en el arte; que por aquel tiempo era aplaudidísimo y que con el mayor entusiasmo y buena fe puso especial empeño en formar sólidamente a su discípulo. Y aún en el supuesto de que Vázquez no valiera como torero, tiene bastante mérito con haber sido el maestro de “El Maestro”.

Evidentemente que si Valdéz hubiera visto y aprendido de Romero, Cándido o Paquiro, para no mencionar otros más, habría sido el primer lidiador de su tiempo; pero aquí, en Perú, dentro de un medio paupérrimo, no pudo esperarse que Ángel saliera para eclipsar a los más famosos toreros que han existido. Sin embargo, a pesar de esta pobreza y de las deficiencias de su maestro, Valdéz formó su escuela, ocupando siempre lugar preeminente entre la gente de coleta y el primero como estoqueador, venciendo fácilmente a todos los que con él intentaron competir.” La Lidia”.-Lima, 26 de enero de 1896.-Biografía de Ángel Valdéz “El Maestro”.

    Esta valiosa referencia nos remite al dato de que José María Vázquez poseía importantes adelantos en el arte de la tauromaquia, aprendidos, con toda seguridad en nuestra patria, e influido del espíritu de Gaviño y del alma nacional que se dejó sentir con intensidad durante los años de 1840 a 1855. ¿Cuándo llegó a Perú? ¿Allí se estableció? ¿Regresó después a México?

   Esos datos los desconocemos al perderse en la noche de los tiempos el destino de nuestro personaje, pero queda la evidencia de su quehacer que trascendió hasta Perú, para hacer de Ángel Valdéz al auténtico “Maestro” que recuerda la afición peruana en distintas biografías, pero que es en la fuente ya mencionada donde encontramos el primer dato que lo relaciona con un tutor para su trayectoria como torero.

   Gracias a esta referencia tenemos el dato de un torero más que se suma a la ya importante lista de personajes mexicanos que dejaron una huella fuera de nuestro país. Pero no sólo es su huella, sino su influencia. Ya lo vemos con Vázquez y Valdéz. En el caso de Chávez, este, aunque realiza su carrera sin salir del país, probablemente tiene la fortuna de ser visto por un viajero alemán, Brantz Mayer, quien llegó a México en calidad de secretario de la Legación norteamericana el 12 de noviembre de 1841. Aún y cuando tuvo una corta estancia (un año), ese tiempo fue suficiente para dejar en su obra México lo que fue y lo que es una reseña muy amplia de una corrida de toros ofrecida a Santa Anna que va así:

 CARTA XI

UNA CORRIDA DE TOROS

    Cuando llegué a México me dijeron que, de no quedarme aquí por algún tiempo, perdería probablemente las tres grandes “diversiones” mexicanas, a saber, una revolución, un terremoto y una corrida de toros. Los dos primeros espectáculos no tenía dificultad en dejarlos de ver; y en cuanto al último, la civilización había introducido recientemente la ópera, y las cadenzas de los cantantes italianos habían reemplazado a los bramidos del toro moribundo.

   Pero estaba escrito que habría de recibir el obsequio de una corrida de toros cuando menos.

   Inopinadamente se anunció una corrida en la plaza de toros, inmenso anfiteatro que se construyó en los tiempos en que este deporte se hallaba en México en su apogeo.[1]

Era domingo, y la gente no tenía nada que hacer. Los menos pudientes habían ahorrado durante la semana unos cuantos medios, sea trabajando, sea mendigando, sea robando; y, por lo que toca a los ricos, daba por seguro que les gustaría gozar de un espectáculo de que se habían visto privados durante largo tiempo.

   Siento gran repulsión por estas exhibiciones brutales; pero creo que es deber del hombre del ver un ejemplar de cada cosa durante su vida. En Europa presencié disecciones, y ejecuciones mediante la guillotina; y, fundado en este mismo principio, asistí en México a una corrida de toros.

   No quedaron defraudadas las esperanzas de los organizadores de la fiesta. Las dos terceras partes de los palcos y el redondel que ocupa la parte baja de este inmenso teatro estaban llenos hasta el mismo borde de la arena con no menos de ocho mil espectadores, entre hombres, mujeres y niños. La corrida iba a comenzar a las cuatro; hacía calor y el cielo estaba sin nubes; el sol resplandecía con todo su brillo sobre la abigarrada muchedumbre de trajes vistosos y variados. La parte del edificio expuesta a los rayos del sol se dejaba a la plebe; la otra mitad se reservaba para los patricios, es decir, para los que pagasen medio dólar, con lo cual adquirían el derecho al lujo de la sombra.

 CARTEL_ANDRÉS CHÁVEZ_3

 Aquí tenemos, ni más ni menos que a Andrés Chávez, cuya figura sugiere el uso de unos ropajes de distinta manufactura a los actuales, así como la disposición a ser “retratado” por la mano de un dibujante de la época, asumiendo para ello un continente muy apropiado. Col. del autor.

    Llegamos demasiado tarde para alcanzar a ver la entrada del primer toro; el animal estaba ya en la arena, y los picadores lo estaban aguijoneando con sus lanzas, mientras los seis matadores, ágiles y ligeros, vestidos con trajes de vivos colores, los provocaban con sus capas rojas, que hacían ondear a pocos pasos de los cuernos de la bestia; y cuando ésta embestía contra el trapo podían ellos lucir su agilidad, evitando los golpes mortales de los cuernos. Después de hostigar al animal durante diez minutos con capas y lanzas, sonó una trompeta; al punto le clavaron en el cuello doce banderillas, o lancetas adornadas de papel dorado y de flores, haciendo que el animal se precipitase con furia contra su agresor, al sentir cada nuevo pinchazo del arma cruel.

   Hecho esto, la cuadrilla se puso en círculo, y el otro quedó en medio bufando, escarbando la tierra, moviendo la cabeza a uno y otro lado, viendo por doquiera un enemigo armado que apuntaba hacia el su lanza, y bramando para que no se atreviesen a atacarlo. Pero a la verdad ya estaba domado.

   Otro toque de clarín, y dos matadores, apartándose del grupo, se adelantan con cautela y clavan en la piel del cuello del animal dos lanzas rodeadas de fuegos artificiales. Bufando, bramando, llameando y crepitando se puso el toro a dar brincos por la arena, azotándose con la cola y embistiendo a ciegas contra cuanto se le ponía por delante.

   Al tercer toque de trompeta, salió a la plaza el matador principal, que ahora se presentaba por primera vez, y se adelantó hacia el palco del juez para recibir la espada con que acabaría con el animal. Entre tanto se habían consumido los fuegos de artificio, y el animal estaba acorralado contra la barrera sur del teatro. Allí se le veía jadeando de cansancio, de rabia y desesperación. El matador, un andaluz (Bernardo Gaviño) y vestido de gala, con medias de seda y traje ajustado color de púrpura con bordados de abalorios, era hombre de contextura hercúlea; y su figura varonil, en la plenitud de la perfección del vigor y la belleza humana, formaba hermoso contraste con la enorme masa de huesos y músculos de la bestia.

   Enrolló su capa en la vara corta que llevaba en la mano izquierda, y se acercó al toro, empuñando en la diestra el afilado estoque. El toro, enfurecido a la vista de la capa roja, se precipitó hacia él. En el punto en que el animal se detuvo para embestirlo, el matador, saltando hacia la izquierda con brinco de ciervo, y recibiendo en la punta de su espada todo el choque del peso y del impulso del animal, se la enterró en el corazón, y sin ninguna convulsión lo dejó muerto a sus plantas. Ante el éxito del golpe, el público estalló en aplausos. El matador sacó del cuerpo del animal su espada ensangrentada, la envolvió en su capa y, haciendo un saludo a la multitud, la devolvió al juez.

   Sonó de nuevo la trompeta; ataron un cable a los cuernos del animal, hicieron entrar tres caballos con vistosos arneses, les engancharon los despojos, y, a otra señal de la trompeta, los hicieron partir a todo galope, arrastrando el cadáver fuera del coso. Sobre el charco de sangre desparramaron una paletada de tierra fresca; sonó de nuevo la trompeta; abrióse la barrera izquierda y el segundo toro saltó a la arena.

   Casi cegado por su brusca salida de la profunda oscuridad de su antro al pleno sol, y aturdido con los gritos y clamores del público, se precipitó al centro de la arena y allí se quedó inmóvil. Movió la cabeza de un lado a otro, como si buscase a donde ir. Escarbó la tierra con las pezuñas, se azotó los flancos con la cola y, en suma, se vio a las claras que era un fracaso.

   Al instante se le echaron encima los picadores con sus largas lanzas; y un segundo después dos de ellos rodaban por el suelo, atropellados por la bestia bravía. Esto provocó en la muchedumbre una tempestad de aplausos; y un honrado irlandés que estaba cerca de mí gritó a todo pulmón: “¡Bravo, bull!”

   Pero ya estaban los matadores junto al animal, con sus capas rojas, y apartando su atención a los picadores caídos, les dieron tiempo para levantarse y volver a montar; al menos a uno de ellos, ¡porque al caballo del otro le había metido el toro los cuernos en la barriga, y, al levantarse, las entrañas le arrastraban por el suelo!

Siguió adelante la rutina de costumbre con el animal, lo mismo que con el primero: y hasta que al cabo se dio la señal de trompeta para que el matador principal se presentase a recibir su espada.

   Pero esta vez el toro no era cosa de juego; el valiente andaluz se le fué acercando con precaución. Al llegarse al toro, la bestia se hallaba cerca de la barrera, echando espumarajos de rabia. Todavía le estaba ardiendo el pelo con la explosión de los fuegos artificiales. El andaluz le pasó la capa por delante de los ojos, y volviéndose a la derecha para herir en el momento que el animal diese el salto de costumbre, desdichadamente erró la estocada, y se encontró preso entre la barrera y el animal, a una yarda de distancia así de este como de aquélla. Se salvó saltando la barrera, mientras los cuernos del animal embestían contra los tablones, haciendo estremecerse el redondel y el recio maderamen.

   Mas ya estaba otra vez sobre la arena el intrépido luchador provocando a su enemigo. Otro salto, otro pase de capa por delante de los ojos de la bestia, y su espada penetró hasta la empuñadura en el cuello del animal, atravesando la piel y el pelo, para brillar al otro lado encima del hombro derecho. Pero la herida no era fatal, y la bestia se puso a brincar con más furia que nunca. Se le acercó un picador y lo revolcó en el polvo. Vino otro, y también arrojó al aire el caballo; más él, conservando el equilibrio, se mantuvo apoyado sobre los pies, y cuando se levantó el caballo, se alzó junto a él, sentado en la silla; al mismo tiempo, con pasmosa presencia de ánimo, arrojó su lazo, y logró coger por uno de los cuernos pero desdichadamente el lazo se escurrió. A pesar del malogro de su intento, el picador, por su sangre fría, su dominio del caballo y su donaire y pericia, recibió una salva de aplausos.

   Entretanto, el matador había recobrado el aliento y estaba listo para atacar de nuevo a su indómito enemigo; pero esta vez atacó sin armas. A pesar de lo furioso del animal, aguijoneado por las banderillas que llevaba clavadas por en los lomos, destrozada la piel y el arma metida en las carnes, el matador se le acercó intrépidamente; otra vez más arrojó la capa a los ojos del animal, y, dando un salto por encima de los cuernos, en el momento en que éste se detuvo, asió la empuñadura de la espada y la sacó chorreando de sangre.

   Hostigado y exhausto con la pérdida de sangre, ya las fuerzas del animal estaban casi por completo agotadas. Buscó la puerta de la barrera por donde había entrado en la arena. Allí se detuvo, manando sangre por la herida. A ojos vistas, se estaba muriendo; y al punto cesaron todos los ataques. Había luchado con tanta valentía, que los picadores, los matadores, los coleadores y toda la cuadrilla se pusieron en círculo en torno suyo, como para contemplar la agonía de un héroe. Todos parecían sobrecogidos de admiración; hasta los léperos de las galerías se callaron, sumidos en profundo silencio.

El toro se estuvo quieto un instante, como sin saber que hacer. Confieso que el infeliz me parecía tener entendimiento, un entendimiento lastimado por el sentimiento de la fuerza reducida a la impotencia por un enemigo inferior y despreciado.

   Sintió que se le debilitaban las piernas. Trató de correr; pero las piernas se negaron a moverse. Levantó convulsivamente las patas, agitó la cola, abrió los ojos como sacudido por un súbito temor nervioso y los clavó con fijeza feroz en la sangre que se le salía a torrentes. De nuevo se empeñó en correr; tambaleóse dos veces, pero recobró el equilibrio. Entonces se le acercó nuevamente un matador con su capa y una daga corta en las mano para poner término a esta penosa escena; pero al llegársele, el animal se tambaleó hacia delante, con el hocico hacia arriba y los dientes bañados de espuma; se estiró, quedando quieto y rígido como una estatua, y luego, de repente, bajando la cabeza para hacer un supremo y mortal esfuerzo, se echó de un salto encima del matador, y cayó muerto, sin fuerzas, sin aliento, sangrando y furibundo, hasta el final.[2]

Esta fué la mejor lucha[3] de la tarde. Sacaron a la plaza otros cinco toros; pero casi todos ellos resultaron cobardes. Y a pesar de eso, a ninguno dió muerte el matador a la primera estocada, lo que menoscabó la buena opinión que de sus habilidades tenía la chusma. A algunos animales los cogieron de la cola: los coleadores, inclinándose sobre el elevado arzón de la silla y deteniendo bruscamente sus caballos, hacían revolcarse en el suelo a los toros. Pero los así humillados eran los cobardes más consumados. A otros les enredaban el lazo en los cuernos o en las patas, lo que me dió ocasión de apreciar la pericia que alcanza la mayoría de los jinetes mexicanos en el manejo de tan útil instrumento. Uno de los toros saltó por encima de la empalizada para caer en medio de los espectadores, no lejos de donde yo estaba; pero el animal era tan para poco, que al parecer se sintió más contento de escapar de la muchedumbre que la muchedumbre de él. En vista de ello, lo sacrificaron de manera muy ignominiosa.

   Al acabarse los deportes, y aun antes de que se pusiese el sol, salió la luna con majestuosa calma, vertiendo su luz apacible sobre la multitud que llenaba el sangriento anfiteatro. Las torres de una iglesia situada al este cobijaban los muros de la plaza, y las campanas repicaban llamando a la gente para que de este espectáculo de carnicería de una noche de sábado pasase al cercano retiro de religión y de paz. Al volver a casa, no pude menos de preguntarme si había sacado algún provecho de las horas gastadas; y me respondí que ese contraste entre la vida y la muerte, ese pasar de un ser vivo de la salud activa y robusta y la plenitud del goce de todas las facultades físicas, a la muerte y el completo olvido, era un sermón y una lección. Mas ¿para cuántos? ¿Había acaso allí un sólo lépero que se retirase aleccionado, pensativo, moralizado?

   Debo confesar que no puedo asistir a fiestas semejantes sin sentir indefinible repulsión, así a causa del espectáculo en sí mismo como al pensar en la paulatina destrucción de los sentimientos elevados que deben causar estos espectáculos, repetidos delante de toda clase de gente.

   Cuando los romanos agotaron todos los recursos de los entendimientos naturales, inventaron los del circo; y, no contentos con la inmolación civilizada de los brutos, andando el tiempo, hicieron luchar a hombres contra bestias, y a hombres contra hombres. Era el supremo refinamiento, la cúspide de la prodigalidad lujuriosa, el límite de ese círculo vicioso de la sociedad, en que la civilización se hunde en la barbarie. Era también el prenuncio de la rápida caída de aquel poderoso imperio.

El presentar a modo de juego las escenas del matadero no tiende sino a fomentar la pasión brutal por la sangre. Las turbas se familiarizan con la muerte, como cosa de juego. Convierten en payaso al monstruo cruel. Lo hacen salir a la arena para los deportes dominicales, como si fuese un bufón; y al día que está destinado para descansar, y recordar, amar y dar gracias al Dios bendito, lo convierten en escuela de las peores pasiones que pueden afligir y excitar el corazón humano.

   Justo es decir que no es esto verdad respecto de todas las clases sociales. Digo, y lo repito, que aunque acuden todas las clases al circo, la mayoría del público se compone ciertamente de las más bajas, de las que más necesitan instrucción moral y que menos amigas son de razonar. Con gente como los léperos de México (hombres que apenas si se distinguen de las bestias con cuya muerte se gozan), estas escenas de asesinato, en que a menudo perecen indistintamente toros, matadores y picadores, no pueden servir para otra cosa que para fomentar las pasiones más depravadas, y para animar a los ruines e ignorantes a llevar al cabo las hazañas de la más atrevida criminalidad.

   Los mexicanos patriotas merecerán sinceros parabienes el día que desaparezca de su país este resto de barbarie, y los miles que cada año se gastan en corridas de toros en toda la República se inviertan en la educación o en el entretenimiento racional del pueblo.

    Regresando a Manuel Bravo, los pocos datos de sus actuaciones tanto dentro como fuera del país no nos permiten moldear un perfil de su carrera. La relación directa con Bernardo Gaviño en Cuba hace ver que sus influencias en México son de mucho poder. Bernardo debe haber sido para entonces una figura importante en Cuba y el nombre de México no fué ajeno a sus aspiraciones. Quizás vio en todo esto la posibilidad de incorporarse a un esquema de actividades estrictamente taurinas, a las que el pueblo mexicano no mostraba demasiada aversión, siendo este personaje de origen español. Recordemos las razones de la expulsión de los españoles de México a finales de la segunda década del siglo XIX. Según Reyes Heroles acepta que dicha expulsión fue antieconómica y repugnante para el modo de pensar de la presente generación. México se encontraba desgarrado entre los dos polos de su realidad: el orden colonial, del cual los españoles eran un recuerdo vivo, y el nuevo orden republicano. La expulsión de los españoles, según Reyes Heroles, tuvo entonces el objetivo de impedir la consolidación de una oligarquía económica, política y hasta social.

   Pero Bernardo Gaviño no afectaba estas condiciones. España reconoce la independencia de México hasta 1836. Gaviño es, en todo caso un continuador de la escuela técnica española que comenzaba a dispersarse en México como consecuencia del movimiento independiente, pero no un elemento más de la reconquista, asunto que sí se daría en 1887, con la llegada de José Machío, Luis Mazzantini o Diego Prieto “Cuatro dedos”.

   Manuel Bravo va a convertirse entonces en el puente, en el hilo conductor que permite el acceso a nuestro país de esta importante figura hispana, cuyas influencias se dejaron sentir durante 50 años cabales.

   Como se puede observar, la historia no se limita a presentarnos solamente a Ramón de Rosas Hernández, Jesús Villegas o Ponciano Díaz. Ya encontramos un capítulo aparte en estos otros tres personajes los que, en cada época donde lograron su desarrollo, permiten un ascenso al nivel de importancia que tuvo el toreo mexicano a nivel internacional. El fenómeno se incrementó al iniciar el siglo XX cuando Rodolfo Gaona concreta, materializa y universaliza el toreo. España ya no es la única nación apropiada del destino taurómaco. Ahora le toca el turno y la oportunidad a nuestro país que, para no decepcionar el ambiente presenta a la mejor de sus figuras, resultado de muchos años de formación, pero que logró trascender a niveles que ninguno otro había alcanzado años atrás: Ese es Rodolfo Gaona Jiménez, el “indio grande”, el “Califa de León”.


[1] La plaza del Paseo Nuevo se hallaba situada aproximadamente donde hoy se levanta el edificio de la Lotería Nacional e inaugurada el domingo 23 de noviembre de 1851. La ciudad de México también contaba con la plaza de toros de San Pablo.

[2] El aficionado y entendido de toros tendrá que disimular la ignorancia que manifiesta naturalmente Mayer en el relato; y no nos referimos a la diferencia de lidia, sino al sentido de lucha, que fué lo que únicamente pudo captar nuestro autor: bull-fight.

[3] Preferimos poner “lucha” (fight), que es lo que escribe Mayer y que ejemplifica lo que queremos expresar con nuestra nota anterior; y entiéndase la palabra lidia en su acepción taurina típica. Véase:

Brantz Mayer. MEXICO lo que fué y lo que es, por (…). Con los grabados originales de Butler. Prólogo y notas de Juan A. Ortega y Medina. Traducción de Francisco A. Delpiane. 1ª. ed. en español. México, Fondo de Cultura Económica, 1953. LI-518 pp. ils., retrs., grabs. (Biblioteca Americana, 23). (pág. 85-91).

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EFEMÉRIDES TAURINAS DECIMONÓNICAS. 15 DE DICIEMBRE DE 1850.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   El 15 de diciembre de 1850 se anunciaba un importante festejo de

 CARTEL_15.12.1850_SAN PABLO_BGyR_ATENCO 

 PLAZA PRINCIPAL DE TOROS DE SAN PABLO, D.F. Domingo 15 de diciembre. Primera y gran función de inauguración. Función dedicada al Exmo. Sr. Presidente de la República, general de división D. José Joaquín Herrera. Seis arrogantes toros del famoso cercado de Atenco serán lidiados por los diestros discípulos de Bernardo Gaviño.[1]

   Además, en la misma publicación, es decir El Universal, correspondiente al día 16 de diciembre de 1850, se incluye la siguiente nota:

 EL UNIVERSAL_16.12.1850_p. 4

 

   Como “antiguo local” se refiere el periodista a la plaza de toros de San Pablo, que venía funcionando en la ciudad de México desde 1788 y que, a lo largo de 62 años de funcionamiento en el mismo lugar, estaba pasando por su tercera reforma importante, contando con el hecho de que tal escenario seguía siendo un coso armado con madera, lo que significaba previa recomendación de los arquitectos de la época, su renovación inmediata, evitando con ello los riesgos del caso.

   La referencia sobre “El hermoso palco destinado para que lo ocupase el señor presidente en turno”, don José Joaquín Herrera (General don José Joaquín Herrera, Presidente Constitucional, del 3 de junio de 1848 al 15 de enero de 1851) y algunos de sus ministros, sirve para darnos una idea de que en aquellas épocas, la asistencia del más alto dignatario en el país era una costumbre, de lo más normal en las plazas de toros y que ni él ni los asistentes se incomodaban del todo, aunque no dudo que en algún momento surgiese el grito por aquí o por allá en el que se aprovechaba su presencia para festinar o cuestionar cierto asunto del día.

 SINAFO_18242

 INAH-SINAFO_18242_JOSÉ JOAQUÍN DE HERRERA.

    Es de lamentar, como dice la nota que desde los tendidos se arrojasen “multitud de frutas y objetos” en desacuerdo a lo hecho en el ruedo, lo que debe haber incomodado a más de alguna autoridad que pretendía cuidar el orden en la plaza, además del incorregible caso en el que, ya desde entonces se arrojaban cojines al ruedo, lo que indica de que nada hay nuevo bajo el sol…


[1] Heriberto Lanfranchi: La fiesta brava en México y en España 1519-1969, 2 tomos, prólogo de Eleuterio Martínez. México, Editorial Siqueo, 1971-1978. Ils., fots., T. I., p. 136. Además: EL UNIVERSAL, 7 de diciembre de 1850, p. 4:

AL PÚBLICO. Las corridas de toros.

Este espectáculo, tan interesante para los mexicanos, ha sido siempre un objeto, al que he consagrado todos mis esfuerzos; mi afición decidida a esta diversión, el deseo de complacer al público, y las circunstancias de ser dueño de la plaza, me hicieron buscar con ahínco los medios de llegar al término de mi deseo. Llegúe al fin en virtud de fuertes sacrificios y crecidos gastos; pero ellos acaso hubieran sido inútiles, sin la justicia de mi causa y el auxilio de la mano benéfica de una persona sumamente recomendable, cuya reciente pérdida jamás cesaré de sentir.

   Debo tributarle este triste homenaje de afecto, pues aunque no parece a propósito cuando se trata de dar parte de un objeto festivo, nunca fue importuna la gratitud, ni lo será su expresión para los corazones bien nacidos. El grave disgusto de su pérdida, es lo único que viene a acibarar el placer que me figuré al anunciar al público que la plaza va, en fin, a abrirse, y acaso será antes que termine el presente año, para lo cual estoy trabajando con el mayor empeño, y que las corridas de toros se presentarán con una decencia, con un atractivo y un lujo que antes de ahora no habían tenido.

   Los toros que se lidiarán han de ser de la muy conocida y acreditada hacienda de Atenco.

   Los toreros, discípulos del insigne D. Bernardo Gaviño, cuya gracia y valentía será pronto uno de los más interesantes objetos del espectáculo.

   La música contratada, se compone de los hábiles profesores que sirvieron en el batallón 3º de línea.

   Los vestidos así de las compañías como de los músicos, y los arneses de los caballos y mulas destinados al servicio del espectáculo, son muy ricos y exquisitos.

   Como hay muchos señores que gustan ir a caballo a esta diversión, a fin de no causarles la molestia de acercarse a los puntos en que se expenden los boletos, se ha dispuesto, al poniente de la plaza, una casilla para que a ella ocurran dichos señores, quienes encontrarán también un lugar en donde dejar los caballos con toda seguridad y sin costo alguno.

   Nada absolutamente ha omitido la empresa para dejar contento al público y a sus amigos; si lo logra, quedarán recompensados los afines de su muy adicto S.S.-Javier de las Heras.

México, Diciembre 6 de 1850.

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EDITORIAL. VUELTA AL ENGAÑO…

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Una vez más, ahora en la plaza de toros “México”, se consumó otro engaño, a la vista de miles de testigos que fueron presenciando la materialización de un fraude. ¡Novillos por toros! Evidentemente y como ya va siendo costumbre, no habrá examen post mortem, salvo que ahora apliquemos los aficionados o ciudadanos, la petición de dicha prueba científica a través, por ejemplo, del IFAI, en espera de que así se nos haga caso.

   Autoridades sin autoridad, manirrotas, sin ganas de aplicar el reglamento en vigor, ya sea porque este no tiene suficientes alternativas legales para darle poderes al juez de plaza, o es que esta figura se está viendo sometida por la autorregulación que impone la empresa.

   En ese sentido, diría uno en términos de la dignidad ausente que ¡no se vale! todo lo que vienen haciendo los principales actores, protagonistas o participantes que intervienen directamente en la celebración del espectáculo taurino en este país. Desde las más altas esferas y hasta el componente más marginal en nuestra sociedad, hoy día en que apenas se ha iniciado un sexenio más, la desilusión es uno de los factores que invaden nuestra percepción. Si lo que ha ocurrido o viene ocurriendo en los más recientes gobiernos es espejo de lo que pasa en lo más tangible o descarnado de nuestra realidad, esto nos llena de desaliento. Y tal efecto lo percibimos directamente en el ambiente taurino que no alcanza su auténtica madurez en este país. Recordemos que en el sexenio de Salinas de Gortari se pretendió posicionar a México en los países del primer mundo. Más tarde se reconocería que esto era imposible, de ahí que sigamos siendo, más para mal que para bien, un país subdesarrollado, y parece que ese comportamiento, dicha patología funciona a las mil maravillas en la cosa taurina.

   De verdad, ¡qué pena!

   ¿Qué pretenden todos los partícipes en la organización de los festejos taurinos en el país? ¿Desprestigio? ¿Condiciones precisas para ensoberbecer a los contrarios, y darles, por tanto elementos para consumar sus propósitos, que no son otros que acabar con las corridas de toros?

   A este paso, eso no tardará mucho.

   Es lamentable que los principales motores que mueven el espectáculo, y por tanto el negocio, los ingresos y los egresos. En una palabra: la dinámica financiera se mueva con una mentalidad que no corresponde con la realidad de unos tiempos como los que corren. Imperan diversos criterios establecidos por la modernidad, por la globalización. Y gusten o no, pero el hecho de que ahí están y se han convertido en la amenaza latente en muchas sociedades. Ya se sabe, la tauromaquia es una diversión popular con fuerte carga de elementos anacrónicos que, de quererlo, pueden convivir o cohabitar con el progreso. Pero buena parte de los hechos siguen viéndose manufacturados como si se tratara de aquello que ocurrió cobijado por la informalidad, el relajamiento y la mínima condición de pretender y acometer negocios malsanos, irregulares, truculentos y lo que es peor, asquerosos.

   Con esa forma de pensar o de actuar no se llega a ninguna parte y la única garantía es que el producto o sus resultados sigan siendo esta suma de irregularidades, muchas veces en la inminente frontera con el fraude, si no es que rebasan ese límite y ocupan sin mayor problema dicho territorio, en donde sin el menor miramiento sus involucrados parecen no enterarse de que han logrado cumplir con el desagradable propósito de no pretender, ni siquiera con un poquito de dignidad, hacer las cosas ya no digo con el profesionalismo teórico y pragmático más deseable, sino cobrando conciencia de que metidos en un negocio el hecho es mantener cautiva a una clientela, satisfecha por los buenos resultados. Y los buenos resultados no afloran por ningún lado, o estos son aislados.

   Por ejemplo, la plaza de toros “México” tiene años, sí años, de que no se llena hasta “la bandera”. La empresa ha procurado tener en los festejos en torno al 5 de febrero como su “tabla de salvación”, pero aún así no ha logrado llegar a ese punto, con todo y que acude un público que no es precisamente el taurino, pero que debería serlo en la medida en que se le ofrece un espectáculo que lo atraiga una vez y otra también. Si esos miles de potenciales y nuevos aficionados no acuden al siguiente llamado es porque no les interesa, de ahí que quienes seguimos asistiendo seamos esos sectores reducidos que intentamos no fallar y no traicionar nuestro espectáculo. Pero como puede observarse, a quienes sí nos traicionan son esas partes perfectamente ubicadas en el entorno de la organización del espectáculo, que siguen empeñadas en ofrecer lo que en México decimos: “kilos de a ochocientos gramos”.

   Y es que sólo estamos pidiendo que si anuncian toros, toros deben aparecer en el ruedo, sin que quepa el menor índice de duda. Las figuras, los matadores de toros que para eso están, son quienes deben enfrentarlos y entonces tendríamos el resultado de una fiesta en todo su esplendor. Pero cuando al anuncio de toros, aparecen novillos y al anuncio de matadores de toros estos tienen que rebajar su categoría profesional para convertirse en novilleros. Y lo que es peor, en consumar un engaño, eso es lo que ya no puede permitirse.

   Que las empresas tienen que hacer un esfuerzo y adquirir toros o novillos –según el tipo de espectáculo que organicen-, es su obligación. Que las autoridades deben aplicar las normas, el reglamento y todos los criterios pertinentes para que el desarrollo de la corrida de toros o la novillada sea el mejor es un deseo de muchos. Que la prensa debe cumplir un papel de información, de guía y tutela en plan absolutamente imparcial es también parte de ese proceso de lo deseable y no de la afinidad condicional que existe en muchos casos, lo que impide tener respeto hacia muchos de estos que debiendo ser periodistas, sólo son informadores.

   Que estamos a la espera de que los ganaderos ofrezcan la materia prima en toda su dimensión y no remedos. Ya vemos que el papel de los “veedores” es dañino y que habiendo toros en el campo lo que se ofrece en la plaza no corresponde con la realidad, pero tampoco con la dignidad y respetabilidad del “ganadero-señor” que todos quisiéramos. Son tan pocas las excepciones…

   ¿Hasta cuándo tendremos una maquinaria taurina que trabaje de manera más armónica, equilibrada, con capacidad suficiente de alejarse de todo mal?

   A las clara se percibe que hay muchas en este país, y que tienen una mentalidad emprendedora, positiva. En los toros, esos criterios parecen no existir. 

12 de diciembre de 2012.

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