REVELADO Nº 10. JOSÉ MARÍA MOTA “EL HOMBRE QUE RÍE”.

IMÁGENES TAURINAS MEXICANAS. REVELADO Nº 10: JOSÉ MARÍA MOTA “EL HOMBRE QUE RÍE”.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Julio Sánchez Duart, hasta hace unos años, se ostentó en las plazas como picador de toros. Fue tal su carácter con la vara larga que a la hora de aplicar el castigo, lo hacía con tanta energía que le conocimos como “Brazo fuerte”. A veces se excedía por lo que eran frecuentes los reclamos de la afición. Cuando se retiraba, no solo parecía satisfecho, sino hasta contento y sonriente, que yo no sé si lo hacía por quedar a gusto o porque se iba al patio de caballos en medio de provocaciones y altanerías.

   El otro día, “Brazo fuerte” con todo y cabalgadura fueron a dar por allá, luego de estrepitoso tumbo. Nada más se incorporó fue sonreír y más sonreír ¿de nervios? Quién sabe, pero el hombre hacía evidente con ese detalle su estado de ánimo.

   A propósito, allá por la octava década del siglo XIX, andaba haciendo su labor como picador de toros José María Mota, capaz, antes de ser tumbado, de tumbar primero al toro, al que se abrazaba de la cornamenta, y forcejeando, y con un rápido movimiento, terminaba derribando en la arena al cornúpeta, ante el asombro de los aficionados que le vieron realizar tal hombrada que, dicho sea de paso, era común entonces, y más entre los hombres ligados a quehaceres campiranos.

   En efecto, se trataba del “Brazo fuerte” de aquella época, y que muchas tardes salió bajo las órdenes de Ponciano Díaz. Casualmente, y este sí, pegaba unas carcajadas que retumbaban en el maderamen de cualquier plaza, por lo que se ganó el alias de “El hombre que ríe”.

   Decía El Arte de la Lidia, año 1, Nº 8, del 18 de enero de 1885:

 El picador Mota, con su eterna risita, se hizo aplaudir por su destreza poco común (picar a un toro montado desde otro toro) en lo peligroso del arte. Es bueno bautizar a este picador, y desde luego, yo seré su padrino.

     Propongo que Mota, en lo sucesivo, se llame “El hombre que ríe”, aunque para esto tenga que robarle el seudónimo al joven gacetero que de pocos días a esta parte se convirtió en pitero.

     Próximamente se dará una función a beneficio del Hombre que ríe o sea Mota, y de mi amigo Miguel Manogrande, administrador de la empresa tauromáquica.

 (Juan Panadero, de Guadalajara)

    Coincidencias que se encuentran en el camino, separadas solo por el tiempo.

El picador José María Mota, “El hombre que ríe”, perteneció algún tiempo

a la cuadrilla de Ponciano Díaz. LA FIESTA, Nº 126 del 19 de febrero de 1947.

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