UN “MONOSABIO” DA LA ÚNICA VUELTA AL RUEDO.

CRÓNICA. 17ª de la temporada 2010-2011. Pablo Hermoso de Mendoza (a caballo). A pie: Rodolfo Rodríguez “El Pana” y “Pepe” López. 2 de Los Encinos, 4 de Malpaso y uno de Ordaz.

 UN “MONOSABIO” DA LA ÚNICA VUELTA AL RUEDO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    El “mal fario” es aquella sentencia que corre para marcar la mala suerte, el infortunio convertidos en la peor forma para que cierta cosa no nos salga bien. Ese parece haber sido el signo que privó durante toda la tarde del 20 de febrero de 2011, donde ni Pablo Hermoso de Mendoza, ni Rodolfo Rodríguez “El Pana”, ni tampoco “Pepe” López pudieran remontar el vuelo. Con decirles que la única vuelta al ruedo la dio un monosabio, el venerable don Juan Sigler Maldonado el que, a los 85 de su edad y 67 de labores propias de ese gremio decía adiós. Así que, entre sus muchas anécdotas por contar, esta será precisamente una de las que más grato sabor a gloria tendrán para él.

   Como lo afirmé en mi Editorial que desde ayer está “colgada” en la página de inicio de las APORTACIONES HISTÓRICO-TAURINAS MEXICANAS, esta tarde fue particularmente singular por el hecho de una asistencia mayoritariamente joven que, al percibir su actitud frente al espectáculo que estaban viendo, dominaba el asombro, la incredulidad, e incluso el no saber cómo responder ante una serie de hechos que se desarrollaban en medio de la más natural de sus realidades.

   Pero un efecto contundente, capaz de crear alteraciones, se dejó sentir en forma totalmente misteriosa y rotunda.

   En Pablo Hermoso todo fue armonía y, a cual más elemento de su cuadra, todos los caballos lucieron aunque más de uno también estuvo a merced de los arreones del lote que tuvo en suerte, es decir, dos ejemplares justos en presentación de Los Encinos pero que, a diferencia de otros ganados, estos tuvieron cuerda, se dejaron torear. Pablo iba y venía, consumando diversas suerte aplicando además, las virtudes del lucimiento, se comunicaba con el público y este respondía de forma natural con sus aplausos. Pero la gran ovación, el arrobamiento no aparecían por ningún lado. Como en ambos no se mostrara ni hábil ni certero con la hoja de peral o rejón de muerte, el hecho es que la escasa demanda de una oreja no prosperó en el que abrió plaza y apenas consiguió salir al tercio cuando se iban los restos del cuarto en esta jornada.

   ¿Qué estaba pasando? ¿Es que ahora se medía a Hermoso de Mendoza con la vara de Diego Ventura?

   No puedo negar que me gusta más el quehacer del navarro que el del andaluz. Aquel es sereno, este impulsivo. Pero esta no fue la tarde para Hermoso de Mendoza, ni lo fue tampoco para Rodolfo Rodríguez…

   Y es que “El Pana”, aunque habiendo pedido toros de Malpaso, tengo la impresión de que, por lo menos a su primero no lo quiso ni ver, a pesar de las mentiras piadosas que se formaron alrededor de las condiciones de ese toro. Era un “dije”, bonito de lámina y que embestía, pero para “El Pana” y su gente, no veía. Que pudo ser un buen toro, indudablemente, y así se dejó ver en manos de Luis Gallardo, el sobresaliente que hizo lo que pudo antes de quitárselo de enfrente con varios pinchazos y una estocada. Pero “El Pana” y compañía argumentaron que también había salido con el pitón desprendido, luego de que se supo que en los corrales arremetió con tal fuerza el “Catavino” y que por tal detalle, salió resentido, o dando muestras de ese encontronazo, hasta que, habiendo dado el otro en el burladero de la contraquerencia sucedió que sin haber sido demasiado fuerte el impacto, se desprendió el pitón izquierdo desde la misma cepa.

   Desde esos momentos, y qué bueno que “El Pana” se persignó porque después ya no hubo nada. Salió un animal escurrido de carnes, pero descarado de cuerna, proveniente de las dehesas de Luis Felipe Ordaz al que Rodolfo no tuvo más remedio que espantarle las moscas, mismo asunto que se repitió en el quinto, con otro de Malpaso y donde el tlaxcalteca pasó inédito. Esos factores influyeron muchísimo para que la asistencia lo tratara como lo trató: en forma muy dura y despiadada.

   Lamento mucho que el desempeño de “Pepe” López haya sido como el de un fantasma, porque simple y sencillamente no lo vimos. Más no puedo decir al respecto, pero es lamentable que habiendo posibilidad de una nueva carta, ésta se quedara prácticamente inédita. “Pepe” López debe saber con toda claridad el compromiso que se echó encima, sabe el grado de competencia, de lucha infranqueable que sostienen los toreros en su afán de colocarse o querer colocarse siempre en puestos estratégicos de primer orden, que lo demás son medias tintas. Y si “Pepe” no sufre una auténtica conversión, seguirá siendo el mismo “Pepe” López.

 22 de febrero de 2011.

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