Archivo mensual: octubre 2011

EFEMÉRIDES TAURINAS DECIMONÓNICAS

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

 Esta efeméride ocurrió el 6 de diciembre de 1850.

    Aquel día, el entonces empresario o asentista de la única plaza de toros que funcionaba en la ciudad de México, la Real Plaza de toros de San Pablo, seguramente llamó a una rueda de prensa, donde los representantes de todos los medios de comunicación de entonces, y junto a los imaginarios fotógrafos y camarógrafos listos para el registro gráfico de aquella reunión, pudieron extenderse para dar cobertura a una interesantísima noticia que Javier de las Heras se encargó de anunciar, quizá en “El Progreso”, esquina de la calle del Coliseio Viejo y del Coliseo, o quizás en “La Bella Unión”, esquina de la Palma y calle del Refugio. Enterémonos de qué trató aquella reunión.

 EL UNIVERSAL, 7 de diciembre de 1850, p. 4:

AL PÚBLICO. Las corridas de toros.

Este espectáculo, tan interesante para los mexicanos, ha sido siempre un objeto, al que he consagrado todos mis esfuerzos; mi afición decidida a esta diversión, el deseo de complacer al público, y las circunstancias de ser dueño de la plaza, me hicieron buscar con ahínco los medios de llegar al término de mi deseo. Llegué al fin en virtud de fuertes sacrificios y crecidos gastos; pero ellos acaso hubieran sido inútiles, sin la justicia de mi causa y el auxilio de la mano benéfica de una persona sumamente recomendable, cuya reciente pérdida jamás cesaré de sentir.

 México pintoresco. Colección de las principales iglesias y de los edificios notables de la ciudad. Paisajes de los suburbios. L. introducción por, Francisco de la Maza. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1967. Ils. Pocas imágenes existen sobre la Real Plaza de toros de San Pablo. Esta vista corresponde al apunte de un pintor anónimo quien, para 1853 alcanza la gloria de ver publicado su México pintoresco. De entre las 45 acuarelas, la Nº 11 ilustra los exteriores de la famosa plaza de toros de San Pablo, que funcionó entre 1788 y 1864 en la ciudad de México.

   Debo tributarle este triste homenaje de afecto, pues aunque no parece a propósito cuando se trata de dar parte de un objeto festivo, nunca fue importuna la gratitud, ni lo será su expresión para los corazones bien nacidos. El grave disgusto de su pérdida, es lo único que viene a acibarar el placer que me figuré al anunciar al público que la plaza va, en fin, a abrirse, y acaso será antes que termine el presente año, para lo cual estoy trabajando con el mayor empeño, y que las corridas de toros se presentarán con una decencia, con un atractivo y un lujo que antes de ahora no habían tenido.

   Los toros que se lidiarán han de ser de la muy conocida y acreditada hacienda de Atenco.

   Los toreros, discípulos del insigne D. Bernardo Gaviño, cuya gracia y valentía será pronto uno de los más interesantes objetos del espectáculo.

   La música contratada, se compone de los hábiles profesores que sirvieron en el batallón 3º de línea.

   Los vestidos así de las compañías como de los músicos, y los arneses de los caballos y mulas destinados al servicio del espectáculo, son muy ricos y exquisitos.

   Como hay muchos señores que gustan ir a caballo a esta diversión, a fin de no causarles la molestia de acercarse a los puntos en que se expenden los boletos, se ha dispuesto, al poniente de la plaza, una casilla para que a ella ocurran dichos señores, quienes encontrarán también un lugar en donde dejar los caballos con toda seguridad y sin costo alguno.

   Nada absolutamente ha omitido la empresa para dejar contento al público y a sus amigos; si lo logra, quedarán recompensados los afines de su muy adicto S.S.-Javier de las Heras.

México, Diciembre 6 de 1850.

   Como se habrá podido observar, por mera coincidencia, tal noticia ocurre 161 años atrás, justo en el momento en que en la misma fecha, pero de 2011, arranca la temporada de toros en la plaza “México”, donde los alternantes serán: Enrique Ponce,  Arturo Zaldívar y la confirmación de alternativa de Diego Silveti, con toros de San Isidro. Una evocación primero, un hecho en puerta después son dos circunstancias que ahora comparten esta efeméride.

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RECOMENDACIONES Y LITERATURA. CALAVERAS TAURINAS. Una más…

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    A unos días de que se presenten dos fechas entrañables para evocar a nuestros muertos, bien vale la pena traer hasta aquí, algunas muestras del saber popular que se han visto traducidas en “calaveras, calaveras taurinas”, cuartetos, quintetos o sextetos cuyo sentido cáustico, como apuntaba en la ocasión anterior, más que doloroso, refiere una supuesta pérdida del o los personajes en cuestión, justo bajo aquella sentencia que José Zorrilla escribiera algún día, como sigue: “Los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud…” La pieza escogida, se remonta al año 1888 y lleva como título:

 SEGUNDA CALAVERA TAURINA

DE LA NUEVA ESTUDIANTINA.

 

A la jota jota

vivan los toreros

viva la cuadrilla

de banderilleros.

 

A la jota jota

vivan los amores,

viva la cuadrilla

de los picadores.

 

A este toro delgado cual espina,

hoy lo viene a torear la estudiantina.

 

Aunque a este toro le toquen

flauta, pandero y la viola,

ha de morir en sus cuernos

la estudiantina española.

Y al son de una jota

que gusto les da.

Los manda a toditos

a la eternidad.

Al otro mundo se irán

con bandurrias y panderos,

donde alegres cantarán

la jota de los toreros.

Y al toro embolado

en la eternidad,

capearán contentos

con serenidad.

Y sintiendo grandes miedos

por este toro matero,

hacen venir al torero,

hacen venir al torero

Diego Prieto, Cuatro Dedos.

Y haciendo recortes

y con buenas capas,

procura cortarle

al toro las patas.

 

Mas no le podrá valer

el ser un diestro atrevido,

que calavera ha de ser

aunque valiente haya sido.

Porque este torito

aunque es puro hueso,

al fin le hará dar

el grande volteo.

Que aunque parece por flaco

víctima del matrimonio,

este toro en el infierno

ensartó al mismo demonio.

Y por eso el diablo

que es hombre ladino,

a habitar el mundo

corriendo se vino.

Y para poder librarse

de suerte aquesta tan negra,

se metió dentro del cuerpo

de mi endemoniada suegra,

le prometo un cirio

a San Cayetano,

el día que a mi suegra

vea en el camposanto.

 

Haciendo cuentas cabales

y sin fijarse en quimeras,

al fin todos los mortales

hemos de ser calaveras.

Y todos diremos

se acabó la fiesta,

al dar en la tumba

la gran voltereta.

Ni curas ni sacristanes

de la muerte han de escapar,

que con sotana y ciriales

al gran hoyo han de ir a dar.

Y juntos ya todos

armando chacota,

cantarán alegres

la española jota.

Y entre tanto este torito

va por el aire que zumba,

despachando sin piedad

a todo el mundo a la tumba.

Y alegre y contento

se irá a descansar,

cuando no haya nadie

a quien despachar.

 

Se muere la que es bonita

y también el que es valiente,

el cura se ha de morir

y también el presidente.

 

De esto no se escaparán

ni los perros ni los loros,

ni Don Ponciano que mata

de una estocada a los toros.[1]

http://www.museoblaisten.com


[1] México.-Imprenta Santa Teresa núm. 1.-México.

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ILUSTRADOR TAURINO. LA PRESENCIA INFANTIL EN LAS CORRIDAS DE TOROS. Fin de la serie.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

    D. Amadeo Riva Castañeda:

    Me parece que, para terminar dignamente esta serie de 10 pequeños capítulos dedicados a la presencia infantil en las corridas de toros, nada mejor que incluir la experiencia vivida por la Lic. Mary Carmen Chávez Rivadeneyra, ella es socióloga, madre de dos niños en cuya educación ha sido cultivada la cultura taurina como una manifestación que se extiende para ampliar los conocimientos que pueden inculcarse, sin afán de deformar la conciencia habida en un niño que se encuentra en proceso de formación con vistas a prepararse para la vida. Si la manera en que sucede este proceso se lleva a cabo en términos normales, me parece que cualquier niño puede asimilar entre muchas otras cosas, una serie de vivencias como la muy particular de entender lo que significan las corridas de toros. Por eso, cuanto afirman los que se oponen a este espectáculo es que se inclinan por los casos específicos, es lo que puede llegar a sus oídos en forma de una experiencia mal vista o mal interpretada. Muchos de nosotros fuimos de la mano de nuestros padres, tocaba a ellos infundirnos ese legado que luego, se sometía a la decisión personal de aceptar o no un gusto ajeno, porque era el que nuestros padres nos heredaban, convertido en la posibilidad de que por esa aceptación plena y consciente, pudiésemos ser nosotros, ya niños o adultos, los continuadores de esa representación y así, sucesivamente con el propósito de transmitirlo a las siguientes generaciones. Me parece que lo dicho hace más de 160 años por la Marquesa Calderón de la Barca, esposa del primer embajador español que tuvo México, y cuyo paso por este país se refleja en sus “Cartas…”, es la mejor forma de entender qué significa enfrentarse a este tipo de situaciones. Ella decía, palabras más, palabras menos:

Los toros, son como el pulque. Al principio les tuerce uno el gesto… Después les toma uno el gusto.

   Pues bien, y agradeciendo desde aquí un texto especialmente escrito por mi amiga Mary Carmen Chávez Rivadeneyra, doy por terminada mi revisión al respecto de este tema, por demás curioso y alucinante en espera, D. Amadeo Riva Castañeda, que este trabajo deje ver con la mayor claridad posible un hecho en el que queda demostrada la posibilidad natural y espontánea del acercamiento entre la tauromaquia y los niños.

 ¿Estadio o Plaza de Toros?

 Después de una visita escolar al Polyforum Cultural Siqueiros en la ciudad de México, un grupo de niños a bordo del autobús  del colegio, pasaron por fuera de la plaza de toros. Frente a la enorme arquitectura que miraban, un chico se levantó del asiento y preguntó: ¿qué estadio de fútbol es ese? otros más cuestionaron con asombro lo mismo. Un alumno dijo entre sí, “pero que Villamelones”, tomó la palabra antes que la maestra, y contestó a todos: ¡Es la Monumental Plaza de Toros México, inaugurada el 5 de febrero de 1946, aquí torearon por primera vez, Manuel Rodríguez “Manolete”, Luis Procuna y Luis Castro “El Soldado”, con toros de la ganadería de San Mateo!

Todo el autobús y hasta el chofer se quedaron sorprendidos. Obviamente la referencia inmediata es que ese niño pertenece a una educación profundamente taurina, como dato curioso era el único que sabía la referencia de la plaza en un grupo de 32 alumnos.

Hoy en día, llegan a oídos de niños y jóvenes palabras terroristas en contra de las corridas de toros, no solo en algunos hogares, también por parte de varios medios de comunicación o grupos de taurófobos, lo que genera un mar de confusiones y una distancia infinita respecto al profundo y verdadero significado de lo que es el arte del toreo.

Falta enseñar a las nuevas generaciones  la amplia gama de riqueza en cuanto a las tradiciones  que ofrece la Ciudad de México, en este caso específico, el hecho de ir a los toros y conocer por cultura general un coso, y más aún teniendo la Monumental Plaza de Toros México la más grande del mundo en el Distrito Federal. Situación que en otras épocas los niños sabían lo que era el toreo incluso se podía salir a jugar en las calles a torear.

Aquí su vivencia en un salón de clases.

 La tauromaquia es precisamente un espectáculo que se enseña paso a paso y para contrarrestar la desinformación taurina es necesario educar. La afición a los toros se aprende principalmente en casa, por parte de la familia de tradición taurina, y lógicamente asistiendo a las plazas, pero si no se tuvo esa suerte, y por el contrario se es totalmente ajeno al espectáculo, como se puede también serlo en otras ramas del arte o el deporte, es entonces momento de informar a los niños, y tratar de explicar un poco lo que es la fiesta de los toros en el sitio en donde nos encontremos.

Su explicación consistió, entre otras cosas, en detallar los diversos elementos que se hacen presentes en una corrida de toros.

 Para este fin, es necesario preparar una conferencia y llevar al colegio, el video de cómo nace un toro, cómo se cría, crece y llega a la plaza, siendo parte de la vasta ecología que vive en el campo, que es finalmente su casa, en todo su enorme entorno con olor a hierba a la que se llama ganadería.  Sitio de cuidados especiales para el ciclo de vida de los toros donde habitan y pastan a diario estos mitológicos animales que son toda una herencia transcultural asentada en México.

Para llegar a hablar de esto y más, hay que conseguir todos los objetos de torear que usan los toreros, capote, banderillas, palillo, muleta, ayudado,  traje de luces, montera, zapatillas, carteles, divisas, pitones originales para que los niños puedan sentir el peso natural de la cornamenta, alimento para toros de lidia, y cuantos objetos se tengan a la mano; también un disco DVD con pasodoble, o flamenco como música de fondo.

Con todo el material, me presento en un salón de audiovisual y explico a los chicos la importancia del ganado bravo, platico un poco lo que es un traje de luces, pasan a tocarlo, incluso algunos se ponen la montera y algunas partes de terno; preguntan, se inquietan y comienzan a abrir los ojos cada vez más grandes ante los llamativos colores de los llamados avíos o trastos de torear, lo mismo ocurre  ante los toros que ven en el video y llegan a la plaza a la edad adulta hechos grandes ejemplares de lidia.

 Jugamos un poco con el lenguaje, que por cierto les causa gracia; les muestro los vuelos del capote el nombre de los pases, que inventaron los toreros a lo largo del tiempo, por ejemplo, si nunca escucharon en su vida el nombre de Manolete y las “manoletinas”, o de Manuel Jiménez “Chicuelo” y las “chicuelinas”, en esa cálida mañana lo oyeron por primera, vez y quizá jamás lo olvidarán.

Sin ningún tipo de prejuicios, fue desvelando “secretos” de la tauromaquia, ante un auditorio infantil, respetuoso y atento.

 Llevar educación taurina a un salón de clases no es faena fácil, en primera instancia se tiene que tener el espacio y una vez obtenido gracias a la apertura ideológica de un colegio, los niños se acercan a mundos diferentes que incluso les atrae y quieren conocer más, o simplemente verlo como un tema más y expresar su rechazo, como más de alguno lo plasmó en su dibujo: “No a las corridas de toros”.

El reto para los niños interesados en el tema, es cómo aproximarse a la Fiesta,  llegar por la tarde a sus casas, proponerlo a su familia, comentar a sus padres lo que aprendieron en el colegio y el deseo de ir a la plaza simplemente por conocerla; pueden incluso sorprenderse ante la propuesta los propios adultos, también puede resultar sui generis que en esta época un niño les platique de toros. Al mismo tiempo pueden decirles en casa un rotundo no, a ese espectáculo no iremos.

Como mencioné  antes, después de la plática les pido que dibujen algo entorno a lo que escucharon, qué opinan, qué les dejó la experiencia de lo que aprendieron en una mañana de verano en el Colegio Madrid.

Como es normal, hay división de opiniones, pero ¿por qué matan al toro? ¿Por qué hay sangre y muerte para el toro? Aunque no les muestre faenas completas y me enfoque más a la vida del burel en el campo  y el arte que el torero logra junto al astado, ellos ya lo saben, los toreros son “Matadores de toros”.

A unos les gusta mucho el tema por novedoso, y como es una introducción a la vida del toro los atrapan las imágenes, a otros les impresiona simplemente la temática. Una alumna se salió del salón en el momento en que en el video se ve como los ganaderos y caporales marcan el herraje de un becerro en la ganadería, poniéndole el número y el símbolo de la casa a la que pertenece; la chica ya no regresó a la sala, perdió toda la conferencia.

Lo más motivante de trabajar con niños y adolescentes es su apertura ante lo nuevo, como se sientan y se mueven en sus sillas, su inquietud crece, me gusta ver sus caras llenas de sorpresa; también algunos quieren ver un toro o varios ejemplares en vivo, un torero vestido de luces, o vivir la plaza un domingo soleado.

Este tipo de experiencias gratifican mucho, más aún, cuando un chiquillo se acercó y me dijo: maestra, ¿usted me puede llevar a la Plaza de Toros México el próximo domingo?

 Mary Carmen Chávez Rivadeneyra

 Nota: Las fotografías fueron proporcionadas por la Lic. Mary Carmen Chávez Rivadeneyra.

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ILUSTRADOR TAURINO. LA PRESENCIA INFANTIL EN LAS CORRIDAS DE TOROS. Cont…

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

    D. Amadeo Riva Castañeda:

    Sin ánimo de seducir, y mucho menos de engañar, debo justificar que la presencia infantil en las corridas de toros ha mostrado una importante realidad a lo largo de diversas épocas. Decanta y descansa en personajes específicos que pudieron consagrarse hasta el grado de haber trazado su destino. En efecto, muchos niños, por influencia paterna o materna han tenido que pasar por un proceso que quizá, en diversos casos no es el más agradable, pues en buena medida, su vida queda condicionada. En otros, ha tenido mucho que ver la presencia y la influencia de “casas” o “dinastías” que, a lo largo de muchos años configuraron varias generaciones, al grado de que todavía su presencia, aunque en menor escala, sigue estando presente si no en la realidad, sí en el imaginario colectivo. Ahí están ejemplos como los de la casa Dominguín, con Domingo del Campo a la cabeza, que influyó definitivamente para que Luis Miguel González Lucas abrazara tal situación desde temprana edad. En ese caso, Dominguín fue entre muchos, un caso particular, pues el desempeño mostrado a lo largo de esos años de infancia o adolescencia se consolidaron en su etapa adulta y de madurez, convirtiéndolo en figura del toreo. No voy a referir aquí un conjunto de detalles, pues esto me obliga a mostrar un perfil de vida para personaje tan específico, pero sí puedo apuntar el hecho de que con un ejemplo como el del madrileño se afirmó desde temprana edad. A los doce años debutaba y a los 22 tomaba la alternativa.

   Del mismo modo, se encuentra el caso de Eloy Cavazos que, habiendo debutado como novillero en 1966, cuando ya contaba con 17 años, como becerrista pudo vestir el traje de luces y presentarse en diversas poblaciones de su estado natal (Nuevo León). Con los años se consagró como torero aquí y allá, sin abandonar una particular puesta en escena que causó las naturales diferencias entre seguidores y detractores.

Eloy Cavazos niño, en foto de estudio, vistiendo el traje de luces.

    Otro caso es el que puede comprobarse en la presencia de “Manolo” Mejía, quien debutó en 1973, con sólo ocho años de edad. Hoy día permanece en activo e incluso, como se sabe, formará parte en el elenco de la próxima temporada grande 2011-2012 de la plaza de toros “México”.

 El Manolo Mejía en nuestros días. Foto de Emilio Mendez. Disponible 25 de octubre de 2011, en: http://www.altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=1919

   Recuerdo perfectamente el pasaje de un “niño torero” que hizo las delicias de la afición de mi país hace cosa de 25 o 30 años. Se llama Juan Pedro Galán. Los taurinos lo veíamos como un niño prodigio, dotado de privilegios que se comprobaban tarde a tarde en triunfos muy particulares. Que en nuestros días su destino y situación no sean tan claros, e incluso se haya visto involucrado en situaciones deshonestas, no es motivo para desacreditarlo. Aquello quedó como muestra de sus capacidades.

    Lo mismo sucede con Julián López “El Juli”, que habiendo nacido en Madrid en 1982, a muy temprana edad se traslada junto con su padre a México, donde van a ocurrir sus primeras presentaciones más que como novillero, como becerrista. Así que este país de alguna forma se convierte para Julián en el caldo de cultivo, en la primera formación espiritual y artística que hoy sigue causando admiración y respeto. “El Juli” será otro de los integrantes del elenco en la temporada que arrancará el próximo 6 de noviembre en la plaza de toros de Insurgentes.

Julián López en reciente triunfo de la temporada española de 2011. Disponible 25 de octubre de 2011, en: http://www.altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=9789

   En José Tomás cabe también un caso muy similar al desarrollado por Julián López. También siendo un “chamaco”, viene a México donde se desarrollan sus “primeras letras” en la tauromaquia, por lo que el de Galapagar lleva un peso de carácter mexicano en su forma de hacer y entender el toreo, mismo que lo ha conducido a cimas sólo comparables a las que hace más de 60 años puso en práctica Manuel Rodríguez “Manolete”, recordando que el cordobés fue uno de los toreros más queridos de nuestra afición, como lo es hoy día este otro, lleno de misterios.

José Tomás, se formó en México desde temprana edad. Hoy día es una gran “figura del toreo”. Disponible 25 de octubre de 2011, en: http://www.altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=10024

    Michael Lagravere, también se encuentra en esa misma condición. Todo parece indicar que siendo su padre el tutor y responsable de sus acciones y decisiones, ha sabido conducirlo y encauzarlo (no sé si condicionarlo) hasta convertirse en una especie de “niño prodigio”, asimilando la condición tan específica que poseen los toreros, hasta el punto de dominar sin mayores dificultades el complejo oficio de lidiar y matar reses bravas que, a su edad, siguen siendo todavía, becerros.

Disponible 25 de octubre de 2011, en: http://www.altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=9775

    Me admira el caso de otros tantos niños, como son: Juan Pablo Llaguno, Nicolás Gutiérrez, Adrián Estrada, Ricardo Rocha o la niña Milenia Salazar que seguramente quiere verse reflejada en Hilda Tenorio, otro ejemplo de formación habida desde temprana edad y que se materializó en su alternativa, convirtiéndola en la más reciente de las matadoras de toros en México.

Juan Pablo Llaguno, depositario de una “dinastía” que no sólo representa a un Ganadero Señor. También, a un torero en potencia. Disponible 25 de octubre de 2011, en: http://www.altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=1818

     A lo que se ve, seguirán presentándose capítulos y presencias de niños y niñas toreros, cuyos destinos pueden ser más claros si para ello tienen oportunidad de pasar por algunas escuelas que, como la de Aguascalientes, están formándolos desde esas tempranas edades, conscientes sus maestros y tutores, de que preparan a futuros profesionales. Que el destino sea o no una presencia importante que determine caminos a seguir, es algo que todavía estará por resolverse en sus vidas.

Dinastías mexicanas. Entre otros: Luis Castro “El Soldado”, Manuel Capetillo, Alfonso Ramírez “Calesero”, Fermín Espinosa “Armillita”, Juan Silveti, Lorenzo Garza, Eduardo Solórzano que acompañaron a sus hijos. Foto, Col. del autor.

    Como penúltimo capítulo de esta pequeña serie, he podido reunir hasta ahora sólo algunos ejemplos que vienen desde mediados del siglo XIX y que continúan vigentes en lo que va del XXI con nombres como los aquí referidos, mostrando que no son casualidades, sino realidades plenas. En unos se materializó totalmente; en otros sólo fue una experiencia. Sin embargo, con todos los elementos citados es posible entender que la historia no sólo tiene en W. A. Mozart o en el discutido capítulo de los “Niños Héroes” que se convirtieron en figuras emblemáticas durante la guerra contra los Estados Unidos de Norteamérica, justo en septiembre de 1847, nutrientes de páginas que revisten orgullo. También en los “niños toreros” encontramos esa condición que admira y espanta al mismo tiempo. He visto en la plaza de toros “México” justo cuando han ocurrido casos en que se presentan niños toreros, que acuden con más frecuencia padres que acompañan a sus hijos, quizá con la intención de mostrarles un ejemplo más que se convierta en referente o modelo a seguir. Si en esas circunstancias es posible que los otros niños, desde el tendido entiendan que puede haber con alguno de sus iguales enfrentando a un becerrito, y eso se convierta en posibilidad de destino me parece que su mente no se daña. En todo caso, debe configurarse algo que signifique construir el querer ser… como alguien.

   Habiendo traído hasta aquí varias imágenes propias del portal de internet ALTOROMEXICO.COM (http://www.altoromexico.com), aprovecho esta oportunidad para enviarle un saludo afectuoso a mi amigo Juan Antonio de Labra, quien hace algunos días ha tenido precisamente la fortuna de alcanzar, bajo su dirección, los primeros cuatro años de existencia, pero también el disfrute de que su página ha sido visualizada por poco más de un millón de visitantes. Este es un buen momento para desearle parabienes. ¡Honor a quien honor merece!

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RECOMENDACIONES Y LITERATURA. CALAVERAS TAURINAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Estando próxima la fecha en que recordamos a nuestros muertos, bien vale la pena traer hasta aquí, algunas muestras del saber popular que se han visto traducidas en “calaveras”, cuartetos, quintetos o sextetos cuyo sentido cáustico, más que doloroso, refiere una supuesta pérdida del personaje en cuestión, justo bajo aquella sentencia que José Zorrilla escribiera algún día, como sigue: “Los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud…”

   Así, este ejercicio de escribir “calaveras” se repite año con año, y no sólo para acordarnos de algunos más vivos que muertos, sino de otros acontecimientos donde el tema de la muerte se vuelve pretexto para la burla. Arte de sabiduría popular, cáustico, irremediable pero evocador al mismo tiempo, como es el caso del siguiente ejemplo, que vio la luz allá por el año de 1900, cuando algunos años antes ya era una forma común de publicarse en algunos periódicos taurinos, de donde he podido localizar varios de ellos y que, si la circunstancia me lo permite publicaré en esta y la siguiente entrega.

Calavera “torera”. Grabado de José Guadalupe Posada.

 CALAVERA PONCIANESCA

 Con un gozo y placer

el más profundo,

hoy vengo a visitar

el nuevo mundo.

 

Aquí está ya la valiente

calavera poncianesca,

que hoy a la torera gente

del pasado y del presente

viene a pasarles revista.

 

Y aunque haya alguno

que morir no quiera,

todos se irán

con esta calavera.

 

Del simpático Ponciano

partidaria decidida,

ha de asentarle la mano

a los diestros de verano

de frase reconocida.

 

Ni uno solo escapará

de ir a hacer compañía,

porque mi cuadrilla va

aumentando cada día.

 

Yo soy el primer espada

que dará al género humano,

una soberbia estocada

como las que da Ponciano.

 

No valen amigüedades (sic)

ni respeto a los maestros,

porque de todas edades

me he de llevar a los diestros.

 

A los diestros de retablo

que quieren mandar cuadrillas,

les pondré unas banderillas

en el caballo del diablo.

 

Y todos sin distinción

cuando vean la de deveras,

irán a dar al panteón

a volverse caballeros.

 

Guerrita y el Espartero,

Mazzantini y Lagartijo,

Frascuelo y el Marinero

todos tienen tiempo fijo.

 

Todos éstos conocieron

al renombrado Ponciano

y el mérito comprendieron

del valioso mexicano.

 

Y cuando ellos no quisieron

morirse de buena gana,

esta diestra calavera

les echará una mangana.

 

Y a todos hago cabal

aunque me miren catrina

pues lo mismo echo un buen pial

que una buena crinolina.

 

El mismo diestro Ponciano

fue mi maestro en manganeo,

lo mismo que ha sido maestro

de otros muchos en toreo.

 

En el panteón de Dolores

tendrá la satisfacción,

de ver a los picadores

de los diestros en unión.

 

Allí esperaré también

a todos los monosabios,

que ya también de toreros

tienen algunos resabios.

 

Y allí en confuso tropel

los diestros de más renombre,

verán de Ponciano el nombre

brillando en el redondel.

 

Y así desde ahora les digo

y se los digo de veras,

que todos vendrán a ser

solamente calaveras.

 

No les valdrá ser tan buenos

como es el Regaterín,

porque van a tener

toditos el mismo fin.

 

Se acabaron los recortes,

las verónicas y largas,

y las picas con zopapo

que ponía el viejito Vargas.

 

Hermosilla y Espartero

Zocato y el Ecijano

verán que fue su maestro

el simpático Ponciano.

 

En fin, todos los toreros

habidos y por haber,

calaveras muy peladas

tendrán que llegar a ser.[1]

Grabado de Manuel Manilla representando a Ponciano Díaz.


[1] Armando de María y Campos (reed.): Ponciano, el torero con bigotes. (Edición Facsimilar de la de 1943), a cargo de Dionisio Victoria Moreno. Toluca, Estado de México, Gobierno del Estado de México, Fonapas, Libros de México, 1979. XVIII-218 p. Facs. (Serie Juana de Asbaje. Colección Letras)., p. XVI-XVIII.

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EDMUNDO O’GORMAN. IN MEMORIAM

EFEMÉRIDES TAURINAS DE SIGLO XX.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

Esta efeméride ocurrió el 28 de septiembre de 1995.

EL RETO DEL HISTORIADOR ES HACER INTELIGIBLES CON LA IMAGINACION LAS ZONAS IRRACIONALES DEL PASADO (AFORISMOS).

    Con la muerte del Dr. Edmundo O’Gorman (acaecida el 28 de septiembre de 1995) se cierra un ciclo de esplendor en la concepción de la historia vista desde el historicismo. Hombre de pronunciada personalidad, combativo y polémico, sostuvo y defendió varias ideas que le costaron incomprensión, como aquella en la que nunca aceptó el hecho de 1492 como un encuentro entre dos mundos, sino como la “invención de América”. Con Crisis y porvenir de la ciencia histórica resuelve parte de aquel fundamento planteado por Leibniz que “sin filosofía la mayor parte de los problemas de la historia son laberintos sin salida”. De él sabemos por todas sus lecciones que “la historia es vida”.

CAREZCO DE MEMORIA, POR ESO SOY HISTORIADOR. TENGO MEMORIA, POR ESO SOY PROFETA (AFORISMOS).

    Nos cuentan sus alumnos -como el también fallecido Dr. Juan Antonio Ortega y Medina- que las lecciones del licenciado O’Gorman eran estupendas, profundas, bellísimas, ingeniosamente expuestas e inquietantemente problemáticas, demoledoras.

   Sostiene O’Gorman que lo que debe interesar al historiador no es la historia del pasado del hombre, sino la historia del hombre en el pasado. O’Gorman reprocha justamente a Ranke, el representante más conspicuo de la historiografía naturalista o inauténtica, en que ésta se ha empeñado en no dejarle ver a la existencia humana su constitutiva historicidad: ser conscientes del pasado y reconocernos en él. Por contra, la misión fundamental de la verdadera ciencia de la historia consistirá, pues, en revelar nuestra identidad, o mejor aún, remacha O’Gorman, en “recordar que nuestra existencia es histórica, que somos historia”.

 EL HISTORIADOR DEBE ALCANZAR UNA VERDAD QUE LA POSTERIDAD PRIVILEGIE COMO ERROR (AFORISMOS).

    Y en O’Gorman el historicismo como explicación de la conciencia de la historicidad humana, o sea conciencia del absoluto que es para nosotros la propia vida, encierra una de sus más grandes obsesiones como maestro y como autor de incontables obras donde dejó plasmado esa inquieta realidad.

   Una de sus experiencias más importantes sigue vigente al aprender a manejar las herramientas que el historiador habrá de utilizar en su quehacer. Hizo suya aquella conseja de Jacob Burckhart que refiere “A los muertos no hay que regañarlos, hay que dar razón por ellos”. En otras palabras, no juzgarlos, si no se tiene un marco de referencia, y en todo caso, al tenerlo, entenderlos para que de esa manera se comprenda la situación que engendró un hecho registrado por la historia.

 EN LA MEDIDA EN QUE LA HISTORIA ES PROFETICA ES INTERESANTE; PERO EN LA MEDIDA EN QUE ES PROFETICA NO ES HISTORIA (AFORISMOS).

    El “enfant terrible” de la historia como ciencia (así llamado por Francisco Larroyo), paladín del historicismo, nos ha abandonado, pero sin haber claudicado en ninguna de sus posiciones, por lo cual se ganó el respeto y la admiración de quienes fueron y no sus alumnos, pero que recibimos sus enseñanzas en medio de un deslumbrante espectáculo al ver pasar frente a nosotros, un interminable desfile de hechos y personajes de la historia universal y nacional.

   Vayamos a descubrir a don Edmundo como aficionado a los toros, que lo fue desde sus mocedades. Dice el maestro Jorge Alberto Manrique que O’Gorman realiza lo que pudiéramos considerar una breve fenomenología del toreo, que termina presentándonoslo, también como un arte por el cual un hombre convierte en auténtica, por decisión personal, una vida que no lo sería.

   Es a partir de una cita de Brantz Mayer que Edmundo O’Gorman envuelve en una fascinante apreciación que va así:

 Junto a las catedrales y sus misas, las plazas de toros y sus corridas. ¡Y luego nos sorprendemos que a España de este lado nos cueste tanto trabajo entrar por la senda del progreso y del liberalismo, del comfort y de la seguridad! Muestra así España al entregarse de toda popularidad y sin reservas al culto de dos religiones de signo inverso, la de Dios y la de los matadores, el secreto más íntimo de su existencia, como quijotesco intento de realizar la síntesis de los dos abismos de la posibilidad humana: “el ser para la vida” y el “ser para la muerte”, y todo en el mismo domingo.

    El matador simboliza al hombre en presencia de su fin. Se trataría de un heideggeriano “correr hacia la muerte”, “ir tras ella”, pero no obstante sin tratar de alcanzarla. En ese ir o correr, está la decisión -tan verdadera cuando de veras lo es- en que se finca la autenticidad de la vida: simbolizada por eso en el toreo, termina diciéndonos Manrique.

   Genialidad, que no se le podría llamar de otra manera, es la forma en que O’Gorman nos enseñó a entender la historia y a dirigirnos por ella, haciendo más humano el sentido de comprensión que supo proyectar con su poder de convencimiento.

   Y ya que varios de sus AFORISMOS me han hecho auténticamente “el quite”, quiero cerrar con uno que en verdad lo revela como un incitador -elegante- a la polémica:

 SE TENIA EN TAN ELEVADO CONCEPTO QUE NUNCA ALCANZO A VER QUIEN ERA.

    Así de grande era Edmundo O’Gorman, -con la arrogancia o no del caso- a quien recordaremos todos quienes ejercemos la vocación de historiador, misma que nos ha acercado al misterioso mundo de los toros, siempre dispuesto a revelarnos sus profundos secretos.

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EFEMÉRIDES TAURINAS NOVOHISPANAS

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 Siendo nuestra fuente don Antonio de Robles, veremos a continuación los hechos más destacados el año de 1678:

 -Auto del Santo Oficio (20 de marzo)

-Azotados (22 de marzo).

-Venida duodécima de Nuestra Señora de los Remedios (30 de mayo).

-Octava de Corpus (16 de junio).

-Vuelta de nuestra Señora de los Remedios (19 de junio).

-Procesión al hospital (¿de indios?) con muchos fuegos, loas y estandartes (8 de octubre).

-Toros (22, 23 y 24 de noviembre).

-Toros (4, 5 y 6 de diciembre).

-Primera piedra de Santa Teresa (8 de diciembre).

    Sin embargo, al no encontrar más referencias que estas, he decidido apoyarme una vez más, en mi libro inédito: “Artemio de Valle-Arizpe y los toros” para traer hasta este espacio el

 [PASAJE Nº 4]: LEONEL WAFFER.

    Uno más de los cronistas que aparecen en Historia de la ciudad de México…,[1] es un desconocido autor inglés, LEONEL WAFFER.

    Este señor salió de Inglaterra en 1677 para la isla de Java, la rodeó toda y no dejó en ella paso por andar.

   Un año más tarde, vino a dar lleno de asombro a la Nueva España.

 Al ocuparse de la detenida descripción de la ciudad de México en 1678, apuntaba sobre la Plaza Mayor, que

 Es de tan vasta extensión, que en los días destinados para las corridas de toros y para los juegos de cañas, apenas ocupa la gente la tercera parte de ella.[2]

    Por esos años, el oficio de “diarista” recayó en la persona de Antonio de Robles, quien con su Diario de sucesos notables,[3] que siguió el modelo establecido por Gregorio Martín de Guijo,[4] dejó minuciosa constancia de los acontecimientos más sobresalientes durante el período que va de1665 a 1703.

   En tales recuentos se puede apreciar una suma de circunstancias con las que ambos nos ponen al tanto de un complicado espectro –particular en este caso-, que denominaría como “catálogo de conmemoraciones”, en el que se van a reunir un buen número de pretextos donde era posible la concentración pública para diversos motivos.[5]

Plaza Mayor ordenada por Cajigal de la Vega (detalle).

Col. Patrimonio Cultural Banamex.

Pilar González Aizpuru: Historia de la vida cotidiana en México. México, Fondo de Cultura Económica, Colegio de México, 2005. 6 Vols. (Vol. III: El siglo XVIII: entre tradición y cambio, lámina 12, entre páginas 272-3.


[1] Artemio de Valle-Arizpe: Historia de la ciudad de México según los relatos de sus cronistas. México, 5ª ed., Editorial Jus, 1977. 531 p., p. 365.

[2] Op. Cit.., p. 367. A propósito, el propio Artemio de Valle-Arizpe menciona. Las fiestas religiosas, solemnes y continuas, daban ocasión para ostentar el lujo y la riqueza, al par que profanas diversiones, galanteos y riñas. La canonización de un santo, la dedicación de un templo, la concesión de un privilegio a una comunidad religiosa o el nombramiento de un obispo, festejábanse con lides de toros, mascaradas y comedias a las que concurría no sólo el virrey, sino también el arzobispo y las principales dignidades del clero secular y regular. Los Diarios de sucesos –entre los que se encuentran particularmente los de Antonio de Robles- están llenos de descripciones de estas fiestas.

[3] Antonio de Robles: DIARIO DE SUCESOS NOTABLES (1665-1703). Edición y prólogo de Antonio Castro Leal. México, Editorial Porrúa, S.A., 1946. 3 V. (Colección de escritores mexicanos, 30-32).

[4] Gregorio Martín de Guijo: DIARIO. 1648-1664. Edición y prólogo de Manuel Romero de Terreros. México, Editorial Porrúa, S.A., 1953. 2 V. (Colección de escritores mexicanos, 64-65).

[5] El sentido de entretenimiento o diversión, adquirió imagen especial durante el virreinato, pues fue en ese período donde se manifestó la consolidación no solo de la fiesta oficial. También de la de carácter religioso, e incluso civil. Lo pagano y lo profano al servicio de dos poderes fundamentales: la corona y la iglesia. A estas figuras, se agrega, entre otros motivos, los que generaba directamente la universidad e incluso otro tipo de razones, que apelaban directamente al cumplimiento estricto –planteado en este caso-, por la inquisición.

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