EFEMÉRIDES TAURINAS DECIMONÓNICAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

Esta efeméride ocurrió el 3 de junio de 1877.

Se publicó en EL ÓRGANO DE LOS ESTADOS, D.F., del 2 de junio de 1877, p. 3:

TOROS.-Mañana los aficionados a esta diversión están de fiesta en Tlalnepantla, en donde el famoso Lino Zamora se promete lucir sus habilidades.

Detalle de la cromolitografía aparecida en La Muleta, D.F., año I Nº 13, del 27 de noviembre de 1887. Col. del autor. En esta imagen, Pepe García, recrea la competencia sostenida entre Lino Zamora (en la imagen) y Jesús Villegas allá por 1863 en Guanajuato.

 Y sigue la nota:

    Aconsejamos al público que no lleven relojes, pues los cacos se saben aprovechar de las ocasiones.

   Ojalá y la empresa del ferrocarril cumpla con el reglamento vigente.

    Debo apuntar, que por aquellos días del mes de junio, Lino Zamora realizaba pequeña temporada por esos lares mexiquenses. La plaza de toros en Tlalnepantla fue inaugurada entre abril y mayo de 1874, pero no fue sino hasta tres años después en que hay noticias de la presencia del que, al parecer fue guanajuatense, pero que los queretanos pelean como suya tan entrañable matria, para lo cual diversas y sabrosas evidencias proporcionadas por Heriberto Frías en sus Leyendas Históricas lo afirman como tal. El hecho es que el célebre Lino Zamora, quizá con 34 años de su edad, seguía imponiéndose en diversos puntos del país, rompiendo feudos para afirmar el suyo, ya fuese en Tlalnepantla o en Querétaro, o Guanajuato, o Zacatecas, lugar que el 7 de febrero de 1878 encontró la muerte, no precisamente por un arriesgado enfrentamiento con algún toro. No. Fue a causa de un triángulo amoroso, en el que su “matador”, Braulio Díaz, también se disputaba el amor de Prisciliana Granado.

   De regreso por Tlalnepantla, destaca el hecho de que los asistentes, advertidos por la prensa, evitaran llevar relojes, “pues los cacos se saben aprovechar de las ocasiones”.

   ¿A qué se referirá el “reporter” cuando afirma que Ojalá y la empresa del ferrocarril cumpla con el reglamento vigente?

   Las constantes quejas de las que se puede uno enterar en los periódicos de la época, destacan la informalidad en las salidas y llegadas de los trenes de la ciudad de México a Tlalnepantla y viceversa.

Quizá ese sea el reproche del que se hace énfasis. Por otro lado, existía un transporte aledaño como eran los wagones tirados por mulitas o también llamados “trenes de sangre”, seguramente por el esfuerzo que deben haber mostrado ya sea mulitas o caballos que tiraban aquellos carros, muchas veces, como en los días de corrida, llenos de gente, pero tan colmados de gente, que hasta El Ahuizote. Semanario feroz, hizo en apuntes de su ilustrador, una crítica ídem, denominando aquello que miraron los ojos del caricaturista como EL MUNDO AL REVES.-La civilización conduciendo a la barbarie, como puede comprobarse en la siguiente portada:

Portada de EL AHUIZOTE. SEMANARIO FEROZ AUNQUE DE BUENOS INSTINTOS del viernes 22 de mayo de 1874. En: María del Carmen Ruiz Castañeda. LA PRENSA. PASADO Y PRESENTE DE MÉXICO. Universidad Nacional Autónoma de México, 1987, p. 125.

    No olvidemos que por esos días, se daba una intensa campaña por parte de escritores ilustrados que impugnaban severamente las corridas de toros, considerándolas como un efecto dañino del pasado. Tales acciones fueron encabezadas por Ignacio Manuel Altamirano y seguidas por otros personajes como Enrique Chávarri «Juvenal», aunque vistas con desparpajo por Guillermo Prieto.

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