EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 I

    Ismael Peña-López,[1] entrega un balance que pone en alerta las condiciones de un nuevo comportamiento desplegado por la globalización: la brecha digital.

   Lo que para muchos se está convirtiendo en un comportamiento que podría denominarse en “tiempo real”, pues ocurre en el aquí y ahora, en forma constante y vertical, supone la obligada actuación de diversos especialistas que, en términos de nuevos y galopantes síntomas está generando no sólo la tecnología, sino también la brecha digital. Por eso, entre los balances que arrojó el IV Congreso Internet, Derecho y Política, que organizó el Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC, por sus siglas) en junio de 2008, fue necesario acercarse a las formas en que está actuando el Gobierno en la red, visto desde una perspectiva en la que afronta toda su compleja constitución, el ritmo que está imponiendo el denominado e-Gobierno o gobierno electrónico. El análisis fue hecho mirando lo que sucede concretamente en España, lo que supondría un paso adelante respecto de aspectos semejantes ocurridos en México. Sin embargo, hay un primer determinante que preocupa: que tanto el diseño como la manera en la que se presenta la información no están al día de los últimos sistemas de interacción en línea, bajo la presunción de que tal manejo ya se encuentra bajo control, por lo que se requiere un condicionante denominado “nueva Gobernanza de la Era Digital”, capaz de concentrar esa información retroactiva entre el gobierno y el ciudadano o los sistemas y el cliente. La pregunta que formularía al respecto es: ¿qué tiempo tomará para alcanzar sus propósitos reales, si el avance tecnológico que aplica en este tipo de metodologías apunta hacia un resultado “eficaz y confiable”?

   Pero también, de manera alterna, la información está siendo manejada o procesada a través de “blogs”, en el entendido de que “los datos (allí expuestos) ofrecen una prueba sólida de un interés y práctica creciente” que comprende esferas políticas y esferas ciudadanas, creando nuevos puntos de contacto, entre el agente político y los mismos ciudadanos, generando el “rico círculo de intercambio de información y conocimiento que conduce a la transparencia y responsabilidad”, como se señaló en el congreso.

   Han detectado que, en la medida en que las instituciones no asuman su responsabilidad, los ciudadanos sí que lo van a hacer, y lo están poniendo en práctica a partir de acciones cívicas concretas, que rebasa todo orden institucional. Y es que al interior del proceso que asumen los gobiernos, existe un “arcaico marco legal” que quizá nunca contempló la acelerada presencia de la brecha digital. Eso, ha derivado en la masiva presencia de blogs o nanoblogs (twitter o facebook), herramientas que provienen de la Web 2.0. Lo interesante, hasta aquí es que en términos de lo político, esa articulación ha generado legiones a favor de campañas políticas o aquellas otras cuyos principios se encuentran al margen de la estrategia formal de los partidos. Hoy día, llama la atención que en nuestro país, sean ya varios los candidatos políticos con procedencia de la ciudadanía y no de la política lo cual podría generar inesperadas respuestas del electorado en las próximas votaciones de julio, por ejemplo. Y si el hecho real es que si la gente no encuentra entre los contendientes políticos de cualquier nivel el perfil deseado, en entonces que, con lo ocurrido en recientes elecciones españolas, se genere una atomización de “diferentes tendencias y consideraciones de las líneas de pensamiento que mantenían unido al conjunto”.

   Otro planteamiento de los panelistas de lo que viene ocurriendo en el “tiempo real” y lo que puede suceder, ya no tanto como un futurismo imaginado, sino en una prospectiva equilibrada es que se percibe un claro “escepticismo sobre (el uso de) Internet y la Web 2.0 (mismos que) están basados en la ignorancia acerca del mundo en línea”. Ello parece decir que su presencia nos tomó por sorpresa a todos, pero acaso es que tenga que ser el mismo gobierno quien actúe en consecuencia, de manera rápida y contundente evitando con ello situaciones que pueden arrebatarle el mismo control del estado ante la presencia de agentes no previstos en su discurso.

   El “Maquiavelo” que detenta el gobierno o los estados podría ser arrebatado por la ciudadanía si ese complejo sistema no responde a las demandas y necesidades de una colectividad. “El estado soy yo”, sentencia de un absolutismo monárquico en la real persona de Luis XIV y ahora representado en el escenario del que pone énfasis  Ismael Peña-López, también parece cimbrarse ante el hecho de que el gobierno en cuanto tal no ha apreciado en su verdadera dimensión la importancia de las TIC. Por eso, en términos de costo-beneficio ya no es privativo de la democracia representativa, sino que lo está asumiendo el ciudadano en el nuevo escenario de acontecimientos donde, a los hechos de inconformidad se suman los síntomas que vienen ejerciendo las TIC, y de eso no podemos ni mantenernos al margen, ni tampoco ser ajenos. De ahí la siguiente gran conclusión:

(de la) esfera legal, (…) se requieren (concretamente en el tema de la brecha digital) cambios urgentes en asuntos como la seguridad, privacidad, derechos de propiedad intelectual, transparencia y responsabilidad, pero también de la esfera organizativa, donde las viejas concepciones y relaciones potenciales deben dejar espacio para las nuevas, basándose en estructuras horizontales no jerarquizadas construidas en torno a acciones civiles de corto plazo realizadas por múltiples actores”.

   En ese sentido, hace muy poco, el Dr. Pablo González Casanova manifestaba, por ejemplo, que el movimiento zapatista que surgió en la selva chiapaneca a partir de 1994, es la auténtica génesis que se materializa en los “indignados” de nuestros días.

   Se percibe, por tanto que la “brecha digital” está influyendo en forma por demás contundente en los destinos no sólo del gobierno; también de la ciudadanía. Habrá que entenderlo como un ingrediente más asociado a decisiones concretas.

 II

    Mientras doy lectura a un libro de suyo interesante,[2] que se ocupa del movimiento literario denominado  “estridentismo”, y me remito al que fue la primera declaración de principios denominada “Actual Número 1”, en uno de sus párrafos, Manuel Maples Arce, responsable material e intelectual de este movimiento, afirma:

 Para hacer una obra de arte, como dice Pierre Albert-Birot, es preciso crear, y no copiar. Nosotros buscamos la verdad en la realidad pensada, y no en la realidad aparente.[3]

Esta visión me favorece mucho para explicar mi desacuerdo con lo que ocurrió el domingo 4 de marzo pasado en la plaza de toros “México”.

   De entrada volvimos a ver una plaza semivacía, lo que es señal muy clara de que a la afición o a los nuevos y potenciales asistentes los siguen ahuyentando la precaria organización de una empresa empeñada en proponerse como capacitada para ello. Sin embargo, siguen en su dicho y, como van las cosas terminarán hasta pulverizarlo todo… sin necesidad de antitaurinos.

   Es increíble además el hecho de que lo que salió por “Toriles” fuese una realidad de bajo perfil sobre la manera en que se manejan los asuntos taurinos en nuestro país. Los seis ejemplares de San Judas Tadeo, según las pizarras, salieron “librándola” materialmente, pues aparecían fechas de nacencia entre enero y febrero de 2008, lo que indica, en principio que llegaran a la plaza de toros “México” con cuatro años y uno o dos meses, es decir un encierro justito en presentación, con claras señas de que lo que estábamos viendo en el ruedo no eran precisamente toros, y si lo fueron, mucho favor nos harían en demostrárnoslo a los aficionados que creemos que aquello no fue sino una novillada.

   Ahora bien, si programar o no a las tres toreras para “corresponder” con ese detalle primero por el compromiso contraído entre las partes para cumplir los contratos respectivos, me parece un asunto a destiempo, lo que es señal de que para la empresa no interesa hacer propuestas interesantes en combinaciones donde el quehacer de las mujeres toreras hoy día es algo totalmente posible. Por lo demás, si ello hacía coincidir la cercanía de la fecha con la conmemoración del “día de la mujer”, en lo personal me parece una salida oportunista, como para “dar tela” y no tener que pasar apuros en eso de que a las “toreras” no se les programa. En fin, que es una apreciación personal.

   Por otro lado, Mari Paz Vega, Hilda Tenorio y Lupita López pagaron caro su desafío de venir a la “México” con apenas un manojo de actuaciones previas (21, 13 y 10 festejos respectivamente en 2011) lo que dejó claro sus naturales y limitadas condiciones de estar “puestas”. ¿No fue más arrojo que estar puestas en el patio de cuadrillas? En efecto, así es, pero en los hechos pudimos constatar más hechuras en Mari Paz, a pesar de que por momentos se le veía confundida. Incluso, me atrevo a decir que la he visto zumbarse a toros de mayor catadura de la que vimos el domingo pasado. He aquí la muestra:

Actuación de Mari Paz Vega en la plaza de toros de Málaga, España el 20 de agosto de 2011.

A Hilda que nos asombró con las largas de rodillas y luego aquellas “zapopinas” que, una a una representaban magníficos motivos para el pintor que anda en búsqueda de lo inasible. De Lupita, la menos afortunada con su lote, no pudo menos que aflorar su falta de “rodaje” y se le vio muy empeñosa, pero falta de aplomo, aunque eso sí, sobrada de una falsa demagogia que en esto de los toros tiene que cuidar más, sobre todo para que su imagen resulte más natural y no un remedo.

   Y hay detalles que podrían pasar para muchos totalmente por alto. ¿Alguien se fijó la forma en que se “liaron” el capote? He aquí una muestra que recojo directamente del portal “Opinión y Toros” para que comprueben mi dicho que a continuación planteo.

Disponible marzo 5, 2012 en: http://www.opinionytoros.com/noticias.php?Id=36176

    Mari Paz, obsérvenla bien, con el capote liado como “Dios manda”. En cuanto a Lupita e Hilda, simplemente salieron a hacer el paseíllo envueltas en el capote, como si este fuese una cobija, señal de que quienes las rodean no tuvieron ese mínimo pero sutil detalle de cubrir esa pequeña parte de la ceremonia, del ritual.

   Finalmente, mis notas no destilan amargura, destilan ese malestar de que las cosas sigan ocurriendo de esa manera, sin el menor asomo de que cambie el panorama y de que tengamos que seguir soportando caprichos y pataletas, de que nos sigan tomando la medida en cuanto al hecho de que nos quieran vender el cuento de que hay toros cuando siguen saliendo novillos. “Las apariencias no engañan”. Todos quienes de una u otra manera estamos participando en ayudar a la fiesta tenemos que hacer bien nuestro trabajo. Se busca calidad, hay que mantenerla. Se quiere el retorno de la gente, de los aficionados a las plazas, para que estas presenten gratas imágenes del gusto y regusto por la fiesta, es trabajo de sus organizadores hacerlo bien, con calidad y no bajo el viejo principio de “haber que sale…”. Eso ya no es posible y menos, en estos tiempos en que la modernidad nos sigue rebasando, y menos en un momento en que los contrarios así como siguen con su propósito, así también pienso, ven que con lo que ocurre aquí, entre nosotros, es “pan comido” para ellos, pues resultará más fácil que le den puntilla a la fiesta con todos estos absurdos.

   Hay que proteger este patrimonio, no sólo histórico, no sólo emblemático, no solo ritual. También lo es para muchas familias, significa ingreso para otros tantos cuyos desvelos están dedicados para mantenerse honestamente. Significa revalorar al toro y con ello, todo lo demás vendrá por añadidura.

 7 de marzo de 2012.


[1] Ismael Peña López: “Hacia el gobierno electrónico 2.0: repaso del IV Congreso sobre Derecho y Política en Internet – Bloque de Política”. Disponible marzo 4, 2012 en: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n40/evizer.html

[2] El estridentismo. La vanguardia literaria en México. Selección de textos e introducción, Luis Mario Scheneider. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, 2007. XLI-205 p. (Biblioteca del Estudiante Universitario, 129).

[3] Op. Cit., p. 4.

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