FRAGMENTOS y OTRAS MENUDENCIAS. Nº 16.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    En la que ya es una permanente búsqueda de aquellos datos que, por su curiosidad o rareza deben darse a conocer, para redescubrir aquellas circunstancias ocurridas en otros tiempos, esta semana, consultando el periódico El Popular, publicado en la ciudad de México entre los años de 1897 a 1908, me encontré con tres interesantes notas que corresponden al primer semestre de 1906 y que comparto ahora con ustedes, intentando en cada una, hacer los comentarios pertinentes.

 El Popular, D.F., del 23 de febrero de 1906, p. 2:

De los toros lidiados el domingo 18, en Celaya, por la cuadrilla de Señoritas Toreras, dos fueron buenos y dos malos. Las matadoras “Angelita” y “Herrerita” estuvieron bien en los toros que salieron bravos, y Eloísa banderilleó a caballo, con su lucimiento. El domingo 25 torea la cuadrilla en Irapuato, su décimasexta corrida de temporada.

   Además, en El Popular, D.F., del 26 de febrero de 1906, p. 2, se dice lo siguiente:

La cuadrilla española de señoritas toreras, que dirige Don Mariano Armengol, desde el 10 de Febrero de 1895, que debutó en Barcelona, hasta el 18 de Febrero de 1906, que trabajó en Celaya, Guanajuato, lleva toreadas en plazas de España, Francia, Portugal y América, las corridas siguientes: en España, en once temporadas, trescientas noventa; en Francia, veinticuatro; en Portugal, diez y ocho; en la República Mexicana, en 1898, veintiséis; en Buenos Aires, en 1899, veintidós; en Montevideo, en 1900, once; en la República de Venezuela; en 1904, treinta y una; en México y en los Estados, en 1905 a 1906, quince. Total de corridas toreadas, quinientas treinta y siete.

   Esto quiere decir que no se trataba de cualquier cuadrilla. Al margen de que tuvieron muchas ventajas, toreando toretes o apenas algunos ejemplares que llegaban a la edad de novillos, el hecho es que las toreras se convirtieron en un referente por aquellos años, que van de 1898, en que llegaron a México, hasta por lo menos el de 1906 en que seguían actuando por aquí y por allá.

 EL POPULAR, D.F., del 26 de junio de 1906, p. 2:

Para la corrida del domingo 24 en Morelia, el empresario Margarito de la Rosa compró ocho toros de la ganadería de Jaripeo, que estoquearon Corcito, Antonio Moreno Guerrilla y Copao.

   La corrida fue del agrado del público, tanto porque los toros resultaron buenos, como por el trabajo de los diestros.

   Corcito, quedó mejor matando y banderilleando con palitroques cortos; Guerrilla, estuvo valiente en la muerte de sus toros y como sus compañeros escuchó palmas. Moreno y Copao, estuvieron regulares.

   Se tiene la idea de que un siglo atrás a la fecha de esta nota, Miguel Hidalgo, era poseedor de las haciendas de Jaripeo y Santa Rosa, y que en ambas estaba incluida la crianza de toros de lidia. Incluso llegaron a lidiarse toros con esa denominación en la época en que el “padre de la patria” incendiaba el levantamiento popular que dio, por consecuencia, la deseada emancipación. Lo curioso aquí es que cien años después, el nombre de la hacienda de Jaripeo estaba todavía vigente, y era una hacienda viva, que surtía de ganado a las diversas fiestas que debieron celebrarse con bastante profusión en el estado de Michoacán.

 EL POPULAR, D.F., del 14 de julio de 1906, p. 3:

En la plaza de toros de Ciudad Guzmán, Jalisco, se celebró el domingo ocho del actual una corrida cuyos productos se destinarán a aumentar el fondo para el monumento del eminente Don Benito Juárez, que se está erigiendo en aquella población.

   Se lidiaron cuatro toretes de la Hacienda de la Cofradía del Rosario, por la cuadrilla mexicana de señoritas toreras del empresario señor José Rodríguez Hernández, cuyo personal es el siguiente:

Matadoras: La Mexicanita y La Chiquita.

Banderilleras: La Charrita y La Poncianita.

Peón auxiliador: José Gómez “Fajerito”.

   No sólo eran las “Señoritas Toreras” motivo de suspiros entre los caballeros que acudían en masa a las diferentes plazas de toros donde se presentaran las matadoras barcelonesas. También México tuvo una interesante réplica en esos tiempos y la mejor muestra queda evidenciada en la “cuadrilla mexicana de señoritas toreras”, a cuyo frente estaba José Rodríguez Hernández. En lo personal, tenía conocimiento de otra que dirigió Manuel Moreno “Costillares” en los años 20 del siglo pasado, para lo cual traigo hasta aquí la imagen que da “santo y seña” de ese grupo peculiar.

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