CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO, EXHUMADAS HOGAÑO. Nº 1.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Con la presente, comienza una serie de aportes curiosos a la historia del toreo en México. Aquí intentaré reunir breves, muy breves notas que se relacionan con el elemento central que da razón a esta nueva categoría: las curiosidades. Y vaya si las puede uno encontrar en legajos, periódicos, imágenes y todas aquellas notas perdidas que luego, al reunirlas en una unidad equilibrada y coherente, habrán de convertirse -eso espero-, en referente para el conocimiento del pasado taurino mexicano a la luz del presente.

   La primera de ellas, tiene que ver con este par de curiosísimos datos aparecidos en El Popular, D.F., del 21 de agosto de 1906, p. 3 como sigue:

Referente a la corrida celebrada el Madrid el domingo 12 del corriente, escriben a la Agencia Taurina de México (bajo la responsabilidad de Julio Bonilla) lo siguiente:

Con un lleno, se celebró la corrida, lidiándose cuatro toros de Nopalapam y uno español de Nandín, por Pipa y los nuevos diestros Salguerito y Pollito Rubio.

   Los toros mexicanos cumplieron; no así el español, que resultó un manso perdido.

   Pipa estuvo bien toreando y matando, escuchando palmas merecidas.

   Pollo Rubio estuvo regular con el capote, y nada más.

   Salguerito era el encargado de matar el toro español: pasó de muleta ayudado por todos sus compañeros, se perfiló y entró a matar por derecho, dando una estocada hasta la empuñadura; pero como por ignorancia no dio la salida que debía, fue cogido y volteado aparatosamente, sufriendo un varetazo en la ingle izquierda. Pipa remató el toro con un descabello.

   El estado del herido no es de gravedad.

 Así anunciaban los carteles en la Orizaba de 1881 a los toros de Nopalápam.

   A lo que se ve, resulta que si se hace un balance del ganado nacional lidiado en el extranjero, esta podría ser la primera vez que toros mexicanos fueran enviados a España para su lidia. Esto ya había ocurrido con los de Atenco, enviados en algunas fechas precisas, tanto a la isla de Cuba, como al sur de los Estados Unidos de América, e incluso a Guatemala. Pero en el caso concreto de Madrid, con la presente nos encontramos la hasta ahora, primera evidencia en ese sentido, lo que viene a convertirse en una absoluta curiosidad.

   Del mismo registro hemerográfico, y apenas unos párrafos más adelante, también puede uno encontrarse con esta nota:

   En la plaza de toros de Saltillo, el domingo 19 del corriente debieron estoquear cuatro toros de la Hacienda de Guadalupe, propiedad de Don Luis Ramos, por Alfredo Sánchez Romerito y Fermín Espinosa Armilla.

   Dicha corrida fue a beneficio de los citados diestros.

Fuente: Rubiales, Francisco (Seud. Paco Malgesto): Armillita. El maestro de maestros. Veinticinco años de gloria. México,La Afición, 521 p. Ils., fots., p. 37.

   He aquí, por tanto, la presencia activa del padre de tres importantes personajes de la torería mexicana en la primera mitad del siglo XX: Juan, Zenaido, pero sobre todo de Fermín Espinosa. Los tres, asumieron e hicieron suyo el alias de Armilla o Armillita, para gloria de la tauromaquia nacional.

   De la hacienda de Nopalapam apenas se tiene vaga idea, y a decir de Carlos Cuesta Baquero, se trataba de ganaderías cuneras, es decir, enteramente regionales y que iban lidiando por aquí y por allá, en los estados donde se encontraban. Alguna información nos da idea de que dicha hacienda se encontraba en el estado de Veracruz, con lo que en otras ocasiones, unos veinte años atrás, enviaban con alguna frecuencia ganado para ser lidiado en la plaza de toros “Carlos III” en la isla de Cuba.  Lo que sí es un hecho, es que esta hacienda existió con el nombre de Juan Bautista Nopalapan, ubicada en el actual municipio de San Juan Evangelista, denominado también como Nopalapan de Zaragoza, en el estado de Veracruz. Por lo tanto, si este dato se convierte en el primero en su categoría, es que estamos frente a la evidencia inicial de toros mexicanos lidiados en España, antes de aquellos que también se jugaron en la plaza de las Ventas, pertenecientes a San Miguel de Mimiahuapam, lidiados durante la feria de San Isidro, el 20 de mayo de 1981, o los de San Mateo, que también fueron enviados a España el año de 1986, justo el 11 de octubre en la plaza de Huelva, ejemplares a los que se enfrentaron David Silveti y los españoles Tomás Campuzano y José Ortega Cano. También otros dos de la misma procedencia, así como un par de los de San Marcos salieron al ruedo de la plaza madrileña de las Ventas el 24 de mayo de 1987, enfrentándose a ellos “Nimeño II”, David Silveti y Tomás Campuzano.

   Al comenzar el siglo XIX,  Bernardo Frayutti, era dueño de las haciendas más importantes de aquellas regiones (Cuatotolapan, Nopalapan, San Felipe, Corral Nuevo y El Calabozo). Bernardo fue hijo de Manuel Franyutti, personajes que, debido a su posición social privilegiada, cumplieron funciones que seguían los principios de mayorazgo en que las propiedades familiares eran heredadas al hijo primogénito y de ese modo, en tanto grupo de poder, manejaban los destinos de la región.

   Si algún dato más al respecto de los de Nopalapam apareciera por ahí, no dudaré en compartirlo con ustedes.

Deja un comentario

Archivado bajo CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO, EXHUMADAS HOGAÑO.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s