EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Sin afanes de esperar más tiempo, debo continuar con el asunto de la entrevista que Elena Poniatowska hizo a la fotógrafa Elideth Fernández Villegas y que, por su contenido ha generado en mi la postura de la réplica.[1]

 LOS TOROS TIENEN EL MISMO SISTEMA NERVIOSO QUE NOSOTROS, DICE ELIDETH FERNÁNDEZ VILLEGAS. POR: ELENA PONIATOWSKA.

    En efecto, antes de continuar, sólo quisiera afirmar que el dato porcentual sobre quienes respondieron no estar de acuerdo con la tauromaquia en el Distrito Federal, lo entiendo como un sondeo particular y específico que llevó a realizar dicha actividad. Sin embargo la muestra obtenida no es concluyente en el sentir de toda la población de este espacio urbano, cuya población total en 2010 para INEGI, era para el Distrito Federal de 8,851,080 de los 112,336,538 del país en su conjunto.

   Elideth Fernández Villegas, mujer alta y valiente, se manifiesta públicamente en contra de la crueldad contra los animales.

   En el orden legal abolir la corrida responde a la voluntad de 70 por ciento de los ciudadanos y a una sociedad que ha evolucionado políticamente. Desde el punto de vista ético, es inadmisible que un interés personal y de gozo se base en el sufrimiento ajeno de un ser dotado de conciencia con capacidad de experimentar dolor. No corresponde a la moral de la época. Además, está demostrado, por instancias criminológicas y sicoanalíticas, que espectáculos como las corridas son generadores de violencia social, intrafamiliar y alienantes para la niñez y dañinas para su salud mental. Existe una relación entre la crueldad infantil hacia los animales y la potencial violencia en su adultez. Quien maltrata a un animal en su niñez o adolescencia no necesariamente será un criminal. Sin embargo, según las estadísticas casi todos los criminales maltrataron animales. Finalmente, la afición a los toros es un lastre en la economía, porque la sostiene el erario y, por tanto, impide la creación de más empleos. La reconversión de la plaza podría multiplicarse en empleos.

   El dicho de Fernández Villegas es motivo para varias consideraciones.

   Uno, tiene que ver, en efecto con el hecho de que la sociedad ha evolucionado políticamente. En eso estoy totalmente de acuerdo. No podría ser de otra manera. Ahora bien, desde el punto de vista ético, la fotógrafa plantea un escenario en el que “un interés personal y de gozo se base en el sufrimiento ajeno de un ser dotado de conciencia con capacidad de experimentar dolor”. Entre los pocos estudios de veterinarios ligados al ámbito taurino, existe el que plantea el cuestionadísimo Dr. Juan Carlos Illera del Portal, Director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

   De un primer vistazo, se puede afirmar, según las declaraciones que el propio profesional ha hecho a la prensa, [2] que el “sufrimiento” del toro aparece en varias etapas. Primero, cuando es desplazado del campo a la plaza, en una movilización que nunca fue común hasta el momento en que el encierro elegido para la ocasión es elegido y separado hasta conducirlo al camión que a su vez, será el medio que los entregue en la plaza.

   Para ello, afirma Illera del Portal a la pregunta expresa de si ha habido índice de estrés en el transporte: “Llega a ser tres veces superior que durante la lidia. Por decirlo de otra manera: transportar los toros al matadero es para estos animales tres veces más estresante que realizarles una lidia entera. Con lo cual, nosotros no podemos decir que no sufra estrés, pero sí podemos afirmar que el que sufre durante la lidia no es tan grande como algunas personas quieren hacer ver. En el tema de si la lidia es cruenta o no cruenta yo no entro; nosotros lo que queríamos demostrar es que el toro es un animal especial, que está perfectamente adaptado para la lidia. Y que todos sus mecanismos endócrinos (hormonales) se ponen en funcionamiento de una manera totalmente distinta a la de cualquier otro animal o incluso las personas. Los novillos se estresan un poco más, pero en los toros, durante su lidia, los niveles llegan a ser prácticamente normales”.

   Si esto no corresponde a la moral de la época, lo que viene a continuación por parte de la declarante es de suyo curioso: “…está demostrado, por instancias criminológicas y sicoanalíticas, que espectáculos como las corridas son generadores de violencia social, intrafamiliar y alienantes para la niñez y dañinas para su salud mental. Existe una relación entre la crueldad infantil hacia los animales y la potencial violencia en su adultez. Quien maltrata a un animal en su niñez o adolescencia no necesariamente será un criminal. Sin embargo, según las estadísticas casi todos los criminales maltrataron animales. Finalmente, la afición a los toros es un lastre en la economía, porque la sostiene el erario y, por tanto, impide la creación de más empleos. La reconversión de la plaza podría multiplicarse en empleos”.

   Es decir, que el trato que tendríamos los taurinos, por serlo, es de criminales en potencia, o de que las corridas son generadores de violencia social, intrafamiliar y alienantes para la niñez…, ignorando olímpicamente todo el conjunto de razones que hoy día alimentan o sustentan tales causas, pensando en que los índices a la alza en el narcotráfico son otra causa, como lo es aquella reacción ocurrida en los estadios de futbol o lo que es todavía peor, pero que es en estos momentos un tremendo polvorín: la inconformidad social vs. desempleo, el alto costo de la vida, la delincuencia.

   Insiste Fernández Villegas en la criminalidad implícita. Esta patología tendrían que estudiarla muy bien no sólo fundamentados, como dicen estarlo con sectores de taurinos que ahora resulta también que somos, entre otras lindezas, generadores de violencia social, cuando precisamente la asistencia de estos sectores de la población a los festejos taurinos, por ahora, va a la baja. Así que lo que tendría que ocurrir al término de cada festejo es una especie de toque de queda, porque los taurinos están regresando a sus hogares para materializar sus frustraciones.

   En cuanto a que “la afición a los toros es un lastre en la economía, porque la sostiene el erario…” este es un total y absoluto despropósito. Los empresarios, en todo caso son los que tienen que exponer sus capitales (en tanto quehaceres del sector privado). El estado no tiene, salvo su directa vigilancia a través de la reglamentación destinada para aplicarse en las corridas de toros, ninguna otra participación. En todo caso, históricamente, el estado se ha valido en otros tiempos de las corridas de toros para recuperar o inyectarle al erario fondos de recuperación que han servido para diversas causas que, en buena medida, han sido de carácter benéfico.

   Si el erario depende de la administración pública, del presupuesto federal aquí no cabe su dicho, como no cabe tampoco de que tal situación impide la creación de más empleos, como ha sido parte de la consigna que el estado ha mantenido al menos durante este sexenio (no olvidemos las falsas promesas de reinserción laboral ofrecidas por el gobierno a los ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro hoy día, a casi dos años y medio de haber ocurrido la extinción de dicha empresa no han sido cumplidas). Y finalmente, de que la reconversión de la plaza podría multiplicarse en empleos, es que el problema aún es peor. Ya se dijo que en Barcelona ocurrió ese comportamiento. Dudo mucho que eso suceda en nuestro país, a menos que sea la iniciativa privada la que asuma el costo, y además se proceda a la aplicación de los métodos más feroces de contratación, donde el trabajador queda limitado a casi ningún derecho o adscrito a sistemas como el temible y frustrante reclutamiento para outsourcing.

   Fernández Villegas y líderes de otras asociaciones presentaron formalmente a los legisladores de la ALDF sus documentos, estudios y las opiniones de quienes de manifiestan a favor de abolir las corridas.

   Desafortunadamente los taurinos en ese sentido, somos muy desorganizados. Hasta donde tengo información, no se entregó en los mismos términos de las agrupaciones contrarias a las corridas, ningún tipo de documento o expediente con las justificaciones de permanencia. En todo caso ha sido levantando la voz, movilizándose en marchas, enviando correos electrónicos, generando redes sociales a través de nanoblogs como facebook o twitter. Sin embargo, como todas estas expresiones son de naturaleza popular, el hecho de que no las considere el conjunto de 66 diputados podría ser riesgoso, porque además de todo, la medida antidemocrática que ya están demostrando es de que al haber cruzado la boleta electoral a favor de estos representantes lo hicimos en el entendido de que los elegimos para servirnos, para escucharnos.

   Estamos trabajando 170 asociaciones de protección a los animales para presionar a los legisladores. Les presentamos estudios científicos –veterinarios- los cuales comprueban que los toros sufren terriblemente, porque comparten el mismo sistema nervioso central que un ser humano.

   Según estudios veterinarios, el toro padece miedo, angustia, temor, coraje. En una escena famosísima que salió en las noticias, el astado Pajarito le hizo honor a su nombre y voló por encima de la barrera, cayó en la primera fila para huir y jamás agredió a nadie en las gradas. ¿La razón? Tenía miedo. Por eso es redondo el ruedo, para que el toro no tenga escapatoria ni encuentre dónde resguardarse. Hay un video maravilloso del joven francés Crhistophe Thomas, quien compra un joven toro de lidia: Fajden, lo domestica y vive con él como un gato negro. No sólo las imágenes de la relación de Christophe Tomas con su animal demuestran que el toro de lidia es amigable y dócil, también en España un ganadero explica que el toro es un animal sociable y no toca a quien lo alimenta. El francés Thomas peina a su toro, lo baña, éste lo sigue a todas partes.

   Respecto a que el toro padece miedo, angustia, temor, coraje. Y vuelvo para ello con Illera del Portal, quien afirma si sufrimiento es equivalente a estrés.

   “No, no, son cosas totalmente distintas. El estrés puede ser un sufrimiento, pero no en todos los casos, porque éste puede deberse a a otras causas. Aquí entramos en el siguiente punto que hemos querido investigar: puesto que estos animales tienen un mecanismo hormonal especial para superar el estrés, pensamos que quizá también lo tuvieran para liberarse del dolor. Hasta hace muy poco no se sabía ni cómo se medía el dolor, y las mediciones eran totalmente subjetivas. No habrá ningún parámetros que los médicos o los investigadores pudiera utilizar para saber cuál era el grado de dolor en un momento determinado. Porque hay que tener en cuenta que el umbral del dolor es individual y distinto para cada persona o animal”.

   Ahora bien, si este estudio ha sido contrapuesto o cuestionado por la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT por sus siglas), misma que en un documento que presentaron en agosto de 2010 a la Unión de Criadores de Toros de Lidia (en España), la que un mes después respondía al respecto de que: “el toro (bos taurus) es un animal mamífero con un sistema nervioso muy próximo al de la especie humana”, ello significaría que los humanos compartamos “muchos aspectos de su sistema neurológico y emotivo”. En tal estudio, surgido desde la integración de Veterinarios Abolicionistas, lo que ya es en sí mismo una condicionante, se intentó “humanizar” al toro sobre todo por el hecho de que no son aplicables a los animales cualidades relacionadas con la psiquis, o la emotividad, ya que éstas son intrínsecas de la especie humana, y desde luego en ningún caso asociadas con la especie bovina, por lo que las conclusiones de AVAT pretenden transmitir a la sociedad que la prohibición de los toros en Barcelona o cualquier otra región es para proteger a los animales cuando estamos ante un asunto estrictamente político, tal y como lo externa la Unión de Criadores de Toros de Lidia.

   El caso de Fajden y Christophe Thomas deja ver la forma en que puede domesticarse un toro, un animal herbívoro, gregario, que puede convivir en su hábitat con los de su especie, a menos que se constituyan segregaciones y venganzas entre ellos mismos por razones de dominio territorial, me parece una buena forma de que los animalistas den su punto de vista y lo hagan a través de este tipo de divulgación. No hay que olvidar el contraste ideológico habido entre culturas sajonas y latinas habido en el propio territorio francés, ni de que actualmente, en el sur del territorio galo exista una marcada preferencia al espectáculo taurino, e incluso de que dichos festejos se consideren todavía mejor organizados que en España misma, lo que significa que las empresas dedicadas a ello han visto el potencial que tiene la tauromaquia en una región que no está reñida con tal expresión, y de que sucede en la franja fronteriza con España, lo cual es una buena forma de entender que fomentando las corridas de toros en esa dimensión, con esos propósitos, las plazas tienen garantizada la presencia masiva de aficionados.

 17 de abril de 2012.

 CONTINUARÁ. 


[1] Solo recuerdo a mis lectores que los comentarios emitidos por este servidor, los haré haciendo uso de cursivas.

[2] 6TOROS6 Nº 658, del 23 de enero de 2007, p. 9-13.

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