EFEMÉRIDES TAURINAS NOVOHISPANAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

 Las efemérides aquí consignadas, corresponden al año del señor de 1692.

    Don Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700), matemático, historiador, poeta, cosmógrafo y “varón de los más ilustres que ha producido México”, nos describe una noticia taurina de sumo interés.

   Cuando el 12 de mayo de 1680 la ciudad de Querétaro celebró de manera solemne la dedicación de la iglesia de Guadalupe, erigida por don Juan Caballero y Osio, este benefactor convidó a don Carlos para que presenciara el acto. De ese modo, Sigüenza trasladó sus memorias a un opúsculo, hoy en día muy curioso y que tituló Glorias de Querétaro (…) publicado en México, en la imprenta dela Viuda de Bernardo Calderón, M.DC.LXXX, en cuya “Razón breve de lo restante del Octavario, que se regocijó con Sermones, Comedias, Certamen poético, y corridas de Toros” vemos que apunta lo siguiente:

 Aún todavía le restaba a la fiesta su complemento, porque aún no había pasado el lunes, y Martes de la semana siguiente, en cuyas dos tardes hubo dos corridas de Toros, cuyas circunstancias no me ha parecido justo el que aquí se omitan. Fabricose el Circo en la plazuela de San Francisco, siendo de D. Juan Cavallero cuanta madera fue necesaria para fabricar los tablados, que se ocuparon con muy selecto concurso, descollando entre todos el que dio asiento no solo al Justicia mayor, Alcaldes Ordinarios, y Ministros dela Ciudad, sino a todala Congregaciónde los Presbiteros Seculares, y a otras personas de considerable supuesto, a quienes festejó el generoso Cavallero, con cuantos agasajos costosos suelen ser ordinarios en estas tardes: en una, y otra consiguió la curiosidad (por la multitud que en sus haciendas posee) el que suele igual la librea de los indómitos brutos, por haber sido unos, y otros de una misma color, sin diferenciarse en las manchas, circunstancia fue esta, que se arrebató los aplausos, y aunque consiguieron suficientes los rejoneadores diestrísimos, que desempeñaron bastantemente su agilidad, y robustez montesina, el resto de todos se dedicó a la munificencia con que mandando D. Juan, el que ninguno de los valientes animales saliese del coso con la posesión de la vida, se distribuyeron todos en los Conventos, Hospital, cárcel, pobres, y aún algunos quedaron por las calles, para que como bienes mostrencos fuesen del primero que les hechase la mano. Para despejar la plaza de los cadáveres brutos, tuvo prevenido un hermoso tiro de cuatro mulas con gualdrapas, guarniciones, y cabezadas de grana ribeteadas con grangoncillos de plata, que se acompañaron de plumeros, cascaveles; y campanillas, y que gobernaron seis lacayos con proporcionadas libreas, consiguiéndose aún en la menor de estas plausibles acciones, el que a beneficios de D. Juan Cavallero, se equivosase entonces Querétaro conla Mexicana Cortesupuesto que nada se hechó menos de lo que en ella se practica con magestad, y con pompa, debiéndose a la liberalidad de un individuo solo, lo que necesitaba de la solicitud de muchos para su complemento, y grandeza.

    Y el mismo autor, doce años después, en el famoso motín que ocurrió en la ciudad de México, a consecuencia de la carestía del maíz, y que, con todos sus antecedentes y pormenores, describió nuestro cosmógrafo en extensa carta relación que dirigió a su amigo el almirante Pez con fecha 30 de agosto de 1692.

En una parte del escrito encontramos este reproche:

 Hiciéronse corridas de toros, sainete necesario en españolas fiestas. ¡Con qué acierto! ¡Con qué magnificencia! ¡Cuán majestuoso y proporcionado el uso! ¡Qué pródigamente repartidas las colaciones! ¡Qué regocijada la plebe! ¡Que gustosos los nobles! ¡Con cuánta complacencia los Tribunales! ¡Qué alegre por todo esto nuestro buen Virrey! ¡Cuánto, oh, Dios mío, Santo y Justísimo, cuán apartados están del discurso humano tus incomprensibles y venerables juicios, y cuánta verdad es la dela Escritura, que con la risa se mezcla el llanto, y que a los mayores gustos, es consiguiente el dolor!

Don Carlos de Sigüenza y Góngora.

 Encapotóse el cielo desde aquel día y, aunque por horas nos amenazaba con otro estrago, llovía sólo tal vez y moderadamente, como de ordinario sucede en regulares años. Oyóse por este tiempo una voz entre las (no sé si las llama venerables o despreciables, N. del A.) del vulgo, que atribuía a castigo de las pasadas fiestas, de la tempestad en el monte, el destrozo en los campos, y la inundación de los arrabales; y era la prueba haberse experimentado en esta Ciudad de México, no sólo el año de 1611, grandes temblores en ocasión que, por mandato del Arzobispo Virrey, don Fray García Guerra, se corrían toros, sino haberse quemado la iglesia de San Agustín de México, el año de mil seiscientos y setenta y seis, cuando por disposición de otro Arzobispo Virrey, don Fray Payo Enríquez de Ribera, estaban todos divertidos con semejante fiesta. Estaba todavía ocupada la plazuela del Volador con los andamios y tablados de que se hizo el coso y, a la primera sílaba que de esta voz le llegó al oído (por lo que tenía de apariencia de religión), mandó este discreto y prudente Príncipe cesasen las fiestas y se despejase la plaza, y así se hizo, tan atento como todo esto ha estado siempre al gusto del pueblo y a la complacencia de todos.

Y en fin, don Carlos nos demuestra no estar muy de acuerdo con tales corridas, en virtud del problema que se enfrenta, la escasez de cosechas provocada por una gran sequía, la cual acelera el conflicto que culminó el 8 de junio de 1692, fecha en la que el pueblo ya no soportó la negligencia de las autoridades provocando estragos al quemar el palacio virreinal. Don Carlos, entonces, se armó de valor y rescató papeles históricos, por lo que su hazaña es hoy muy agradecida, pues, de lo contrario, se padecería de la falta de información que se encuentra registrada, en su mayor parte, en las actas de cabildo y otros muy destacados documentos.

    A lo que se ve, el fin del siglo XVII comenzaba a mostrar diversas agitaciones, una de las cuales, el motín del 8 de junio de 1692, se convirtió en un hecho telúrico –perse– en cuanto al significado de búsqueda de identidad que era el ser; nuestra concepción o entidad en una nación presentida. Los criollos y mestizos la empujaron a ese logro común poco más de un siglo adelante bajo los conocidos acontecimientos del XIX, estigmas todos ellos de un destino que no halló fácilmente la calma, efímera casi siempre, en medio de la pasada centuria, crisol de los más diversos y encontrados comportamientos de una sociedad civil, política y religiosa, liberada de su tutor colonial durante trescientos años, pero al que no renunciaba tan fácilmente. Creo que con las corridas de toros se tiene la muestra cabal de dicho síntoma.

    Otros hechos de profundo significado festivo, y con marcada relación que pudo ser el maridaje con el espectáculo taurino, se puede apreciar en los siguiente datos, proporcionados, ya sabemos, por nuestro imaginario colega, amigo y reportero, don Antonio de Robles, el que, con una distancia de 320 años, sigue enviando puntualmente sus noticias y registros.

Momentos de mayor intensidad registrados durante el motín aquí referido.

 -Fiesta de Nuestra Señora de los Remedios (10 de agosto).

-Procesión de sangre de San Sebastián (30 de septiembre).

-Fiesta de la limpia Concepción de nuestra Señora (7 de diciembre).

-Pregón de la canonización de San Juan de Dios (8 de diciembre).

    Fue en el 4º encuentro de Archivos del Distrito Federal: “Las ciudades iberoamericanas a través de sus archivos”. Ciudad de México, agosto 25-27 de 2010. Mesa Nº 6: “Políticas gubernamentales en torno al patrimonio documental iberoamericano. 2ª parte”; y con la ponencia: “Salvamento del Patrimonio Documental de Luz y Fuerza del Centro”, donde mencioné concretamente estas palabras:

    Para terminar (y aquí pido la consideración de los lectores dada cierta reiteración del personaje bajo tratamiento), creo que todos tenemos alguna idea de quién fue Carlos de Sigüenza y Góngora. Quien no lo sepa, les diré que, entre otras cosas, este personaje, un 8 de junio de 1692, y en pleno tumulto ocasionado por el pueblo que se había levantado reclamando la escasez del maíz, puso fuego al palacio virreinal. Sigüenza y Góngora encabezó el salvamento de valiosos documentos del Ayuntamiento que estaban a escasa distancia del fuego. Gracias a tal acción, hoy día, se encuentran resguardados en el archivo que, con profunda justicia le ha dado su nombre. Sin embargo, así como es deseable seguir el ejemplo de don Carlos, sería indeseable convertirnos, a la fuerza en Sigüenzas y Góngoras del siglo XXI si para ello no existen las condiciones de seguridad, preservación y precaución como las aquí expuestas, sobre todo por el hecho de que cuando un Archivo Histórico, junto con toda la institución que lo configuró por más de un siglo, hoy día se enfrenta a un hecho real: la extinción de Luz y Fuerza del Centro. Pero eso no es lo peor, pues el llamado de atención que he venido a dejarles aquí, tiene que ver con todo lo que implica el salvamento de patrimonios y legados culturales que, en condiciones como la referida, quedan sometidos a un riesgo mayor de desaparición o desarticulación si para ello no se toman las medidas precautorias más convenientes. Que este tristísimo asunto sirva como el más claro ejemplo para evitar lo inevitable.

Sigüenza y Góngora en pleno salvamento…

    Las imágenes que acompañan el presente registro, proceden del libro:

Carlos de Sigüenza y Góngora: RELACIONES HISTÓRICAS. Selección, prólogo y notas Manuel Romero de Terreros. 3ª edición. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1972. XXIX-185 p. Ils. (Las ilustraciones son del artista Julio Prieto. La de la portada es obra de Francisco Moreno Capdevila). (Biblioteca del Estudiante Universitario, 13).

Deja un comentario

Archivado bajo EFEMÉRIDES TAURINAS NOVOHISPANAS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s