CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO, EXHUMADAS HOGAÑO. BERNARDO GAVIÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

REMEMORANDO A BERNARDO GAVIÑO y RUEDA. A DOS SIGLOS DE SU NACIMIENTO. 29 de 31.

REPRODUCCIÓN DE (UNO DE) CUATRO CORRIDOS QUE PARECÍAN OLVIDADOS.

   Común en aquella época, el corrido, fue (y creo que sigue siendo) una manifestación popular que emanaba casi siempre de la inspiración popular, y para quedar en ese territorio, muchas veces sin autor específico. Es decir, obra del anonimato, despertaba con su letra vibrante y nostálgica fuerte clamor que corría de boca en boca, hasta los rincones más alejados de la nación, para convertirse en una noticia nada ajena al pueblo, mismo que hacía suya la desgracia o el hecho sorprendente que transpiraban aquellos versos convertidos en voceros del acontecimiento recién ocurrido. Tal es el caso de dos corridos dedicados a Bernardo Gaviño, y que rescató, como muchos otros, el notable investigador Vicente T. Mendoza, brotados de sus obras clásicas: El romance español y el corrido mexicano y El corrido mexicano Como arrancadas de una hoja de papel volando, van aquí las letras de uno de estos corridos: 

TESTAMENTO Y DESPEDIDA

De Bernardo Gaviño

 

Murió Bernardo Gaviño,

Y murió como valiente,

Puesto que murió luchando

Con el toro frente a frente.

 

¡Ay toro!, torito prieto,

¿por qué a Bernardo Gaviño

sin piedad dejaste muerto?

 

En la plaza de Texcoco

El último día de enero,

Hirió a Bernardo Gaviño

Un toro medio matero.

 

Bernardo por fin murió

El once del mes siguiente

Y su recuerdo dejó

Como un torero valiente.

 

El día trece lo enterraron

De la Villa en el panteón,

Y allí sus restos quedaron

En extranjera nación.

 

Ahora los toreros deben

Vestirse todos de luto,

Pues murió el primer espada

Entre las astas de un bruto.

 

Al salir el toro dijo

Con rostro firme y sereno:

-Ese torito sí es bueno

y nos va a dar mucha guerra.

 

Y no se engañó Bernardo

Cuando tal cosa decía,

Pues a poco ni un caballo

En toda la plaza había.

 

-Aprended, hombres, de mí

y mirad mi triste estado,

ayer buen torero fui

y hoy en el sepulcro me hallo.

 

“¡Quién me lo había de decir

que en Texcoco había de anclar,

después de mucho lidiar

a tanto toro atrevido!

 

“Fui el decano conocido

en el arte de los toros,

hoy dejo mi testamento

para mis amigos todos.

 

“Al hacer mi testamento

declaro que soy cristiano

y dejo por heredero

al valiente de Ponciano.

 

“Pues le viene por derecho

y porque así yo lo mando,

que en el arte de la lidia

es el primer mexicano.

 CONTINUARÁ. 

NOTA: Todos los datos que aparecerán desde hoy y hasta el 31 de agosto, proceden de mi libro “Bernardo Gaviño y Rueda: Español que en México hizo del toreo una expresión mestiza durante el siglo XIX” del que muy pronto espero dar noticias más concretas sobre su publicación. 

29 de agosto de 2012.

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