SE PRESENTA LA GANADERÍA DE LA PUNTA EN “EL TOREO” UN 23 DE ENERO DE 1927.

EFEMÉRIDES TAURINAS DEL SIGLO XX.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 LA PUNTA: LA MÁS ROMÁNTICA DE TODAS LAS GANADERÍAS EN MÉXICO.[1]

    La ganadería de LA PUNTA es, desde nuestro punto de vista la más romántica de todas las ganaderías en México. Así como Luis Fernández Salcedo en su obra Los otros cuentos del Viejo Mayoral deja testimonio de lo fascinante y anecdótico que puede ser el campo bravo, así Paco y Carmen Madrazo entregaron sus mejores recuerdos y vivencias a una hacienda que los vio nacer, crecer y desarrollarse. Una hacienda que se caracterizó por enviar a las plazas de toros el fruto de muchos años de esfuerzo y sacrificio impreso desde que los hermanos Francisco y José Carlos Madrazo García Granados tuvieron bajo su control muy cerca de Lagos de Moreno, Jalisco. Heredaron dicha propiedad de su primer propietario, su señor padre D. Ignacio Madrazo Carral y en 1918 comenzaron la larga lucha por obtener el toro que les daría satisfacciones muchas luego de los sacrificios y desvelos que siempre van de por medio.

   No encontrando en las sangres de San Nicolás Peralta, Parladé y Saltillo al toro que pretendían, eliminaron en 1925 todo, “excepto -dice Heriberto Lanfranchi en su HISTORIA DEL TORO BRAVO MEXICANO– las camadas de machos para ser lidiados” y se dirigieron a España en busca de lo que paliaría esa inquietud. Fue con vacas y toros de Gamero Cívico (puro Parladé) con lo que definitivamente se marcaría el perfil de los toros criados  “a gusto” por los hermanos Madrazo.

 ESCRIBANO_LA PUNTA

    Muchos ganaderos difícilmente pueden conseguir un toro específico si no es con la presencia e influencia de algún torero que decida sobre el estilo que va marcar destinos para la historia de ese propósito. Pero todo esto lo veremos a continuación con más detalle.

   LA PUNTA como ganadería de toros bravos es considerada columna vertebral en este género para nuestro país, junto a ATENCO, PIEDRAS NEGRAS y SAN MATEO.

   ¿Por qué “columna vertebral”? Recordemos que en las culturas mayores han existido sustentos de gran capacidad que hacen fuerte una sociedad y finalmente la transforman y elevan al grado de universal. Por eso, con estas palabras pretendo explicar que cuatro valores, como cuatro ganaderías esenciales han dejado testimonio e influencia en todas aquellas que son producto del esplendor del ganado bravo en México.

   Como dice Carmen Madrazo en CORNADAS AL VIENTO:

 …Paco y María Luisa Madrazo vivieron (de 1932 a 1959) en la ganadería de LA PUNTA. Su unión fue el trabajo, la honradez, el orden y la disciplina. Su ilusión de llegar a ser la ganadería más larga en la historia de México fue realizada.

 PITERO DE LA PUNTA    Y por encima de sequías, agrarismo, plagas, etc., la familia Madrazo fue capaz de lograr un lugar preponderante en el mundo de los toros. Marcial Lalanda que influyó al igual que Belmonte en la decisión exacta del pie de simiente (Gamero Cívico y Campos Varela) intervino en esa génesis cumpliendo un papel decisivo gracias a su presencia en las tientas y retientas del ganado mismo que, en palabras del propio Marcial  “(se hizo) una esmerada relación con la nobleza y fiereza que corresponde a las mejores ganaderías y criar el TORO BRAVO que FUÉ siempre la base fundamental de la corrida”.

EL TORO BRAVO.-Los hermanos Madrazo concibieron un toro con características semejante -e incluso  iguales me atrevería a decir- del toro español de antes de la guerra civil, un toro que para una buena parte de la crítica es el más grande y de mejor edad promedio lidiado en aquellos años. Eran toros de mucho trapío, con pitones y con una bravura típica para los “punteños”. La foto del toro “Palláis Royal”  o “Palace Royal” lidiado el 22 de marzo de 1937 y que acompaña estos deshilvanados apuntes nos permite entender que “Paco” y “Pepe” Madrazo eran Señores Ganaderos, así, con mayúscula, quienes víctimas o no del sacrificio o del desvelo enviaban a las plazas encierros que satisfacían las exigencias no solo de ellos sino de la afición en su conjunto.

EL TORO QUE FUE… Lalanda nos dice del toro que “fue” porque desgraciadamente esta ganadería casi en extinción muere joven al lado de otras que son de mucha antigüedad. Así, en los últimos años de su esplendor seguía siendo una ganadería de prestigio, pero a la que se le colgó el “sambenito” de incómoda. ¿Por qué para “Armillita”, Solórzano, Balderas y otros grandes nunca les resultaba “incómoda”?

   Los tiempos cambian y las épocas en el toreo nunca son iguales, su tendencia es la de modificarse, y si este cambio se dan con asuntos que tienen que ver con la comodidad, pues, imagínense lo que representaba LA PUNTA para su proyecto de vida torera.

 PITERO O PALAIS ROYAL DE LA PUNTA    La nostalgia coquetea con nosotros y busca reconfortarse acudiendo a la revisión de estas páginas sin numeración que no tienen un registro, a la memoria de los libros de registro propios de los dueños de LA PUNTA, prócer ganadería, de las mejores que México ha tenido. Y han sido todos ellos, hasta llegar al mando del “Fernando Villalón” de España, que en México fue Francisco Madrazo Solórzano.

   Paco Madrazo, si no hubiera sido el excelente ganadero que fue, quizá estaríamos exaltando su inmejorable estilo literario, salido de una corriente llamada “romanticismo” y en la cual se percibe la nostalgia, pero no una nostalgia doliente, sino una que se goza, se disfruta intensamente.

   Paco, con su estilo agudo a la hora de recrear todo lo que tuvo movimiento alrededor de él, deja en su libro EL COLOR DE LA DIVISA un amplio conjunto de notas y referencias acerca de los mejores toros que salieron de una hacienda que como él mismo dice estaba constituida por 32,000 hectáreas. Fundamentalmente destaca esto.

    Hace ya muchos años, una tarde llena de lluvia del mes de julio, mi padre me mostró, por primera vez, la documentación relacionada con la compra de las vacas españolas. De un viejo y descolorido portafolio, fue sacando todos los papeles con las cuentas y demás gastos, que se hicieron en el año de 1925, cuando se trajeron las reses de España.

   Hoy, con todo cariño, conservo este legajo y cada vez que puedo lo leo, una y otra vez, siempre con el recuerdo de mi padre y de mi tío, que con sumo sacrificio pudieron traer el ganado español. Con su arribo a La Punta empezó una nueva era para nuestra ganadería, y fomentó más aún la principiante recría de toros bravos en México.

    Lo que nos dice Paco Madrazo es una verdad inmensa: se da con el arribo del ganado español el fomento de la principiante recría de toros bravos en México. Años atrás habían hecho lo suyo los González en Tlaxcala y los Llaguno en Zacatecas, así como los Barbabosa en el Valle de Toluca.

   Pero tiende uno de sus comentarios a la reflexión de conjunto sobre el toro en el campo, cuando había tierras y cuando prácticamente ya no las hay:

    Eran otras épocas, cuando el ganado bravo podía pastar y andar a placer en aquellas extensiones de tierra, vitales para su crianza. El toro se lidia exige espacio abierto, aire puro y pastizales que se pierdan junto al horizonte. En aquella época había lugar para criarlos. Las fincas eran verdaderas haciendas ganaderas y se tenía, con largueza, el personal necesario para su buen cuidado y mantenimiento.

   El espacio se ha ido estrechando, mas bien nos lo han hecho terminar. ¡Qué lástima!

    Don Paco Madrazo, con quien tuvimos oportunidad de guardar una corta amistad en los últimos años de su vida se había tornado en un hombre reservado, un hombre que sufrió muchísimo y que se fue retirando, pero su retiro no se acercaba a la soledad, porque muchos ganaderos que quisieron aprender de él lo buscaban para desentrañar misterios propios del ganado bravo y gracias a él fueron escogidos diversos encierros que luego eran lidiados en las mejores plazas del país. Además, creo que LA PUNTA se terminó con su muerte, una muerte acaecida, por coincidencia el mismo día que desaparece MANOLO MARTÍNEZ, allá por agosto de 1996.

   Así como hemos dedicado notas fundamentales para el quehacer y la trascendencia de las otras “columnas vertebrales” que son en México ATENCO, SAN MATEO y PIEDRAS NEGRAS, así también no puede quedar exenta del honor de la exaltación la ganadería de LA PUNTA misma que durante muchos años fundamentales del toreo en nuestro país, envió siempre toros bravos a las mejores plazas donde los colores rojo oro y plomo enaltecieron el esfuerzo de quienes calificamos aquí como Señores Ganaderos.

   Vaya pues nuestro homenaje a estos hombres de voluntad férrea, indestructible, y que se entregaron en cuerpo y alma a la creación del toro bravo. Mucho se les agradece por lo que hicieron y cuanto se les escriba para recordarlos es y será insuficiente.

 FIERRO QUEMADOR DE LA PUNTA


[1] José Francisco Coello Ugalde: Este apunte se publicó originalmente en la revista Matador, año 2, Nº 12, septiembre de 1997.

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