REGISTRO DE FIESTAS ENTRE 1727 y 1729.

EFEMÉRIDES TAURINAS NOVOHISPANAS.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

    Incluyo a continuación, uno más de los capítulos que pertenecen a otro de mis trabajos (inédito, para variar), cuyo título es: “Artemio de Valle-Arizpe y los toros”. Tomado de la obra Historia de la ciudad de México…,[1] hay toda una descripción sobre fiestas que sucedieron el año de 1729, de ahí que parezca interesante incluir tal segmento, para enriquecer la presente entrega.

    Valle-Arizpe recoge un par de relaciones de fiestas que significaron, entre otras, quizá, las de mayor magnificencia de las celebradas en todo el tiempo que duró el virreinato. Se trata de la canonización de San Juan de la Cruz, en 1729.

   Uno es el escrito por José Francisco Ozaeta y Oro, Joaquín Ignacio Ximénez de Bonilla y José Francisco de Aguirre y Espinos, “colegiales eméritos del Colegio Mayor de Santa María de Todos Santos de esta Corte”: El segundo quinze de enero de la corte mexicana; solemnes fiestas, que a la canonización del mystico doctor San Juan de la Cruz celebró la provincia de San Alberto de Carmelitas Descalzos de esta Nueva España… Lo dan a luz… México, José Bernardo de Hogal, 1730 (21)-144 p. Ils. En cuanto al segundo documento, este lleva el largo título: El Carmelo regocijado y con él la Corte Imperial de México y otras ciudades del Reyno, con fiestas de Canonización sin segundas del Santo más aplaudido de Dios, y celebrado de los hombres, por más amante de la Nada, y más negado del Mundo, San Juan de la Cruz Carmelita descalzo, Coadjutor y compañero de su Madre Santa Teresa de Jesús en la Reformación del antiguo y Religioso Carmelo y Doctor Místico de la Católica Iglesia.

   Descríbelas como testigo de vista, modo histórico y con visos de Panegírico y Poético, por mandado de sus Prelados y en nombre de su muy Religioso convento de Carmelitas Descalzos de San Sebastián de México, uno y el menor de los hijos del nuevo Santo Canonizado Natural y Profeso de en Andalucía, este año de 1729, en que se comenzaron a celebrar en México el día 6 de Enero y prosiguieron los siguientes.

   Tocó un 15 de enero celebrar la deseada canonización de San Juan de la Cruz, el medio fraile, como por gracejo lo llamaba Santa Teresa porque su estatura se alzaba muy poco del suelo.

    Estas lindas fiestas que hicieron los padres carmelitas alborozaron a toda la ciudad que salió con ellas de su apacible monotonía. La gente se bañaba de mil regocijos, no cabía en sí, de contento. La constante alegría de los repiques se injertaba en el continuo estallar de los cohetes y los variados fuegos artificiales de muchas luces, que se quemaban sin interrupción. Hubo largos festejos religiosos y profanos y hasta literarios con un certamen poético y dos comedias que subieron a unos teatrillos “ricamente vestidos y compuestos” en la plazuela del Carmen, sin que faltaran tampoco, durante quince días, bulliciosas corridas de toros y otros regocijos, con sus carreras, según costumbre, de conejos y liebres con perros galgos, podencos y de otras razas, peleas de gallos, y como final el “monte parnaso” o barcanal, colmado tanto de buenas cosas de regalo como de exquisitas de comer y vestir y que pasaban a ser de la propiedad del arriesgado y ágil que se trepaba a cogerlas subiéndose por aquella eminencia intrincada y resbalosa.

   También hubo vistosas luchas de moros y cristianos que salieron del vientre del formidable caballo de Troya en que se introdujeron en la plaza, guerrearon con la valiente morisca y la desposeyeron del castillo que tenía ocupado. El coso se armó por San Sebastián muy capaz para poder dar cabida así a una enorme multitud y se le adornó con gran vistosidad, con infinitos gallardetes, cortinas, grímpolas, alfombras, espejos, tapices, cornucopias, farolillos, multicolores cadenetas, para que llevase que alabar el gentío forastero que en la ocasión concurría a la corte de todo el reino.

   Mientras se andaba en la divertida lidia de los toros bravos o en la gallarda pelea de los moros y cristianos, por gradas, andamios, aposentos, corredores y ventanales corrían sin parar, a todo pedir de boca, los dulces, aguas frías, nieves, colaciones, confites y repostería. A todo el mundo se agasajó con amplia esplendidez, desde el excelentísimo virrey, señores de la Real Audiencia, Tribunales, Regimiento, nobleza y religiones, hasta el lépero gritón y bullicioso que estaba encaramado en el andamio más alto. Mucho fue de estas funciones lo que llevaron que contar los forasteros a sus tierras y casas.

    ¿Por qué a dicha relación de fiestas se le puso tan curioso título?

   Es el mismo A de V-A quien nos aclara el asunto, como sigue:

 Fueron de tan vistosa magnificencia las festividades carmilitanas que los señores don Joaquín Jiménez de Bonilla, don José Francisco de Aguirre y Espinosa, colegiales eméritos del Colegio Mayor de Santa María de Todos Santos, sacaron de estampa un grueso volumen en cuarto describiéndolas muy al por menor, el cual rotularon “El Segundo Quinze de Enero en la Corte Mexicana” y lo imprimió José Bernardo de Hogal en su oficina, sita en la calle de la Monterilla. Con tan extraño título se pretendía como que se olvidara el terrible tumulto que acaeció en esa misma fecha (en 1624), o bien hacer un claro contraste entre esa algarada con sangre, incendios y robos a granel y este otro suceso tan plausible, lleno de grata alegría y de agradable magnificencia que contentó a todos.

    Al acudir a semejante documento –en tanto relación de fiestas-, nuestro autor queda fascinado al encontrar pormenorizada descripción de los principales acontecimientos que se desarrollaron en otros tantos quince días, que parecen no haber tenido ni día ni noche por lo intenso de cada uno de los eventos que allí se efectuaron. No bastó la sola fiesta religiosa de canonización, cuyo significado por sí solo representó, junto a las fiestas que, bajo el mismo motivo ocurrieron en otras tantas épocas, como 1668, con la dedicación de la Catedral. También alcanzó semejantes dimensiones otro conjunto notable de beatificaciones entre otras.

   Destaca en El Segundo Quinze de Enero… el vigor con que la población virreinal y sus principales autoridades no desaprovecharon la ocasión para organizar todo un programa de funciones que dieron lustre a tan notable santo, donde no faltaron los arcos triunfales de singular ornato, procesiones, solemnes misas, sermones que se predicaron, junto a los repetidos y suculentos refrescos y las grandes comidas que hubo con mucha variedad de platos y vinos. De los certámenes académicos, las composiciones en verso

 De las vistosas danzas que se hicieron, de las lindas comedias que se representaron y de los toros que se corrieron en un amplísimo coso lleno de apretado gentío, de los complicados árboles de cohetería elaborados por sus mejores polvoristas que llenaron la noche con sus luces multicolores.

    Respecto a las corridas de toros que se celebraron, apuntan los propios cronistas:

    No parece que estuviera cumplida esta solemnísima Fiesta, ni bastantemente regocijada, si no hubiera habido el mayor regocijo de los Españoles, que son los Toros; para lo cual se pidió licencia especial a su Excelencia, que la concedió liberal por cuatro días mandado en su decreto, que el sitio, y toda la disposición corriese de cuenta del Corregidor de la Ciudad; eligióse para esta función la plaza de la Parroquia de Indios de San Sebastián, que está distante del Convento de los Carmelitas como tres cuadras, para que así no quedase, ni la presunción, de que tan Religiosos Padres pudiesen verlos, ni aun desde las azoteas, ni campanario de su Convento. En el sitio ya referido, que es del suelo muy parejo se fabricó una garbosa plaza ochavada con toda perfección, y medida; y habiéndole puesto por zoclo, o basa una tablazón de dos varas de alto, allí se empezaron a formar los tablados sobre fuertes vigas muy bien empalmadas, y aseguradas, subiendo tres ordenes de lumbreras todas parejas muy iguales, y hermosas, teniendo arriba su tendido de gradas, que coronaba toda la plaza, la que se pintó por igual de muy vistosa pintura, aunque al temple como se estila, quedando toda hecha un vergel en sus flores, y con los adornos de sedas con que cada uno engalana a porfía su lumbrera, procurando siempre que sea de lo más exquisito, era un hermoso teatro muy agradable a la vista. El tablado que sirvió para el Excelentísimo Señor Virrey, toda la Real Audiencia, Tribunales, y Ciudad formaba un airoso salón adornado con toda grandeza, y decencia. Procuró el Corregidor, que el ganado fuese del más belicoso, de un paraje o Vaquería, que llaman la Goleta, que es como si dijéramos en España Toros de Jarama. Señaló también con toda providencia los Toreadores más diestros de a pie, y de a caballo, a quienes se les dio su estipendio, para ayuda de costa de la gala, y decencia de sus personas; y su Excelencia anduvo liberalísimo en darles los Toros que mataban a fuerza de su destreza. El concurso de esta plaza fue de lo más numeroso, que se ha visto en semejantes funciones; porque los tablajeros publicaron diversas invenciones para todas las tardes, como correr Liebres, encohetar los Toros, y otros graciosos artificios, con que provocaban más a la gente, y aunque su Excelencia solo había concedido cuatro días para este regocijo, después a petición, y súplica de los mismos tablajeros, que alegaban no habían sacado el costo, de el remate de la plaza, que fue en tres mil y seiscientos pesos, les concedió otros cuatro días, para que tuviesen algún logro. Lo que es muy de notar es que en toda esta función, aun habiendo sido los Toros feroces y bravos, no hubo desgracias de monta, en que parece que anduvo muy especial la providencia del Santo, pues es cosa muy notable, que en todas sus Fiestas, cogiendo todo el tiempo desde que se empezó a colgar la iglesia hasta que se remataron los toros, no se oyó decir, que hubiese sucedido desgracia alguna (…)

EL SEGUNDO QUINZE DE ENERO...

El Segundo quinze de Enero de la Corte Mexicana. Solemnes Fiestas, que a la Canonización de el Místico Doctor San Juan de la Cruz celebró la Provincia de San Alberto de Carmelitas Descalzos de esta Nueva España.

    No quiero terminar sin antes incluir otras “relaciones de sucesos” dadas a conocer por aquellos años.

José López.Solemne jura de la soberana reyna de la América María Santissima… México: José Bernardo de Hogal, 1727.

 Nicolás Gil Guerrero y Villanueva. Canonización festiva de la cordera del cielo, la esclarecida virgen Santa Inés de Monte Policiano… México: Her. Vda. Francisco Rodríguez Lupercio, 1728.

 José Larrimbe. Canonización festiva de la cordera del cielo, la esclarecida virgen Santa Inés de Monte Policiano… México: Her. Vda. Francisco Rodríguez Lupercio, 1728.

 Relación de los desposorios de los príncipes… México: Imprenta Real del Supremo Gobierno, 1728.

 Sosa, Antonio de. Sermon panegyrico, que el dia tres de octubre de el año de 1728. Domingo, en que la iglesia celebró la solemnidad del rosario, y batalla naval, y dia en que la ciudad de la Trinidad hizo la fiesta en accion de gracias por los desposorios de los serenissimos señores principes de España, y Portugal, predicò en la parrochial de la citada ciudad, patente el santissimo sacramento el licdo. d. Antonio de Sossa… Sacalo a luz el Cabildo, y regimiento de la dicha ciudad de la Trinidad, quien lo dedica ã nuestro principe, y señor don Fernando, legitimo heredero de la corona de España. Con licencia de los superiores. Mexico, Por Joseph Bernardo de Hogal. En la calle nueva de la Monterilla, 1729.

 El Carmelo regocijado y con él la Corte Imperial de México y otras ciudades del Reyno, con fiestas de Canonización sin segundas del Santo más aplaudido de Dios, y celebrado de los hombres, por más amante de la Nada, y más negado del Mundo, San Juan de la Cruz Carmelita descalzo, Coadjutor y compañero de su Madre Santa Teresa de Jesús en la Reformación del antiguo y Religioso Carmelo y Doctor Místico de la Católica Iglesia.

   Descríbelas como testigo de vista, modo histórico y con visos de Panegírico y Poético, por mandado de sus Prelados y en nombre de su muy Religioso convento de Carmelitas Descalzos de San Sebastián de México, uno y el menor de los hijos del nuevo Santo Canonizado Natural y Profeso de en Andalucía, este año de 1729, en que se comenzaron a celebrar en México el día 6 de Enero y prosiguieron los siguientes.

 Fabrica del templo –Templo de la mayor gloria de Dios: sermón panegyrico, prediado en las estrenas, y dedicacion de la Iglesia del Colegio de la Compañía de Jesús de la ciudad de Zacatecas / por el Dr. D. Pedro Ignacio Ibarreta Ribera –El templo de la admiración, sermón panegyrico, en el dia veinte, y cinco de mayo, segundo del triduo solemne: que se celebró en Colegio de la Sagrada Compañía de Jesús, de la muy ilustre y leal ciudad de Zacatecas, en la dedicación de su magnífico templo a Maria Santíssima nuestra señora, con el título de su concepción puríssima / por el R.P. Fr. Francisco Joseph Caballero –Rasgo épico descriptivo de la fabrica, y grandezas del templo de la Compañia de Jesus de Zacatecas. Zacatecas, 1729.

 Orpheo festivo, que entre serio, y jocoso decanta las fiestas, que celebro el sagrado Monte Carmelo a la canonizacion del Senor San Juan de la Cruz; sv avtor Don Pedro Manvel de Gama… México: Impr. Real del Superior Govierno, de los Herederos de Miguel de Ribera Calderón, 1729. 8 p.

 Lic. Isidro Berdugo, Santa Cruz, Guardiola y Guzmán. PLAUSIBLES demostraciones de la muy ilustre, y leal Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, en la Coronación, y Jura de Nuestro Rey, y Señor D. Luis I. (Que de Dios goze). Escríbelas el Lic. (…), Abogado de las Reales Audiencias de Gualaxara, y México y Alcalde ordinario que ha sido en ella. Dedícalas A el Rey Nuestro Señor Don Phelipe Quinto (Que Dios guarde); El General Don Martín Berdugo, Haro Dávila y Torre, Tesorero, oficial Real de la Hazienda, y caxa de ella; Theniente de Capitán General de sus Fronteras, y de las de San Luis Colotlán, Santo Domingo Thenzompa, Sierra de Tereque, y de más agregados Corregidor por S.M. y conferido en el empleo de General por el Excmo. Señor Virey Marqués de Valero; Juez Conservador del Ramo de Reales Alcabalas por la Real Audiencia de Guadalajara.

   Con licencia de los Superiores. En México: Por Joseph Bernardo de Hogal. En la calle de la Monterilla. Año de 1729.

 Antonio Díaz del Castillo. Mano religiosa del M.R.P. Fr. Joseph Cillero… guardián del Convento de la assumpcion de Toluca en la magnifica obra de la sacristía y tres primorosos altares que en dicho convento ideó, hizo y dedicó el dia 8 de diciembre de 1729… [con] los quatro sermones que se predicaron en su dedicacion con la descripción de la obra y las alegres fiestas de los doze días de su celebridad. México: Imprenta real del superior govierno, de los Herederos de la viuda de Miguel de Rivera Calderón, 1730. 4º [13] ff., 160 pp.

    En la Gazeta de México. desde primero, hasta fin de Enero de 1729 (Núm. 14), se registra el hecho de las fiestas celebradas en honor a la canonización de San Juan de la Cruz. Dichas fiestas iniciaron el 15 de enero y, para el día 24

 Se corrieron toros, y representaron comedias con el mismo motivo, y se hicieron otras demostraciones de júbilo, y regocijo, de las cuales no se hace aquí mención, porque según se discurre, se dará a luz libro, en que muy por extenso, se individúen de estas fiestas las más menudas circunstancias, para que los que no pudieron verlas, logren oírlas.

    Pero no fue sino hasta que en la Gazeta de México. desde primero hasta fin de Agosto de 1730. (Núm. 33), se diera a conocer el hecho de que, entre los libros y cuadernos nuevos, se publicó

 Un libro en cuarto, cuyo título es: El Segundo quinze de Enero de la Corte Mexicana. Solemnes Fiestas, que a la Canonización de el Místico Doctor San Juan de la Cruz celebró la Provincia de San Alberto de Carmelitas Descalzos de esta Nueva España.

 Pedro Manuel de Gama: Orpheo festivo, que entre serio, y jocoso decanta las fiestas, que celebro el sagrado Monte Carmelo a la canonizacion del Senor San Juan de la Cruz; sv avtor Don Pedro Manvel de Gama… Mexico: Impr. Real del Superior Govierno, de los Herederos de Miguel de Ribera Calderon, 1729. (8 p.) 

Y hasta la próxima.


 

[1] Artemio de Valle-Arizpe: Historia de la ciudad de México según los relatos de sus cronistas. México, 5ª ed., Editorial Jus, 1977. 531 p.

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