EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

    El proceso por el que actualmente pasa la fiesta de los toros en los ocho países que conservan este legado, y el cual está llamado a conseguir la declaratoria definitiva por parte de la UNESCO, para ser reconocida como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad ha sido lento, y no porque no se pretenda su defensa. Todo lo contrario. Poner de acuerdo a los interesados para llevarlo a cabo es una acción que a tomado años de cohesión y equilibrio. Mientras un sector manifiesta ciertos argumentos con un irrelevante peso de justificación, otro segmento, quizá el que pueda dar sustento y ampliar los elementos con razones (incluso académicas), va haciendo entregas dosificadas, lo cual hace ver que la fiesta, en su sentido más profundo, requiere de explicaciones igual de profundas; harto interesantes; llenas de claridad, pero también convincentes.

   De igual forma, el sector de los contrarios avanza uniformemente, si detenerse, con una idea y un sentido de convencimiento vertical, inamovible sobre lo que son sus propios argumentos, que han venido convirtiéndose en auténtico artículo de fe. Esto produce un convencimiento en muchas partes de la sociedad moderna.

   Si el siguiente paso por parte de los taurinos no se da de forma sólida, se corre el peligro de perder terreno. Las declaratorias que hasta hoy se han dado en México, aunque aisladas, son de carácter municipal o estatal. Falta, en consecuencia, la declaratoria nacional que vendría a consolidar nuestras expectativas, tal y como ya sucedió primero en Francia y ahora en España. si nuestro país, junto con sus autoridades, le dan el visto bueno a una iniciativa de ese calado, habremos de estar muy pronto emparejados con estos dos países europeos. Pero eso no es todo. Lo que va a suceder es que tenemos que entender el nivel de responsabilidad y aceptarlo, lo cual significa asumir tareas. La principal: proteger el patrimonio, asegurar su permanencia y legitimar todas sus estructuras, lo que no es poca cosa.

   Cada vez nos tiene que quedar más claro el hecho de que la tauromaquia es un complejo proceso histórico al cual le ha tomado, para su integración general varios milenios, y su integración particular, en el caso de México, varios siglos, lo cual significa que las diversas culturas como el principal ingrediente para la consolidación histórica de este país, han hecho suya dicha expresión, misma que posee elementos de difícil asimilación si no se entiende en qué ha consistido precisamente esa condición. La amalgama de culturas por vía de la fuerza o la razón, ha sido el resultado de esa cohesión que, guste o no (porque es un proceso que se constituyó en el pasado, y de él me permito estas interpretaciones o reinterpretaciones), nos define al paso de los siglos para convertirnos en buena medida en lo que hoy día somos. A ello, hay que decir que el mestizaje es consecuencia directa de todas esas reacciones. Al generarse los distintos niveles culturales que dan sustento a nuestra forma de ser, de pensar, de creer y demás circunstancias, y para decirlo de una vez, no puede evitarse comentar que en esa compleja estructura o superestructura, los toros como diversión, están presentes desde 1526 y hasta nuestros días.

   Acudo, para entender más claramente el asunto, a una obra esencial. Se trata Del gachupín al criollo (…)[1] de Solange Alberro, quien entre otras cosas apunta: Es cierto, la conquista y la colonización española rompieron el tejido social prehispánico de varias maneras, y esto ha producido de entonces a la fecha una significativa confrontación. Más adelante agrega: Al quedar cancelado el antiguo orden social, con su estela de comportamientos y prácticas rígidamente establecidos, todos modificaron ahora la herencia autóctona al introducir en ella nuevas formas que vinieron a añadirse o a sustituir a las antiguas. Con lo anterior, y recupero el hilo de conversación, se gestó el que luego va a ser el mestizaje, con todo su esplendor y rotundidad. Por lo tanto, me hago partícipe directo en toda esta tarea, la de proporcionar y seguir proporcionando los elementos históricos y culturales que sean necesarios para entrar en defensa legítima de esta herencia, que no es otra cosa que uno más de los entrecruzamientos surgidos en esa amalgama de pueblos y culturas. Los toros, ya se sabe, no son una casualidad en la entraña del nuestro. Al adaptarse en un nuevo territorio como el novohispano primero. El de un estado-nación e independiente como lo es México, después, responde a una compleja pero recíproca aceptación de circunstancias que dos culturas, la oriental y la occidental terminaron aceptando y asimilando. Es, para decirlo de una vez, otra de esas expresiones que, como la religión católica y hasta patrones de comportamiento como el mismísimo burocratismo, perviven hasta hoy, y esto, en su conjunto, es lo que nos constituye.

   Por lo tanto, la fiesta de los toros merece, como cualquier otro proceso histórico de una explicación, de razones plenas, claras y contundentes para encontrar, luego de tan necesarias razones, su presencia en nuestro tiempo. Que es una expresión anacrónica, desde luego que sí, pero esto no puede ir en detrimento de su cuestionada presencia, sobre todo a partir de la presencia de ideas de otro orden que no la justifican, por considerarla una manifestación que alienta los más bajos sentimientos y porque contiene, entre todos sus más complejos ingredientes, el significado ritual del sacrificio y muerte de un animal, lo que exacerba aún más el principio de diversas ideologías que no comparten este tipo de manifestación celebratoria misma que aguarda su permanencia.

12 de marzo de 2013.


[1] Solange Alberro: Del gachupín al criollo. O de cómo los españoles de México dejaron de serlo. México, El Colegio de México, 1992. 234 p. (Jornadas, 122).

Deja un comentario

Archivado bajo EDITORIALES

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s