BERNARDO GAVIÑO y EL GARLOPO UN 28 DE MARZO DE 1880 EN PUEBLA.

EFEMÉRIDES TAURINAS DECIMONÓNICAS.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 UN 28 DE MARZO DE 1880, BERNARDO GAVIÑO y RUEDA SE ENFRENTA A EL GARLOPO DE SANTÍN.

    En el año de 1880, el 28 de marzo, envío Santín a Puebla una excelente corrida cuyo primer toro fue un semental lidiado en la plaza del Paseo Viejo de San Francisco, recibió 9 varas, en las cuales mató 6 caballos, y habiéndose tocado a banderillas, no obstante que el toro aún estaba entero conservando su bravura, fiereza, arrogancia y entereza, hasta que murió, recibió dos estocadas y no se permitió que tomara más varas por la escasez de caballos, este hermoso ejemplar de nombre GARLOPO que fue disecado totalmente, destacó con toda su presencia, en un pedestal que estuvo casi cien años en el despacho de la Casa Barbabosa del Jardín de los Mártires, hasta que esta fue demolida en el año de 1967, para ampliar la plaza de armas de Toluca, como en otra parte se señala. Este animal fue toreado por el entonces renombrado espada español Bernardo Gaviño. Por cierto que en la época de la Revolución se corrió el rumor de que los señores Barbabosa lo habían rellenado de monedas de oro, para así esconder su dinero y fue entonces que en una ocasión que los rebeldes que allanaron la casa, lo abrieron en canal en busca del tesoro, pero por supuesto esto era sólo una mentira urdida por mentes envidiosas o ignorantes. Según parece este toro aún se conserva en propiedad de don Salvador Barbabosa y García, y actualmente se encuentra en una de las casas de éste en Toluca.

 EL GARLOPO_RAZA DE SANTÍN

Fotografía obtenida por el autor de estas notas. Agradezco a Salvador Barbabosa, por permitirme, en su momento, haber logrado, entre otras, la presente imagen.

    A propósito, quien mejor que don José Julio Barbabosa el que, en sus apuntes manuscritos, mismos que forman parte de mi trabajo –inédito-: Historia sobre la raza brava de Santín,[1] se sincera en una serie de confesiones, declaraciones y recuerdos que, al final de su lectura, hacen ver que se trata del recuento de toda una vida dedicada al campo y a la crianza de toros, los toros criollos, los toros “nacionales”·de Santín. Entre esos apuntes, aparecen algunas remembranzas donde sólo dedica un par de líneas al recuerdo de El Garlopo. Por tratarse de un pasaje ciertamente interesante, me permito compartirlo con ustedes.

 Nº 1 / Orijen de la raza brava / de Santín, y algunas cosas notables / q.e ocurran en ella / J[osé] J[ulio] B[arbabosa]. / Santín Nbre 1º/[18]86

 (Pág. 3)                                               Al que leyere

    Hay recuerdos que el S. mi abuelo D. José Julio Barbabosa dueño que fue de esta hacienda de Santín, se divirtió muchos días viendo a sus gañanes torear beserros q.e llenos de cólera y ley, hasian volar por los aires y vailaban sobre aquellos que enardesido su arrojo con pulques y licores q.e apropósito mandaba darles, entraban a un redondel perfectamente cubierto de estiercol y dispuesto de manera, que jamas una desgracia pudiera venir á apartar de mi alegre abuelo y sus amigos las estrepitosas risas y alegría con q.e festejaban á los fieles hijos de Baco, que llenos de arrogancia lidiaban cual Juan Panadero con los calzones al beserro, dando con toda su humanidad en el suelo, y parándose (o parándolos) muchas veses bañados con los /(p. 4) perfumados y fragantes orines de sus pequeños, pero bravos adversarios, la continuación de estos espectáculos despertó en mi abuelo el deseo de tener mayor número de bravos, a cuyo efecto mandaba poner de padres a los beserros q.e con mayor empeño y decisión, lidiaban puesto por los suelos a los movibles alambiques, hé aquí en mi concepto el orijen de esta raza, la que ciertamente estuvo a punto de concluir, pues las épocas calamitosas por que pasó esta hacienda de Santín (origen aproximado: 1836) por los años de 1840 ó 1845, hizo que se hubiera vendido todo el ganado con excepción de unas cuantas beserras escojidas entre lo más bonito del ganado, las q.e fueron suficientes para conservar aquella raza que por pura diversión propagó mi expresado abuelo; así fue ciertamente, pues luego q.e pasaron aquellos asiagos tiempos en /(p. 5) algunos combates, bendición de la capilla, y algunas otras veces, jugaron los dependientes algunas corridas de toretes, los que siempre manifestaron algunas condiciones propias para lid, hasta que en Toluca, el 2 de septiembre de 1866 compró Mariano la Monja cinco beserros para jugar en la plaza de toros de Toluca, los q.e ciertamente jugaron bien. Esta circunstancia despertó aunque todavía con frialdad el deseo de mejorar el ganado para lid, el año de 1868 Pablo Mendoza jugó varias corridas en la misma plaza de Toluca, en las que jugaron algunos toros bastante bien, esto unido á la compra de la plaza de toros del referido Toluca, que fue el año de 1870, hizo más enardeser el deseo de mejorar la raza, pues como he dicho, varios de los toros de Santín q.e en ella jugaron, no dejaron que desear, pero sucedió, /(p. 6) lo que generalmente pasa en la mayor parte de los negocios, que concluidos los toros de primera calidad, siguieron los de segunda que dieron poco juego, y a estos los de tercera, que no teniendo las condiciones necesarias, el público se disgustó y… hechemos un velo sobre pasos que nos causan disgustos y prosigamos nuestra historia; concluyó la plaza de Toluca para evitar disgustos, y el año de 1872, José M. Hernández dependiente de la hacienda de Atenco, se presentó en solicitud de toros para Puebla los llevó efectivamente, y tuvimos la suerte de q.e agradara su juego en aquella población, hasta el grado de q.e sin embargo de que los toros se cobraban a cuarenta y cinco pesos cada uno, D. Bernardo Gaviño que fue quien después de Hernández /(p. 7) los siguió toreando, mandó uno de nuestros toros después de jugado a no se que hacienda de las inmediaciones de Puebla para raza por cuyo toro nos dieron 60 pesos, y así siguió el ganado jugando en la mencionada Puebla, que como tenía demanda, el S. mi padre tomó empeño he hizo cuanto pudo para mejorarlo, pero no sé que pasó, en aquella época el ganado de Santín iva unido con el de S. Diego de los Padres q.e pertenese al S. mi tío y padrino D. Rafael Barbabosa, pero sea la maledisencia de algunas personas, o lo q.e se quiera, el caso es q.e en Puebla, se desía q.e todos los toros que de la plaza se desechaban por malos, eran de Santín, y viceversa, los que salían buenos pertenesían a S. Diego, esta circunstancia obligó al S. mi padre a no continuar mandando ganado, lo que ciertamente /(p. 8) produjo un gran decaimiento en la raza, pues como en esa fecha los toros estaban prohibidos en Toluca dejaron por largo tiempo de salir a jugar, con esepción de una o dos corridas cada año; este estado de postración hizo q.e el ganado bravo se descuidara algún tanto, hasta que volvieron a demandar toros para Puebla en Diciembre de 1878, época en la q.e estaba el ganado en tan bajo consepto con los empresarios de aquella plaza, que el primer (anuncio) de esta época, que se conserva en el despacho de esta Hacienda, ni menciona de que finca es el ganado q.e va a lidiarse, solo dise “Del valle de Toluca”. El Ser supremo dispuso q.e el ganado diera buen juego, y cada día se hizo de más crédito en Puebla, donde jugó hasta que se prohibieron en aquella poblasión las funciones, siendo en to- /(p. 9) das ellas, o mejor diremos en muchas de ellas, aplaudido el ganado, no solamente por la mayoría del público, sino también por los ganaderos de por ahí, como lo demuestra la pretención y ofresimiento q.e a mi personalmente hizo el S. González dueño de la ganadería de Piedras Negras, (q.e dicho sea de paso en mi humilde consepto es la mejor de las que por ahí se encuentran) en una corrida en que jugó y fue indultado un toro q.e tenía por nombre “Veneno” repito, el mismo S. González me ofresió ciento cincuenta pesos por él, no quise dárselo sin embargo de q.e me hasia ver q.e lo muy maltratado que quedó el toro, le impediría llegar a Santín por lo muy largo del camino; como sucedió efectivamente, en Lerma murió el toro, y no tuve el gusto de volverlo a ver en Santín. Ningún resentimiento tuvo la raza de Santín a causa de /(p. 10) las prohibiciones en Puebla pues como ya de alguna reputación gozaba el ganado (se dise vulgarmente que vale más caer en gracia, que ser desgraciado) todos los años subsecuentes, jamas han sido suficientes los toros q.e en Santín ha habido p.a cubrir los pedidos; sin embargo de habérseles ido subiendo gradualmente el precio hasta llegar al de cien pesos toro, que es el precio en que hoy vendemos. Desde el año de 1881 poco más o menos yo fui quien quedó únicamente encargado de esta hacienda, así pues desde esta fecha siguiendo los pasos de mis antepasados, he procurado mejorar la raza cuanto me ha sido posible comprendo q.e ciertamente no tengo la pericia y capasidad necesarias para ello; siendo esto así, sirvame lo dicho como escusa si mis posteriores el que leyere /(p. 11) o escuchare me culpan por el atraso en que encuentren al ganado, les recuerdo q.e si la Divina Providencia no me ha dado la inteligencia suficiente para ello, no soy culpable de esta falta y que “el que hase lo que puede, hace lo que debe”.

   Al escribir el libro lo hago con el único objeto en 1er. lugar de que la posteridad sepa el origen de la raza, y en 2º de dejarle también recuerdos de alguno q.e otro toro que sea notable por alguna circunstancia referiré las peripecias que tengan lugar con la sencilles que aparezcan; precisamente por haberme propuesto haserlo así, me abstengo de escribir sobre varias reses cuyos nombres han quedado gravadas en nuestra memoria, pues no deseo escribir azañas ni escribir de los toros como mis deseos son, sino como son en sí, la /(p. 12) idea de que dentro de algunos años se haga comparación de las notabilidades de esta época con las de aquellos, p.a notar el progreso o degeneración q.e en el ganado haya habido, me ha hecho disidirme a escribir una fiel narración q.e ciertamente me resguarda y creo que con razón ¿quien no nos conose a los hombre que ciertamente estamos siempre dispuestos a murmurar y a pensar mal de nuestros semejantes? ¿quien de nosotros los hombres repito no acostumbra enalteser lo suyo y denigrar lo ageno? ¿y quien de los hombres pregunto por última vez no cree q.e los mismos defectos de que él adolese están más abultados en su hermano?

   Lejos, sí, muy lejos de mi pluma estarán las adulaciones de los hechos, por las siguientes razones, es una /(p. 13) verdad q.e varias personas que leen las presentes narraciones han visto jugar, han conosido, y saben tanto como yo lo ocurrido con tal o cual vez q.e se menciona en la espresada narración, por que el actual caporal, Jesús Mercado y demás vaqueros y dependientes de esta hacienda que son quienes primero leen lo escrito, saben repito, tanto como yo lo ocurrido con la vez a que alude la narración; es probable q.e algunas personas (eseptuadas las dichas) de las que lean lo presente hayan visto también jugar los toros que se mencionan en el presente libro, en vista de esto: ¿sería yo tan falto de vergüenza que actos públicos cuyo color es negro yo los pintara blanco, y quisiera contrarestar a sentenares por no decir a millares de personas?

   Convensido de que el honor /(p. 14) del hombre es su prenda sagrada, no quiero apareser ante las personas que hasta hoy sin méritos me honran con su aprecio, como jactancioso y embustero. ¿que honor resultaría a la ganadería de mi dicho aunque yo pusiese hasta las nuves a un toro, si dos mil (estoy seguro q.e más) desian q.e no había ido sino una cosa mala o cualquiera?

   Siendo una verdad que la mentira dura mientras la verdad llega con la adulteración de los hechos al fin resultaría deshonrado, mientras que usando la verdad pura, podría resultarme un honor, pues siendo los toros actuales nada más que una medianía, si la Divina providencia /(p. 15) haré que se mejoren, sobre mi pobre persona resultaría el honor de haberla algún tanto mejorado.

   En vista de las razones espuestas que son las que prevalesen en mí, me contraigo repito haser una fiel narración de lo que ocurra, circunscribiéndome a mencionar los hombres de toros antiguos y los nombres de varios toreros que han sido heridos por ellos, no diciendo nada sobre su juego aunque el de todos ellos fue notable, por no recordarlo, y encargando muy especialmente sea el pte. libro muy particular y de familia, por evitar criticar si por acaso alguien murmura sobre este proceder; llevese y tenga fijo en la memoria este mi consejo, “Desprecie los defectos y faltas agenas, pues son peque-/(p. 16) ñas, y sobre todo no le interesan, conosca y sobre todo evite las suyas que ciertamente son grandes y le importan.

   Santín Nbre. de 1886.

José Julio Barbabosa (Rúbrica)

(Pág. 17)

1 Un toro albardado que jugó en la plaza de toros de Toluca en clase de competidor con otra raza (la de Atenco). El Ser Supremo dispuso que el público de esta Ciudad diese la preferencia a Santín.

2          Relámpago

   Este toro (negro) jugó en Toluca, fue indultado y nos sirvió de padre cosa de 6 ú 8 años hasta q.e de viejo se repartió a los gañanes en Santín.

Pabellón

   Nos pidió Lino Zamora unos toros p. dar una diversión (no corrida) gratis a sus amigos y hubo la fatalidad de q.e le persiguiera el toro con tanta tenacidad q.e alcanzó a su cabayo favorito; q.e llevava el nombre q.e desde entonces se le puso al toro “Pabellón” lo describo y dio una herida en la verija que hizo morir al caballo la misma tarde, jugó este toro en Morelia como competidor de los de Tirizicuaro.

3          Acosil

   Jugó también en Morelia compitiendo con /(p. 18) toros de “La Sierra” tanto en este toro como en el “Pabellón” obtuvo Santín la preferencia.

4          Curro             Toluca

   Ponciano Díaz jugó este toro rompiendo al mencionado Ponciano el chaleco y banda al tiempo de pretender matarlo.

5          Lusero                       Puebla

6          Sentello                      Zinacantepec

   Dió 3 horribles heridas a mi caballo Frijol después de haberle dado Lino Zamora tres estocadas intentando matarlo, al lazarlo para darle la puntilla.

7          Trueno                       Zinacantepec

8          Pabellón                     Tenango

9          Porfiado                    Tenango

10        Mariposo                   Santiago Tianguistenco

11        Garlopo                     Puebla

   Este toro estrenó la plaza nueva del paseo viejo de S. Francisco

12        Mezcal                       Puebla


[1] José Francisco Coello Ugalde: Historia sobre la raza brava de Santín. México, Aportaciones Histórico-Taurinas Mexicanas Nº 25. 156 p. ils., fots., grabs., cuadros.

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