A 114 AÑOS DE LA MUERTE DE PONCIANO DÍAZ y LA “CORRIDA PONCIANA”.

DE FIGURAS, FIGURITAS y FIGURONES.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Una nueva versión de la feria de San Marcos, en Aguascalientes, está por comenzar (19 de abril al 12 de mayo). Constará de 17 festejos entre corridas de toros y novilladas. Entre otros atractivos carteles, se incluirá, para el día 25 de abril la muy traída y llevada “Corrida Ponciana” en la cual, el emblemático nombre de Ponciano Díaz servirá como telón de fondo, y aún más, a la recuperación de profundos valores nacionalistas que este torero decimonónico supo destacar usando, como también se usarán en el festejo mencionado, los atuendos que forman parte de la vestimenta del charro mexicano. Quienes alternen la tarde mencionada, seguramente lo harán orgullosos de dicha representación. 

 PROGRAMA GENERAL FERIA SAN MARCOS_2013

    Por razones de calendario no pudo ser posible por ahora que el festejo se acoplara a la fecha del 15 de abril, mismo día, solo que de 1899, en que murió el famoso torero de Atenco nacido a su vez en 1856. Esperamos que, de convertirla en un festejo permanente, su celebración suceda en la fecha conmemorativa, con muchos mayores elementos que la justifiquen.

   Es deseable también que el trato que le den a la figura de Ponciano no rebase los límites de la exageración ni del uso de datos vagos o incorrectos. Y, como dicen algunos versos de aquella emblemática canción que se interpretaba hace poco más de siglo y medio: 

La Paloma

(………)

Si a tu ventana llega

una Paloma,

trátala con cariño

que es mi persona.

 O lo que es lo mismo: “Trátenme con cariño / que es… mi persona”, la de Ponciano Díaz, ni más ni menos.

   Hoy, 15 de abril, se cumplen 114 años de la desaparición de Ponciano Díaz, todo un caso de idolatría en sus años de mayor esplendor, aunque hubo otras épocas en que se convirtió en blanco de críticas –muy severas por cierto-, lo cual fue motivo para que operaran en él una serie de circunstancias, las cuales reorientaron su vida personal y, desde luego, también su vida profesional.

   El caso de Ponciano Díaz ha sido motivo para que el que suscribe, haya dedicado más de 25 años a seguir toda su trayectoria como torero, a entenderlo también como ser humano de carne, hueso y espíritu que lo mismo fue centro de gozosos episodios durante muchos años, que a las tribulaciones propias de la decadencia. Para ello, quisiera compartir con ustedes el hecho de tener preparado un libro, listo para su publicación y que lleva el título: Ponciano Díaz Salinas, torero del XIX, a la luz del XXI. Consta de 403 páginas, y está profusamente ilustrado y documentado. 

 PORTADA DE LIBRO

Portada del libro aquí mencionado.

    También están preparadas las siguientes conferencias:

 -Correspondencia de Ponciano Díaz;

-Ponciano Díaz, mitad charro y mitad torero;

-Los poncianismos de Ponciano: paradigma de su generación;

-“Reconquista vestida de luces” (Las corridas de toros y su entorno, en el México de 1877 a 1911);

-Atenco, Bernardo Gaviño y Ponciano Díaz, tres líneas de historia taurina en el siglo XIX mexicano, y un material totalmente inédito, que podría reducirse al simple título de

-“Un día en la vida de Ponciano Díaz…” el cual da razón de su fama, a partir de los hechos ocurridos durante 1888, el mejor año de su vida profesional, mismo que va acompañado con música de la época.

   Y desde luego, tengo previstas otras tantas sorpresas…

   Dispongo de una cantidad muy importante de material iconográfico que consiste en fotografías, retratos, caricaturas, grabados, cromolitografías, facsímiles y que se pueden contar por varios cientos, mismos que podrían servir, por ejemplo, para exposiciones virtuales, propias de esta época.

   De igual forma, han sido localizadas 73 muestras entre versos, poemas y corridos, todas las cuales giran para celebrar o idolatrar a este personaje popular de fines del siglo XIX. No hay que olvidar que se escribieron zarzuelas y juguetes cómicos en torno a su fama tales como: “¡Ora Ponciano!”, “Ponciano y Mazzantini”, “La coronación de Ponciano”, “¡Ahora Ponciano!’, “A los toros”, con lo que queda perfectamente clara la evidencia respecto a la fuerte popularidad de que gozó el atenqueño. Bueno, hasta su nombre quedó impreso en etiquetas que servían para darle nombre a una manzanilla importada de España con la “viñeta Ponciano Díaz”. Manuel Manilla y José Guadalupe Posada después de burilar sus gestas y sus gestos, se encargaban de apresurar en las imprentas la salida de “hojas volantes” donde Ponciano Díaz era noticia, quedándose mucho de estas evidencias en la historia que lo sigue recordando.

   De este personaje sui géneris se tienen un conjunto de historias que nos acercan a entender a un hombre de carne, hueso y espíritu lleno de conflictos internos, pero también lleno de los conflictos que por sí mismo generó alrededor del espectáculo, puesto que su tauromaquia así como fue dominante, por el alto grado de nacionalismo, con fuerte carga de lo rural, pero también de lo urbano, llegó a saturarse frente al nuevo estado de cosas que se presentó a partir del año 1887, momento de la reanudación de las corridas de toros en la capital del país, tiempo en que un grupo de diestros españoles puso en marcha lo que vendría a considerarse como la etapa de “reconquista” taurina, encabezada, fundamentalmente por Luis Mazzantini. Para Ponciano, este acontecimiento marcó una sentencia definitiva, y aunque abraza aquel concepto establecido, prefiere no traicionar sus principios nacionalistas, llevándolos -hasta sus últimas consecuencias, como una mera enfermedad o deformación- hasta el momento mismo de su muerte, convirtiéndose en último reducto de esas manifestaciones. Ponciano Díaz también se desempeñó como empresario, actividad que causó algunos conflictos en la etapa final de su vida profesional.

   Muere, como aquí se ha venido comentando el 15 de abril de 1899, de ahí que sea más que obligado un nuevo homenaje, bajo la acertada idea de un festejo que lo rememore en estos términos, al grito unánime de ¡¡¡Ora Ponciano!!!, grito de batalla y exaltación lanzado por los aficionados de su época, que estremecían las plazas donde se presentaba.

   En fin, que el solo asunto de este personaje da para mucho, aunque lamentablemente, ni la empresa ni la organización que giran en torno a la feria o al festejo mismo, no mostraron ningún interés al respecto para trascender a tan significativo personaje. Ponciano Díaz merece una revaloración, la de su época y también la de su influyente presencia, sobre todo durante esos años que definieron en forma por demás dramática, pero también definitiva, el nuevo derrotero de la tauromaquia en nuestro país. Todo esto, ocurrido en los años finales del siglo XIX.

   Para concluir reitero, como ya lo dije líneas atrás, que quienes vayan a dar un perfil del personaje lo hagan conscientemente, sin afanes de superficialidad, pero tampoco empleando eufemismos que no deben, ni pueden ir con la vida de un personaje que, por sí mismo, es motivo ya de su justa valoración, sobre todo ahora que la “Corrida Ponciana” se encuentra a la vuelta de la esquina.

   Finalmente puedo apuntar que si su interés está centrado en el personaje del que ahora me ocupo, encontrarán en este mismo blog otros materiales donde ha sido abordado en diferentes momentos, y por diversas circunstancias. Pueden ustedes disponer del “BUSCADOR”, en espera de encontrar otras tantas sorpresas.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo FIGURAS, FIGURITAS Y FIGURONES

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s