EFEMÉRIDES TAURINAS NOVOHISPANAS. DE 1733 A 1735.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Durante los años que van de 1733 a 1735, el número de registros es más bien escaso. Entre ellos, y para analizar algunos de aquellos hechos, sobresale un trabajo de ya distante manufactura que elaboró, en forma por demás minuciosa Salvador García Bolio,[1] bajo la idea de los

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   El autor tuvo a su alcance una de las numerosas “Cuentas de gastos”, documentos que de manera puntual elaboraba el Ayuntamiento de la Ciudad de México, para corroborar eso, precisamente los gastos que se generaban a raíz de la celebración de determinadas fiestas, con objeto de tener la certeza sobre la forma en que se destinaba cada una de las partes del dinero allí invertido. Si una cuenta no bastaba, se realizaba un segundo balance, con el que seguramente, y luego de la confrontación, concluían que hasta lo más ínfimo de la denominación monetaria de la época, se hubiese gastado o invertido en forma por demás útil, favoreciendo así el propósito de aquellas fastuosas celebraciones.

   La tarea de García Bolio, además de paleografíar toda la “Cuenta”, fue establecer ciertos criterios y separar otros, con objeto de “decodificar” la forma en que los escribanos fueron plasmando aquella engorrosa lista de cantidades por aquí y por allá, hasta tener el balance final de los gastos. Pero no todo son números. También se descubren otros aspectos con los que entendemos la forma en la cual se desarrollaron las fiestas que, en este caso concreto se celebraron “en celebridad del ascenço al Virreynato de estta Nueva España de el Excmo. Ilmo. Sr. Dr. Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta”, a la postre, trigésimo octavo virrey de la Nueva España, cargo que ocupó del 17 de marzo de 1734 al 17 de agosto de 1740.

   Este trabajo, hoy inconseguible, tiene la virtud de poner una mirada ante todo un acontecimiento que significó, en aquel año de 1734 una más de las majestuosas recepciones al “alter ego” del rey de España en turno (por aquel entonces, lo era Felipe V, de la dinastía de los Borbones). Sabemos que las conmemoraciones se concentraron en dos semanas “la primera el mes de Mayo, la segunda el mes de Junio”. Que se formó una plaza de toros en la del Volador de esta Nobilísima Ciudad para corridas de toros y otras funciones, en el entendido de que el coso, cuyo proyecto tuvo la peculiaridad de tener forma rectangular, constaba de 90 cuartones, a “25 por vanda en su longitud y 20 en su latitud”. Llama la atención el hecho de que un toril fue destinado para “los Cibolas que traxeron del R.l Alcazar de Chapultepeque para lidiarse en la plaza el último día de la Segunda Semana de la lidia de toros”

   Apunta García Bolio en una reconstrucción del discurso, a partir de varios párrafos a los que dio una mejor coherencia:

    “La noche del Domingo Veinte y tres de Maio” se inician las festividades. Se han mandado poner “Sesenta y dos hachas de quatro pabilos, en los Valcones del r.l Palacio” y “luminarias de leña y Ocote, a la frente de las Cassas de la N.a Ciudad y en las azoteas de ellas” para que la gente en el “Vezindario” disfrute a gusto de la quema de “los Artificios e Ymbenciones de fuegos, que hizo y Se quemaron en la Frontera del R.l Palacio, que Se conpucieron de Cinco Artificios de distintas hechas, y entreellos Vn Castillo con quatro Navios. Vna dozena de granadas por lo Vajo. Cinco Ruedas portuguesas; quatro hombres armados con quatro toros. Veinte y Ocho dozenas de Coetes, los mas que llaman de Ymbenciones los cuales causaron gran expectación.

   Terminado el espectáculo de los artificios la gente se retira comentando las próximas corridas de toros; la mayoría se entera “que Se elijieron y nombraron para entrar alidiar los toros que Se jugaron en la Plazuela del Volador, Ocho toreadores de a pie, cuya Cabeza, y disponer es Phelipe de S.n Thiago el cual ira acompañado por: quatro de a Cavallo y por Nicolas Velazques, que andara con los Dominguejos”, “parándolos”, que fueron once “dos p.a la primer Sem.a y nueve para la Seg. Da” los cuales llaman la atención por lo bien arregladas que van las “Cavezas de Madera adornadas con Sombreritos”. “Y otros que aiudaron a Cuidar los Galgos”.

   Algunos desean que aya tenido suerte “Thomas Navarijo toreador de a cavallo” al “aver Ydo a la Hazienda de la Goleta, a Reconocer el Ganado”, mientras que otros ya han ido a ver algunos de los “ciento y diez y seis toros, que se encerraron de cuenta de la Novilissima Ciudad por el Caporal, y Vaqueros”, y que fueron dados por “El Liz.do D.n Juan de Vrizar y Silba, Agogado de sta R.l Audiencia, y Obligado del Abasto de las Carnes de esta Ciu.d”

    Hasta aquí una de las partes de esta interesante “crónica”, misma que se sustenta en los diversos datos que proporciona la cuenta misma, de ahí que podamos enterarnos del completo desarrollo de estas fiestas, sin que las autoridades tuviesen el propósito de generarla. Sólo estaban centrados y concentrados en la parte contable, de la que hay un responsable: don Francisco Xavier Gallegos Moreno, quien debe haber tenido un cargo de importancia en el Ayuntamiento de la antigua capital novohispana.

   Páginas más adelante, García Bolio, si bien no incluyó los facsímiles respectivos, tuvo a bien mostrarnos y compartirnos con el ejercicio paleográfico de por medio, el significado de cada una de las fojas y sus respectivas vueltas de esta singular “Cuenta General de Todos los Gastos Erogados, el Tiempo de estas Fiestas” siendo Comisarios de ellas, D.n Juan de Baeza y Bueno, y D.n Phelipe Cayetano de Medina y Saravia, Regidores de esta Novilis.ma Ciudad de México.

   Tan importante publicación nos permite entender la manera en que las autoridades y la organización que hubo detrás de todo este complejo entramado lograron concebir un importante número de festejos concentrados en un solo hecho: la recepción del virrey. Meternos a entender cada uno de los significados del mismo, nos deja ver o imaginar la fascinante puesta en escena que pudo haberse dado en aquellos momentos, y de las que, lamentablemente, no existe una “Relación de sucesos” que lo afirme en términos eminentemente literarios.

   El documento además, incluye un “mapa” o plano, que nos muestra la planta del edificio provisional o efímero que se erigió en ocasión de tales fiestas y del que se muestra aquí una de sus partes: 

 PLANO DE LA DEL VOLADOR...

   Finalmente, incluyo aquí, algunos otros datos, que son, uno por año, los que van de 1733 a 1735:

 Andrés Fernández Navarro. 1733.Celebra la muy noble y leal Ciudad de México, con majestuoso aparato, singular regocijo y pompa festiva, juramento de defender la Inmaculada Concepción de la Virgen nuestra señora. Reimpresión. México, José de Jáuregui.

 Alonso Francisco Moreno y Castro: La Divina Generala de las armas españolas en Italia… en acción de gracias por la coronación del señor infante don Carlos rey de Nápoles… México: José Bernardo de Hogal, 1734.

 Francisco González de Cossío: 1735. La nobilísima Ciudad de México a los reales pies de V.M… sobre el paseo del estandarte. Madrid.


[1] Salvador García Bolio: “Plaza de Toros que se formó en la del Volador de esta Nobilísima Ciudad: 1734. [Cuenta de gastos para el repartimiento de los cuartones de la plaza de toros, en celebridad del ascenso al virreynato de esta Nueva España del el Exmo. Sor. Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta]”. México, Bibliófilos Taurinos de México, 1986. XX + 67 p. Ils., facs.

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