JOSÉ GUADALUPE POSADA EN LOS TOROS. (XXII).

NOTA DEL AUTOR: Con la presente colaboración, y según registros que me proporciona el esquema de administración a que está inscrito el presente blog (WordPress.com), se han alcanzado las 700 colaboraciones, mismas con las que, desde el 13 de diciembre de 2010, hace dos años, cinco meses y varios días, APORTACIONES HISTÓRICO-TAURINAS DE MÉXICO salió a la luz. En el archivo PDF que viene añadido aquí, podrán encontrar ustedes y a detalle, todos y cada uno de los materiales, mismos que han quedado a disposición, consideración y juicio de la comunidad con objeto de que sirvan para constituir el tejido de una nueva visión histórica que proviene de una inquietud personal por lograr que este aporte se convierta también, en una reinterpretación.

LOS 700 EN EL BLOG_AHTM

EL ARTE… ¡POR EL ARTE!

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Hasta aquí, se ha hecho una revisión pertinente a la obra de nuestro personaje. Así que tanto el material de amplia difusión, como aquel otro cuya búsqueda e identificación precisa de mayor tiempo y reflexión, han pasado a enriquecer la iconografía, pero sobre todo el paso representativo de José Guadalupe Posada.

   Jean Charlot, Leopoldo Méndez, Diego Rivera, Antonio Rodríguez, Aurelio de los Reyes y más recientemente, Helia Emma Bonilla Reyna o Rafael Barajas han legado una serie de visiones, cada una respetable, cada una polémica en sí misma, al respecto del artista que hoy rememora este aporte, que también pretende sumarse “en atrevidos vuelos”, a la larga lista de interpretaciones y evocaciones. 

 

Secretaría de Cultura D.F. “Homenaje a José Guadalupe Pasada. Carteles originales que resguarda el Archivo Histórico del Distrito Federal “Carlos de Sigüenza y Góngora”.

    La imagen anterior es de las pocas evidencias que nos permiten encontrar la armonía de un grabado de Posada mismo que se incorpora al cuerpo general de un cartel taurino, que corresponde a la celebración de un “Lucido jaripeo”, festival de caridad organizado por Alfonso E. Bravo y Emilio Roqueñi.

   Existen otros tantos carteles, pero no muchos que espero incluir en sección aparte de este trabajo.

   Ahora bien, se debe a Carlos Haces y Marco Antonio Pulido un nuevo acercamiento de Posada con los niños. Claro, esto ocurría en 1985. Sin embargo, la publicación, que se editó por miles, tuvo la fortuna de llegar a muchos afortunados. Hoy, a casi 30 años de esa edición puede entenderse que la revaloración de los elementos allí reunidos tuvieron tanta relevancia que es imposible no detenerse ante el asombro que produce, entre otros 

LA ARMONÍA DE UNA “T” –OBRA DE JOSÉ GUADALUPE POSADA-, DOMINA EL EQUILIBRIO DEL ESPACIO. 

 

001_LOS TOROS_JOSÉ GUADALUPE POSADA  

   Este es uno de los capitulares más bellos que he visto, y vaya que he revisado infinidad de fuentes donde el capitular es un objeto de arte de la tipografía que por siglos ha adornado bellas ediciones salidas de las más reconocidas imprentas, que de sencillos talleres. 

 007_LOS TOROS_JOSÉ GUADALUPE POSADA

José Guadalupe Posada. Bellísimo capitular de un cartel taurino. Grabado en relieve de plomo. Carlos Haces y Marco Antonio Pulido. LOS TOROS de JOSÉ GUADALUPE POSADA. México, SEP-CULTURA, Ediciones del Ermitaño, 1985.

    Con José Guadalupe Posada no fue la excepción. La armonía de esa T enorme, gallardamente rematada, domina el equilibrio del espacio donde ha sido plasmada. No conforme con haber tomado como modelo el tipo correspondiente a este elemento tipográfico, José Guadalupe, que se descubre aquí una vez más como un estupendo aficionado a los toros, no dudó en enriquecer el motivo con un planteamiento taurino, donde el diestro destocado agradece la ovación, mientras yace a sus plantas el toro recién liquidado por esa espada, símbolo de la culminación exacta y certera de la “suerte suprema”. No faltaron los peculiares sombreros, como el jarano, el de piloncillo, el bombín y la chistera, con que iban tocados aquellos aficionados asistentes a las corridas de entre siglos (finales del XIX y comienzos del XX), a las que con frecuencia, Posada abrevó y dibujó apenas algún esbozo en el cuadernillo de apuntes que habría llevado consigo, que luego acababa dándole vida y forma a su estilo en la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, sita en Calle de Santa Teresa Nº 1.

   El artista aguascalentense dejó una larga saga de grabados taurinos, que aún no se tiene idea exacta y cabal de su dimensión, puesto que se encuentran dispersos la mayoría de ellos en las muchas publicaciones donde colaboró. Otro tanto está en poder de particulares que, celosamente guardan en sus colecciones muchos desconocidos. El resto, se perdió en medio de la destrucción o en la falta de sentido común de quienes no supieron valorar ni la obra, ni tampoco el documento. Sin embargo, quedan evidencias tan extraordinarias como el Capitular de un cartel taurino que viene a dar “sabor al caldo”. 

CONTINUARÁ.

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