ALGUNOS GENTILICIOS FEUDALES EN EL MÉXICO TAURINO DE LOS SIGLOS XVIII y XIX.

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Costumbre inveterada, de arraigo secular, que nos viene de muy lejos y practicada creo yo, desde los tiempos en que los belicosos españoles andaban guerreando contra nuestros antepasados indígenas. Sea lo que sea, el hecho es que para identificar nuestro lugar de nacimiento o referir la matria de donde somos o venimos, siempre acudimos al gentilicio que nos identifica como naturales de tal o cual ranchería, pueblo o ciudad. De ese modo, el gentilicio nos provee de un marco de referencia, entrañable hacia el lugar que nos acogió en su cuna, o el que nos puso el destino, porque a veces, forzados, reconocemos en tierra ajena ser de otros lugares a sabiendas de contar o no con la aprobación de los propios de este o aquel poblado que nos pueden ver como extraños o fuereños.

   Pero en riesgo de entrar en disquisiciones y no terminar, prefiero apuntar la curiosa práctica que echaron a andar un buen conjunto de toreros mexicanos, sobre todo del siglo XIX, sin que ello provoque olvidar el caso emblemático de Ramón de Rosas Hernández, mulato, nacido en Veracruz, y que para identificarse en España, cuando fue a torear por allá, a finales del siglo XVIII, se hacía llamar así mismo El Indiano, dando una muestra de su amor a la tierra -¿acaso leería Rusticatio mexicana del jesuita Rafael Landívar?-, o seguiría el modelo de Tomás Venegas, El gachupín[1] toreador– que, aunque español de origen, quiso adoptar aquí el juicio peyorativo que los novohispanos tenían hacia los españoles mismos para hacer manifiesto su desprecio por los actos violentos generados básicamente durante la etapa de conquista. Pero Tomás, lo que hizo fue poner en práctica una medida conciliatoria que además funcionó muy bien para echar mano de aquel término, sumándole el adjetivo y oficio de toreador en tierras que no eran las suyas, pero en donde se quedó hasta su muerte, según supongo luego de habitarlas desde 1765 hasta comenzado el siglo XIX. Fue asesor taurino de Manuel Tolsá, cuando este arquitecto estaba metido hacia 1793 en hacer un proyecto para plaza de toros, que no prosperó, pero que deja evidencia del aventajado criterio de lograr que dicho escenario tuviese a la circunferencia como elemento técnico de avanzada, ya que desde que se celebraron corridas de toros caballerescas en el siglo XVl, hasta las primeras que tuvieron lugar los diestros de a pie en pleno siglo XVlll los recintos utilizados para dar cobijo y marco a la fiesta brava, pasaron de las plazas públicas de plantas rectangulares o poligonales y fueron evolucionando hasta la creación de recintos circulares fabricados para el mismo fin que ahora. De ahí que Madrid fuera la primera capital en construir una plaza de toros circular. Su construcción circular surge por la necesidad que los toros no se arrinconen en ángulos de la plaza y se aquerencien, para que todos los espectadores tengan una mejor visión, más uniforme de la lidia y para que tenga más aforo el festejo; otro motivo es porque, al crearse la planta circular el toro pierde el sentido de orientación evitando que se frustren las corridas, por querer salir el toro por alguna puerta que recuerde para evitar ser lidiado y que no existan puntos muertos en el ruedo.

   Durante el último tercio del siglo de las luces, algunos de los diestros que se movían bajo el signo del gentilicio o cercano a este, eran:

Juan Esteban “El Calacuaya”, Manuel Franco y Juan Sebastián se hacían llamar artísticamente “El Jerezano”. Felipe, era “El Mexicano”, Joaquín “El Poblano”. También nos encontramos a Alonso Gómez “El Zamorano”.

   Ahora bien, caben perfectamente aquí unas palabras planteadas por Carlos Cuesta Baquero, a propósito de “Nuestro nacionalismo taurino”:

 Inconcusamente que en lo referente a nacionalidad, solamente tuvimos nacionalismo taurino desde la terminación de la Guerra de Independencia, cuando la “Nueva España” dejó de ser colonia para transformarse gubernativamente en nación titulada República Mexicana. Y con tal nacionalismo incólume permanecimos durante tres lustros, estando representado preeminentemente por tres lidiadores famosos, los nombrados hermanos Ávila, y el no menos célebre Manuel Bravo, quienes realizaban sus proezas en las plazas de toros nombradas de “Necatitlán y la “Alameda”.

 

AHT24RF256

Juan León “El Mestizo” uno más del conjunto de toreros hispanos que actuaron en plazas mexicanas al reanudarse las corridas de toros en el Distrito Federal.

Fuente: Revista de Revistas. El semanario nacional, año XXVII, Nº 1439, 19 de diciembre de 1937.

    Felícitos Mejía era “El Veracruzano”, Genovevo Pardo “El Poblano”, Ramón Pérez “El Moreliano”. Patricio Barrundia, era “El segundo Orizabeño”, Juan Gudiño que también se anunciaba como “El Moreliano” y otros tantos.

   El caso de Juan León “El Mestizo”[2] es, de suyo bastante peculiar. Era un antiguo lidiador, pero no había ascendido a la categoría de matador de toros. Bastante conocido en España no tenía crédito y fue uno de tantos insignificantes que marchan dando tropiezos caminando de aquí para allá en porfía con los toros y con los públicos, sin lograr dominarlos.[3]

 ???????????????????????????????

Archivo Histórico Municipal de Toluca. Fondo: Diversiones Públicas. Toros.

    En el cartel que remata estas notas, aparecen datos tan curiosos como la actuación de Juan Moreno “El Americano”, diestro que siendo de nacionalidad española, hizo suya la condición “americana” en una asimilación perfectamente lícita. De igual forma están allí los famosos “picadores de la hacienda de Atenco” que lograron hacerse de gran popularidad dadas sus destrezas a la hora de enfrentar a los toros montados en caballos que se adquirían a precios muy bajos, pero cuya presencia dejaba mucho que desear.


[1] Jesús Flores y Escalante: Morralla del Caló Mexicano. México, 2ª edición, Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos, 2004. 256 p. Ils., p. 101. Gachupín: Español. La mentalidad revestida de xenofobia del mexicano provoca estos calificativos despectivos. Al francés le llama gabacho y al norteamericano, gringo. Como decía el intelectual André Bretón, México es eminentemente un país surrealista, ya que por otro lado cultiva fervorosamente el malinchismo.

Además: Birgitta Leander: Herencia cultural del mundo náhuatl. México, 1ª edición: Sepsetentas, Diana, 1980. 286 p. (Sepsetentas, 35)., p. 52. Gachupín. Viene del náhuatl catzopini, palabra compuesta de cactili, zapatato, y tzopini, que es sustantivación del participio del presente del verbo tzopinia, que significa punzar o picar. Sería entonces “el que pica con el zapato”, refiriéndose a que los conquistadores llevaban espuelas en sus zapatos. Era anteriormente un sobrenombre para el español recién llegado a la Nueva España, pero no tenía nada de peyorativo. Hoy se dice despectivamente, al español en general. La palabra se usa principalmente en México, pero se conoce también en España. Una variante es cachopín.

[2] Op. Cit., p. 148. Mestizo: Personalidad genética del mexicano. Aunque la verdad es que él mismo no lo acepta, ya que le resulta denigrante; sin embargo esta razón lo aleja de su realidad mexicana. Desdeña por un lado la extraordinaria herencia indígena y por el otro, tampoco acepta a la parte correspondiente de español que le redó lengua, religión y un porcentaje de su cultura actual. El mestizaje no solamente abarca lo biológico, sino que va hasta lo religioso, lo artístico, lo culinario, lo arquitectónico y lo lingüístico. Existen dos personajes históricos que el mexicano ha relegado siempre; ellos son Malinche y Cortés, esencia de su personalidad mestiza.

[3] Carlos Cuesta Baquero (Roque Solares Tacubac): Historia de la Tauromaquia en el Distrito Federal desde 1885 hasta 1905. México, Tipografía José del Rivero, sucesor y Andrés Botas editor, respectivamente. Tomos I y II., T. I., p. 223.

Deja un comentario

Archivado bajo CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO, EXHUMADAS HOGAÑO.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s