CARTELERÍA TAURINA EN GUANAJUATO (1873-1923).

EL ARTE… ¡POR EL ARTE!

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Debido al hecho de que este material fue resultado de una experiencia harto interesante, y de la cual pude constatar la condición estética que lo justifica, desde luego que tiene lugar de privilegio en esta categoría de “El arte… ¡Por el arte!” al tratarse de un conjunto de elementos cuyos discursos, el histórico y el artístico se conjugan perfectamente, y además se complementan, como lo veremos a continuación.

   En un trabajo que se acerca al punto final del mismo, y que fue motivo de una reciente visita al Archivo Histórico Municipal de Guanajuato, pretendo compartir con ustedes algunos de los apuntes allí bosquejados. Su título es: “Cartelería taurina en Guanajuato (1873-1923)” el índice lo he constituido de la siguiente manera:

 I. INTRODUCCIÓN

II. La comparecencia de…

III. Sobre las corridas de toros en Celaya. Siglos XIX y XX.

IV. En cuanto al resto de los años…

GUÍA DEL FONDO.

GALERÍA DE IMÁGENES.

OTROS EJEMPLOS.

RETRATOS, IMÁGENES y FOTOGRAFÍAS DESTACADOS.

NOTAS SOBRE UN CAPÍTULO NO CONTEMPLADO.

LOS CARTELES, JOYAS DEL ARTE POPULAR DONDE ENCONTRAMOS EL ANTICIPO DE LAS HAZAÑAS TORERAS.

 CONCLUSIONES.

 BIBLIOGRAFÍA.

 HEMEROGRAFÍA.

 ARCHIVOS.

    De la “Introducción” traigo los siguientes apuntes:

    Diversos archivos históricos del país, tienen el privilegio de custodiar una caudalosa información que se convierte, en rica fuente para investigadores e interesados en el devenir histórico de México, desde tiempos inmemoriales y hasta nuestros días. Uno de ellos es el Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Guanajuato.

   Antes de todo, debo agradecer el apoyo que proporcionó para esta consulta el responsable del mismo, el Lic. Luis Ignacio Vázquez Lugo, Jefe de Biblioteca en este Archivo, así como de las Sras. Yolanda Murrieta Barrón, Encargada de Hemeroteca, y de Alma Leticia Rodríguez Palafox, Encargada de Mapoteca, quienes pusieron a mi alcance la mencionada colección, motivo del presente trabajo.

   En la muy particular línea de investigación que trabajo desde hace muchos años, la cual se ocupa de las diversiones públicas y en particular las corridas de toros, el archivo antes citado me proporcionó la grata satisfacción de contar con el fondo documental “Agustín Lanuza”,[1] el cual está integrado por 205 carteles publicitarios de festejos taurinos celebrados (según fechas extremas) entre 1873 y 1923, siendo abundantísimas las muestras que van del último lustro del siglo XIX a los primeros dos del XX. En dichos documentos puede observarse la elevada actividad taurina que se registraba y que hoy sigue registrándose en el estado de Guanajuato. Gracias a ellos puede uno enterarse que la concentración de tal dinámica se daba en plazas como León, Celaya, Irapuato (La Constancia y de la Estación), Silao, Valle de Santiago, Moroleón, Salvatierra, San Francisco del Rincón, Cortázar, Chamacuero de Comonfort, San Luis de la Paz, Salamanca, Ciudad Porfirio Díaz, sin faltar aquellos festejos celebrados en la plaza de “Gavira”, la propia de Guanajuato, del Jaral y del Cantador. También aparece un cartel de la plaza de toros “Colón” de Querétaro, fechado el 27 de enero de 1901 y otro de la de “Paseo” en San Luis Potosí, que trae impresa la fecha del 16 de noviembre de 1903.

   Reitero, la cantidad de festejos da una idea de la intensa actividad que poseían estos espacios, ya fuese por razones de festividades cívicas o religiosas. Incluso de aquellas otras que se organizaban con fines altruistas. Del mismo modo, el grupo documental nos deja ver que en esas ciudades y poblados se encontraban establecidas diversas imprentas en las que a su interior, habría un rico despliegue de elementos tipográficos no solo tradicionales o convencionales, sino también la presencia de los que la modernidad de la época puso al servicio de los impresores. Tal es el caso de la fototipia o impresión fotomecánica, misma que dejaba ver por primera vez las imágenes de los toreros, tomadas muchas veces de las “tarjetas de visita” que fueron común denominador por aquellas épocas. Desde luego que estos trabajos dejan ver los defectos técnicos propios del momento. Sin embargo, reflejan el esfuerzo habido para compaginarse con los adelantos de las impresiones.

   En las tiras de mano o carteles impresos, todos ellos presentados en diversas medidas, se puede colegir que, aunque se trate de copias fotostáticas, el soporte original pudo ser el papel de “china”, el “couché” y otros ofrecidos por los impresores mismos. Los diseños gráficos son diversos. Hay un uso pertinente de orlas, capitulares, dibujos, grabados y hasta elementos fototipográficos. De estos ejemplos sobresalen maravillosas expresiones logradas por Manuel Manilla y José Guadalupe Posada (así como de sus imitadores). Otros trabajos pertenecen a firmas o iniciales como J. M. Ledo o Villaplana. Pueden observarse desde cabezas de toros muy bien proporcionadas, hasta de aquellos denominados “xaltianguis” o de escasa cornamenta. Toros embistiendo, suertes del toreo tanto mexicanas como españolas y un innumerable contingente de nombres de participantes, nacionales y extranjeros, sin faltar los de aficionados. Destaca la participación de mujeres toreras y otros elementos considerados como “parataurinos”. Tal es el caso de toros embolados, payasos, jaripeos, fuegos de artificio, etc.

   Sería deseable la reproducción de todos y cada uno de ellos. Su elevado número es una razón que impediría por ahora ese anhelo. Sin embargo, además de que no queden al margen, aprovecharé el propio catálogo para enriquecerlo, de ahí que convenga una selección donde sea posible apreciar su calidad de trabajo impreso, la confección aplicada por los empresarios y luego –de ser posible- por poblaciones, con objeto de que no escape ninguna de las que integran la colección, entendiendo así toda la dinámica de festejos en esta ubicada región del estado.

   Un aspecto más es la confección de estos documentos, mismos que fueron el resultado de varias condiciones, a saber:

1.-Su apego a días festivos (cívicos o religiosos), situaciones extraordinarias como el pago de la “deuda americana”[2] o por inundaciones.

2.-Organización de festejos por y para aficionados habiendo para ello diversos pretextos.

3.-Presencia de toreros nacionales o extranjeros cuya trayectoria o temporada en desarrollo les permitiera firmar el contrato o comprometerse a torear, dando para ello motivo para que operara el discurso publicitario que derivaba en estos valiosos documentos.

4.-La repetición de algún “triunfador” que obligara a un cierre de temporada excepcional.

   Con el tiempo, más de un siglo en la mayoría de los casos, se puede apreciar que aunque la fiesta de toros sobreviva hasta nuestros días, aquella otra poseía componentes que ya desaparecieron o entraron en desuso. Como apuntaba párrafos atrás, tal es el caso de los toros embolados, las mojigangas, los convites (que aún perviven, aunque modificados), presencia de reinas y demás circunstancias decorativas.

IMAGEN_25 Este cartel pertenece a la colección del autor. Sin embargo, es similar al que también se incluye en la colección del Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato. Hemeroteca. Col. “Agustín Lanuza”. Corridas de toros. Cartel que anuncia los festejos para el mes de diciembre de 1905 en la plaza de toros de Celaya, Gto. Su composición y colorido dan una idea de que otros documentos de la misma colección tuviese características similares a las del presente. (N. del A.).

    Antes de pasar a la siguiente sección, merece lugar aparte D. Agustín Lanuza. En la Guía General del Archivo Histórico[3] aparecen los siguientes e interesantes datos que nos dan una idea sobre el perfil del personaje.

 COLECCIÓN AGUSTÍN LANUZA D.

 PROCEDENCIA INSTITUCIONAL.

    La colección documental histórica del Lic. Agustín Lanuza D fue adquirida por el Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato en el año de 1996, integrada por 136 documentos (originales y copias), en su mayoría procedentes de instituciones públicas, privadas y familiares, con temáticas variadas. Es importante señalar que el recopilador de la mayor parte de estos documentos fue el Lic. Agustín Lanuza Romero, padre del anterior, por lo que se darán algunos datos biográficos de este personaje guanajuatense.

   Agustín Lanuza Romero nació el 22 de julio de 1870 en la ciudad de Guanajuato; distinguido escritor e historiador costumbrista, estudiante y maestro del Colegio del Estado de Guanajuato, realizó una intensa labor como investigador de la historia de la Entidad. Como estudiante del Colegio del Estado fue sobresaliente, cursó las carreras de abogado y maestro simultáneamente. Impartió en este Colegio las cátedras de sociología, filosofía del derecho, literatura, etc. En la Escuela Normal del Estado profesó: lecturas literarias, castellano y literatura preceptiva y castellana, además fue autor de artículos, ensayos y poemas, muchos de ellos publicados en el periódico Guanajuato Libre.

   En 1922 y 1925 se publicaron dos de sus obras principales: Guanajuato Gráfico e Histórico e Historia del Colegio del Estado de Guanajuato, en esta última narra la trayectoria de una importante institución educativa. Para la realización de esta obra se procuró de documentos de primera mano y toda una riqueza de dibujos y planos curiosos, grabados antiguos, retratos de personajes célebres y fotografías regionales de mérito indiscutible. Muere en la ciudad de México el 16 de noviembre de 1936.[4]

   Y en efecto, en “Hemeroteca”[5] aparece la descripción del fondo que ahora es motivo de consulta:

COLECCIÓN AGUSTÍN LANUZA


[1] Además, autor entre otras obras de: Romances tradiciones y leyendas guanajuatenses. Por (…). México, E. Gómez de la Fuente, 1908. 329 p. Ils., fots., dibujos.

[2] Se trata de la deuda contraída con el gobierno de los Estados Unidos de América, conforme á la convención de 4 de Julio de 1868, misma que pudo satisfacerse, “sin necesidad de recurrir á arbitrios extraordinarios, si bien, sí, aceptando el concurso patriótico de los mexicanos y principalmente de los empleados civiles y militares, quienes depositaron y continúan depositando en las arcas públicas el producto de subscripciones voluntarias destinadas á aquel objeto”. Estas declaraciones, forma parte del discurso de Porfirio Díaz al inaugurar el último periodo de sesiones del octavo Congreso. Abril 1, 1878. Y discurso al abrir el primer periodo del primer año de sesiones del noveno Congreso. Septiembre 16, 1878.

[3] Guía General del Archivo Histórico. Guanajuato, Archivo General del Gobierno del Estado, Talleres Gráficos del Gobierno del estado de Guanajuato, 2001. 298 p. Ils., fots., facs., maps.

[4] Op. Cit., p. 243-4.

[5] Ibidem, p. 265.

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