Archivo mensual: octubre 2013

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Santa, inocente y paciente afición a los toros en la ciudad de México:

Dicen dos viejos adagios que “Sobre aviso, no hay engaño” o aquel otro que expresaba: “Más vale un grito a tiempo, y no ciento después…” Lo anterior es con motivo de advertir que este domingo 3 de noviembre de 2013, y si las cosas que ustedes leerán a continuación se consuman en forma contundente, estaremos siendo testigos, e incluso cómplices de un fraude.

   El asunto es muy delicado, pues habla de los excesos y abusos que la “autorregulación” puede cometer a espaldas de nuestros intereses.

    Si nos asiste la razón a muchos aficionados, es que estamos en derecho de prever un acto de abuso de confianza, ese en el que el ganadero, el veedor, la empresa y la autoridad son quienes en conjunto avalaron y aprobaron un encierro a lidiarse el próximo domingo 3 de noviembre en la plaza de toros “México”, mismo que ofrece una serie de sospechas. Dos ejemplares cumplen justamente el requisito, ese que puede convencernos a simple vista, pues aunque existe información del peso, nombre, número y pelaje falta aquel otro indispensable, que nos afirme mes y año de nacencia, como se hace público y notorio en España; plaza de “Las Ventas”, para ser más precisos.

 JULIÁN HAMDAN1 JULIÁN HAMDAN2 Disponible octubre 31, 2013 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=17389

 JULIÁN HAMDAN3

Disponible octubre 31, 2013 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=3239

JULIÁN HAMDAN5

Disponible octubre 31, 2013 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=3239

 Ambos ejemplares, puede decirse, cumplen las condiciones establecidas en el artículo 36 del Reglamento Taurino en vigor, que a la letra dice:

 ARTÍCULO 36. Las reses que se lidien en corridas de toros deberán reunir los requisitos siguientes:

 I. Proceder de ganaderías integrantes de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia;[1]

II. Haber cumplido cuatro años de edad, no pasar de seis y estar inscritas en el Registro Obligatorio de Edades de los Astados;

III. Pesar como mínimo cuatrocientos cincuenta kilos en pie a su llegada a la plaza, si ésta es de primera categoría, o cuatrocientos kilos en pie a su llegada a la plaza, tratándose de plazas de segunda y tercera categorías;

IV. Presentar las condiciones de trapío indispensables en el toro de lidia;

V. Tener sus astas íntegras y reunir las condiciones de sanidad necesarias para ser lidiadas, y

VI. No ostentar defectos de encornadura que les resten peligro o trapío.

Todos estos requisitos deberán ser comprobados a la luz del día por los médicos veterinarios, el Juez de Plaza y el Inspector Autoridad.

 LAS VENTAS_06.10

Disponible octubre 31, 2013 en: http://www.las-ventas.com/noticia.asp?codigo=5643

    Si la autoridad ya aprobó ese encierro, en sus manos está el hecho de que dicha decisión se valide con el libro de nacencias, o mejor dicho del Registro Obligatorio de Edades de los Astados que exhibe el ganadero, así como del juramento de decir verdad y nada más que la verdad del parte del mismo personaje, pero sobre todo del estudio “post morten” que terminaría confirmando o negando el que hasta ahora es un presupuesto o una sospecha. Presupuesto que resulta de mirar con atención y detalle cada una de las imágenes difundidas por la empresa misma, cuando el encierro ya se encuentra en los corrales.

   Lo anterior responde al asunto de vigilancia permanente que deberemos aplicar, en aras de que el espectáculo taurino en la ciudad de México se realice de acuerdo a los usos y costumbres establecidos, y bajo la normativa indicada en el Reglamento Taurino para el Distrito Federal vigente, pero también con el respaldo de la vieja y renovada consigna de…

 PAGAMOS MUCHO...

Heriberto Lanfranchi: La fiesta brava en México y en España 1519-1969, 2 tomos, prólogo de Eleuterio Martínez. México, Editorial Siqueo, 1971-1978. Ils., fots., T. II., p. 486. Foto: Mayo.

 …pues de no ser así, “Fraile Mostén tu lo quisiste… tu te lo ten…”

   Si se observan las imágenes, al menos en el caso de los ejemplares “sospechosos” de no cumplir la edad, estas fueron logradas con un acercamiento distinto a las otras, y ahí es donde observamos detalles en el que, bajo un aparente buen trapío, la cornamenta no es del todo consistente. Incluso hasta los “copetes” de esos ejemplares muestran el natural alboroto de un pelaje donde esa zona no está alisada del todo. Tal minucia quizá no tenga importancia, pero es un detalle más a tomar en cuenta.

 JULIÁN HAMDAN4

Disponible octubre 31, 2013 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=3239

 Primer sospechoso…

 JULIÁN HAMDAN6

Disponible octubre 31, 2013 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=3239

Segundo sospechoso…

JULIÁN HAMDAN7

 Disponible octubre 31, 2013 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=3239

 Tercer sospechoso…

 JULIÁN HAMDAN8

Disponible octubre 31, 2013 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=galprod&id=3239

Cuarto sospechoso…

    Sin embargo, muchos se preguntarán: ¿Cuál es el problema si el domingo, y a la vista de los asistentes se mostrarán las pizarras con el hierro y color de la divisa, el nombre, número, peso y la edad, que es aquí el motivo de las sospechas?

   No ha sido posible hasta ahora que la plaza “México” emita información confiable como podría ser la que den a conocer, por ejemplo en la página oficial de “Las Ventas”, como ya se pudo comprobar en la imagen hasta aquí traída, donde incluso pueden apreciarse detalles como el orden de la lidia, el nombre de la ganadería, el número, el guarismo, la nacencia, el nombre, la capa, el peso y los toreros que lidiaran a cada uno de los ejemplares.

   Y aún así, en el caso improbable de que se cometa fraude, ¿qué derechos tenemos los aficionados cuando sabemos que el examen post morten no se ha aplicado en años, o este ha sido practicado en forma aislada con objeto de acallar los abiertos reclamos de quienes pagamos, porque sabemos que la autoridad o está ausente o se pliega a los caprichos, dictados y amenazas de la empresa?

   El domingo 3 de noviembre, como se sabe, torean Eulalio López “El Zotoluco”, José Antonio “Morante de la Puebla” y Diego Silveti. Por sí mismo, el cartel es suficiente razón para poseer fuerte poder de convocatoria, por lo que se augura el lleno. Es importante hacer notar que si la empresa va a empezar a dar concesiones a los toreros, por muy importantes o modestos que estos sean, se hace necesario pedirle a dicha administración que realice su trabajo en forma profesional, y no de manera improvisada o advenediza, atentando contra el derecho de los aficionados que esperamos la presencia de toros y no de novillos. De otra manera, está obligada a bajar los precios de las localidades por ofrecer un espectáculo incompleto, o a que se le suspenda su respectiva licencia.

   De ser preciso, haremos valer nuestras demandas, solicitando cuando así se requiera, la participación de autoridades para que, en función de su legitimidad y contundencia se exija a la empresa que cumpla con su deber y compromiso, mismo que ofreció, a través de los medios, a la afición en su conjunto.

31 de agosto de 2013.


[1] Reforma publicada en la G. O. DF. el 25 de octubre de 2004. Datos que provienen del Reglamento Taurino para el Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 21 de mayo de 1997, con la última reforma publicada en la Gaceta Oficial el 25 de octubre de 2004.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo EDITORIALES 2013

LA TAUROMAQUIA NO ES DELITO.

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Sorprende la actitud oportunista y articulada que están tomando diversos personajes en torno a su postura antitaurina. Estas voces provienen, en su mayoría de ciertos representantes que forman parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, como Ariadna Montiel Reyes o Jorge Gaviño Ambríz, del Partido de la Revolución Democrática y el Partido Nueva Alianza, respectivamente.

   Todo esto parece venir de un movimiento casi de relojería, pues casualmente en Perú ha entrado en escena Leonardo Anselmi, quien incluso, incitando a la violencia el asunto ya no sólo fue una confrontación verbal, sino corporal, lo que produjo un desagradable choque entre grupos a favor y en contra, con balance de varios heridos.

   Casualmente también se produce tal reacción luego de que apenas el domingo 27 de octubre comenzó la “Temporada Grande” en la plaza de toros “México”.

   Sucede en unos momentos en que la especie de un silencio cómplice sigue sin emitir una razón sobre la ya vieja petición hecha por los grupos taurinos interesados en su defensa, la cual se realizó en tiempo y forma ante las autoridades pertinentes, con objeto de considerar a la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial lo cual, en buena medida se debe a la actitud razonada que pueda prestar el estado como garante de este anhelo que no es otra cosa que la conservación de un patrimonio, de un legado cultural.

   El frente opositor avanza, y lo hace exponiendo sus razones en términos como los que siguen:

 Al pronunciarse a favor de abolir las corridas de toros en la ciudad de México, la secretaria de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Ariadna Montiel Reyes, del grupo parlamentario del PRD, consideró la posibilidad de abrir nuevamente el debate en el organismo, donde ya se presentó en comisiones una iniciativa, así como otra del PRI para prohibir el uso de animales en los circos.

Al participar en el foro: “Bandera blanca”, organizado por el partido Nueva Alianza, la legisladora afirmó que en este momento la sociedad está sensibilizada en cuanto al respeto y el cuidado de los animales y “en esta legislatura hay un ánimo muy importante de todas las bancadas para avanzar en ese sentido”.

Para el diputado de Nueva Alianza en el DF, Jorge Gaviño Ambriz, en este “la batalla está ganada, se va a acabar la fiesta brava, el problema es cuándo”, e instó a quienes no simpatizan con las corridas, que afirmó son el 73 por ciento de los capitalinos según una encuesta de Parametría, que pidan a los diputados “si son capaces de tomar, ahora sí, al toro por los cuernos. Esta legislatura tiene una disyuntiva, la ALDF o pasamos de noche o pasamos de día”.

Refirió que de más de 30 naciones en las que se practicaba el toreo, en solamente 7 continúan las corridas que comparó con “el circo de la roma en decadencia”, donde la gente se levantaba y gritaba cuando el león de un zarpazo atravesaba a un esclavo y afirmó que la discusión no es tan simple, como piensan algunos que creen en la fiesta brava y “nos dicen: si no les gusta no vayan a las corridas y déjenos a nosotros disfrutar nuestra fiesta”.

Al hablar sobre el ámbito legislativo, señaló que la ley de protección animal que propuso a la Asamblea Legislativa es un primer paso en la sensibilización ciudadana sobre el maltrato animal, y permitió avanzar en lo relativo a los animales de compañía.

Quienes están a favor en tema de las corridas de toros ahora no pueden decirlo abiertamente, lo hacen con recelo, pues permea un ambiente de cercanía, y en el que se trabaja con paso firme, la diputada Montiel enfatizó que es necesario que a la brevedad se dictamine la iniciativa propuesta por la Diputada Karla Valeria Gómez sobre la prohibición de animales en circos, como seguimiento de esta estrategia de sensibilización.

Respecto a la abolición de las corridas de toros enfatizó que se consolida un bloque impenetrable de diputados que coinciden con la necesidad de suprimir las corridas de toros.

Citó como ejemplo una encuesta de una destacada empresa en la que se evidencía que los capitalinos no participan mayoritariamente en las corridas de toros, enfatizó la necesidad de limitar la participación de los niños en espectáculos violentos. (Datos que se deben a la nota del reportero Ángel Bolaños).[1]

    Y es que ante la ensoberbecida frase de “la batalla está ganada, se va a acabar la fiesta brava, el problema es cuándo” que emitió un muy ambiguo Jorge Gaviño Ambríz, político de vieja habilidad comprobada, cuya labia y buena condición de tribuno permiten que se arme de valor, contando para ello con la parafernalia de la parametría y no con los signos vitales de lo que las fibras sensibles puedan enterarse hasta qué punto se metió en la entraña de nuestra forma de ser y de pensar esta expresión, al entrar en mestizaje dos culturas en principio opuestas; más tarde asimiladas, al punto de fundirse y resultar de todo lo anterior una nueva cosmovisión.

   Estas actitudes responden a los dictados que comienzan a imponer el neoliberalismo, la postmodernidad y la globalización, todo junto, como en un coctel que termina “seduciendo” al primer trago de esta arma ideológica de nuevo cuño, tan explosiva como fulminante, al punto de querer terminar con expresiones y raíces culturales, como si con ello procuraran un bien, pues todo parece apuntar al hecho de que en el fondo también están provocando el surgimiento de un estadio de barbarie hambrienta de ganar creyentes y convencidos cuando la humanidad necesita, entre muchas otras cosas, del equilibrio. Si en ese equilibrio puede participar la corrida de toros, como suma de elementos que ha reunido en condiciones milenarias y que se mantienen en un tiempo que ya no le corresponde, por su anacronismo natural; pero que pervive por razones inexplicables. Por tanto, dejemos que muera la tauromaquia, pero en forma natural, sin eutanasias ni métodos que aceleren su final en forma precipitada, pero indebidamente inapropiada.

   Aducen, entre otros argumentos, el hecho de que la niñez es blanco perfecto para ser inoculados de violencia a tan temprana edad en la vida. Sus argumentos, sus pruebas, dicen tenerlos en estudios científicos en donde se comprueba que es en tal etapa cuando los infantes pueden quedar “dañados” al ser testigos de tamaña dimensión de violencia, la que se dice que se genera en las plazas de toros. Sería interesante saber por qué esta “violencia” y no otras todavía más terribles, no se consideran en sus estudios, si son aquellas las que ponen en entredicho el destino de los niños (la familiar, la escolar, la urbana, la mediática, la que se produce en las redes sociales, o la de género que son más dañinas que la que pretenden abolir en aras de hacer una limpieza, justo en unos momentos en que este país se vio severamente dañado por un corte presupuestal destinado a la cultura. Sin cultura sustentable no hay país ni sociedad garantizados. Allí está el caso verdaderamente emblemático en el que personajes de la talla de Arturo Márquez, compositor mexicano de música de concierto, tuvo que salir a escena para demandar más presupuesto a la cultura, pues en ese elemento se garantiza una apertura plena a lo universal, a todo lo que ha significado la obra, la creación, en que el hombre, el ser humano y todo el conjunto de sociedades han hecho para bien o para mal en lo que hasta hoy es o representa el grado de civilización en que nos encontramos. Y en todo lo dicho anteriormente, se encuentra implícito el destino de aquel sector infantil que a la vuelta de muy pocos años, va a ocupar el espacio que empezaremos a dejar los adultos, o quizá los viejos porque nuestra capacidad ya se redujo, y son ellos, en tanto jóvenes quienes han de ocuparse en la nueva toma de decisiones. En eso les debe ir la vida a los representantes de la sociedad, integrados, como en este caso a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, o la de cualquier otro estado del país, pues el telón de fondo que nos hace vulnerables como es la cultura, sin más, no nos garantiza nada en la medida en que el estado, el gobierno la estimulen, la fomenten en forma más que digna, indispensable. Lo demás, pueden ser discusiones draconianas, donde se crean, recrean o inventan “nudos gordianos”, suficientes como para entrar en debates de vida y muerte y donde el protagonismo de algunos representantes de muchos sectores de la sociedad está desbocado, por lo menos ahora en que han vuelto a verse insuflados por el solo hecho de retomar un caso que fue necesario archivarlo, por condiciones políticas (pues se elevó a grados importantes de riesgo durante las elecciones del año 2012) y es momento de desempolvarlo, de ponerlo en acción, como si con ello se resolvieran los grandes problemas nacionales o, como es el caso, de una localidad específica tal cual es el Distrito Federal.

   Veremos cuáles son los pasos que van mostrando las partes, y si verdaderamente los aficionados a los toros en estos casos, lejos de mostrar debilidad con lugares comunes, asume actitudes más razonadas, coherentes y suficientes también para demostrar que la tauromaquia no es delito. En todo caso, la tauromaquia es, en tanto expresión cultural, patrimonio y legado para un pueblo que desde hace casi 500 años integró a su forma de ser y de pensar lo intangible y lo valioso que es el toreo como manifestación y summa de experiencias humanas, milenarias o centenarias, que se concentran, no podía ser de otra forma en una tarde de toros.

30 de octubre de 2013.

Deja un comentario

Archivado bajo EDITORIALES 2013

AMÉRICA TAURINA, DE LEOPOLDO VÁZQUEZ A REVISIÓN. (SÉPTIMA PARTE).

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    A continuación, nuestro autor en turno, da amplia información sobre la nómina de toreros en sus diversas categorías que actuaron al menos durante la segunda mitad del siglo XIX. Muchos de los nombres que veremos a continuación ya no nos resultan desconocidos, pues de una u otra manera han sido dados a conocer en diversos materiales ya publicados y que comparto a través de este blog desde diciembre de 2010.

   Por obvias razones, y dado lo abundante en datos, sólo me limitaré a recoger los nombres de estos “Toreros americanos”, dando preferencia a los nacidos en México, respetando el orden alfabético en que aparecen, así como su función concreta en los ruedos.

ACEBEDO (sic), Miguel, picador de toros.

ACOSTA, Eutimio, picador de toros.

ACOSTA, Martín, picador de toros.

ACOSTA, Pedro Nolasco, matador de toros.

AGUIRRE, Francisco, Gallito, banderillero.

AGUIRRE y LOMELÍ, María, La Charrita Mexicana, hábil caballista.

ANGUIANO, N., picador de toros.

ÁVILA, Miguel, picador de toros.

ÁVILA, Francisco, banderillero mexicano.

ARISTIZABAL, Domingo, Castañero chico, picador de toros.

BALANDRO, Patricio, banderillero.

BALDELAMAR, Emilio, banderillero.

BASAURI, José, matador de novillos. Por haber abrazado en México la profesión y no haber salido de América desde entonces (finales del siglo XIX), figura en este libro entre los diestros americanos.

BELLO, Miguel, banderillero.

BERUMEN, Vicente, banderillero.

BERRIOZABAL, Manuel, picador de toros.

BLANCO, Jesús, banderillero.

BONILLA, Ángel, banderillero.

BRICEÑO (sic), Encarnación, picador de toros.

CADENA, Pedro, matador de novillos.

CALDERON, Emilio, banderillero.

CALDERÓN DE LA BARCA, Rafael, aficionado mexicano, formó una cuadrilla de jóvenes que toreaba en 1887.

CANDELA, N., banderillero.

CARMONA, Jesús, picador de toros.

CASTAÑEDA, Pablo, banderillero.

CERRILLA, N., picador de toros.

CISNEROS, Vicente, lazador.

CONDE, Vicente, Güerito o Negrito, picador de toros.

CONTRERAS, Natividad, El Charrito del siglo, banderillero.

CÓRCOLES, Fernando, matador de toros.

CORONA, Juan, picador de toros.

CORONA, R., matador de novillos.

CUADRADO, Manuel, Gordito.

CUETO, Casimiro, lidiador mexicano.

CHÁVEZ, Luz, lazador.

DELGADO, Juan, puntillero.

DÍAZ, Braulio, matador de novillos.

DÍAZ, Francisco, matador de novillos.

DÍAZ y SALINAS, Ponciano, matador de toros y hábil caballista.

DURÁN, Pedro, picador de toros.

ESCALONA, José, banderillero.

ESCAMILLA, Antonio, celebrado diestro mexicano.

ESPEJEL, Agustín, Veneno, picador de toros.

FERNÁNDEZ, Antonio, picador de toros.

FERNÁNDEZ, Francisco, Isleño, banderillero.

FUENTES, N., matador mexicano.

GABARDÓN, Enrique, banderillero.

GADEA, Ignacio, lidiador mexicano.

GARCÍA, Carlos, Catufa, diestro mexicano.

GARCÍA, Federico, picador de toros.

GARCÍA, Florentino, Tanganito, banderillero.

GARCÍA, Ildefonso, jineteaba toros.

GARCÍA, Trineo (sic), picador de toros.

GARCÍA, Juan, picador de toros.

GARCÍA, Manuel, picador de toros.

GARCÍA, Pedro, picador de toros.

GARCÍA, Pedro, banderillero.

GARCÍA, Piedad, picador de toros.

GARCÍA, Rafael, lidiador mexicano.

GARCÍA, Virgilio, banderillero.

GARNICA, Emeterio, banderillero.

GARZA, N., picador de toros.

GAVIDIA, José de la Luz, matador mexicano.

GAVIÑO, N., picador de toros.

GAVIÑO, Bernardo, matador de toros. Aunque nacido en Puerto Real, Cádiz, España en 1812, pasó a América desde 1828 y en especial a México poco tiempo después, país donde permanece hasta su muerte, en 1886. Aunque no se nacionalizó mexicano, por muchas razones se le considera como tal.

GODINES, Agapito, picador de toros.

GOLSARRI, Agustín o Antonio, banderillero.

GÓMEZ, Cornelio, matador mexicano de segundo orden…

GÓMEZ, Francisco, Chiclanero, espada mexicano.

GONZÁLEZ, Antonio, Frasquito o el Orizabeño, banderillero.

GONZÁLEZ, Celso, picador de toros.

GONZÁLEZ, Filomeno, picador de toros.

GONZÁLEZ, Lauro, picador de toros.

GONZÁLEZ, Mariano, La Monja, espada y jefe de cuadrilla.

GUERRERO DE HERNÁNDEZ, Anastasio, picador de toros.

GUTIÉRREZ, José, banderillero.

GUTIÉRREZ, Anastasio, Moreliano, matador de novillos.

HERNÁNDEZ, Domingo, banderillero.

HERNÁNDEZ, José María, matador de toros.

HERNÁNDEZ, Felipe, banderillero.

HERNÁNDEZ, María, lidiadora mexicana.

HUERTA, Fernando, matador de toros de segundo orden.

 AHT24RF291

Aquí vemos, entre otros a María Aguirre y a Timoteo Rodríguez. ¿Identifica usted a alguien más?

Si así fuere, favor de remitir sus datos a esta dirección: https://ahtm.wordpress.com/ que su autor mucho se los agradecerá. La fotografía fue tomada hacia 1895 en la plaza de Ciudad Juárez, Chihuahua.

Revista de Revistas” Nº 1394, del 7 de febrero de 1937.

IZUNZA, Enrique, Sevillano, banderillero.

JAIME, Alejo, el Nene, picador.

JIMÉNEZ, José, el Señorito, matador de novillos.

JURADO, Ramón, lidiador mexicano.

LECEA, Pascual, lidiador mexicano.

LECHUGA, Alberto, banderillero.

LECHUGA, Florencio, banderillero.

LEOS, N., picador de toros.

LICÓN, Román, Mazzantinito, banderillero.

LÓPEZ, Carlos, Manchao, banderillero.

LÓPEZ, Gerardo, Gorrión, buen jinete y muy aceptable picador de toros.

LOVATO, Francisco, banderillero.

MÁRQUES, Guadalupe, picador de toros.

MARRERO y BÁEZ, José, Cheché, aunque nacido en la Habana, buena parte de su vida profesional como matador de toros, la realizó en México.

MARTÍNEZ, Antonio, Curro, banderillero.

MARTÍNEZ, Aurelio, picador de toros.

MARTÍNEZ, Epifanio, picador de toros.

MEDINA, Guadalupe, picador de toros.

MEJÍA, Felícitos, banderillero eficaz.

MENDOZA, Benito, jefe de cuadrilla.

MENDOZA, Manuel, picador de toros.

MERCADILLA, Antonio, matador de toros.

MERCADO, Antonio, Cantanitos o Cantaritos, picador de toros.

MERINO, Francisco, aficionado.

MEZA, José María, picador de toros.

MONJE, José, Candelas, banderillero.

MONTERDE, Agustín, matador de novillos.

MOTA, José María, picador de toros.

MUÑOZ, Martín, banderillero.

MUÑOZ, Tereso, picador de toros.

N. N. El Veracruzano, matador de novillos. Podría referirse a Felícitos Mejía que también se anunciaba así en los carteles, o a Vicente Conde, que nació en dicho estado.

NAVA, J., banderillero.

NÚÑEZ, Ignacio, banderillero.

NÚÑEZ, Juan, banderillero.

OROPEZA, Agustín, picador de toros.

OROPEZA, Vicente, picador de toros.

OROZCO, Jesús, Chihuahueño, banderillero.

ORTEGA, José, picador de toros.

ORTIZ, Cornelio, banderillero.

PARDO, Genovevo, banderillero.

PARRA, Abraham, el Borrego, espada de segundo orden.

PARRA, José, Parrita, picador de toros.

PARRA, Telésforo, banderillero.

PERAL, Isidro, El Estudiante, banderillero.

PERALTA, Francisco, banderillero.

PÉREZ, Antonio, Palomo, banderillero.

PÉREZ GIL, Aureliano, diestro mexicano, actuando a veces de banderillero y a veces de sobresaliente.

POLA, Enrique, banderillero.

PRIETO, León, Señorito, espada mexicano moderno.

PULLA, Agustín, Pullita, banderillero.

PULLA, Félix, banderillero.

QUESADAS, Manuel, Filomeno, banderillero.

RAMÍREZ, Jesús, picador de toros.

RAMÍREZ, N., banderillero.

RAMOS, Julián, banderillero.

RASCÓN, José, montador mexicano.

REA, Natividad, picador de toros.

REYES, Adalberto, Saleri mexicano, lidiador.

REYES, Arcadio, picador de toros.

REYES, Guillermo, picador de toros.

REYES, José María, puntillero.

REYES, Salomé, picador de toros.

RÍOS, Carlos, lazador.

ROCHA, Macedonio, el Sargento, banderillero.

RODRÍGUEZ, Crescencio, lidiador mexicano.

RODRÍGUEZ N., picador de toros.

RODRÍGUEZ, Timoteo, famoso espada mexicano.

ROJAS, Eduardo, el Carcachas, banderillero.

ROMÁN, Simón, picador de toros.

ROSA, Margarito de la, banderillero.

ROSAS, Alfredo, banderillero.

RUIZ, Francisco, Moyote, picador de toros.

SALCEDO, Juan, el Diablo, picador de toros.

SALINAS, Juan, banderillero.

SÁNCHEZ, Carlos, banderillero.

SÁNCHEZ, César, banderillero.

SÁNCHEZ, Guadalupe, banderillero.

SÁNCHEZ, Refugio, banderillero.

SANTA CRUZ POLANCO, Gerardo, matador de toros.

SAUTIN (sic) debe decir SANTÍN, picador de toros.

TORRE, Atenógenes de la, picador de toros.

URRUTIA, Rodrigo, banderillero.

VARGAS, Manuel, Perdigón, banderillero.

VÁZQUEZ, Enrique, banderillero.

VEGA, Amado de la, picador y lazador mexicano.

VELASCO, Agustín, lidiador.

VICIRA, Tomás, banderillero.

VILLARREAL, Fernando, Villita, picador de toros.

ZAMORA, Carlos, el Largo, banderillero.

ZAMORA, Lino, lidiador acreditado.

ZARAGOZA, Ignacio, banderillero (homónimo del héroe de Puebla el 5 de mayo de 1862. N. del A.).

ZAVALA, Bernardo, picador de toros.

ZAVALA, Valentín, matador de novillos.

ZAYAS y VARGAS, Alberto, Zayitas, lidiador mexicano.

ZORRILLA, N., picador de toros.

   No solo abundante, sino marcadamente rico en datos es este enorme listado de personajes, los que con mar de por medio pudo recabar Leopoldo Vázquez, siendo muy probable que falten otros tantos, los cuales sólo pueden encontrarse en lectura serena no sólo de las pocas fuentes bibliográficas existentes hasta hoy, sino como resultado de aquel otro ejercicio, paciente, casi de santo, que significa poner la vista en buena parte de periódicos y revistas de aquellos años, donde en medio de una naciente crónica taurina, poco a poco van mencionándose nombres y apellidos no sólo de los actores principales, sino de aquellos otros que ocupan otras categorías. Por ahora, bien ha valido la pena conocer datos tan interesantes que ya nos hablan de todo un contingente de personajes que estuvieron activos en los ruedos de nuestro país.

 AHT24RF1323

Originalmente, esta imagen fue publicada en un calendario elaborado por la casa de subastas Louis C. Morton para el año 2002, en el que ilustran con una muy interesante imagen (Anónimo, Escuela Mexicana, ca. 1900. Paseíllo. Óleo sobre tela, 90×150 cm). Evidentemente la fecha referida no es, ni por casualidad certera en función de que debe tratarse de una cuadrilla ¿la de Rafael Calderón de la Barca en León, Guanajuato; o la de Gerardo Santa Cruz Polanco, formada hacia finales de la octava década del siglo XIX? Este es un buen asunto a resolver. Hoy día, pertenece a la colección del Dr. Marco Antonio Ramírez.

   Probablemente aquí estén varios de los personajes citados a lo largo de la rica nómina que Leopoldo Vázquez aporta en su muy bien considerada América Taurina, motivo de esta pequeña serie que va siendo, como puede observarse, bastante caudalosa.

CONTINUARÁ.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

América Taurina, de Leopoldo Vázquez a revisión. (Sexta parte).

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Leopoldo Vázquez, en su afán de no perder de vista ninguna de las suertes que particularmente se practicaron en el México de finales del siglo XIX, como compendio secular de experiencias acumuladas tanto en el espacio urbano como en el rural, manifiesta su admiración sobre el hecho de aquellas

(…) otras suertes que son usuales en los circos taurinos de América, y con especialidad en los de México, figura la de banderillas a caballo, de la que un periódico mexicano, titulado “El Correo de los Toros”, correspondiente al 7 de Octubre de 1888, dice:

   “Por los años de 1853 o 54 el público de México fue testigo de un gran acontecimiento; un torero mexicano, bastante conocido, por aquella época, dotó al arte con una suerte que se puede reputar como invención suya, puesto que no hay noticia de que otro diestro con anterioridad la hubiese ejecutado.

   “Nos referimos al célebre (Ignacio) Gadea y a la suerte de parear a caballo. Gadea puso banderillas a caballo por primera vez en una corrida que se organizó por mandato de su Alteza Serenísima, D. Antonio López de Santa Ana, y dedicado al Embajador de España. El resultado fue brillante para Gadea.

 AHTM24RF1_087

Apenas perceptible en el cartel,  aparece el nombre de Ignacio Gadea, alternando con la cuadrilla de Bernardo Gaviño. Corresponde al 28 de noviembre de 1858. Aquí otros detalles:

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 28 de noviembre. Cuadrilla de Bernardo Gaviño, alternando con Ignacio Gadea (a caballo). 5 toros de Atenco. Beneficio de Carolina Perea. Se agregó al espectáculo una ascensión aerostática.

Imagen tomada de: MARÍA Y CAMPOS, Armando de: Los toros en México en el siglo XIX, 1810-1863. Reportazgo retrospectivo de exploración y aventura. México, Acción moderna mercantil, S.A., 1938. 112 p. ils.

   “Repitió la suerte al poco tiempo en una corrida a beneficio de (Bernardo) Gaviño, marchó después para la Habana, donde entusiasmó a los cubanos con las banderillas a caballo.

   “En la capital de la Perla de las Antillas, trabajó la cuadrilla de Gadea en 14 corridas, y la última, que fue a beneficio del espada mexicano, le produjo la cantidad de quince mil pesos en oro libres de todo gasto.

   “Hasta la fecha no ha habido ningún diestro que lo haya igualado siquiera en la suerte de parear a caballo; para afirmar nuestro dicho, ahí está la corrida del 4 de Marzo del corriente año, en la cual se presentó el diestro Gadea, ya decrépito por los años, puesto que ha visto sucederse sesenta y cinco inviernos y, no obstante su carencia de facultades pareó a caballo como jamás habíamos visto; la empresa, con justicia, le anunció como inimitable en esta suerte”.

   Sabemos de sobra que Ponciano Díaz fue el sucesor nato de Gadea mismo en estos menesteres, aunque conviene por todas las circunstancias aquí reunidas, intentar un perfil sobre aquel otro personaje que fue quizá, tal y como lo señala El Correo de los Toros el primero en materializar una suerte tan campirana en un ruedo, lo que simple y sencillamente debe haber causado especial admiración de quienes contemplaron aquella novedad, justo en unos momentos en que el espectáculo taurino gozaba no sólo de privilegios, y estaba colocado en una situación bastante favorable, sino por el hecho de que también fue una época en la que se intensificó; se magnificó la puesta en escena misma de un espectáculo que fomentó e incentivó a su máxima expresión el portorealeño Bernardo Gaviño. Gaviño, al dar lugar y espacio a esa serie de manifestaciones que vendrían a denominarse como “parataurinas”, permitió –y para decirlo de una vez-, que el teatro se sumara al festejo mismo, poniendo en escena representaciones efímeras de mojigangas, dando paso a la intervención de expresiones tan campiranas como el coleo, el jaripeo y, a lo que se ve, también de la ponderada suerte de colocar banderillas a caballo, la que encontró en Gadea a su primero y más fiel representante. Pero la fiesta no terminaba ahí. Faltaban elementos como fuegos de artificio, ascensiones aerostáticas, toros embolados, montes parnasos y demás comparsas. Así como la intervención de otros animales como perros, burros, elefantes, osos, tigres y demás fauna que se describe en diversos carteles de tan interesante época, la que va de 1835 a 1886, periodo en el que estuvo vigente Bernardo Gaviño, quien entendió perfectamente las condiciones del toreo en su época, al punto de estimular e impulsar este tipo de espectáculos que adquirían grados de notoriedad como pocos, y donde entre uno y otro siempre existieron diferencias en cuanto al contenido de su desarrollo, lo que llevó a que la tauromaquia alcanzara grados de fascinación como pocas veces se ha producido.

   El cartel que alude L. Vázquez respecto a la presentación de Gadea ante la afición capitalina, corresponde al 23 de enero de 1853, mismo que se dio a conocer en estos términos:

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 23 de enero. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. 6 toros de Atenco.

   “Se presentará por primera vez en esta capital una notabilidad en el ARTE para BANDERILLEAR A CABALLO, el famoso IGNACIO GADEA, quien desempeñará esa suerte con el caballo ensillado, poniendo también algunas flores en la frente, y después en pelo, arrojando atrevidamente la silla, sin apearse, colocará otros pares de banderillas. Teniendo además la habilidad de COLEAR de una manera enteramente nueva y desconocida en esta capital, dará también una prueba de ella”.

Escanear0004

¿Ignacio Gadea poniendo banderillas a caballo?

Fuente: Impresiones de un suavo en México. Dr. Schiving. 1857. Prólogo del Dr. Roberto Valles Martínez. México, Microprotecsa. Dirección de M. Quezada Brandi, 1961.

CONTINUARÁ.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

CRÓNICA SOBRE ALGUNAS COSAS VISTAS y NO VISTAS. LA PRIMERA.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Cercana ya la hora de comenzar la corrida, mientras el público asistente llegaba poco a poco a la plaza, ciertos vientos soplaban amenazantes, con ganas de entorpecer un arranque de temporada que parece tener señales de optimismo, en función de los carteles que ya han sido dados a conocer hace algunas semanas, aunque uno de los primeros casos por resolver sea el que corresponde a la actuación de Juan Luis Silis, quien recibió grave percance el pasado 13 de octubre en Pachuca, Hidalgo el cual interesó la arteria carótida que finalmente no resultó seccionada. Además, el artero pitón fracturó varios huesos de la cara, lo que significó que mediara un procedimiento quirúrgico el cual consistió en servicios de maxilofacial y cirugía plástica y reconstructiva para restaurar los huesos de mandíbula, maxilar y órbita, además de verificar circulación de venas y arterias apropiada de dicha zona y afrontar tejidos musculares, aponeurosis y piel, sin necesidad de colocar injerto en dicha lesión. Lo anterior habla de la delicada dimensión que alcanzó el percance, lo que pone en un predicamento a la empresa de la plaza de toros “México”, misma que tiene programado al diestro para el 15 de diciembre próximo.

   Pero hete aquí, que al comenzar el festejo del 27 de octubre, y con un entusiasmo que hervía a las afueras del coso de la colonia Nochebuena, todo parecía indicar que el lleno estaba garantizado. Y, ¡oh sorpresa! no hubo más que media entrada, lo que habla muy mal para un cartel que por sí mismo era motivo para convocar a la afición en masa para llenar el embudo de Insurgentes. Mal signo, mal presagio nada más comenzar este serial, y es que se funden varias razones: lo elevado en los precios de las localidades, pues en numerado los precios van desde 225 hasta 770 (en sombra); y de 145 a 550 (en sol). Para general, en sol cuesta 80; en sombra 90 pesos. A ello debe agregarse el hecho de que quien paga y si va acompañado de dos o más personas, el presupuesto se eleva considerablemente, lo que pone en serio riesgo su economía, lo que en nuestros tiempos es un verdadero enemigo.

   Tras el escándalo del daño irreversible a la famosísima estatua de Carlos IV mejor conocida como “El Caballito”, y en espera de que algún día la empresa capitalina se decida contratar servicios de restauración y estabilización, (y ojalá lo haga con algún bufete de especialistas), sobre todo por el hecho de que todas sus estatuas que rematan columnas, basamentos y pedestales en los alrededores de la monumental se encuentran en un estado muy avanzado de deterioro. Vale la pena ese esfuerzo para que la plaza, en su conjunto recupere valores en tanto espacio público con justificados elementos que le dan su auténtica dimensión hasta el punto de recuperar su valor patrimonial. Se ha visto que hay interés en remozar tamaño inmueble y lo han hecho pintando muros exteriores, así como la restauración y relleno (con cemento) en asientos y respaldos, aplicación a cierto número de filas del primero y segundo tendido. Se observaron cambios importantes con la presencia de nuevas tablas (recién pintadas) en el ruedo, así como burladeros con nuevo forro metálico, pero lo que no mejora es la intensidad de luz (luxes y lúmenes es parte de ese conflicto técnico a resolver, acudiendo de nuevo con técnicos especialistas en alumbrado) y el sonido, que es cada vez peor. Hubo también presencia de nuevas batas (del blanco tradicional pasó al negro) para el personal que realiza venta de cuantos productos se venden en los tendidos, aunque no dejó de notarse que otros tantos siguieron bajo la costumbre, así como la presencia de más contingentes que ofrecen diversidad de “chunches”. Si bien es un hecho de que todas esas personas están ahí por necesidad, lamentablemente no dejan de moverse durante la lidia (lo que provoca que se “toque” a los toros desde el tendido), a pesar de que el Reglamento taurino en vigor lo impide,[1] tal y como lo apunta su Art. 56 que a la letra dice:

 ARTÍCULO 56. A la hora anunciada en los programas para el inicio del festejo, el Juez de Plaza dará orden de que suenen clarines y timbales y la función comience. En ese momento suspenderán sus actividades los vendedores en los tendidos y los alquiladores de cojines y ni unos ni otros podrán ejercer su comercio, sino en el lapso que va del apuntillamiento del toro al toque que ordene la salida del siguiente.

La empresa y los vendedores serán directamente responsables del cumplimiento de este artículo.

    Pues bien, mientras en estos momentos, la prensa se prodiga en dar cuenta por distintos medios de lo acontecido en largo festejo, a mi me resta hacer un conjunto de apreciaciones que no dejaron de llamar la atención.

   En términos estrictamente técnicos hubo dos puntos que se convierten en novedad, o al menos así lo aparentan. Se trata del desempeño de los picadores, que durante casi toda la tarde realizaron la suerte de conformidad a los viejos dictados, es decir, como solemos exaltarla los aficionados. También y para llamarle de alguna manera, el “castigo” se redujo a una vara por burel, lo cual rompe todos los esquemas sobre aquello que dominaba en el pasado respecto a una fuerte dosis de puyazos. Cinco ejemplares de Barralva se fueron “por derecho” a las cabalgaduras y sólo el sexto entró “terciado” por lo que intencionalmente el varilarguero le tapó la salida en forma incorrecta, barrenando y bombeando a placer. El balance es que este efecto causó buena impresión, aunque no sé si se convierta en un común denominador durante la temporada. Habrá que preguntar a los ganaderos si esto es apropiado, o si hubo por parte de autoridades y señores del castoreño, y hasta por parte de los toreros alguna decisión al respecto para realizar la suerte conforme a lo establecido por la costumbre. (Debido a que no estoy de acuerdo con los “toros de regalo”, no tengo forma de comentar lo ocurrido con el séptimo y octavo que salieron al ruedo).

   Otro detalle que llamó la atención fue esa novedosa economía en los capotazos que se dieron por parte de los peones para que los banderilleros en turno colocaran los palitroques, empeño que también permite que los toros no lleguen con “menos pases” al tercio final.

   Evidentemente, de los seis ejemplares de Barralva que pude apreciar, cuatro llenaban el requisito de toros de lidia, en cuanto a que dos de ellos, cuarto y quinto estaban sospechosamente anovillados. Nada mejor, y también nunca mejor aplicado para salir de dudas es que un examen como el “post morten” defina tamañas dudas. ¿Será posible tanta belleza si uno de estos días vemos aparecer en la prensa estos dictámenes científicos que respalden o confirmen uno u otro dicho, acerca de la edad en la que fueron lidiados estos y otros tantos toros por venir?

   ¿Cuánto tiempo ha que la Autoridad no entrega un informe en donde aparezcan esos datos? Si así fuere, créanme que estaremos regresando a los tiempos en que exista en una plaza de toros la autoridad de la autoridad y los médicos veterinarios se integren de nuevo a un papel que les ha sido vedado desde hace muchos años.

   Finalmente, es un hecho que cuando varios de estos toros mostraron dificultades en la lidia, lo cual les haría acreedores a una triste despedida mientras el tiro de percherones se lleva los restos hacia el destazadero, es que al transcurrir ciertos momentos en que terminan por entregarse al puntillero, esto produce síntomas de compasión, pues se entiende que el toro, en su agonía defiende sobre sus cuatro patas lo poco que le queda de vida, señal de fortaleza que sin duda, es plausible en cualquier especie animal. Sin embargo, en este espectáculo, y tras el balance que ha reunido la lidia en su conjunto, en la medida en que no quede claro que el toro ya lidiado mostrara, a lo largo precisamente de toda su lidia altos puntos de bravura, codicia, continuidad y otras virtudes, todo ello le hace acreedor a la aclamación popular, pero ¡cuidado!, no confundirla con ese otro elemento que podría terminar por polarizar la idea o visión de las cosas, produciendo ideas encontradas que no dejarán entender la condición ni la lidia que ofreció minutos atrás. En eso es importante que el público sepa distinguir perfectamente una cosa de la otra. Esto lo digo no con ganas de molestar ni de provocar, sino de poner las cosas en su justo medio, para que el equilibrio termine también poniendo todo en su justa dimensión.

27 de octubre de 2013.


[1] Reglamento Taurino para el Distrito Federal, con la última reforma publicada en la Gaceta Oficial el 25 de octubre de 2004.

Deja un comentario

Archivado bajo CRÓNICAS

UN DÍA COMO HOY… 27 DE OCTUBRE…

EFEMÉRIDES TAURINAS DE SIGLO XX.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

 UN DÍA COMO HOY… 27 DE OCTUBRE… PERO DE 1904, Julio Bonilla informaba lo siguiente:

   El 24 de Diciembre, día de Navidad, el espada Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano”, toreará dos corridas, una en Querétaro y otra en Celaya. Próximamente trabajará con su cuadrilla en las plazas de Porfirio Díaz y Monterrey.

-El matador de novillos, José Campos “Campitos” desistió de llevar a efecto su proyectado viaje a México, por haber sido contratado en unión de “Chicuelo” para torear en este año seis corridas y una de beneficio, en Caracas (Venezuela), a cuya capital debe llegar en el mes entrante, procedente de Sevilla.

-La Empresa de Ciudad Juárez ajustó para tres corridas más al espada Antonio Márquez “Portaleño”, que en la corrida del 23 mató sólo cuatro toros de Ojocaliente. El 30 toreará en dicha plaza ganado de Samalayuca; y el 14 y 21 de Noviembre, en Agua Prieta (Sonora), pasando después al mineral de las Esperanzas y Monterrey.

-el 30 del actual y el 1° de Noviembre, se darán dos corridas en León, en las que tomarán parte Manuel Lavín “Esparterito” y el mismo día toreará su última corrida en Mineral del Oro, Agustín Velasco “Fuentes Mexicano”.

-Los nuevos matadores de toros “Jerezano” y “Alvaradito” que acaban de llegar a México, tiene cada uno organizada su media cuadrilla, pudiendo, por lo tanto torear desde luego en cualquier plaza del país.

-El matador de toros Antonio Fuentes se encuentra en París, donde parece se le hará una operación en la pierna que tiene lesionada.

-Se trata de que en la primera corrida que trabaje Antonio Montes en la plaza “México” se lidien toros de San Diego de los Padres.

 UN DÍA COMO HOY… 27 DE OCTUBRE… PERO DE 1907: PLAZA DE TOROS EN PUEBLA, PUE. 27 de octubre. La corrida celebrada hoy en la capital de Puebla, ha resultado muy animada, gracias a “Corchaito”, que trabajó sin descanso toda la tarde.

   El ganado de Atenco nada más cumplió. “Cuatrodedos” como Atenco, cumplió.

   El de Córdoba mató tres toros muy bien, siendo ovacionado.

   En quites estuvo oportuno, oyendo palmas. El Popular, D.F., del 28 de octubre de 1907, p. 2.

   El alternante del viejo “Cuatrodedos” es Fermín Muñoz “Corchaito”, quien hizo campaña en ruedos nacionales por aquellos años con los que iniciaba el siglo anterior.

Deja un comentario

Archivado bajo EFEMÉRIDES TAURINAS DEL SIGLO XX

América Taurina, de Leopoldo Vázquez a revisión. (Quinta parte).

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Dice Vázquez, al respecto del Peal y Mangana:

   El peal es de poco más de una pulgada de ancho y su grueso el de la piel de un toro, que es de la que se saca, quitándole los extremos menos fuertes, cortándola después toda en círculo hasta llegar al centro del lomo. Es por tanto de una pieza que tiene generalmente de 30 a 35 metros de largo. Luego la curan y preparan de modo que queda sumamente flexible y de muchísima resistencia y duración.

   (…) Para la mayor consistencia tanto del peal como del lazo, es opinión general en los estados países que las pieles de que se hagan, sean castañas u obscuras, por ser menos porosas que las más claras; y que los toros de que se extraigan hayan sido muertos durante los cuartos menguantes de la luna.

   Ciertamente habrá alguna confusión, si para entender lo que pretende explicarnos Leopoldo Vázquez, en nuestro propio ámbito el peal tiene o tendría otras connotaciones, a saber:

Las faenas con la reata son:

 Pealar ganado caballar, que consiste en lazar únicamente los cuartos traseros o patas a un equino que va a toda carrera con el fin de detenerlo para cualquier cosa, esta faena no lastima al animal lazado y es muy educativa para el caballo del lazador al tiempo que resulta bastante difícil, entretenido y divertido a la vez que riestgoso, pues el chorrear (correr) de la reata que queda amarrada en el fuste resulta muy fuerte ya que el animal posee una fuerza descomunal sobre todo en sus cuartos traseros, así que ¡Dios guarde al charro que le caiga una coca!, esto es, que una vuelta de las que tienen en el mazo sujetado con la mano izquierda caiga sobrepuesta sobre otra haciendo un nudo, pues se corre el riesgo de amputarse uno o más dedos y en ocasiones la mano derecha completa. Sin embargo, no se conoce charro que no disfrute del sonido tan peculiar y del exquisito aroma que produce el chorrear de la reata en el fuste, pues característica de esta faena es la jumareda (humareda) con olor a pita y madera quemadas que producen un peal.

 ERNESTO DE ICAZA_UN PEAL2

Valioso exponente para entender de manera visual tales asuntos es el famoso pintor Ernesto de Icaza.

   Por otro lado

   Lazar ganado vacuno o caballar de la cabeza o mejor dicho, del pescuezo o gañote y a lo que comúnmente se le denomina “gañotear” o “tirar un lazo pescuecero”, o bien de los cuernos cuando es vacuno y el animal los tiene (lazo de cuernos limpios) con el fin de conducirlo o detenerlo. El lazo de las patas o cuartos traseros al ganado vacuno es generalmente el complemento del lazo cabecero pues lleva el fin de derribarlo, ya sea para marcarlo, curarlo, despuntarlo e incluso jinetearlo y a este lazo se le llama “peal”. Muy práctico y muy lucido es mirar una faena como esta en la que, estando el animal derribado por el lazo pescuecero y por el peal, el jinete que laza la cabeza se acerca al animal y sin desmontar le quita el lazo del gañote mientras su compañero mantiene bien tenso el peal, sin la ayuda de los charros de a pie como de ordinario se hace. (Estos datos los encontré al consultar la página de internet: http://www.pobladores.com/channels/gente/LAMANZANILLADELAPAZ/area/50).

 ERNESTO DE ICAZA_UN PEAL4

De nuevo don Ernesto de Icaza acude presto a darnos en emotivas pinceladas esos elementos de la vida cotidiana que se desarrollaron en el ámbito rural mexicano del siglo XIX.

    Ya en el Capítulo III, “Estado actual del toreo” Leopoldo Vázquez y de entrada apunta:

   En el primer tercio del corriente siglo, se han ido introduciendo en las corridas de toros que se celebran en los diferentes países de América el uso del estoque, las banderillas y las varas por diestros españoles al modo y en la forma que con ellas se hace uso en España, y que poco a poco fueron adoptando los hijos del país que se dedicaron a lidiar reses bravas.

   En unas se acercaron más que en otras a manejarlas como los españoles, siendo en la de picar en la que más se alejaron, puesto que tal suerte la practicaron y la practican sin parar a los toros, tal y como la efectúan los conocedores y mayorales de las ganaderías andaluzas en el campo.

   En la primera mitad del corriente siglo las corridas de toros se daban en la región mexicana con toros despuntados, después, poco a poco fueron lidiándose también algunos de puntas, y por último, se ha prescindido de los primeros por completo.

   Cuando los toros comenzaban a lidiarse en puntas se aumentó el precio de las entradas a las plazas y también se aumentó la asignación a los toreros encargados de su lidia.

   La tarifa ordinaria que por entonces regía para pago de los toreros, era la siguiente:

            Picadores, de 16 a 25 pesos.

            Banderilleros, de 12 a 30.

            Matadores, de 50 a 100.

   En el día los precios han sufrido, como en España, las consiguientes alteraciones, siendo los que en 1888 solían abonarse a los lidiadores:

            Picadores, de 16 a 40 pesos.

            Banderilleros de 20 a 60.

            Matadores, de 80 a 200.

   En la república mexicana, es en la actualidad (recuérdese que el libro se publicó en 1898) donde mejor se pagan toros y toreros.

   La ganadería que más hace pagar sus reses es la de Tepeyahualco, de que es dueño D. José María González Pavón, que cobra por cada toro 250 pesos mexicanos.

   A esta siguen las de Atenco, Santín, Piedras Negras, San Diego de los Padres, Cazadero y algunas otras, cuyas reses valen a 200 pesos.

   Las restantes se pagan según el nombre y crédito de las vacadas, variando su precio de 50 a poco más de 150.

   Los lidiadores cobran en México según la categoría que tienen, y más aún por el nombre de que disfrutan.

   Los espadas de cartel que tienen alternativa, cobran regularmente de 100 a 200 pesos libres y los matadores de novillos de 50 pesos en adelante.

   Los banderilleros y picadores del país cobran por corrida de 20 a 30 pesos libres.

   Los lidiadores españoles, creando disfrutan de un buen nombre en la península, al torear en México, cobran generalmente bastante más que los del país, y mucho más cuando emprenden el viaje ajustados por una empresa.

   Datos muy interesantes por cierto, cual si se tratara de una desclasificación de contratos en los que se integran cifras, cláusulas, condiciones y demás elementos que constituyen tales formas de expresión en una empresa. En este caso, la taurina.

   A continuación, da una amplia lista de un buen número de toreros españoles que realizaron su periplo en diversos países americanos, entre 1828 y 1897, aproximadamente, destacando los nombres de Bernardo Gaviño y Manuel Hermosilla.

 ERNESTO DE ICAZA_UN PEAL

Buena parte de estas escenas, además del campo, se vivieron en la plaza de toros. Detalle de una más de las geniales obras de Ernesto de Icaza.

    Aunque otra serie de elementos, todos ellos importantes, son los que dan soporte a su visión general sobre lo que para 1898, significaba el toreo en América ya en su primera gran etapa de consolidación.

   Hoy puede decirse que el toreo está en América en el periodo que tiende a perfeccionarse y ponerse al nivel de España, lo que no ha de tardar en realizarse muchos años, debido no solo a los diestros españoles sino a la creciente afición al espectáculo y a los distinguidos escritores taurinos que en América van con sus valiosos escritos encauzando la fiesta por el buen camino, corrigiendo a cada momento los defectos de que adolecen los diestros y alabando cuanto merece el aplauso de los buenos aficionados.

   Elogia en ese sentido el papel que desempeñaron los “más acreditados ganaderos” y luego torna a la explicación del que fue último reducto de las expresiones nacionales detentadas por uno de los más representativos diestros decimonónicos: Ponciano Díaz, que si bien no fue el único en dar a conocer suertes rurales en espacios urbanos, tuvo la fortuna de capitalizar en su persona al ídolo capaz de realizarlas en términos de gran finura. Es bueno recordar que entre otros personajes que fueron capaces de extender sus facultades y combinar el toreo de a pie con el de a caballo, expresión híbrida al fin y al cabo, estuvieron: Ignacio Gadea, Pedro Nolasco Acosta, Arcadio Reyes “El Zarco”, Agustín y Vicente Oropeza entre otros tantos que en plazas provincianas contaron y gozaron del mismo privilegio, pues sus cotidianas actividades en la plaza de las ciudades o las que se producían en el campo, hizo que su bagaje estuviese siempre dispuesto para que entraran en acción según fuese la ocasión. Por tanto, no es casual que Vázquez se ocupe de esas suertes campiranas, más como un distintivo de curiosidad nacional, que como parte de las labores que fueron común denominador en el campo.

   Entre las suertes del campo que los naturales de los diferentes países americanos han llevado a las plazas de toros como parte del espectáculo, o auxiliares del mismo figuran las siguientes.

   La de lazar, que con tanta destreza se ejecuta en México, se emplea algunas veces como parte de la diversión y en general para retirar de la plaza a los toros que no se prestan a la lidia operación que practican con suma brevedad y por lo tanto, es de mejores resultados que valerse del cabestraje para efectuarlo.

   El coleo a caballo a veces se efectúa en las plazas formando un número de la diversión.

   El montar toros, que se ejecuta en algunas regiones de la República Mexicana, es operación para la que se precisan mucho arrojo, habilidad grande y no poca fuerza, suele también formar parte de los espectáculos.

   Esta operación se practica después de enlazarlos, tirando de la guindaleta (que hemos visto su explicación al principio de la presente parte) hasta enfrontilarlos con un mueco que se fija en un punto de la plaza donde una vez sujetos se les coloca una banda ancha, a modo de cincha por la parte delantera del vientre cerca de los brazuelos, y por el nacimiento del costillar próximo al morrillo. Dicha cincha tiene en la parte superior un asa para que sirva de agarradero al ginete.

   Otras veces, en lugar de sujetarlos al indicado mueco se les derriba, y una vez en el suelo se les coloca la cincha.

   Una vez colocada esta cincha se deja al toro en libertad. El diestro que haya de montarle tendrá asida el asa, y antes de que el toro se reponga, montará sobre él, dejándose llevar a voluntad y en la dirección que tome el cornúpeto.

   A veces algunos lidiadores torean a la res, para mostrar mejor la habilidad del ginete para conservar el equilibrio en los movimientos rápidos que necesariamente ha de hacer al toro al verse con aquel impedimento encima e imitado por los lidiadores de a pie.

 CONTINUARÁ.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA