MOTIVO PARA CELEBRAR…

A TORO PASADO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   El domingo 22 de diciembre próximo torea Israel Téllez, junto con Eduardo Gallo y Angelino de Arriaga, quienes se las entenderán con 6 de Rancho Seco. No sabemos nada de ellos, salvo que fueron aprobados. No hay fotos. No hay nada que evidencie qué tipo de “toros” saldrán por “toriles” esa tarde. Mientras tanto, y para rememorar otra de las actuaciones del de Uriangato, me permito compartir con ustedes una crónica que escribí el 9 de febrero de 2008, con motivo de otra de las comparescencias de este diestro.

MOTIVO PARA CELEBRAR… ¿UN INDULTO? Crónica al décimo festejo de la temporada 2007-2008. Plaza de toros “México”. 27 de enero de 2008. Antonio Bricio, Israel Téllez y Javier Valverde, que confirmó su alternativa, con 6 toros de Barralva.

I

   Fue como una suma de recuerdos. Recorría, como se recorren a veces las viejas revistas color sepia, las cuales despiden ese peculiar aroma a pátina de tiempo, llenas de fotografías de arriba abajo y de izquierda a derecha con el placer, el deleite… A veces la nostalgia por lo que ni siquiera tenemos posibilidad de comprobar –porque no estuvimos ahí-. De pronto, nos cautiva un rostro femenino que, cuando el momento oportuno lo permite, vemos la insinuación del cúmulo curvilíneo de su cuerpo. En aquella otra, el adusto caballero tocado con un firme bigote a la Kaiser, como dos cipreses al pie de un mausoleo. Y llevados, de sorpresa en sorpresa entre los primitivos toques tipográficos y el alarde de diseño en aquellas épocas, aparece la que es figura central de nuestra imaginaria visita: la reseña gráfica de la última corrida de toros.

   Vénse ahí las tremendas escenas de una antigua como anacrónica y primitiva suerte de varas, los tumbos de órdago, las caídas de latiguillo y un grupo de jamelgos en su mayoría despanzurrados o de picadores lanzados a los aires inmisericordemente. Era una suerte en que los caballos salían sin peto, los de aupa eran unos valientes y se picaba con la leona. A falta de cruceta, el limoncillo, refiriéndome primero al tope que hoy llevan las puyas para evitar que traspasen las carnes en permitida razón de ser de la suerte de varas y del limoncillo porque pareciera que esa forma traía el extremo que sujetaba la filosa punta o pirámide, de ahí que el uso de ese artefacto lo único que podía ocasionar eran rasguños y si acaso alguna herida por las muchas veces que iban los toros a los caballos, hasta resabiarse aquellos o sufrir cambios repentinos de lidia a partir del excesivo toque de capotes, la incesante pero siempre agradable presencia de quitar y hacer quites muchos de ellos no exentos de lucimiento. Y los gritos, las voces, los toques en diversos terrenos quien sabe cuántos cambios llegó a ocasionar generando radicales alteraciones en su juego.

II

    Por otro lado, y sin que pretenda ser esta una lección de urbanidad ni cosa que se le parezca, el hecho es que desde una apreciación más bien histórica y hasta sociológica, heme aquí analizando los diversos comportamientos que la gente, metida ya en la plaza, puede tener al involucrarse con una especie de ritual y que se relaja tanto, se desinhibe de igual forma, que su actitud y compostura de un principio, se torna caos y relajamiento. Siguen, a lo que se ve, buscando sin mucha posibilidad de respuesta los elementos que hagan posible aumentar su fe y su creencia a ciertos valores que han desaparecido a lo largo de, por lo menos 30 años que han transcurrido desde que Manolo Martínez se fue de los toros.

   Pues bien, bajo este doble principio es como quisiera ir armando la presente apreciación a un festejo de suyo interesantísimo, donde tuvimos el privilegio de ver toros, mismos que se enseñorearon en el ruedo, se adueñaron de la situación y se convirtieron en amos de un espectáculo hasta poner en un punto de inminente riesgo a todos quienes figuraron en el cartel. Por un lado, debido al hecho de que ocasionaron tumbos, no de ese tipo de tumbos estrepitosos, porque el peto ya no lo permite, pero pelearon como unos leones humillando, recargando, empujando con tal ímpetu que hasta hubo toro que fue difícil sacarlo de aquel marasmo (si entendemos por esto último a un caballo que se han empeñado en sacar y que, como se dice vulgarmente, “tiro por viaje”, va a dar con toda su cabalidad hasta los suelos. La escena se ha repetido varias veces a lo largo de otros tantos festejos). Tumbado el jamelgo, capotes, gritos, coleos y movimientos de todo tipo fueron imposibles para resolver aquel lío, mientras nos quedaba muy claro que lo que estaba en el ruedo eran toros. Todos pasaban de cinco años y si no era un encierro parejo en presencia, sí lo era en edad, y sabían para qué traían los pitones, pues sus embestidas carecieron de bondad. Fueron toros bravos que pusieron en alto a sus criadores los señores Álvarez Bilbao que se han empeñado en poner al servicio de la fiesta un toro nuevo, fruto del reciente cruce con encaste emblemáticos procedentes allende el Atlántico, los que consiste en Parladé-Conde de la Corte, en la línea Atanasio Fernández, ni más ni menos.

   No eran, por tanto, los toritos de entra y sal, por lo que tuvimos oportunidad de apreciar un festejo con todos los grados de dificultad a que se expusieron los matadores programados para el efecto.

   Javier Valverde de nacionalidad española, mostró un toreo universal, basado en su corta, pero fructífera trayectoria en donde las enseñanzas, el aprendizaje, pero sobre todo la consistencia de enfrentar al toro hispano, se mostraron como clara evidencia de su conocimiento frente a la cara del toro para despacharlos como lo establece la costumbre de nuestros tiempos: con una lidia efectiva y un toreo no exento de arte. En ambos, estuvo a la altura de esa complicada circunstancia, pero sobre todo gustó mucho en su primero, el de la confirmación de alternativa. Lamentablemente con el acero está perdido y perdió, por consecuencia el reconocimiento de más una oreja que se redujo a una discreta salida al tercio.

   En cuanto a Israel Téllez, este se mostró voluntarioso pero sin remontar más allá de un emotivo oleaje ahora y otro después. Se sostuvo, eso sí, en varias series de muletazos que dejaron claro su quehacer, sin embargo aquella casta, aquella raza de los de Barralva no permitieron mayor cosa.

   Antonio Bricio, viene de torear poco en provincia (véanse cuántos festejos acumuló en 2007), de ahí que llegara a la “México” como extraviado, sin conciencia clara de lo que significaba aquel encuentro y aquella responsabilidad tan infinitamente necesarias en unos momentos en que ha llegado al punto culminante de decidir su futuro, no tanto porque sea un torero irregular, no. Sino que al tener varios años de alternativa todavía no nos muestra su declaración de principios con toda la honestidad que merece

   Pero Antonio Bricio tuvo que enfrentar la vieja sentencia que proclamaba Rafael “El Gallo” en cuanto a aquello de que “Ojalá no te toque un toro bravo…” y así le ocurrió. Salió Pitito, poco nombre aunque no por ello tan bravo como quisieron verlo muchos, porque aunque empujó en una sola vara y fue espléndido por el lado derecho, por el izquierdo dejó mucho que desear, de ahí que el indulto concedido no fuera del todo lo justo y correcto como tuvo que valorarlo la autoridad que se vio obligada a otorgarlo.

   La faena fue lo de menos, puesto que Bricio no pudo estar a las alturas de un buen ejemplar que le pudo más, como se ya dijo por el lado derecho, imponiéndose el toro y no el torero a las demandas populares que, de menos a más fueron dando preferencia a las condiciones del burel hasta demandar el perdón. Es más, a Antonio Bricio le fue demandada su no presencia en la vuelta al ruedo que dio con los ganaderos de Barralva quienes a la postre se convirtieron en los triunfadores del festejo y que merecieron vivas, aclamaciones y demás muestras de afecto por parte de una afición que estuvo, en todo momento del lado de esa bravura generalizada que se pudo percibir en el conjunto todo del encierro. Si con Pitito ocurrió el desenlace favorable, en todo caso, ese tercer toro que combatió y combatió con la cabalgadura derribada y se fue para arriba en la faena de Israel Téllez y que si se desmejoró en la lidia fue porque no tuvo, al final del capítulo, una faena apropiada.

   No cabe duda, ver toros bravos reanima en cualquier festejo y este fue un buen antídoto en medio de tanta mediocridad, de tanto desánimo que viene produciéndose en el espectáculo de los toros, donde estos elementos, tan ausentes, en cuanto se aparecen, son capaces de producir un impacto positivo entre quienes corrieron con la suerte de presenciar tamaña oportunidad.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo A TORO PASADO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s