LOS TOROS DE HARO EN LA “MÉXICO”.

CRÓNICA DE ALGUNAS COSAS VISTAS y NO VISTAS. LA SÉPTIMA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Especie de “Guerra Florida” fue la que se libró ayer, entre varilargueros (mexicas) y toros (tlaxcaltecas) en el ruedo de batalla de la plaza “México”. Conviene recordar que dicha denominación se dio a partir de las cruentas batallas habidas entre mexicas y tlaxcaltecas desde fechas tan remotas como las del imperio del tlatoani Moctezuma Ilhuicamina (1440-1458) hasta el de Moctezuma Xocoyotzin (1502-1519). Fueron enfrentamientos muy sangrientos que llegaron a extremos de confrontar el sentido religioso, lo que permitió a los conquistadores españoles que ya estaban en estas tierras desde 1519 quienes interpretaron tal circunstancia desde su propia mirada, aunque parte de dichas interpretaciones ya cedieron ante nuevos y valiosos estudios, como el de José Eduardo Contreras Martínez[1] el cual concluye argumentando “que las guerras entabladas entre mexicas y tlaxcaltecas una vez iniciado el siglo XVI tienen más el carácter de guerras de conquista, debido a la inquietante oposición política que Tlaxcala representaba para los mexicas. Tlaxcala era un pueblo que impedía la completa estabilidad de las provincias tributarias de Tenochtitlan, y que además se había constituido en la principal fuerza política del valle poblano-tlaxcalteca en el momento en que (Hernán) Cortés arribó a los valles centrales de Mesoamérica (…)

   Sirva lo anterior como el contexto suficiente, como el telón de fondo para entender que esa otra “Guerra Florida”, la que presenciamos ayer en la plaza de toros capitalina, fue la representación de combate entre los toros tlaxcaltecas de de Haro y los lanceros mexicas, quienes –y aquí mi sospecha-, hicieron uso de armas indebidas, como la famosa “leona”, que es una puya antireglamentaria por poseer mayores dimensiones que las permitidas, mismas que ocasionan un daño elevado, como el que se produjo además, en forma masiva, dado el número de puyazos que recibió la mayoría de los ocho toros que se lidiaron ayer, que chorreaban sangre desde el morrillo y hasta la pezuña. El artículo 45 del reglamento taurino vigente dice lo siguiente, al respecto de la observación que aquí se hace:

 ARTÍCULO 45. Las puyas empleadas para picar reses en corridas de toros, tendrán forma de pirámide triangular, cortante y punzante, de veintinueve milímetros de extensión en sus aristas y de diecisiete milímetros por lado en su base. Para novilladas, estas puyas serán de veintiséis milímetros de extensión por quince milímetros de base.

El tope será de ochenta milímetros; de la base al borde del tope habrá siete milímetros, y del centro de cada una de las caras en su base al tope, nueve milímetros. Lo anterior para las corridas de toros y novilladas, salvo que para éstas la longitud del tope será de setenta y cinco milímetros. Remachadas al casquillo donde entra la vara, las puyas serán de acero, afiladas en piedra de agua y con los tres filos rectos. Tendrán un casquillo de hierro para fijarlas en la garrocha. La cruceta medirá seis centímetros por lado. En novilladas se podrá autorizar el uso de puyas de veintinueve milímetros cuando el tamaño y la fuerza del ganado a lidiar así lo ameriten.

Cuando en una novillada se anuncien novillos que alcanzan la edad de toro, previo consentimiento del ganadero, podrán ser picados con puyas utilizadas para toros.

Los topes podrán ser de madera, hierro o aluminio en su base y estarán cubiertos con cordel de cáñamo, fuertemente enredado.[2]

    Y es que muy en el estilo de la casa, se impuso lo “viejo”, lo que viejos ganaderos de este linaje tlaxcalteca dieron a sus toros, los que proceden concretamente de La Laguna, ganadería que detentaron Lubín y Romárico González, y que luego don Manuel de Haro supo continuar con las nuevas cruzas, que hoy está bajo la égida de Antonio de Haro González. Fueron toros, ni más ni menos, y creo que tal circunstancia debe haber puesto en alerta a más de uno por el hecho de tan severo castigo que se impuso al conjunto de ejemplares, varios de ellos muestra de bravura y nobleza que fue celebrada al final de sus lidias, con el tributo glorioso de la ovación de un público que supo entender lo que significa haber visto aquella cabal demostración de que en México sí hay toros, y que son bravos.

   A punto de comenzar el festejo, sorprendió la actitud generosa, seguramente previa autorización, pues de pronto los “cadeneros” que ha impuesto la empresa para evitar que quienes compramos un boleto de primero o segundo tendido de pronto nos coloquemos en barrera, ante las más recientes evidencias de desolación que imperan en los tendidos del coso de la colonia Nochebuena, el caso es que se nos “invitó” cordialmente a ocupar dichas localidades, lo que vino a componer un poco la entrada, la cual fue nutrida en tales localidades al punto de que en la transmisión que, por televisión se desarrolla cada ocho días, ello pudo ser un punto aparente de que la gente responde y los tendidos se “llenan”. Cosas de la mercadotecnia pero también de ese empeño en no querer impulsar un espectáculo al que se deben esas empresas que juegan un papel determinante en su desarrollo y difusión.

   Pues bien, con esos toros, hubo en el ruedo tres alternantes a los que, aplicando el beneficio de la duda por su minoritaria acumulación de actuaciones en este 2013, se las entendieron en una oportunidad de oro, pues salirle a toros como los de Haro significaba encumbrarse. Si le pueden a esos toros, podrán con otros, en definitiva, así lo pensamos muchos. Sin embargo, Federico Pizarro, Pepe López y Ricardo Rivera consiguieron, a cuentagotas cubrir el expediente en forma honrosa, aunque no definitiva ni contundente, a pesar de que Pizarro obtuviese una muy bien ganada oreja de su primero, al que le faltó un “pelín” para que cuajara la faena en términos de redondeo y conexión con el público, el que seguramente esperaba más del diestro capitalino. En efecto, selló varias series con firmeza pero faltas de solidez que no lograron coquetear con la gloria. Y es que con esos toros, aún y cuando su lidia no significó que permaneciéramos al filo de nuestros asientos, sí contemplamos la nobleza, la enjundia, en unos; la codicia y la raza en otros. No fueron toros para “monerías” sino para desplegar conocimiento en varias lidias, el cual estuvo ausente. Ante esa notoria estandarización materializada en la faena moderna, venida de un mismo molde, los tres espadas no apostaron, o quizá ni se dieron cuenta que lo que hizo falta en su labor fue dominar, “castigar”, “someter” y después hacer suyo a sus ejemplares para encumbrarse.

   En el primero de la tarde sí que nos frotamos las manos con los lances de recibo a la Verónica del colombiano, rematados con sendas y cadenciosas “medias” que parecían echar a volar las campanas… Después, como en una depresión económica, vino el declive y las esperanzas forjadas en Rivera se diluyeron en el patético remate de su segundo toro, que se fue al destazadero con un abundante manojo de descabellos, todo ello como resultado de que o no practican, o no ensayan ni la estocada ni el descabello, ya sea con la carretilla y hasta el cansancio. O también que estén metidos en los rastros, aguzando sus quehaceres y habilidades como “matadores de toros” que son.

   Pepe López debe afinar todo empeño para combatir sus defectos, si no, está condenado a ser uno de los del montón. Con la capa no se define, y con la muleta cumple, por equivocación, pero la cumple, aquella vieja sentencia que tanto combatió Gregorio Corrochano al respecto de que hay ciertos toreros que dan pasos entre los pases y ese proceder es indebido. Va contra los principios que la tauromaquia ha ganado en medio de su evolución a contracorriente, evolución que ha afinado los viejos procederes de un toreo guerrero, bélico, hasta alcanzar lo que hoy día ha logrado: ser un toreo de cadencia y armonía, toreo estético, que se encuentra en grave riesgo también de ser una reiteración, de caer en el minimalismo de verónicas, chicuelinas, naturales y derechazos, punto. Y esto lo vienen haciendo reiteradamente muchos toreros, en forma sistemática la cual, por su sola intrascendencia, no está alcanzando las cotas de obras magníficas, sino de simples entregas de líneas comerciales que por más que muchos se empeñen en decirnos que son “obras de arte”, no lo serán hasta en tanto el público eleve al nivel de figura al torero que quieran. Y de figura a “mandón” todavía ha de pasar un rato, que por eso Manolo Martínez, uno de los últimos, o quizá el último, contra viento y marea, se impuso desde esa categoría.

   Dio gusto ver toros, pero incomoda saber que en breve, volveremos a las imágenes de fantasía, y más cuando se acercan fechas conmemorativas como las que rodean un nuevo aniversario de la plaza de toros “México”, en que se impondrán “toros” comerciales y toreros que, a decir de la publicidad son “figuras”. Lamento que ninguno de esos protagonistas, por ahora, se haya dado el gusto de enfrentar ejemplares como los de Haro que, como ya vimos o supusimos, crearon incomodidad entre las cuadrillas. Al final, y en ese necesario balance, pudimos apreciar al toro, donde por cierto más de uno al rematar en tablas o burladeros luego de fuertes muestras de casta, las puntas, el diamante quedaban casualmente intactas, o de que los pitones se astillaran o escobillaran. Nada casual en el asunto. No eran tampoco toros de imponente cornamenta, pero en el equilibrio que da la edad, con aquellas cabezas bien rematadas se tenía la certeza de que eran toros, sin más.

30 de diciembre de 2013.


[1] Disponible diciembre 30, 2013 en: http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=1537 José Eduardo Contreras Martínez: “En torno al concepto de guerra florida entre tlaxcaltecas y mexicas”.

[2] REGLAMENTO TAURINO PARA EL DISTRITO FEDERAL, Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 21 de mayo de 1997. Ultima reforma publicada en la Gaceta Oficial el 25 de octubre de 2004., 39 p., p. 21.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo CRÓNICAS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s