ANTONIO NAVARRETE, DE UN RETRATO AL AUTORRETRATO.

EL ARTE… ¡POR EL ARTE!

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Faltaban pocos años para que Juan Belmonte acabara con su vida en Gómez Cardeña, su finca sevillana en aquel fatídico 8 de abril de 1962. Transcurría 1957, y durante esos días, circuló una revista, de las que se ocupaban entonces del tema taurino, aunque no en su totalidad, pero que seguía siendo asunto de conversación y de contenido. Se trata de Reseña. Deportes y Toros. El número 10, del 6 de marzo publicó en su portada este retrato de un joven pintor, ya maduro en sus afirmaciones estéticas, alumno sobresaliente del valenciano Carlos Ruano Llópis y con muy frescas nociones gracias a las recientes clases en l´Académie de Beaux Arts en París.

JUAN BELMONTE_A. NAVARRETE

 Me refiero a Antonio Navarrete, que por aquellos tiempos ya daba de qué hablar, llevando a sus espaldas el estigma de su maestro, tuvo que definir su propia línea. Y esta llegó a buena hora, con lo que en obras como la presente, decide seguir los pasos de otros tantos retratistas, que en tanto maestros de la pintura, se ocuparon en diversas épocas de realizar tales empeños. Desde antiguos retratos funerarios ubicados en Egipto hasta las más recientes obras de creadores conceptuales o de instalaciones, el retrato se ha convertido, cuando es un ejercicio que refleje calidad y definición de estilo en el artista, en una manifestación más que no escapa a la producción, en este caso de pintores que, como Antonio Navarrete se encontró y se reencontró multitud de ocasiones con el tema taurino, que hizo suyo, hasta el punto de que hoy día, tal cual sucediera en su momento con Francisco de Goya, también nuestro creador es, a su vez el hacedor de la “Tauromaquia de Antonio Navarrete”, misma que se materializa, entre 1996 y 2005 en dos obras concretas, que son:

 La tauromaquia en México por Antonio Navarrete, con textos de Manuel Navarrete y la más reciente: 

 TRAZOS DE VIDA y MUERTE1

Antonio Navarrete Tejero: Trazos de vida y muerte. Por (…). Textos: Manuel Navarrete T., Prólogo del Dr. Juan Ramón de la Fuente y un “Paseíllo” de Rafael Loret de Mola. México, Prisma Editorial, S.A. de C.V., 2005. 330 p. ils., retrs.

    Quiso el destino, y también como ocurre y ha ocurrido con infinidad de pintores y artistas, que el propio Antonio Navarrete dejara plasmado un óleo en el que queda para la posteridad su propio autorretrato, que aparece en la solapa izquierda de esta misma edición, la cual encierra, en buena medida lo mejor de su producción pictórica. Vaya desde aquí, el merecido homenaje a don Antonio, el de los toros.

 TRAZOS DE VIDA y MUERTE3

Loor al maestro…

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