IMÁGENES TAURINAS EN “CALZONZIN INSPECTOR”. (1 DE 3).

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 COMENTARIOS A UNAS IMÁGENES TAURINAS INCLUIDAS EN LA PELÍCULA “CALZONZIN INSPECTOR”.

    Guste o no, es mi obligación incluir en estos casos, la referencia a una película cuya producción no resultó del todo satisfactoria, ni en su tiempo, ni en el nuestro. Se trata de una producción fallida, que habría tenido mejores alcances como los tuvo, en su momento “La ley de Herodes”, aunque con el cine mexicano de los últimos 30 o 40 años, impredecible y con secuelas muy graves que vienen desde los tiempos de la “Pésima musa” (¿recordarán a Margarita López Portillo?) impulsando el cine de ficheras y demás lindezas, poco se puede esperar de ese otro cine que quedó marginado, y al que acudieron con frecuencia los actores que no querían sumarse a ese estereotipo o fueron marginados para entonces sumarse a esa otra expresión, la del cine independiente… del que “Calzonzin inspector” es un intento fallido.

   Sin embargo, y en aras de rescatar algo en el contenido de su discurso visual, se encuentra hasta el final de la misma, una secuencia corta, apenas cosa de cinco minutos, donde puede observarse en toda su expresión la “puesta en escena” de una mojiganga. Estas representaciones parataurinas, y avanzado el siglo XX fueron recogidas fiel y calladamente por un entorno rural que siguió conservando su pureza, hasta el punto de perpetuarse en el celuloide, como ocurrió en el caso presente de la película que dirigió en 1974 Alfonso Arau.

   Antes de dar curso a mis observaciones, incluyo a continuación la ficha técnica correspondiente:

 Título original: Calzonzin Inspector.

Año: 1974

Duración: 90 min.

País: México

Director: Alfonso Arau

Guión: Alfonso Arau, Héctor Ortega, Eduardo del Río Rius, Juan de la Cabada (Historia: Nicolás Gogol. Personajes: Eduardo del Río Rius)

Música: Leonardo Velázquez

Fotografía: Jorge Stahl Jr.

Reparto: Alfonso Arau, Pancho Córdova, Virma González, Héctor Ortega, Carmen Salinas, Arturo Alegro, Edmundo Domínguez Aragonés, Lina Montes, Roberto Meyer, Raúl Castel Pambazo, María Barber, Giovanni Corporal, Celia Viveros, Manuel Ojeda, Mario Zebadúa Colocho, Carlos Guarneros Don Cuco, lnés Murillo, Raúl “Chato” Padilla, Agustín Isunza, Raúl Serrano, Florencio Castelló, Rosa Furman, Omar Jasso, Hugo González Guzmán, Arturo Cobo “Cobitos”, Mario García “Harapos”, Carolina Barret, Guillermo Bravo Sosa, Gerardo Zepeda “El Chiquilín”, Carlos Jordán, Regino Herrera.

Productora: ECHASA

Género: Comedia

Sinopsis: El pueblo de San Garabato está alborotado, pues sabe que vendrá un inspector a visitarlos. Por azares del destino, el fuereño Calzonzin es confundido con el inspector, iniciándose así una serie de enredos y confusiones. Se organizan desfiles de recepción, visitas a un hospital y a una cárcel de utilería. Calzonzin, a su vez, enamora a la hija y a la esposa del corrupto presidente municipal. La gente del pueblo, entretanto, le presenta sus quejas al inspector, quien escribe la verdad a un periodista, pero su carta es interceptada por el jefe de correos. Se descubre que Calzonzin es un impostor, lo persiguen y castigan junto con su amigo Chon. Al llegar el verdadero inspector el mecanismo de bienvenida se acciona una vez más. Basada en El Inspector, de Nicolás Gogol, y en los personajes de la historieta gráfica Los Supermachos, de Eduardo del Río Rius. (FILMAFFINITY)

Premios: 1973: Premios Ariel: Premio por Mejor Fotografía. 3 Nominaciones

Disponible enero 14, 2014 en: http://www.filmaffinity.com/es/film830040.html

    Filmada en el poblado michoacano de Irimbo, el asunto fue levantar una plaza de piedra lo que seguramente no representaba ningún problema, pues fue especialmente (y no sé si lo sigue siendo en la actualidad, y hasta qué punto), espacio que mantenga o mantiene las mismas tradiciones que se insertan en la conservación de este tipo de representaciones.

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_1

    La plaza, de piedra toda ella, rodeada por las faldas de un cerro y algunos sauces llorones, permite ver que al centro de la misma, fue colocada un asta, y no precisamente “bandera” sino el objeto que cumpliera con los propósitos para el uso como “palo ensebado” o cucaña, mientras se desarrolla el “convite”.

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_2

    Ha llegado la “Autoridad”, en este caso el grupo de políticos que se han movilizado en la “campaña” de proselitismo para conseguir el visto bueno de los pobladores a la hora de las votaciones. Claro, su entrada no fue del todo triunfal para ocupar sus lugares en el palco de honor…

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_3

    Comienzan a verse los participantes en la función taurina. Uno de ellos es esta figura rota, un desfiguro del varilarguero, representado en ese actor que además, y al viejo estilo de los picadores mexicanos, ostentaba abundante bigote.

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    En este “Epílogo”, “Gran final por toda la compañía”, llama la atención el diálogo que mantuvieron los siguientes personajes,, buenos modelos para pinturas surrealistas o hiperrealistas de algunos de los creadores de nuestro tiempo. Pregunta el señor de la vara larga:

-¿Ya habrá bendecido al toro el señor Cura?

   Contesta un espigado banderillero:

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_5

 -Ya lo bendijo el año antepasado. Es el mismo.

   Y para entender su presencia, un tercero en el diálogo, afirma con cierto desdén:

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_6

 -Es bien malaje… Ya se ha llevado a tres entre sus astas… ante el azoro y toda una muestra de pavor por parte de Calzonzin que escucha pasos atrás, rodeado por otros elementos de la mojiganga, antes de dar comienzo al festejo.

    Cabe mencionar que una de las últimas representaciones que se dieron en la ciudad de México, ocurrió el 14 de agosto de 1955, cuando se presentó en la plaza capitalina el espectáculo denominado “Cuatro siglos del Toreo en México”, bajo la dirección de Edmundo Zepeda “El Brujo”, misma compañía que se desintegró hasta 1966. En ese grupo actuaba, entre otros Luis Carazo “Arenero”, que con el tiempo se integró al grupo de colaboradores del programa “Toros y Toreros” que, por 40 años se transmitió por canal 11 de televisión, bajo la dirección de Julio Téllez. “Arenero” fue padre de mi buen amigo Luis Ramón Carazo.

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_7

    No faltaba quien, desde el tendido, hiciera los preparados de anilina, depositando esos polvos de colores en medias femeninas, para luego ser lanzadas a cuanto descuidada personas estuviese en este o aquel lado de la plaza… que para eso tomaban vuelo y el objeto llegaba con certera puntería a su destino.

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_8

 Del tendido, asoman dos integrantes de la banda que, atendiendo la señal del “juez” de plaza, hacen sonar sus clarines para que el festejo de comienzo.

   Es de hacer notar la fuerte presencia de un público que, con toda seguridad, seguía estando acostumbrado a presenciar estas representaciones, legado de siglos como el XVIII y XIX, mismo que se conservó casi intacto en el espacio provinciano, y más aún en el ámbito rural, como ya se ha señalado, en meritoria conservación de una forma que tuvo auténticas y elevadas puestas en escena bajo la égida de Bernardo Gaviño o de Ponciano Díaz. Al finalizar el siglo XIX prácticamente desaparecieron de las grandes ciudades. 

CALTZONZIN INSPECTOR_EPÍLOGO_9

He aquí a la cuadrilla con Calzonzin como primer espada, custodiado por otros elementos que la integraron, curiosa composición que, en cierta medida recuperaba la figura del conquistador, pero también de toreros que vendrían a rescatar, entre el humor y lo estrambótico a aquellos viejos ídolos que seguían resonando en el imaginario colectivo que se desintegraba o perdía su esencia original en el diálogo habido entre el campo y la ciudad. Lo que llegaba de esta es lo que recibía, con muchos cambios aquel otro espacio.

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    El primer “toro” ha salido al ruedo. Calzonzin, haciendo las veces de “Capitán de Gladiadores”, ostenta, como a todo lo largo del largometraje, ese ropaje que ridiculiza de alguna manera a la ignorancia, pero también a un desgastado mensaje o discurso de la indiada, así con toda su carga peyorativa, de descalificación, lo que deja notar un espejo de la realidad que hace 40 años seguía siendo común denominador en la forma de entender a este sector mayoritario en la sociedad mexicana.

CONTINUARÁ.

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