CRÓNICA SOBRE ALGUNAS COSAS VISTAS y NO VISTAS. LA OCTAVA. GELMAN, FONZ y J. E. PACHECO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

IN MEMORIAM.

POR JUAN GELMAN, MARCO FONZ  y JOSÉ EMILIO PACHECO.

ODA PÓSTUMA “A TRES”.

    Este es el recuento para tres irreparables ausencias: la de Juan Gelman, Marco Fonz y José Emilio Pacheco.

   La muerte de un poeta no sólo convoca silencios, también la devastación del espíritu. Con ellos precisamente el espíritu es capaz de mantenerse en estado de gracia, de asumir la insurrección del pensamiento o situarse al borde de la tragedia.

   Con frecuencia, sus palabras atadas en versos, suelen coquetear y juguetear juntas, hasta abrazarnos en un generoso saludo con aroma y gracia.

   Eso eran, y cada quien en su estilo. Juan, Marco y José Emilio. Además, los tres al desbordarse en sus creativas jornadas, legaron a lo infinito de la poesía, en su genuina y caudalosa producción los encantos, las maldiciones, el vituperio y la orfandad que ponen a un poeta al rojo vivo, cumpliéndose en precavida lectura de los encantos y hostilidades; inconformidades y desolaciones sobre lo que resulta digerir poesía.

   Ese privilegio les es dado a unos cuantos que, para no varias pasan a convertirse en incomprendidos personajes de un mundo que a veces no es el suyo, a pesar de buscar vivir y pervivir entre los mortales, que hoy les rendimos sentido homenaje, no por su ausencia, sino por lo que dejan.

    De Juan Gelman son estos tres poemas inéditos, próximos a ser publicados en amaramara, su obra póstuma que editará La Otra Ediciones.

Amortecer

 El uso del querer enfría

la salvación del rubor. Números
cuentan que parentelas duras
anuncian muerte y se pierden
en verdores de la cama caliente.
Tesoros invisibles caen
de las desgracias del amor crecido.
Brotan en la unidad de su pasión
y anuncian campos de donde vela
lo que agoniza para dar
su rosa otra que no muere.
Los bloques de la noche recorren
lo que siempre recorren y
el mundo es errancia del mundo
en el ser como paja liviana
que el instante devora.

 Lo que cava

 La sangre corcovea

en todos los rincones, en
el alma superior, en su orgullo,
en los perros con olor a furia.
El ser amado convierte
la humillación en asombro y vengo aquí
para decir que te amo.
La emoción contra la pared
espera que la fusilen.
Nuestros cuerpos conocen esa pared.
Es una atadura del sol
que cavamos, cavamos.

 Puertos

 De las cortadas de la vida

hay una que no se puede abrir.
Verano es ese día
que adora los pasados del odio.
Cuando soplan los vientos,
abriga y Eros
festeja el triunfo de su llama.
Palabra y muerte no se juntan.
Cae a pedazos la mirada restante
y todo se une menos
los sonidos del hambre.
[1]

JUAN GELMAN_JESÚS VILLASECA_ARCHIVO LA JORNADA

Imagen tomada de la edición digital de La Jornada Semanal. Domingo 26 de enero de 2013

    Este otro poema, pertenece al escritor Marco Fonz, quien previo a su suicidio solía sentenciar “que al final estoy tan solo como un verso”.

Estudio N° 1 de cráneo con luna llena

 a Iliana Vargas

 

Bajo ese discreto arco de luz: respiración nocturna de alguien en retorno:
sucede la voz y sus criaturas
en un jardín fantástico de invención reciente
con su paciencia creadora.

 

Todo existe porque regresa / algunos árboles con su calle oceánica
alguna ventana con su lumbrera nostálgica
algún hombre sombra que se recarga en el infinito paisaje:

 

Todo existe porque se aleja / alguna ola humana
algún vocablo lunático con su melena romántica
alguna mujer con su luz propia sobre el papel de sus símbolos:

 

respiración y humo en el viaje existencial de todas las formas hechas de astillas /
mira tus manos
claro de luna con movimiento de estrella marina
mira / el encanto nos ha nacido terrible

MARCO FONZ (1965-2014)_ILIANA VARGAS

Marco Fonz. Fotografía de Iliana Vargas.

¿y si todo fuera renuncia?

 

No tendríamos más ciudad que recorrer
pero guardaríamos su nombre en lo más quieto de nuestros propios nombres:
aún lo desconocido ya lo conocemos
aún la intuición del otro
viaja al final de cuentas en nuestras más cercanas miradas /
el cigarro se consume como si la noche siguiera sus huellas de antiguas fogatas
y ya hubiéramos probado esos labios de ceniza
en alguna lejana madrugada de este país marino /
(que es tan tuyo por todos sus peces del aire)

 

Bajo esa noche: pertenencia de algún tipo de epifanía / esa noche
contemplamos juntos la respiración radiante: aunque no lo vimos:
de aquel fosforescente cráneo
que competía con su leve rumor de encanto
con la más fugaz y alta luna llena.
 

Viña del Mar enero 2014[2]

    Y desde luego, no podía faltar el genial José Emilio Pacheco, de quien, circunstancialmente he localizado un par de poemas suyos que refieren en forma directa o indirecta el tema de la tauromaquia, asunto que trajo a colación en el anuncio de su retiro voluntario de las letras, apostillando que “Soy como esos toreros que dicen que se van, pero siempre vuelven…” 

ÚLTIMO AMOR DE DON JUAN.

 Después de amar como el rey David a la Venus de Botticelli,

vivir entre cuchillos con la Maja Desnuda,

cegar al Minotauro para llevarle a Ariadna,

su último amor es la mujer de Lot.

 

Y entre ruinas llameantes de las ciudades,

concentra su pasión en una inocente

perversidad de niño o toro de lidia:

lamer la sal que encona sus heridas.[3]

 

EXCAVACIONES.

 

Como señal de furia el toro escarba la tierra.

Prepara una embestida, tal vez la última.

Hace lo mismo en busca de lombrices

la gallina espectral color de cieno.

El gato pulcro oculta su excremento.

El perro entierra huesos.

No hay en su acto

necrofilia ni necromancia.

Tan sólo desconfianza en lo que vendrá.

El niño quiere hallar el pasadizo

que lo conduzca a China del otro lado del mundo.

Y ese viejo que excava, excava, excava

con sus últimas fuerzas

lo hace en procura de algo que ignoramos.

Le pregunto qué se propone

y me mira a los ojos y en silencio

vuelve a la excavación,

me da respuesta.[4]

OFRENDA DE JEP A JUAN GELMAN

Disponible enero 27, 2014 en: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/01/26/mas-si-alguien-vive-yo-estare-despierto-jose-emilio-pacheco

    Maestros, poetas mayores que lo fueron, a ustedes dos, en compañía de Marco Fonz mi sentido homenaje, mientras contemplo la hermosa fotografía de Sebastião Salgado, y que da título a uno de los libros emblemáticos de sus ya muy conocidas exposiciones que andan itinerando por aquí y por allá. Me refiero a: Génesis, espacio donde aparece tan hermoso como inasible Valle… que es el de los muertos, a donde reposan tres almas atormentadas y profundamente agradecidas también con la poesía…, con la vida… A pesar de todo.

genesis-sebastiao-salgado-editorial-taschen-6144-MLA4634166391_072013-F

 Disponible enero 27, 2014 en: http://www.taschen.com/pages/es/catalogue/photography/all/02622/facts.sebastio_salgado_genesis_art_edition_a.htm


[3] José Emilio Pacheco: Tarde o temprano. [1958-2000]. LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE / EL REPOSO DEL FUEGO / NO ME PREGUNTES CÓMO PASA EL TIEMPO / IRÁS Y NO VOLVERÁS / ISLAS A LA DERIVA / DESDE ENTONCES / LOS TRABAJOS DEL MAR / MIRO LA TIERRA / CIUDAD DE LA MEMORIA / EL SILENCIO DE LA LUNA / LA ARENA ERRANTE / SIGLO PASADO. Edición de ANA CLAVEL. México, Fondo de Cultura Económica, 2ª reimpr. 2004. 655 p. (letras mexicanas), p. 398-9.

[4] Op. Cit., p. 565-6.

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