Archivo mensual: febrero 2014

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Espero que muchos de los lectores que amablemente pasan por aquí, coincidan conmigo y es que a  estas alturas, el conjunto de balances emitidos por la prensa taurina al respecto de la temporada taurina 2013-2014 en la ciudad de México es, en lo general, un conjunto optimista de números, junto con una que otra insinuante anotación de disgusto por malos resultados.

   Allá ellos. Lo que aquí interesa es esa otra realidad, la que se han negado a mirar, y es que a lo largo de 21 festejos, salvo dos muy identificados por lo que significó la presencia de toros en el ruedo, con Barralva y los de de Haro, el resto fue un triste reflejo de la realidad que se vive en el campo bravo mexicano, donde evidentemente tienen toros (nada es casual), pero cuando las condiciones son indiscutibles, no queda otro remedio que plegarse a los dictados de un poder que termina siendo el que manda. Iniciada esa cadena del subdesarrollo taurino, este alcanza sus mejores notas en la plaza, justo cuando tienen que ser avalados –simbolicamente- por jueces de plaza a quienes toca presidir, casi siempre en situación limitada, porque no teniendo otro remedio, también se someten a esos poderes fácticos que terminan imponiéndose, y les es imposible que apliquen un reglamento taurino, porque además de que por ahora es imposible que se haga cumplir, la delegación en turno –que ha sido la “Benito Juárez”-, simplemente brilla por su ausencia en términos de apoyo. Y no se diga la Jefatura de Gobierno.

   Hace poco, la ganadería de “Jaral de Peñas” fue vetada en Guadalajara por haberse comprobado en exámenes post morten que varios de esos ejemplares fueron manipulados en sus astas. Bien, esa misma sospecha fue una constante en muchos festejos aquí, en la capital, y es la hora en que en lo que duró la temporada, nunca se ordenó, por falta de las autoridades, solicitar un examen de esta naturaleza, no sólo para comprobar tal sospecha, sino para conocer con mayor certeza la edad de muchos de los ejemplares que, habiendo sido pasados por toros, la presencia de buen número de ellos apenas daba para considerarlos como novillos. ¿Y qué me dicen del peso? ¿Sospechoso, verdad?

   ¿Grandes faenas, grandes hazañas?

   No, no me vengan con cuentos. No las hubo, en resumidas cuentas, y no las hubo por falta de elementos extraordinarios como la capacidad de asombro, lo insólito, lo increíble en una faena. Muchas de ellas vinieron a ser el corte perfecto, con tijera del molde con que nos intentan “vender” la idea de “faenas de época” cuando, en bastantes ocasiones no se trata más que de pega-pases que intentan, sin el planteamiento requerido, bordar lances o tejer muletazos que pierden sustancia porque escasea en su bagaje ese principio elemental de conocer el toro hasta la médula, y descifrar, decodificar después ese misterio en labores correctas, en apego a la caudalosa riqueza de una tauromaquia que cuenta con decenas de lances y otros tantos pases de muleta, reafirmados con el conocimiento previo en las condiciones del toro, lo cual daría por resultado una interesante propuesta. Pero si en estos casos priva el minimalismo y todo queda reducido a verónicas y chicuelinas; naturales y derechazos… estamos fritos de verdad.

   Otro efecto que incomodaría a cualquier empresario atrevido en estos tiempos es esa constante “a la baja” de las entradas en día de corrida. Ciudad de México: con una población cercana a los 10 millones de habitantes, más la zona conurbada da, en estos tiempos la posibilidad de que 20 millones concentrados en un territorio como el del altiplano encuentren, entre las muchas opciones, un verdadero abanico de posibilidades para la diversión o el entretenimiento. Sin embargo, en el caso de la fiesta brava, el fenómeno que no es nuevo, viene siendo cada vez más notorio y, una empresa que confiaba en que el “5 de febrero” se llenaría la plaza, se volvió a topar con pared. Si el “5 de febrero” era la “tablita de salvación” en estos casos, se ve, a las claras que ya no. ¿Qué pasa ahí? ¿Cuál es la falla que provoca semejante problema? ¿Cómo resolver ese conflicto y esperar que los aficionados vuelvan a los tendidos de la plaza?

   Creo que la primera pregunta que debería hacerse el empresario es: ¿por qué no va gente a la plaza? Imaginará, como cualquiera de nosotros que, con semejantes carteles, la plaza de toros “México” y sus poco más de 42 mil localidades sería insuficiente para dar cabida a entusiastas aficionados, ávidos de acudir a un festejo más, pero con ganado de esa especie como la referida líneas atrás, y con jueces sin autoridad, con precios elevados, y muy pocas garantías de que el espectáculo resulte atractivo para muchos, el único resultado es el de entradas como las que pudieron apreciar en bastantes ocasiones. Pero el problema no para ahí. ¿Qué capacidad económica se requiere para mantener un negocio que linda con la bancarrota? ¿Se imaginan ustedes las pérdidas y los números rojos en un asunto condenado al fracaso, en donde lo único que queda es cerrar, poner el candado y colgar el letrero de “Se Vende” o “Se Renta”?

   Sin embargo, ante semejante circunstancia, pasan ya más de 10 años (quizá un poco más) en que la empresa que hoy día regentea el coso de Insurgentes sigue encarando esos problemas. ¿Qué capacidad económica tan poderosa se necesita para mantener un negocio en el que la pérdida es un factor de riesgo tarde con tarde?

   En ese secreto a voces, sabemos que detrás de todo esto se encuentra TELEVISA, y supongo que las finanzas de dicho consorcio darán para salvar del fracaso a ese ámbito que, por otro lado, lo tienen bastante descuidado, y que con desgano no falta quien declara en forma insolente e indolente también: “Al que le gusten los toros que vaya a la plaza, y al que no le gusten, que no vaya”.

   En fin, que tenemos el espectáculo de toros que nos merecemos gracias a un poder que sigue empeñado en mantener en su “cartelera”, por ejemplo a gente del nivel más bajo y que se encarga de alentar los “Reality shows”, uno más de los muchos ingredientes de programación de dicha empresa que tanto daño ha ocasionado a la EDUCACIÓN y a la CULTURA de este país.

   ¿Recuperaremos en algún momento esos puntos de esplendor que tuvo algún día la fiesta brava en México?

28 de febrero de 2014.

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SALTO POR ENCIMA DEL TORO…

ILUSTRADOR TAURINO. SOBRE SUERTES TAURINAS MEXICANAS EN DESUSO (XI).

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

AHTM24RF1_605 El 31 de mayo de 1831 se presentó Bernardo Gaviño en Cuba. De él dijo la prensa lo siguiente:

 Es curioso el anuncio que, en 1832 y con el título de “Corrida sobresaliente y divertida”, aparece en el diario habanero El Noticiero y Lucero. “Juan Gutiérrez -comenta- dará el gran salto por encima del toro y en otro pondrá las banderillas de nueva invención desde lo alto de un taburete.

   “El beneficiado (Bernardo Gaviño) matará el segundo toro sujetándose los pies con un par de grilletes y en otro se burlará de su fiereza bailando la cachucha sobre una mesa al compás de la música con castañuelas.

   Antonio Fernández montará el tercer toro a pelo”.

    Escena de LA TAUROMAQUIA, de Francisco de Goya y Lucientes: Lám. N° 19.-Otra locura suya (de Martincho) en la misma plaza (Zaragoza).

Fuente: Heriberto Lanfranchi. La fiesta brava en México y en España. 1519-1969, T. I., p. 98.

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REVELANDO IMÁGENES TAURINAS MEXICANAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    En el siguiente conjunto de imágenes, se pueden notar algunos elementos estéticos que van trascendiendo, gracias al avance de la técnica en aquella tecnología, la afirmación estética del toreo, componente que en esos primeros años del siglo XX comenzaba a insinuarse. El toreo era otro respecto al que se practica en nuestros días.

CCF21022014_0009bis La escena transcurre la tarde del 14 de enero de 1909. Esa ocasión, los aficionados capitalinos tuvieron la oportunidad de ver torear a Vicente Segura, quien recibe gran ovación después de culminar una de sus faenas, en la tarde de su beneficio. Tarjeta postal editada por F. Miret (1909). Archivo General de la Nación. México.

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Tamaño señorío no podía ser otro que el de Rodolfo Gaona, “El Indio Grande”, “El Petronio de los ruedos”. Este es un retrato de un Gaona joven, muy joven, de un Rodolfo Gaona Jiménez preparado y listo para dar cara a las otras cumbres de la tauromaquia, cosa que ocurrió en Mëxico y España, fundamentalmente. Apostura, galanteo, torería, todo eso y más en el continente de Gaona.

CCF21022014_0010bis Y adoptando la moda de la época, donde destacan ese sombrero de carrete, la camisa con cuello de “pajarita”, el saco ajustado y reafirmado con la botonadura y el clavel en el hojal, hicieron de esta figura un elemento publicitario del que supo aprovecharlo la cervecería “Moctezuma” entre los años de 1910 y 1915. Archivo General de la Nación. México.

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  Y aunque no hay más datos al respecto que ser una imagen registrada en 1910, los claroscuros, la sombras, el significado de las siluetas en las tablas y el redondel parecen servir para versos como el que sigue:

Picador

 

Bajo el sol

el toro y el torero se confunden

luz y sombra

                                               en los pinceles maestros.

 

Bajo el sol

el picador se confunde

                                               y lanza su pica al cielo

no en Flandes.

 

Y yo

me confundo

cuando armo un acertijo

 …que son versos de Becky Rubinstein F.

CONTINUARÁ.

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APUNTES PARA UN TESIS DE FILOSOFÍA EN TORNO A LA TAUROMAQUIA.

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 APUNTES A UNA TESIS PRESENTADA POR NATALIA RADETICH FILINICH: “FILOSOFÍA Y SACRIFICIO: UNA EXPLORACIÓN EN TORNO AL SACRIFICIO TAURÓMACO”.

   Estamos frente a la primera tesis que, desde el territorio de la filosofía se ha elaborado en torno al tema de la tauromaquia en México. Su autora, la actual Maestra en Filosofía Natalia Radetich Filinich elaboró un trabajo académico de altísimo valor teórico en el que revisa y postula una serie de elementos relacionados fundamentalmente con uno de los más profundos misterios que emanan del toreo mismo. Me refiero al sacrificio del toro y en ello, le fue la vida al hacer extenso ejercicio hermenéutico, cognoscitivo y especulativo en torno a tamaño asunto. Ejercicio nada fácil si el tema tiene entre sus textos a ciertos “clásicos” como George Bataille, José Bergamín, Jacques Derrida o Michael Leiris cuyas ideas, como catedrales no habían sido puesta a revisión, en este caso por una inteligente pensadora, sabiendo que este aporte, desde México, le vendría muy bien para enriquecer, desde la filosofía su propia mirada al respecto del asunto que nos convoca.

   En el todo de su tesis, estructura un índice impecable. A saber:

 PRÓLOGO

INTRODUCCIÓN

I. LA PLAZA DE TOROS: RECINTO SACRIFICATORIO

II. EL TORO: VÍCTIMA SACRIFICIAL, ESPECTRO DE LA DISOLUCIÓN

             La ecornadura

            La potencia sexual y vital

            La animalidad

 III. EL TORERO: SACRIFICADOR, FIGURA DEL UMBRAL

             La posición o el lugar del torero

            Miedo, valor, serenidad

            El erotismo

            Cuerpo bello, cuerpo lacerado

 IV. NOTAS SOBRE EL SACRIFICIO

             El desprecio por el sacrificio

            La pregunta por el sacrificio

            Lo más extraño que tiene la existencia humana

            El sacrificio como crítica del trabajo

            Dos rasgos sacrificiales de la tauromaquia

                         a)El pase tauromáquico

                        b)El sacrificio del toro

             el sacrificio taurómaco como sacrificio sin dios

 EPÍLOGO

BIBLIOGRAFÍA

ÍNDICE ICONOGRÁFICO

    La culminación en sus afanes, es lograda en la parte II: El toro: víctima sacrificial, espectro de la disolución, donde hace alarde de ese complejo ejercicio interpretativo hermenéutico que no les es dado más que a unos cuantos.

   Lo anterior, a partir de una imagen, aquella que corresponde a un impecable trabajo interpretativo, como hacía mucho tiempo no se daba a conocer algo de tan elevada calidad.

 He aquí el prodigio.

 NATURAL DE MANOLETE

Manuel Rodríguez “Manolete” interpretando un pase natural con la izquierda de magnífica manufactura. En: Antonio Abad Ojuel (seud. Don Antonio) y Emilio L. Oliva Paíto: LOS TOROS. Prólogo de Antonio Díaz-Cañabate. Barcelona, Librería Editorial Argos, S.A., 1966. 463 p. Ils., retrs., facs., p. 276.

    De lo demás, se encarga la autora.

   Luego, a lo largo del texto decanta muchas de sus inquietudes sobre los significados del toro, pero sobre todo del sacrificio en cuanto tal. Por ejemplo, nos dice, en la página 14:

   “En este tenor, el sacrificio taurómaco es un sacrificio paradigmático; escapa resueltamente al cálculo de los medios y los fines, no busca nada, no quiere nada, no postula –ni siquiera en la explicación discursiva que ofrece de sí mismo- una finalidad como razón de sí. el sacrificio del toro en la fiesta brava es un sacrificio sin futuro y sin fruto: no quiere nada a cambio de su víctima, no busca la unión con una instancia trascendente o divina, no aspira a mantener ningún orden, no quiere constituirse en expresión de sumisión, no persigue un objetivo expiatorio, propiciatorio, adivinatorio o de gratitud. El sacrificio tauromáquico, digámoslo así, se aguanta a si mismo en su inutilidad constitutiva: no apela a ninguna finalidad para justificarse o para explicarse, no construye un discurso justificatorio alrededor de sí mismo”.

   Es decir, estamos frente a la experiencia sacrificial, considerada como el acto último que hombre produce –y en este caso concreto-, tomando como “víctima” al toro, en un complejo proceso denominado asimismo como tauromaquia.

   Estamos ante la lucha sostenido entre toro y torero que conducen a pensar que se trata del medio para justificar el fin como el sacrificio, mientras la propia autora se cuestiona “Y para qué todo eso?, ¿para qué se mata al toro”. La respuesta no puede ser sino ésta: “Para nada”. El sacrificio del toro en la fiesta brava es, estrictamente hablando, del orden de la gratuidad, se encuentra entre las prácticas que escapan al principio de utilidad y que no pueden pensarse desde su lógica. El sacrificio taurómaco es, sin duda, un escándalo: no persigue fin alguno, no tiene justificación.

   Pero su empeño no tiene propósitos demoledores, sino de justificación plena para hacernos entender que esta representación, que le es tan propia a la cultura occidental, no se ha convertido, a lo largo de varios milenios en un mero accidente.

   En ese sentido, Occidente no es solo un referente geográfico o punto clave en la brújula. Occidente también es reflejo pluriétnico y pluricultural de otras tantas latitudes concentradas en ese sólo término de identificación.

   Finalmente, en el Epílogo nos dice: La plaza, vimos, es lugar de dilapidación, allí se da muerte a los majestuosos toros y su muerte es un escándalo, pues no persigue fin alguno, escapa al cálculo de los medios y los fines. En efecto, el sacrificio tauromáquico nos ha presentado el rostro del sacrificio inútil: pertenece a la inutilidad, no quiere nada a cambio de su víctima, no quiere conquistar los favores de una divinidad, no pretende comunicar con ella, ni mostrarle agradecimiento, sumisión o dependencia. El sacrificio del toro en la fiesta brava es sacrificio acéfalo, descentrado, inmolación que no quiere constituirse en tributo, ofrenda o intercambio.

   Así pues, la valiosa aportación de Natalia Radetich Filinich viene a ser, en estos tiempos de confrontación ideológica, de conflicto en el que dos frentes perfectamente definidos: los taurinos y los antitaurinos siguen sosteniendo, a veces tan ajenos a ideas como estas, que le vienen muy bien al espectáculo, para darle lustre, alejarlo de algún modo de los lugares comunes. Es por ello que los argumentos de nuestra autora, son de suyo, bienvenidos en momentos de escasez ideológica y sustantiva para justificar la pervivencia de un espectáculo milenario.

 Natalia Radetich Filinich: “Filosofía y sacrificio: Una exploración en torno al sacrificio taurómaco”. Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras-Instituto de Investigaciones Filosóficas. Programa de Maestría y Doctorado en Filosofía. Tesis que, para obtener el grado de Maestra en Filosofía, presenta (…) Director de tesis: Dr. Ignacio Díaz de la Serna. Octubre de 2009. 134 p. Ils.

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REVELANDO IMÁGENES TAURINAS MEXICANAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Viene a continuación otro interesante puñado de imágenes de la época, de conformidad con el propósito que se puso en marcha en la entrega anterior.

CCF21022014_0006bisEn esta corrida de la temporada 1908-1909, el matador Rodolfo Gaona hace el quite después de que el toro había derribado al picador y su cabalgadura.

Ciudad de México. Plaza de toros “El Toreo”. Tarjeta postal editada por F. Miret en 1908. Archivo General de la Nación.

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Con los tendidos a reventar, Rafael Gómez “Gallito” (que por entonces así se anunciaba en los carteles) y Rodolfo Gaona torean al “alimón”. El escenario no podía ser otro que la plaza de toros “El Toreo” de la colonia Condesa. Tarjeta postal editada por F. Miret s/f. Archivo General de la Nación.

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   En el mismo “Toreo”, aquí podemos apreciar un detalle de Vicente Segura, pasando de muleta en la corrida que tuvo lugar en su beneficio el domingo 24 de enero de 1909. Obsérvese el detalle de las infanterías, las cuales están al pendiente de cualquier incidencia en la faena, misma que se realiza en el tercio, al amparo de la querencia de un caballo muerto y de la que el toro se aferró a ella, en aras de encontrar condiciones para mostrar toda su codicia… o quizá sus debilidades. Tarjeta postal editada por M. Miret el mismo año. Archivo General de la Nación.

ESTA SERIE CONTINUARÁ CON OTRAS TANTAS IMÁGENES…

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REVELANDO IMÁGENES TAURINAS MEXICANAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Retomo esta serie dándole un giro interesante y curioso. De tiempo atrás, conservo una carpeta la cual, contiene imágenes extraídas de la muy entrañable publicación El Mundo Ilustrado (c1895-1914), convertida en una de más más importantes que dieron a conocer el mundo de las artes y las letras de la época. Colaboraron grandes escritores mexicanos, entre ellos: Amado Nervo, Manuel José Othón y Luis G. Urbina; este último fue por muchos años su director. El fundador de la misma fue otro gran personaje: Rafael Reyes Espíndola.

   En sus páginas, además de notables reportajes, se incluyeron registros fotográficos de sinfín de acontecimientos, los que no ignoraron el ambiente taurino, para lo cual dispongo, como decía al principio de estas notas, de un buen número de fotografías, las cuales se reprodujeron bajo la más alta calidad de la época, contando para ello con el uso de un papel espléndido. Así que si ustedes lo permiten, pasaré a mostrar este “revelado” con la selección de un buen número de imágenes que serán de enorme utilidad para entender el comportamiento de la fiesta de hace poco más de un siglo, en donde a pesar de lo primitivo en ciertas técnicas fotográficas, ya se percibe el propósito de “detener el tiempo” a partir de ciertas circunstancias técnicas o estéticas derivadas en el toreo. La combinación de esos registros con algunos fotogramas y las localizadas en algunas otras fuentes biblio y hemerográficas, serán el complemento para entender mejor este propósito.

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He aquí la plaza de toros de San Pablo, Ciudad Juárez, Chih. (1896). Ubicada en: Willivaldo Delgadillo y Maribel Linnongi: La mirada desterrada. Juárez y El Paso vistas por el cine (1896-1916). Ciudad Juárez, Chihuahua, 2000, p. 44.

   En esta plaza, Echoch Rector filmó la primera película rodada en México (febrero de 1896) “Una corrida de toros”.

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Aquí tienen ustedes a Rufino San Vicente “Chiquito de Begoña”. Tarjeta postal editada por F. Miret en 1908. Proviene del Archivo General de la Nación. El diestro español lleva con mucho tronío el traje corto andaluz y un calañés de ala corta. Nótese el telón de fondo, uno más de los que se utilizaban con frecuencia en los gabinetes fotográficos de la época.

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 Finalmente este es un momento de la corrida en la que actuó Rodolfo Gaona el 18 de octubre de 1908. Sobre la arena el famoso picador Veneno hace sangrar al astado. Tarjeta postal editada por F. Miret en ese mismo año. Archivo General de la Nación.

 ESTA SERIE CONTINUARÁ CON OTRAS TANTAS IMÁGENES…

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ADENDA A LA FECHA DEL 20 DE FEBRERO DE 1887: REINICIO DE LA ACTIVIDAD TAURINA EN LA CIUDAD DE MÉXICO.

EFEMÉRIDES TAURINAS DECIMONÓNICAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    En las dos entregas anteriores pude reunir la información del día, la que emanó de aquella célebre jornada del 20 de febrero de 1887 con la que, como ya pudimos comprobar, se reiniciaron las actividades taurinas en la ciudad de México, mismas que tendrían hasta el final del siglo XIX un comportamiento intermitente, debido entre otras cosas, a la serie de irregularidades que fueron presentándose a lo largo de esos 13 años, y cuyo origen fue ese riguroso reacomodo al cual ingresó el toreo mexicano de entonces, el cual fue encontrando su verdadera dimensión, misma que consistió en seguir al pie de la letra los nuevos postulados de la tauromaquia de a pie, a la usanza española y en versión moderna. Cosa nada fácil, si para entonces esa misma expresión estaba plenamente dominada por una serie de representaciones que se sustentaban en puestas en escena derivadas del permanente diálogo habido entre la plaza y el campo. Es decir, entre los ámbitos urbano y rural, encontrando en ello seguidores que hicieron legión. Sin embargo, con ese “nuevo amanecer” también se incorporó en forma sólida el ejercicio periodístico de diversos personajes que, habiendo divulgado sus doctrinas, estas se convirtieron en auténticas trincheras desde donde se defendía el toreo a la mexicana o a la española, con lo que al encontrarnos en un auténtico campo de batalla, el fuego cruzado fue toda esa serie de nuevas ideas las cuales permitieron configurar los principios ideológicos de muchos que, no siendo aficionados, lo fueron a partir de esos momentos.

   Por estos y otros motivos de corta, mediana o larga duración fue posible entender que, al cumplirse los cien años de aquel acontecimiento, era necesario una revisión para conocer los diversos grados en que evolucionó el toreo de a pie en cuanto tal, y la forma en que la afición y sus diversos actores lo hicieron suyo. De ahí que el movimiento que encabezó precisamente Bibliófilos Taurinos de México se haya convertido en la mejor de las experiencias para entender tales procesos.

   Derivado del mismo, se dio un largo ciclo de conferencias, exposiciones, presentación de publicaciones, jornadas cinematográficas y otras actividades que, al final quedaron aderezadas por un conjunto de corridas de toros, celebradas en el “Palacio de los Deportes”.

   Como parte de esa experiencia, comparto con ustedes algunos de aquellos aspectos, concentrados fundamentalmente en el programa en general, del cual sólo incluyo la portada, así como el tríptico de la primera de aquellas exposiciones que fueron todo un éxito en su momento.

PROGRAMA FESTEJOS 1887-1987

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