SIETE REVISIONES A SIETE IMPRECISIONES HISTÓRICO-TAURINAS.

A TORO PASADO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    El domingo 5 de febrero de 1995 apareció publicado en EXCELSIOR (sección DEPORTES, pág. 7-D) un artículo de Joaquín Herrera (mismo que reproduzco más adelante). Al leerlo con atención me deja pasmado por ciertos y graves errores de carácter histórico que quisiera aclarar, sin objeto alguno de polemizar, puesto que el quehacer histórico al que me incorporé desde hace años, simplemente no acepta que toda una tarea quede alterada por argumentos faltos de lógica.

   He aquí lo que pondré a discusión.

 A 49 años de haberse inaugurado la México

La Fiesta Brava, arraigada en el alma de nuestro pueblo.

 Joaquín Herrera.

    Que el “Capea” y Mejía serán el mano a mano es lo de menos, el caso es que la México hoy se viste de luces porque recordará aquél 5 de febrero de 1946 cuando vio partir plaza -¡nada menos!- Manolete, Luis Castro el “Soldado” y a Luis Procuna, en su inauguración.

   Con todo y afeites, despuntes, el costaleo, purgas y todas las trampas que se hacen para descastar, para amansar, la bravura persiste en la fiesta de fiestas y la México retoma su papel como el mayor coso del mundo.

   Y la reventa y el rejuego están que nadie los para.

   El faenón no será para menos, como en sus (mejores) tiempos.

   La fanaticada quisiera que fuera como en aquel 5 de febrero de hace medio siglo, que enfrentaba a dos colosos: Manolete y Procuna en mano a mano. Arte y pundonor en la arena.

   Es como una segunda religión del México de todos los tiempos, la fiesta brava sigue arraigada en el alma de un pueblo con memoria en los ruedos; desde Cortés hasta Zedillo.

   ¿O alguien ignora que primero hubo plazas de toros que templos?

   La ciudad creció en torno de los redondeles. En el primer siglo de la Colonia, lo que hoy es el Centro Histórico vio nacer las primeras cien plazas de toros. Y ellas marcaban la “frontera” de la ciudad y el despoblado, todavía hace siglo y medio.

   En un lugar donde pasado el tiempo estará el edificio de la Lotería Nacional –el viejo, desde luego-, la afición, como la que hoy se cree llenará el coso de la colonia Nochebuena, estuvo allí, en una plaza de toros, al igual que estuvo donde actualmente se ubica el edificio de EXCELSIOR.

   En los alrededores se sabe que hubo media docena más de ruedos.

   Y es que el toro ha sido como un “virus” histórico, inmerso en nuestro ser.

   Nadie recuerda a un prohombre –Hidalgo, Morelos los ejemplos- que no haya sido fanático y hasta maletilla, espontáneos que pisaron la arena en el reto al astado.

   ¿Quién duda de que, al menos en los últimos dos siglos, los mayores líderes, héroes, presidentes (claro, excepto Juárez que mandó cerrar los cosos) gustaron de la fiesta de fiestas?

   Ya en este siglo, el propio Madero, el Chacal de Huerta y Carranza mismo iban a los ruedos.

   ¿Pose?… Quizá.

   Los redondeles eran en los primeros decenios (de nuestro siglo) el mejor escaparate, quizá, de la cursilería, del populismo de nuestros caudillos, como lo eran los palenques, las ferias. No había pantalla ni grande ni chica que pudiera sustituir escenarios tales.

   Y fue ese mundo que hizo grande a la fiesta o viceversa. Y de la pantalla grande, del escenario que les daba el cine, los “grandes” aun buscaban mayor escaparate en las plazas.

   Y por eso, la México fue en aquel 46, en plena posguerra, la de un país con su cine en la Edad de Oro, el acabose.

   Y la México apenas era espacio para Lupe Velez, para los Avila Camacho, para Lucha Reyes, los Alemán, Cortines, “Cantinflas” y, ¡ufff!, ¡claro! María y Agustín.

   Y todos, desde López Mateos, Echeverría, Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari, y todos con gazne y puro (faltaba más) todos fueron al toro, como lo harán mañana.

    Al análisis.

 PRIMERO.-He aquí uno de los muchos lugares comunes con que se juzga e interpreta más que al espectáculo en sí, a sus protagonistas.

    Con todo y afeites, despuntes, el costaleo, purgas y todas las trampas que se hacen para descastar, para amansar, la bravura persiste en la fiesta de fiestas y la México retoma su papel como el mayor coso del mundo.

   Y la reventa y el rejuego están que nadie los para.

 Son los bajos fondos eso lo sabemos. Pero no se habla por hablar. En esto de asegurar si hay o no evidencia del fraude, es cuando deben formularse las denuncias y reclamar: ¡Nombres, nombres! Lanzar un reclamo al vacío como este, es bastante atrevido si antes no se puede asegurar quien o quienes participan en semejantes acciones, lo cual sería lo más prudente y saludable.

 SEGUNDO.-¿Omisión histórica? ¿O donde quedó Luis Castro el Soldado?

    La fanaticada quisiera que fuera como en aquel 5 de febrero de hace medio siglo, que enfrentaba a dos colosos: Manolete y Procuna en mano a mano. Arte y pundonor en la arena.

 TERCERO.-Dice al respecto Angel López Cantos que

 Las fiestas y el juego ayudarán a romper tensiones, produciendo cierto relajamiento en sus existencias. Era aconsejable destensar la cuerda ya que la tirantez continuada podía desgarrar el orden establecido. Por ello no extraña que desde el principio organicen diversiones, reflejo de los peninsulares en aquel mundo.

 Todo lo anterior lo registro porque no estoy de acuerdo en la interrogación de Herrera: ¿O alguien ignora que primero hubo plazas de toros que templos?

   El culto por la cruz, por la religión católica se consolida como un hecho terrenal porque la aventura de muchos conquistadores se vio acompañada por la presencia evangelizadora misma que se encargó de proyectar y desplegar un concepto religioso de continuidad y necesidad espiritual en los españoles del nuevo mundo, enfrentado con aquel otro que ostentaban y detentaban fuertemente las culturas indígenas. Pero religión y vida cotidiana -y en ellos coludidas las festivas demostraciones-, van de la mano, siguiendo un mismo paso con un mismo punto de partida también.

 CUARTO.-La capital del virreinato primero, del país más tarde con mucho no se ha visto adornada por cien plazas de toros, a menos que se sumen todos aquellos cosos levantados de modo efímero para celebrar infinidad de fiestas por motivos diversos, que van de las fiestas reales en su conjunto, pasando a aquellas que recordaban la llegada de un virrey, la beatificación de un santo, fiestas organizadas por la ciudad o el ayuntamiento para obras públicas, y muchos otros.

    La ciudad creció en torno de los redondeles. En el primer siglo de la Colonia, lo que hoy es el Centro Histórico vio nacer las primeras cien plazas de toros. Y ellas marcaban la “frontera” de la ciudad y el despoblado, todavía hace siglo y medio.

 Desde el 24 de junio de 1526 -día de san Juan- se celebran festejos. El primer coso quizá se montó a un costado del primitivo convento de san Francisco donde Cortés, reponiéndose de su viaje a las Hibueras gozó viendo correr ciertos toros”. Más tarde fueron:

PLAZAS DE TOROS_CIUDAD DE MÉXICO

 (Esperando que el lector sepa salvar ciertas arbitrariedades a la hora de elaborar la lista de plazas, o también por el hecho de que falten citar algunas otras que, por su condición efímera hace difícil ubicarlas entre las fuentes y documentos consultados al respecto).

   Incluso, me atrevo a incluir el Palacio de los Deportes donde se han celebrado de unos años acá algunos festejos.

   En fin, la lista a la cual podrá faltarle un número menor no registrado asciende a poco más de 50 plazas establecidas en cuatro siglos y medio de toreo en México y apenas en el primero de ellos, el número de plazas no debe haber sido tan notable; pero no cien como afirma Herrera. Probablemente hayan sido levantadas otro número de plazas indeterminadas que la historia no registra, pues pasan por ser escenarios efímeros, que además fueron ignorados por el registro histórico.

 QUINTO.-¿Quién duda de que, al menos en los últimos dos siglos, los mayores líderes, héroes, presidentes (claro, excepto Juárez que mandó cerrar los cosos) gustaron de la fiesta de fiestas?

En ese sentido, puedo afirmar que Juárez, aunque no fue un aficionado a los toros, asiste a por lo menos a cuatro corridas:

CARTEL_27.01.1861

 1)27 de enero de 1861: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 27 de enero. Toros de Atenco. Bernardo Gaviño y su cuadrilla. Función extraordinaria dedicada al Exmo. Sr. Presidente Interino de la República, D. Benito Juárez.

 Cartel de la plaza de toros DEL PASEO NUEVO para el domingo 27 de enero de 1861.

TOROS / EN LA / Plaza del Paseo Nuevo. / Domingo 27 de enero de 1861 / GRAN FUNCIÓN EXTRAORDINARIA / DEDICADA AL EXMO. SR. PRESIDENTE INTERINO / DE LA REPÚBLICA / D. BENITO JUÁREZ / Quien la honrará con su asistencia. / TOROS DE ATENCO. / BERNARDO GAVIÑO Y SU CUADRILLA. / GRACIOSA MOJIGANGA / Y Magníficos Fuegos Artificiales, / DIRIGIDOS POR EL AFAMADO PIROTÉCNICO D. SEVERINO JIMÉNEZ.

   Deseando esta empresa que la corrida que hoy dedica al eminente patriota que con tanto valor y abnegación ha sabido conservar el gobierno legítimo constitucional de la República, tenga todo el lustre y brillantez posibles, ha procurado con esmero que los toros destinados a ella sean los más bonitos y valientes del cercado de Atenco.

   Asimismo no ha omitido gasto alguno para el aseo de la plaza que estará decentemente adornada. / ORDEN DE LA FUNCIÓN / A las dos de la tarde se abrirán las puertas de la plaza para mayor comodidad del público, y luego que el Exmo. Sr. Presidente se presente en su palco, comenzará la corrida, en la que se lidiarán / SEIS ARROGANTES TOROS / de la raza expresada. / Una graciosa / MOJIGANGA / cubrirá uno de los intermedios, y en los otros, la música tocará las más modernas y escogidas piezas. / Después de los toros de muerte habrá uno / EMBOLADO / para los aficionados, y terminará la función con los / FUEGOS ARTIFICIALES / anunciados. / (…) / La empresa.

-Estado de conservación: Bueno. Es copia del original.

-Imprenta: Tip. De M. Murguía.

Fuente: Colección Julio Téllez García.

 2)9 de noviembre de 1862: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 9 de noviembre. Cuadrilla de Pablo Mendoza. Toros de Atenco. Función extraordinaria a beneficio de los Hospitales de Sangre del Benemérito Ejército de Oriente.

CARTEL_09.11.1862

 “…en el 62 del mil ochocientos, y con motivo de la recién ganada batalla de Puebla contra los franceses, el gobierno de Puebla a través del regidor Labat organizó un festejo con la lidia de cinco toros en la plaza del Paseo Nuevo a beneficio de los hospitales llamados de “sangre” del Benemérito Ejercito de Oriente, dejando el festejo con plaza llena una utilidad neta de 2 180 pesos con 71 centavos”[1]

3)22 de febrero de 1863:

CARTEL_P. de T. PASEO NUEVO_22.02.1862

 y

 4)3 de noviembre de 1867: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 3 de noviembre. Extraordinaria y grandiosa función a beneficio de los desgraciados que han sufrido las consecuencias del horroroso huracán e inundación en Matamoros y otras poblaciones mexicanas de las orillas del Bravo, a la cual asistirá el Presidente de la República Mexicana C. Benito Juárez. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Cinco toros de Atenco.[2] 

CARTEL_03.11.1867

    He estado muy cerca de este acontecimiento (hablo en primera persona) debido a una profunda investigación histórica al respecto, de lo cual puedo decir: Uno sin duda es el efecto de la prohibición, mismo que asume el mayor peso de responsabilidad y es el administrativo ya que al darse a conocer la Ley de Dotación de fondos municipales (28 de noviembre de 1867), y un mes antes, en octubre, hubo avisos para que los empresarios se alistaran al pago de sus impuestos, cosa que no ocurrió con el taurino quien o los omitió, o de plano se negó a pagarlos. El artículo 87 de la mencionada ley de dotación significó el oprobio o el desacuerdo habido entre empresa y autoridades hacendarias, porque su orientación se da para no conceder licencias para efectuar corridas de toros en el Distrito Federal. De ese modo, la fiesta pasó a formar parte de la vida provinciana… hasta que se reanuda a casi 20 años de permanecer prohibidas. Quizás el peso de culpa que lleva Juárez en todo esto es el haber firmado la mencionada ley luego de su aprobación en el Congreso.[3]

 SEXTA.-Ya en este siglo (es decir, el siglo pasado), el propio Madero, el Chacal de Huerta y Carranza mismo iban a los ruedos.

   De Madero y Huerta existen evidencias fotográficas donde los vemos asistiendo a la plaza o retratándose con Rodolfo Gaona, por ejemplo. Pero de Carranza salvo una asistencia a otro tipo de festejo, y del que existe testimonio gráfico al respecto, lo pongo en duda, ya que él mismo afirmó: “¡…mientras yo sea Presidente no habrá una corrida de toros en México!” término que se cumplió de 1916 a 1920 en que estuvieron prohibidas (a pesar que desde mediados de 1919 ya se daban algunos festejos “a escondidas” en la plaza de la Condesa), precisamente por mandato del de Cuatro Ciénegas.

 Conviene recordar qué notas escribí hace algunos años y que quedaron publicadas en el blog: APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS.

 REVELANDO IMÁGENES TAURINAS MEXICANAS.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

 REVELADO Nº 3: ¿DON VENUSTIANO EN LOS TOROS?

CARRANZA EN UNA PLAZA DE TOROS

   Aquel que llegó a exclamar que “Mientras yo sea Presidente no habrá una Corrida de toros en México” se le ve tan tranquilo y tan orondo en una barrera de primera fila en “El Toreo” de la colonia Condesa, que ya no sabe uno qué pensar al respecto. Cuando vi la fotografía, fui cayendo en la cuenta de que, para el año en de registro: 1918, estaba más que en vigor el decreto que el propio Presidente Venustiano Carranza había emitido el 11 de julio de 1916 prohibiendo las corridas de toros. Y que en ese 1918 lo único para lo que se abrieron las puertas del emblemático coso fue para un encuentro de box sin pena ni gloria, y luego para una “novillada” en la que alternaron Cayetano González y Miguel Gallardo que enfrentaron “Veraguas” (¿?). Pero el festejo no pasó de ser un simulacro, pues los toros no fueron estoqueados. Quizá esas hayan sido las ocasiones en que fue hecha la presente imagen.

   Carranza y el Gral. Lucio Blanco parecen estar muy entretenidos de lo que sucede en el ruedo, aunque es tan escaso el público en los tendidos que entonces lo afirmado arriba no corresponde ni a la pelea de box ni a la novillada. ¿Habrá sido algún evento privado? No hay demasiada certeza para afirmarlo. Lo que sí parece todo un hecho es que Venustiano Carranza se hizo presente en una plaza de toros, y en esos momentos la más importante del país. Su medida, afectó al Distrito Federal y otros estados de la república que condescendieron con la misma, pero no a todos, pues en Puebla, el estado de México o Querétaro, por ejemplo, la actividad taurina no se vio alterada.

   Y es que los argumentos del de Cuatro Ciénegas eran contundentes:

   Que el deber de procurar la civilización de las masas populares, despertando sentimientos altruistas y elevando, por tanto, su nivel moral, se está procurando cumplir en México, con especial empeño, por medio de los establecimientos educativos en los que no sólo se da instrucción, sino también educación física, moral y estética, que prepare suficientemente al individuo para todas las funciones sociales, pero tal obra quedará truncada y como incompleta, no produciría su efecto, si a la vez se dejasen subsistir hábitos inveterados que son una de las causas principales para producir el estancamiento en los países en que han arraigado profundamente.

   Que entre esos hábitos figura en primer término el de la diversión de los toros, en los que a la vez que se pone en gravísimo peligro, sin la menor necesidad la vida del hombre, se causan torturas, igualmente sin objeto a seres vivientes que la moral incluye dentro de su esfera y a los que hay que extender la protección de la ley.

   Que además de esto la diversión de los toros provoca sentimientos sanguinarios, que por desgracia han sido el baldón de nuestra raza a través de la historia, y en los actuales momentos incentivo para las malas pasiones, y causa que agrava la miseria de las familias pobres, las que por proporcionarse el placer malsano de un momento, se quedan sin lo necesario para el sustento de varios días.[4]

   Termino apuntando que a las filas del Gral. Lucio Blanco se unió el torero Vicente Segura, cuyo sobrenombre “El torero millonario” lo dice todo. El diestro oriundo de Pachuca, Hidalgo puso al servicio del movimiento armado su capacidad económica, se subió al caballo y ostentó durante buen tiempo el rango de General Brigadier… La vida y los destinos encontrados. Pasado un tiempo, volvió a los toros sólo para recuperar glorias perdidas.

 24 de diciembre de 2010.[5]

 SÉPTIMA.-Y la México apenas era espacio para Lupe Vélez, para los Ávila Camacho, para Lucha Reyes, los Alemán, Cortines, “Cantinflas” y, ¡ufff!, ¡claro! María y Agustín.

    En el caso de Lucha Reyes es imposible porque ella se suicidó la noche del 24 de junio de 1944. En cuanto a los Ávila Camacho, Maximino ya no pudo hacerlo porque murió sospechosamente el 17 de febrero de 1945, luego de una comida multitudinaria en Atlixco. Tanta fue su influencia en el medio político, y tanta su afición a los toros (recuérdese la ganadería de “El Rodeo”, fallida, pero al fin ganadería), que los constructores de la próxima plaza de toros –que hoy es la “México”- decidieron que se llamara “Plaza General Maximino Ávila Camacho”. Afortunadamente no ocurrió tal atrevimiento y de haberse consumado, prudentes hubieran sido los intentos para darle un nombre más adecuado, como ocurrió al dejarle el que actualmente conocemos.

   No queda más que recomendar una buena conseja y consejo también a quienes como nosotros nos abrimos de capa ante la historia del toreo, pretendiendo encontrar datos nuevos o reinterpretar el pasado. Viene enseguida un pasaje de Miguel de Cervantes:

 …habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición no les hagan torcer el camino de la verdad cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir…

 Aquí termino este exhaustivo pero necesario examen sin ningún afán destructivo en la intención de elaborarlo.


[2] Función a beneficio de los desgraciados de Matamoros, asiste el Presidente C. Benito Juárez. La cuadrilla se formó con el primer espada Bernardo Gaviño quien lidió cinco toros de Atenco.

[3] José Francisco Coello Ugalde: APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS Nº 15 AHTM15TMH: TESIS DE MAESTRÍA EN HISTORIA DE MÉXICO. “CUANDO EL CURSO DE LA FIESTA DE TOROS EN MÉXICO, FUE ALTERADO EN 1867 POR UNA PROHIBICIÓN. SENTIDO DEL ESPECTÁCULO ENTRE LO HISTÓRICO, ESTÉTICO Y SOCIAL DURANTE EL SIGLO XIX”. 221 PÁGINAS. 

ÍNDICE

 CUANDO EL CURSO DE LA FIESTA DE TOROS EN MÉXICO, FUE ALTERADO EN 1867 POR UNA PROHIBICIÓN. SENTIDO DEL ESPECTÁCULO ENTRE LO HISTÓRICO, ESTÉTICO Y SOCIAL DURANTE EL SIGLO XIX. 

APROBACIÓN MTRO. JORGE A. MANRIQUE Y DR. BENJAMIN FLORES HERNÁNDEZ.

 INTRODUCCIÓN

 CAPÍTULO I

ANTECEDENTES

 CAPITULO II

PLAZAS, TOREROS, GANADERÍAS, PÚBLICOS.

IDEAS EN PRO Y EN CONTRA PARA CON EL ESPECTÁCULO; VIAJEROS EXTRANJEROS Y SU VISIÓN DE REPUGNANCIA EN UNOS; DE ACEPTACIÓN SIN MÁS, EN OTROS. TOREROS; GANADERÍAS; PÚBLICOS; PLUMAS Y PENSAMIENTOS EN PRO Y EN CONTRA.

 CAPÍTULO III

MOTIVO DE RECHAZO O CONTRARIEDAD HACIA EL ESPECTACULO OFRECIENDO EL ANÁLISIS A DOCE PROPUESTAS QUE SE SUGIEREN PARA EXPLICAR CAUSA O CAUSAS DE LA  PROHIBICIÓN EN 1867.

LOS DOCE PLANTEAMIENTOS:

1.-CAOS Y ANARQUÍA EN EL ESPECTÁCULO.

2.-EL ANTITAURINISMO DE JUÁREZ.

3.-INCIDENCIAS PROBABLES QUE ARROJA EL “MANIFIESTO DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL A LA NACIÓN” EL 7 DE JULIO DE 1859.

4.-LA PRENSA: FACTOR INFLUYENTE DEL BLOQUEO A LAS ASPIRACIONES DEL ESPECTÁCULO TAURINO EN 1867.

5.-INFLUENCIA DE LOS LIBERALES Y ELLOS ACOMPAÑADOS DE LA TENDENCIA POSITIVISTA.

6.-POSIBLE PRESENCIA DE SIMPATIZANTES AL IMPERIO DE MAXIMILIANO, LOS CUALES PUDIERON HABER GIRADO EN TORNO A LA ÓRBITA TAURINA.

7.-UN INCIDENTE DE BERNARDO GAVIÑO EN EL GOBIERNO DE JUÁREZ EN 1863.

8.-CON LA REAFIRMACIÓN DELA SEGUNDA INDEPENDENCIA, ¿SUCEDE LA RUPTURA?.

9.-LA MASONERÍA: ¿INTERVINIERON SUS IDEALES EN LA PROHIBICIÓN?

10.-FEDERALISMO.

11.-TEMOR DE JUÁREZ A UN LEVANTAMIENTO POPULAR RECIÉN TOMADO (O RETOMADO) EL DESTINO DEL GOBIERNO).

12.-DE QUE NO SE EXPIDIÓ EL DECRETO CON EL FIN EXCLUSIVO DE ABOLIR LAS CORRIDAS, SINO PARA SEÑALAR A LOS AYUNTAMIENTOS MUNICIPALES CUALES GABELAS ERAN DE SU PERTENENCIA E INCUMBENCIA. POR ESO EL DECRETO FUE TITULADO “LEY DE DOTACIÓN DE FONDOS MUNICIPALES Y EN ÉL SE ALUDE AL DERECHO QUE TIENEN LOS AYUNTAMIENTOS PARA IMPONER CONTRIBUCIONES A LOS GIROS DE PULQUES Y CARNES, PARA COBRAR PISO A LOS COCHES DE LOS PARTICULARES Y A LOS PÚBLICOS Y PARA COBRAR POR DAR PERMISO PARA QUE HAGAN DIVERSIONES PÚBLICAS (DE LAS CUALES, LA DE TOROS RESULTÓ SER LA MÁS AFECTADA).

CONCLUSIONES.

 CAPÍTULO IV

LOS DIVERSOS COMPORTAMIENTOS QUE SE DIERON DURANTE LA AUSENCIA DE CORRIDAS DE TOROS EN LA CAPITAL DEL PAÍS, EN EL PERIODO DE 1867 A 1886.

 CAPÍTULO V

RECUPERACION DEL ESPECTACULO

CAMBIOS HACIA UNA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA TAUROMAQUIA. EL SISTEMA Y LA SOCIEDAD FRENTE AL TOREO ¿MARCAN ALGUNA DIALÉCTICA DE BENEFICIO? PLAZAS-GANADERÍAS-TOREROS. PRENSA.

 CAPÍTULO VI

TRANSITO TAURINO DEL XIX AL XX

NUEVAS ALTERNATIVAS. OTRA PROHIBICIÓN, DESAHOGO Y REFUGIO; LOS ÚLTIMOS PASOS O ESPLENDOR Y DERRUMBE DEL ÍDOLO.

 CONCLUSIONES

 BIBLIOGRAFÍA

 HEMEROGRAFIA, ARCHIVOS Y COLECCIONES PARTICULARES.

[4] Guillermo Ernesto Padilla: Historia de la plaza EL TOREO. 1907-1968. México. México, Imprenta Monterrey y Espectáculos Futuro, S.A. de C.V. 1970 y 1989. 2 v. Ils., retrs., fots., T. I., p. 163.

[5] Véase: https://ahtm.wordpress.com/category/imagenes/page/5/

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