EN MEDIO DE LIBERTADES ANTICIPADAS, INDIOS DE TLALNEPANTLA SON PROTAGONISTAS ABSOLUTOS DE UNAS FIESTAS, A FINALES DEL SIGLO XVIII.

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Estamos ante unas fiestas en donde solo los indios son protagonistas de las mismas, son ellos quienes deciden como efectuarlas y bajo qué condiciones, no muy ortodoxas, conforme a los dictados que prevalecen en la época –finales del siglo XVIII-, y bastante vigiladas, si nos atenemos al conjunto de preguntas y respuestas formuladas por los dos grupos: uno de testigos, formado por 12 personas, 11 son españoles y Teodoro Vidal mestizo, mayores de edad, y el otro a 8 naturales de Tlalnepantla, lo que deja ver un enfrentamiento testimonial entre quienes pudieran ser los directamente afectados, y quienes son condescendientes a la realidad, fruto de las fiestas organizadas en aquellos momentos.

   Siendo el pretexto el “Memorial ajustado de los Autos seguidos por los Naturales del pueblo de Tlalnepantla contra el obligado de carnes del partido de Tlayacapan (ambas, poblaciones del actual estado de Morelos) sobre querer este que dichos naturales le pagaran licencias de los toros que mataban para sus fiestas”, se puede entender que si los indios podían matar libremente las reses que necesitaban para sus fiestas, “y también las que en cualquier tipo se les marcaren, o inutilizaren, vendiendo las carnes sin otra pensión que la de dar aviso al respectivo Abastecedor”, a la sazón el señor Rafael Ortiz, impedido de alterar a los indios en dichas decisiones, a la hora en que estos decidían matar sus reses y vender la carne en la forma en que se les había permitido, se generó el conflicto, que el propio Ortiz denunció al apuntar que los indios no estaban cumpliendo con lo pactado y que –en todo caso-, lo hacían a su libre albedrío, bajo sus propias formas de entender la estructura de la organización. “El indio”, era capaz de sorprender al propio obligado de carnes de sacar sacan fiado un toro en 15 p.s o 16 p.s y como el que tiene el ganado encuentra esta ocasión, quiere que el obligado le pague el mismo precio del que resultaba la misma utilidad de este, y menos la del público. O de que a causa de que cuando el indio quiere matar alguna res, con solo quebrarle un pie, o una mano dicen entonces se inutiliza, y con este proyecto abastecen al público, dejando atadas las manos al abastecedor (…)

   Ahí está el fondo del problema, puesto que el abastecedor, que debía su trabajo y el sustento de sus intereses a una venta cotidiana, se vio afectado por tales y por tan escandalosas posturas de los naturales de Tlalnepantla, contra el abastecedor, que controlaba aquella región, y cuyo centro de operaciones lo tenía en Tlayacapa, sitio que puede ser el poblado de Tlayacapan, teniendo en aquella época como pueblo agregado a Chalco, durante la cuarentena.

   Por lo demás, es harto curioso enterarnos hasta donde podía llegar un conflicto cuando este se dirimía entre aquellos dos grupos de testigos, que si lo analizamos con reposo, encontramos que probablemente fue una deliberada confrontación entre once españoles y un mestizo, ante la posición –reducida por cierto- de ocho naturales, “El 8º indio, el 2º mestizo, el 5º y 6º castizos, y los restantes españoles”, cuyo arraigo en Tlalnepantla debe haberles hecho tomar partido por sus coterráneos.

   El documento analizado procede del Archivo Histórico del Distrito Federal, Acervo: AYUNTAMIENTO. GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL. ABASTO DE CARNE. PERIODO: 1683-1866. VOLUMEN: 12 VOLS.: 1-12; 292 EXPEDIENTES Y 4 LIBROS, Vol. V, año de 1792, exp. Nº 144

 El pueblo de Tlalnepantla sobre que el obligado no les exija paguen la licencia de los toros que mataron para sus fiestas. 12 f.

Sría del Exmo Ayto de México año de 1793

 Memorial ajustado de los Autos seguidos por los Naturales del pueblo de Tlalnepantla contra el obligado de carnes del partido de Tlayacapa sobre querer este que dichos naturales le pagaran licencias de los toros que mataban para sus fiestas.

 FIESTAENSANTÍN1

    El contenido esencial que se presta a discusión, se revela en foja 1:

    Consta que en 17 de enero de 1793 representó la presente de dichos señores naturales en el Juzgado General, que por superior decreto esta R.l Audiencia de 31 de marzo de 1727 está declarado por punto general, que los indios puedan matar libremente las reses que necesitan para sus fiestas, y también las que en cualquier tipo se les marcaren, o inutilizaren, vendiendo las carnes sin otra pensión que la de dar aviso al respectivo Abastecedor, que era un tal Dn. Rafael Ortiz, mismo que, conforme a foja 1v.,avisado por despacho que debió recibir el subdelegado del partido directamente de parte del virrey, para que por ningún motivo o pretexto embarazase a sus presentes, matar sus reses y vender la carne en la forma en que se les había permitido estando dicho justicia a la mira de que se cumpliese el citado Auto de esta R.l Audiencia.

   Argumentaba Ortiz –f. 2-: Que ellos (los indios) no cumplían aún con esta condición defraudando al Abasto, y a los consumidores, regulando a su arbitrio la cantidad de modo que vienen a dar por impuesto real lo que el abastecedor de por medio con arreglo el remate, siguiéndose de aquí otro grave daño, cuales, el de que los indios que errarse sacan fiado un toro en 15 p.s o 16 p.s y como el que tiene el ganado encuentra esta ocasión, quiere que el obligado le pague el mismo precio del que resultaba la misma utilidad de este, y menos la del público.

f. 5 (…) desmerecen los ganados muriéndose en el campo, con lo que se consiguen a mucha costa, por la necesidad de contrata.

FIESTAENSANTÍN2

    Que de lo declarado por esta R.l Audiencia se anotaba, a causa de que cuando el indio quiere matar alguna res, con solo quebrarle un pie, o una mano dicen entonces se inutiliza, y con este proyecto abastecen al público, dejando atadas las manos al abastecedor (…)

f. 6 (…) con el apoderado de los naturales se examinaron por el Justicia de Tlayacapa 12 testigos que fueron:

 1 D. Manuel Sánchez                              7 D. Domingo Torres

2 D. Manuel Saldaña                              8 Teodoro Vidal

3 D. José Dalmanza                                9 Miguel Maldonado

4 D. José Castellanos                              10 D. José Saldaña

5 D. Felipe Dalmanza                             11 D. Ignacio León

6 D. Juan Diez Sollano                           12 D. Pedro Monroy

 a quienes se les hizo nueve preguntas que buscaban crear un ambiente difícil contra los indígenas. Este grupo de 12 personas, 11 son españoles y Teodoro Vidal mestizo, mayores de edad. Las preguntas y las respuestas se formularon así:

 P. Si saben y les consta que los indios del pueblo de Tlalnepantla son los únicos que entre los pueblos a que se entiende la obligación de Ortiz han faltado a las calidades del remate, matando ganados, y comercializando la carne sin pedirle licencia, ni contribuirle con un peso, y el cuero como está mandado, y lo practican sin novedad todos los demás pueblos.

R. Todos los testigos absuelven el contenido de la pregunta. El 1º, 5º, 9º y 11º de oídas a los mismos indios de Tlalnepantla y a otros vecinos de él, y los restantes de público y notorio. Añadiendo el 1º constarle lo dicho por haber sido cobrador del ramo desde el tiempo en que fue obligado de el D. Juan Sollano y el 11º por ser administrador de Dn. Rafael Ortiz.

FIESTAENSANTÍN3

P. Si saben y les consta que para comerciar la carne, y dar la res por inútil o averiada los propios comerciantes indios perniquiebran a un toro o le hacen otra lesión, como que lo van a matar y aprovecharse en la venta?

R. El 9º y 12º testigos la absuelven de oídas. El 11º de vista; el 6º de ciencia cierta y los 8 restantes la ignoran.

P. Si saben y les consta que los indios de Tlalnepantla con ese arbitrio han estado matando cuantos toros han querido (…)?

R. El 1º solo dijo que sabe por haberlo visto que dichos indios pesan la carne que venden a su arbitrio con una cruz de madera, y pesas de piedra, dando por un real lo que quieren. El 2º y 3º lo ignoran. El 4º que solo sabe que dichos indios matan sin pedir licencia. El 9º la absuelve de oídas y el 11º de vista. El 6º que validos del arbitrio que expuso en la antecedente (que es perniquebrarlos) estando matando cuantos toros han querido. El 7º, 9º y 12º que es cierto que matan en tiempos de aguas, en lo que también convienen que la carne que venden es a ojo sin peso alguno y el 8º añade que no sabe si se valen del arbitrio de inutilizar las reses para matarlas.

P. Si saben y les consta que por esta razón de que ellos venden como quieren engañando a los compradores, para lograr estas indebidas ganancias, no reparan en tomar fiado un toro por 15 o 16 p.s y como ven esto los que los tienen, cuando los necesita el abastecedor tratan de que les pague como los indios por un precio exorbitante?

R. Todos los testigos absuelven de vista el contenido de la pregunta excepto el 5º que es de público y notorio y todos ellos expresan que lo más a que los indios compran es a 14 o 15 p.s cada toro.

P. Si saben, y les consta que con este exceso los indios de este pueblo hacen negociación y se aprovechan en el tipo de aguas en que ofrece cuenta al ganado, y en la temporada de la seca se retiran porque entonces desmerece mucho y por lo mismo es preciso perder, y por esta causa el Abastecedor cuando compensa este quebranto es en la temporada de las aguas?

R. Todos los testigos absuelven el contenido de la pregunta, los 8 de ellos de vista, y los 4 restantes de público y notorio.

P. Si saben y les consta que porque hacen granjería no han admitido la propuesta del Abastecedor que ocurriendo a la malicia de ellos les ofreció dar un toro sin lesión por el que digan que se les manda o inutiliza.

R. Excepto dos de los testigos que ignoran su contenido, los demás la absuelven como se articulan, el 2º, 5º, 6º y 7º por haberse hecho a su presencia por el abastecedor Ortiz a los naturales la propuesta que se expresa y los restantes de oídas.

P. Si saben y les consta que no todo el pueblo es el que hace esta negociación sino el gobernador pasado Salvador Espínola y su alcalde de Manuel unidos con el gobernador actual, y pensionan a los otros infelices que no tienen parte echándoles derrama para gastos del pleito.

R. Seis de los testigos absuelven el contenido de la pregunta según se articula: el 1º y 4º de vista, y los más de ciencia cierta, expresando el 7º y 11º que la derrama que se hechó y cobró fue de 2 r.s a cada indio. Los otros 6 testigos que son el 2º, 3º, 5º, 8º, 9º y 12º solo saben que los indios de Tlalnepantla pelean con el obligado pero ignoran quienes son los cabecillas.

P. Si saben y les consta que llega a tanto su insolencia que haciendo formal oposición a que el abastecedor provea de carne al pueblo en el sábado de gloria de este año le quemaron la carnicería para que no se matara ni se expendiera otro ganado que con el de ellos.

R. Excepto el 1º de los testigos que ignora el contenido de esta pregunta, los demás la absuelven según se articula: el 9º y 11º de vista, el 2º sin dar razón, y los demás de público y notorio.

    Veamos qué formulan las preguntas hechas en el interrogatorio hecho por el subdelegado de Chalco a 8 naturales de Tlalnepantla, siendo:

                  1 Manuel Torres Olguín                                 5 Francisco Ramos

                 2 José Antonio Espíndola                              6 José de Torres

                 3 Antonio de Torres                                      7 Benito de Torres

                 4 Lorenzo de Torres                                       8 Cristobal Justo

El 8º indio, el 2º mestizo, el 5º y 6º castizos, y los restantes españoles.

   Las preguntas van así:

f. 8v, 2ª pregunta:

P. ¿Si saben les consta o han oido decir, que los 14 toros que por ser mes de marzo se mataron con permiso del gobernador y República, fueron de aquel ganado viejo, e inútil para el trabajo, y con el objeto de que la carne se aprovechare en los días de la fiesta titular?

R. Todos los testigos absuelven de vista el contenido de la pregunta, añadiendo el 4º y 5º que para que el obligado –f. 9- Valladares quería dar cada toro a 18 p.s juntaron entre todos los del pueblo 14 que se refieren los que mataron por ser muy bravos, y otros inservibles para el trabajo y se los repartieron para la fiesta titular.

P. ¿Si así mismo, saben que las cabezas que dichos indios matan, en otros tiempos son precisamente las que se les inutilizan?

R. Todos dicen ser cierto este particular lo que les consta de vista, y el 4º añade que cuando matan algún toro bueno es componiéndose antes con el obligado y el 7º que ni los matan en otros tiempos sino que solo aprovechan los que se mueren.

FIESTAENSANTÍN4

 P. ¿Si cuando algún indio ha contravenido o excedido los términos en que les es permitido matar ganado, ha sido sin saberlo el Gobernador y los oficiales de República, pues si de ello hubieran tenido noticia con oportunidad se los hubieran embarazado y aún hubieran castigo a los transgresores?

R. Todos los testigos absuelven de cierta ciencia el contenido de la pregunta, añadiendo el 6º que solo en los meses de abril y mayo se han matado a sabiendas del Gobernador y República, y a excusar del Abastecedor, pero fue porque este en aquellos días faltó a la obligación, no dando ni una onza de carne; y el 8º que la República no se mete en nada porque sabe que el Abastecedor debe tener cuidado.

P. ¿Si de la propia suerte saben que el encargado de la administración de Justicia en Tlayacapa, es íntimo amigo y confidente del Abastecedor Valladares?

R. Todos coinciden en ser cierto (…) “que cuando el teniente pasa a Tlalnepantla, anda junto con el abastecedor y porque se visitan mutuamente.

    Las conclusiones a todo esto se notificaron así en el documento:

 f. 10: Vistos en este estados los autos por mí proveído en 13 de octubre de 1794 se sirvió V.A. mandar se notificare a los naturales de Tlalnepantla que no manquearan, ni de otro modo inutilizaran sus toros ni otras reses, y que no pudiesen matar las que se les lastimen si no que inmediatamente las –f. 10v- presentaren al abastecedor D. Rafael Ortiz para que les diese puras buenas y de calidad y circunstancia.

f. 11v (…) en 17 de junio de 1791 se pregonó para el abasto de carnes de esta ciudad, pregón entre los cuales es mayor la ganancia reducida que ha de abastecer los pueblos agregados (de los que es uno Chalco a que es sujeto Tlalnepantla en la cuarentena) poniendo tapones por sí, o mandatarios, y se diere licencia para matar toros en pie, se les había de contribuir un peso por toro y el cuero de la res según costumbre aprovechar por condición, exceptuando los que los indios matarán en las fiestas de sus pueblos como estaba mandado por el Superior Gobierno.

   El Sr. Fiscal.

    Y como se decía al principio de estas notas: fueron en aquella ocasión los indios quienes se encargaron de la organización, celebración y consumación de unas fiestas, de las que desconocemos cuando exactamente, y por qué motivo se llevaron a cabo (ocurrieron evidentemente durante la última década del siglo XVIII). Podemos entender que hay una absoluta libertad en la que ellos se mueven para efectuar tales festejos, en unos momentos en los que las condiciones sociales pasaban por circunstancias difíciles, en víspera del movimiento de emancipación. Parece curioso que así como en los inicios del virreinato, el indio –a menos que fuera de la nobleza-, estaba impedido de sumarse a la corte de protagonistas en las fiestas taurinas; al finalizar el “siglo de las luces” disfrutara de los privilegios, y hasta tuviera muy particulares formas de desarrollar todo el entramado de aquellas celebraciones –como ya lo hemos visto-, quedando como contraparte los españoles y mestizos cuyo papel queda reducido al de testigos. Son fiestas que ocurren en una comunidad rural, lejos del cosmopolitismo citadino, probablemente más dada a semejantes libertades sin demasiados aspavientos, a pesar del que se detalla aquí, no tanto por lances tauromáquicos de excelsa calidad, que pudieran haber escandalizado a los aficionados más puros de la época, sino por los procedimientos atípicos que decidieron aplicar esos indios de los rumbos de Tlalnepantla.

NOTA IMPORTANTE: Las imágenes que acompañan el presente texto, ilustran mi trabajo (inédito): APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS Nº 25. HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN. …AL QUE LEYERE… 251 p. y demuestran la presencia de pobladores indígenas cuyo arraigo se desvela en la celebración de rituales muy ligados con el campo, pero también con las ocasiones religiosas. Son imágenes que se remontan a la segunda década del siglo XX.

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