SOBRE RODOLFO GAONA, A LOS 89 AÑOS DE SU DESPEDIDA. (6ª ENTREGA).

DE FIGURAS, FIGURITAS y FIGURONES.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Tres hechos sobresalientes permiten poner a Rodolfo Gaona en el centro de todas las miradas. El primero de ellos, fue el de su ascendente camino que lo llevó a convertirse en matador de toros en España, hecho que ocurrió primero, en la modesta plaza de toros de Tetuán de las Victorias, el 31 de mayo de 1908, siéndole confirmada tal ceremonia en la plaza principal de la ciudad del “oso y el madroño” el 5 de julio siguiente, tarde en que se lidiaron seis toros de don Juan González Nandín. El padrino fue Juan Sal “Saleri” y el testigo Tomás Alarcón “Mazzantinito”. Lauro E. Treviño, gaonista cabal, recoge algunos apuntes de aquel acontecimiento como sigue:

 Este fue el programa completo, tal como lo hemos leído en un periódico español. El boletaje se agotó en su totalidad, demostrándose, con esto, la fuerza de taquilla que desde sus principios tuvo el gran artífice de León. Los más destacados críticos taurinos se volcaron en sus reseñas elogiando a Rodolfo. “Don Sincero”, que escribía en el Diario Universal, decía: “Gaona, Ecce Homo, y ¡qué homo! El torero mexicano escuchó en la tarde del domingo formidables ovaciones, las más entusiastas de la temporada… Yo creo que Gaona es el único torero que puede llegar al más alto puesto de la torería actual”. Y seguía la crítica desbordándose: “Mangue” en El País: “Rodolfo Gaona apareció en la plaza produciendo excelente impresión”. Veamos ahora lo que “Dulzuras” dijo refiriéndose a la tarde triunfal de tan famosa confirmación de alternativa: “Si algún defecto tiene este muchacho, es que para tener veinte años sabe demasiado. El público lo sacó a hombros de la plaza”.[1] 

RESPETABLE PÚBLICO_12.07.1908_portada

Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España. Respetable Público. Madrid, 12 de julio de 1908, Año I, N° 18. Rodolfo mereció portadas principales en importantes publicaciones españolas.

   El segundo hecho fue la tremenda cornada que recibió en Puebla. Habiéndome ocupado en su momento del referido caso (véase: https://ahtm.wordpress.com/2011/03/31/sobre-la-cornada-que-en-1908-sufrio-rodolfo-gaona-en-puebla/) y, dada la importancia de su contenido, la recogeré de nuevo, dándole algún toque de actualidad.

 Sobre la cornada que, en 1908 sufrió Rodolfo Gaona en Puebla.

    Espero resolver el siguiente galimatías. Hace 106 años, Rodolfo Gaona sufrió una de las cornadas más graves en su carrera. Fue una herida de cinco centímetros de extensión por veinte de profundidad, en la fosa izquio-rectal derecha, interesando el recto y peritoneo. Tal hecho sucede el 13 de diciembre de 1908. Imagínense ustedes que, ante un hecho de aquella dimensión, el servicio médico de la plaza de toros de Puebla simplemente quedó rebasado, por lo que hubo necesidad de trasladarlo urgentemente desde Puebla a la ciudad de México, decisión que puso en serio peligro la vida del diestro leonés. Algunas versiones que he escuchado al respecto, mencionan que al llegar a la ciudad, esto por Xochimilco (sic), el Dr. Carlos Cuesta Baquero esperaba a Gaona para de inmediato atenderlo. Pero Roque Solares Tacubac, que tal era el anagrama de Cuesta, se quedó “con un palmo de narices”, pues el herido quedó bajo la responsabilidad del Dr. Aureliano Urrutia, en un sanatorio cercano a San Felipe Neri. Este detalle molestó profundamente a Carlos Cuesta, quien era, hasta ese momento un gaonista declarado, y cuyos elogiosos escritos se publicaron en diversos semanarios y revistas de la época. Años más tarde, Roque Solares Tacubac no pudo ocultar su enojo y se convirtió en “antigaonista” furibundo.

   Desde mi muy personal punto de vista, cuando el Dr. Cuesta atendió la cornada que causó la muerte de Antonio Montes, el 13 de enero de 1907, este simple detalle pudo haber sido ingrediente para que Gaona o quienes le rodeaban en el viaje de Puebla a México decidieran la intervención del Dr. Urrutia y no la del Dr. Cuesta. Pero insisto, esto no es más que una especulación.

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El Dr. Carlos Cuesta Baquero, tercero de izquierda a derecha, ante

el cadáver del torero español Antonio Montes. Col. del autor.

    Por su parte, la revista española Sol y Sombra Nº 664, del 14 de enero de 1909, daba cuenta del acontecimiento que aquí se refiere en los siguientes términos:

SOL y SOMBRA_664_14.01.1909

    El acontecimiento ensombreció a la afición de aquel entonces, pues de inmediato, comenzaron a circular unos versos anónimos en cientos de hojas de papel volando, que, con un grabado de José Guadalupe Posada al frente, y otro de Manuel Manilla al reverso salieron de la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, convirtiéndose en caja de resonancia de aquella “tragedia”.

COGIDA DE RODOLFO GAONA_1_FONDO DÍAZ DE LEÓN

COGIDA DE RODOLFO GAONA_2_FONDO DÍAZ DE LEÓN

http://www.museoblaisten.com/v2008/indexEsp.asp?myURL=paintingSpanishFondo&numID=5705

Fondo “Díaz de León”.

   De Urrutia debo decir que cargó con dos “sanbenitos” toda su vida: Ser compadre del Gral. Victoriano Huerta, el mismo que encabezó el frío y calculador episodio de la “Decena Trágica” en febrero de 1913, y luego haber participado de manera “sesgada” en el asesinato del senador Belisario Domínguez, mismo que ocurrió el 7 de octubre de ese mismo año. Urrutia, enfrentado profesionalmente al también médico cirujano Belisario Domínguez, le cortó la lengua al cadáver del senador enviándosela más tarde a Victoriano Huerta. Luego de intensas investigaciones realizadas por un grupo de senadores, parientes y amigos de la víctima, se descubrió la verdad de los hechos, lo que aceleró la caída de Huerta y el inicio de una terrible carga moral que llevó desde ese momento y hasta su muerte el Dr. Aureliano Urrutia que, por otro lado, fue un eminente cirujano y hasta ocupó el cargo de Director de la Escuela Nacional de Medicina en el periodo 1913-1914.

   Varias cosas más en torno al Dr. Urrutia. Efectivamente nació en Xochimilco en 1872, lugar que se refiere como el del encuentro entre el cirujano y Rodolfo Gaona, pero esto era imposible pues dadas las condiciones de salud del diestro, como las de cualquier herido, en todo caso eran las de llegar al sanatorio de manera inmediata. Dicho sanatorio debió haber sido el que en la época llevó el nombre de Sanatorium, inaugurado por el Gral. Porfirio Díaz en 1910 y que se encontraba en Coyoacán. Finalmente, y aunque parece un sarcasmo, pero también una paradoja, es el hecho de que su tesis profesional, misma que presentó y defendió en 1895 llevara el curioso nombre de La conservación de los cadáveres y de las piezas anatómicas.

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El Dr. Aureliano Urrutia junto al Gral. Victoriano Huerta.

    Por fortuna, Rodolfo Gaona se restablece del serio percance e incluso, reaparece el 17 de enero de 1909 (un mes y días luego de la cornada en Puebla), alternando con Rafael Gómez “El Gallo” y Antonio Boto “Regaterín”, quienes se las entendieron con toros de Piedras Negras.

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SOL y SOMBRA_664_14.01.1909_2

Fotografías incluidas en el reportaje publicado por Sol y Sombra.

    Un velo de misterio se tendió sobre aquel episodio del que Gaona, por fortuna, salió avante, a pesar de que los progresos médicos de la época no eran, ni con mucho los de hoy día. Aquellas curaciones de “caballo” que encaraban los toreros, tuvieron tintes de “hazaña”, y en eso el pueblo sabía muy bien a quien considerar como “sus héroes”. En ese tipo de circunstancias se tejieron muchas historias, lo que les daba a los matadores un aura diferente, tanto que no tiene ningún parecido con lo que hoy el “marketing” o agencias de publicidad hagan por los que se visten de luces.

   “Los tiempos cambian que es una barbaridad…”

    En cuanto al tercer hecho, este vino a ocurrir en momentos en que Gaona, encumbradísimo, se enfrentó a oscuro caso, relacionado con la violación masiva y posterior suicidio de la “bella muchacha de ascendencia alemana”, María Luisa Noecker. Todavía, y hasta la fecha no se tiene claro el asunto sobre si participó en tan desagradable asunto el leonés, pero el hecho es que frente a tan elevadas sospechas, permaneció 22 días en los separos de la Cárcel de Belén, hasta que, por gestiones que provenían de la propia presidencia de la república, Rodolfo quedó libre. Tardó tiempo en limpiar dicha afrenta, por lo que su nombre estuvo en boca de todo mundo. Sólo sus hazañas en el ruedo fueron capaces de regresarle el prestigio que había perdido.

   Así, en esta nueva semblanza, hemos podido apreciar tres condiciones en apenas el curso de dos años, mismas que pusieron a prueba la fortaleza de aquel gran torero, el que todavía estaba por escribir las páginas más célebres de su carrera como matador de toros y personaje público en el curso de las dos primeras décadas del siglo XX.

EL ASUNTO GAONA-NOECKER

Guillermo E. Padilla: PADILLA, Historia de la plaza EL TOREO. 1907-1968. México. México, Imprenta Monterrey y Espectáculos Futuro, S.A. de C.V. 1970 y 1989. 2 v. Ils., retrs., fots., T. I., p. 46.

 LA LIBERTAD CAUCIONAL..._1_FONDO DÍAZ DE LEÓN LA LIBERTAD CAUCIONAL..._2_FONDO DÍAZ DE LEÓN LA PRISIÓN DE RODOLFO GAONA..._1_FONDO DÍAZ DE LEÓN LA PRISIÓN DE RODOLFO GAONA..._2_FONDO DÍAZ DE LEÓN

CONTINUARÁ.

[1] Lauro E. Treviño: Rodolfo Gaona. Gloria Nacional. México, SEI, S.A., 1975. 186 p. Ils., fots., p. 20.

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