LA IMPORTANCIA y LA ESENCIA DE CIERTAS “MINUCIAS” TAURINAS (XII).

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO. 

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Hoy, la materia de esta entrega, contiene elementos muy valiosos, como la opinión de un viajero extranjero, y sus impresiones sobre lo que contempló en aquella ocasión al acudir a un festejo taurino que se realizó en la plaza de toros de Tlalnepantla, posiblemente el 4 de febrero, dedicada a “los comerciantes americanos”, según lo aseguraba LA GACETILLA, pero del 2 de febrero anterior.

   De igual forma, ofrezco un buen “manojo” de aquellos versos escritos en torno a los motivos que dieron, en distintos momentos para que los autores en turno escribiesen sus inspiradas creaciones (una de ellas tan remota por estar escrita en 1834), pensando con ello dejar un testimonio sobre las más interesantes y curiosas incidencias ocurridas en las plazas de toros, como la que corresponde al Toreo Femenino, asunto del que no podían sustraerse los “chicos” de la prensa en aquel entonces, con motivo de la vista que hizo a México la famosa cuadrilla de Dolores Pretel Lolita y Emilia Herrero “Herrerita”, acompañadas de sus banderilleras: Rosa Simó, Encarnación Simó y Dolores Prats. Tal cuadrilla se presentó en México desde 1897 y actuó hasta los primeros dos o tres años del siglo XX.

 LA GACETILLA, D.F., del 06.02.1879, p. 5:

APUNTES DE MI CARTERA (NOTAS DE UN CHICAGO, es decir, las que escribió el viajero extranjero John Falsstaff)

(…) La plaza de toros de Tlalnepantla es una gran plaza. En donde uno pone el pie se hunde el tablado. Esto no obstante, una verdadera muchedumbre llenaba aquel recinto. De un lado, los léperos desgañitándose a fuerza de gritar; del otro, la concurrencia aristocrática vociferando espeluznantes picardías. ¡Cómo pateaban todos! Con razón no hay viga sana por aquellas gradas. La música recibía a cada momento un agasajo de los espectadores. Este agasajo consistía en algún naranjazo bien tirado, y que, momentos después ponía como una remolacha la nariz del asendereado músico que lo recibía. Sonó una trompeta y los toros comenzaron. Esta diversión es sumamente bárbara. En Chicago, luego se habría formado una sociedad protectora de los toros, como hay una asociación que ampara a los maridos. Diversiones como esta son todavía un rastro de la barbarie. ¡Complacerse con el martirio de un animal y noble! ¡Ver perecer a magníficos caballos que podrían servir de mucho en las labores! ¡Oh! ¡esta diversión es de salvajes! Nosotros en Chicago nos entretenemos de muy distinto modo. Allí hay luchas de box, se ponen dos fornidos lidiadores frente a frente, se arrojan el uno sobre el otro, ambos se abrazan, ruedan por la arena, el que más fuerza tiene se sobrepone al otro, le pone la rodilla en la garganta y lo sofoca. Esta si es una diversión propia de países ilustrados. Allí se admira el poder de la fuerza, lección que aprovechan desde luego los políticos. Muere uno de los gladiadores, pero muere en el uso pleno de sus derechos individuales. El derecho a la muerte debe ser por todos respetado. ¡Pero los toros! ¡Oh! ¡qué barbaridad! ¡qué salvajismo! Entre los diversos proyectos que he concebido en México, tengo el de construir una plaza de toros en Azcapotzalco. Noto que aquí es la diversión predilecta.

   De buena gana iría narrando todas y cada una de las peripecias que ví en las corridas de toros, pero en estos momentos comienza a encajárseme una reuma en el brazo derecho, contraída gracias a lo holgados que veníamos en los trenes, y por eso dejo esta narración para otro día. Además, tengo que cepillar el frac para la noche del baile y empeñar mi reloj para comprarme un par de guantes. Pienso quedarme con la cadena.

 LA GACETILLA, D.F., del 16.12.1877, p. 2:

CORRIDA DE TOROS. La última que se verificó en Toluca concluyó como el rosario de Amozoc.

 Hubo mientes como el puño,

Hubo puño como el mientes,

Granizo de sombrerazos

Y diluvio de cachetes.

Y ¿por qué?

Porque los toros eran mansos. Hasta la mansedumbre es delito.

 EL FÉNIX DE LA LIBERTAD, D.F., del 19 de abril de 1833, p. 4:

DESEOSO el empresario de la plaza de toros de la Alameda de obsequiar el gusto del público ilustrado de esta capital y de prolongarle más la diversión y agrado que ha tenido con lo exquisito y selecto del ganado que ha visto lidiar no menos que por la singular aplicación y habilidad de las respectivas cuadrillas, le participa haber elegido para la tarde del próximo domingo las más divertidas suertes y siete soberbios toros de la hacienda de Sajay.

 EL FÉNIX DE LA LIBERTAD, D.F., del 11.04.1834, p. 2 y 3:

  Escuchen todos los bueyes

Que (como yo) sean perversos,

Mi triste fin, porque tomen

Un saludable escarmiento.

Pero antes que narra pueda

La historia de mis excesos,

Requiero, ¡oh caros amigos!

La compasión de mis yerros.

Nací en contornos de Atenco

A los tantos de febrero,

Del año de… mas no importa

La fecha en este suceso.

Ya no conocí a mi padre:

(A otros sucede lo mesmo)

Que hijo fui de una vaquilla

Es lo que negar no puedo.

Esta mi indolente madre,

Me abandonó pequeñuelo,

Por gozarse a sus anchuras

En todos sus devaneos.

¡Heme aquí, caros amigos,

Sin padre, madre ni deudos;

Abandonado al capricho

Del hacendando mi dueño.

Mas como a mi me dotara

Júpiter, de algún talento,

Era yo, cuando novillo,

De todos el más travieso.

Amigos, ¡cuánto trabajo

Dí siempre al pobre vaquero

Que intentaba sujetarme

Al yugo de mi abuelo!

Por fin la fuerza del hombre

Corrigió mis desafueros,

Cortándome aquellas partes

Que él suele apellidar sexo.

De entonces acá arrastrando

De la humillación el peso,

Siempre veía con envidia

Disfrutar al toro fiero

De un placer, que no podía

Gozar yo, aunque tenía cuernos.

Sumergido en la tristeza

Maldecía mi abatimiento;

Y las siembras me pagaban

El mal que no me habían hecho.

Undía (de odiosa memoria)

Que yo rabiaba en mis dentros,

Quiso impedirme un muchacho

Mis procederes siniestros.

Con una coz lo castigo;

Y elchiquillo, a su despecho,

No hará otro insulto a los bueyes,

Pues ya mora entre lo muertos.

Infraganti del delito

Me pusieron en arresto,

Y me formaron sumaria

Cual se usa todo reo.

Hasta aquí son arreglados,

Justos los procedimientos

De mis jueces, pues que miden

A todos con un rasero.

Bueyes y hombres somos unos,

(Según el código de ellos),

Pero hay de malo en mi causa

Que sin oírme, el fallo dieron.

¡Oh parcialidad inicua!

¡Cuando dejarás, que al menos

De reclamar su justicia

Cada uno obtenga el derecho?…

Yo delinquí, amigos mios,

Y el patíbulo merezco;

¿Pero por qué no mis jueces

Tal confesión requirieron?

¿Para condenarme, acaso

Creían les faltaba tiempo?

¿O temían se sublevaran

Todos los toros añejos?…

Yo obré el mal; pero mis jueces

A la equidad desoyeron;

Pues si una ley me condena,

Otras en mi favor tengo.

¡Jueces! Al que está castrado

No puede aplicarse el mesmo

Castigo, (en delito igual)

Que al que es delincuente entero,

La viuda, mi poseedora,

¿Renunció acaso el derecho

Que tenía para librarme

A costa de su dinero;

Voy al patíbulo ¡oh jueces!

Con aquel resentimiento

Que alimenta la injusticia

Aún en el pecho de un reo.

¡Jueces! Siempre mi memoria

Os sorprenderá en secreto;

Y desde el toro a la hormiga

Os traerán tristes recuerdos.

Al leer el hombre mi historia

No creerá encontrarse exento

De una injusticia… el suplicio

No borra del juez un yerro…

. . . . . . . . . . . . . .

Yo el infrascripto escribano,

Certifico ser muy cierto

Que el antecedente escrito

Se hyalló en la bolsa de pecho

Del buey difunto.-No vale

Lo testado.-Un signo.-Recio

(Termómetro de la revolución) 

Anónimo.

 FREGOLÍ, D.F., del 01.07.1897, p. 7:

 COUPLETS VARIADOS.

 Dice un periódico que para la próxima temporada de toros, vendrá de España una cuadrilla de señoritas.

 Ya hay mujeres escritoras,

Mujeres telegrafistas

Y mujeres cobradoras

Y hasta mujeres cajistas.

Pronto mujeres tendremos

En nuestras plazas, de modo

Que al paso que vamos, vemos

Que hay mujeres… para todo.

 Anónimo. 

AHT24RF1550-1551

Encarnación Simó y Dolores Pretel “Lolita” (Ca. 1895). “Museo Taurino Mexicano”. Agradezco al Lic. José Carmona Niño haberme facilitado este material para su divulgación.

 TOREO FEMENINO

 En el diario “Las Tijeras”

He visto en la gacetilla,

Que hay formada una cuadrilla

De señoritas toreras.

 

Que nunca meten la pata,

Que tienen mucho amor propio

Que hay unas que dan el opio

Y hay otras que dan la lata.

 

Me alegro ¡que diantre! a ver

Si las hembras dan de sí

Estocadas hasta allí

O pican cual debe ser.

 

No zurzáis más calzoncillos,

Niñas que el arte reclama,

No cosais, no hagáis la cama,

Que os esperan los zarcillos.

 

Dejad la costura quieta,

Nunca más fregar el suelo.

¡Viva el arte de Frascuelo

Y que muera la escobeta!

 

Venceréis al fin y al cabo.

¡Odiais la cocina? ¡Bien!

¿Y el fregadero? ¡También!

¿Amais a los cuernos? ¡Bravo!

 

Seguid sin temores, hijas,

Venceréis en cualquier parte,

¡Salud, lumbreras del arte,

Frascuelas y Lagartijas! 

Anónimo.

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