NUEVOS DATOS SOBRE ATENCO y SAN DIEGO DE LOS PADRES. (TERCERA DE CUATRO PARTES).

ILUSTRADOR TAURINO MEXICANO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 UN EQUIVOCADO CONCEPTO HISTÓRICO DE LA GANADERÍA DE “ATENCO” EN LA OBRA PERIODÍSTICA DE CARLOS QUIRÓZ “MONOSABIO” HACIA EL AÑO 1921.

   -¿Podría darnos sus nombres y características principales, así como la distribución que se tuvo de los embarques que llegaron simultáneamente de España, tanto de Pablo Romero, para Atenco, como del Marqués del Saltillo, con la sola idea de que se ponga en claro cual fue el pie de simiente para cada una de estas dos célebres haciendas?

   -Sí, como no.

   Pero primero déjeme incluir la opinión de mi familiar, el Sr. José Julio Barbabosa, quien en su libro de apuntes, llamado: Nº 3 Orijen de la raza brava de Santín, y algunas cosas notables q.e ocurran en ella J(…) J(…) B(…). Santín Nbre 2/1914, consideraba lo siguiente:

 según he sabido, para la de Atenco y S. Diego el año de 1910 en octubre, llegaron a ésta 2 toros del Marqués del Saltillo y 2 de Felipe Pablo (Romero) y 1 vaca de este señor, por haberse muerto otras en el camino, y 6 vacas del Marqués, con cuyos elementos que según dicen les costaron veinte y dos mil y pico de pesos, han mejorado las dos ganaderías, yo no he asistido a ninguna de las corridas que han dado con esos toros cruzados, pero según dicen, en general han salido muy buenos y como es natural, algunos malos (notas que realizó hacia 1920).

 Para Atenco venían tres vacas, habiendo muerto dos en alta mar. Llegaron a la hacienda el 10 de febrero de 1911. Arribaron la Nº 354 “Chaleca”, negra zaina, la Nº 1 “Nevada”, negra muleta entrepelada, Nº 2, Gitana, morcilla entrepelada; Nº 3 “Fierecilla”, retinta y la Nº 4, “Triguera”, morcilla entrepelada. Acompañadas de “Colmenero”, cárdeno listón bragao y de “Nevado”, negro zaino. En cuanto a San Diego de los Padres, llegaron a esta hacienda el 12 de octubre de 1910 las 6 vacas:

Nº 140 “Lamparilla”, cárdena

Nº 147 “Baratera”, negra

Nº 122 “Chinela”, negra mulata

Nº 128 “Corbatilla”, cárdena

Nº 65 “Guapetona”, cárdena y la

Nº 115 “Navarrita”, negra bragada

Así como por los toros: “Zamarrero”, negro entrepelado bragado, “Media Luna”, negro y “Bosquero”, también negro.

RAFAEL BARBABOSA EN 1921

Rafael Barbabosa Saldaña en 1921.

    -Don Manuel: sabemos de la celebridad de un buen número de toros salidos de los potreros de San Diego de los Padres. ¿Recuerda el nombre de algunos de ellos, describiendo alguna anécdota sobre su juego en el ruedo?

   Entre los toros que se han distinguido por sus hechos se anotan los siguientes:

CANARIO, negro listón jugado en Puebla al que el vaquero durante el camino de la hacienda a Puebla le cargaba sobre sus lomos zarape, manga, chaparreras y el morral donde llevaba su comida y lo cinchaba para sujetar estos arneses con los que entró hasta la misma plaza y en su lidia fue bravo.

CAPULÍN, negro, que se había familiarizado con el vaquero que lo cuidaba, que dormía cerca de su choza y lo acariciaba. En su lidia fue muy bravo y Bernardo Gaviño que lo lidiaba hizo salir al redondel al vaquero, el toro se le arrancó acometiéndolo y este lo llamó por su nombre y al oírle el toro cambió de dirección. Volvieron a citarle los picadores a los que hizo cisco y el público en masa pidió que se le perdonara la vida muriendo al poco tiempo en la hacienda a consecuencia de las heridas.

AZOTE. Dos toros de este nombre que eran muy semejantes merecieron por su bravura que fuesen indultados en las plazas de Tlalnepantla y Puebla.

   -Durante el “imperio de Gaona”, este formidable torero, tuvo a bien torear al que puede considerarse el tercer AZOTE, con el que obtuvo un célebre triunfo, después de magnífica labor. Esto ocurrió la tarde del

TIGRE y PIRATA. Dos toros muy bravos que se les perdonó la vida y sirvieron durante algún tiempo de sementales.

GENDARME y FLECHA, lidiados en Tlalnepantla, resultando superiores y uno de ellos causó tal entusiasmo al ministro de España que asistía a la corrida, que llamó al palco a Bernardo Gaviño regalándole una petaquilla y le dijo: “Con estos toros no se echan de menos los de España”.

   -Y va de historia, don Manuel.

   De las páginas gloriosas en el libro de los recuerdos para San Diego de los Padres, aparecen los toros GENDARME y FLECHA, lidiados en Tlalnepantla, al parecer el domingo 11 de junio de 1876, cuando visitaba nuestro país don Carlos VII de Borbón.

   Clementina Díaz y de Ovando, en su libro Carlos VII EL PRIMER BORBÓN EN MÉXICO, relata el acontecimiento.

    El domingo 11(de junio de 1876) don Carlos asistió en Tlalnepantla a una corrida de toros. Muy príncipe, pero llegó a su palco como cualquier plebeyo, entre pisotones y empujones. La gente de sol lo ovacionó a su manera gritándole indistintamente; ¡don Carlos! O ¡don Borbón! Los bichos resultaron bravos, un picador y un banderillero se lucieron, y “un chulillo hábil y valiente manejó la capa como el barón Gostkowski el claque”.

   Don Carlos estuvo muy cordial con los que le ofrecieron la fiesta, llamó a su palco al banderillero y al picador (y como veremos después, al propio Gaviño), y los premió con esplendidez. El picador bien lo merecía ya que realizó toda una proeza, según reseñó La Revista Universal el 13 de junio:

La hazaña del picador merece contarse: embistió el toro y resistió el de a caballo bravamente; ni él se cansaba de arremeter; ni el hombre de resistir; al fin, desmontándose hábilmente sin separar la pica de la testuz, el picador se deslizó del caballo, se precipitó entre las astas del toro, soltó la púa, se aferró con los brazos y las piernas de la cabeza del animal, y mantuvo todavía algunos minutos completamente dominado y sujeto contra el suelo por un asta. El de la hazaña fue objeto de grandes ovaciones: ¡si al menos el mérito de la lucha hubiera salvado al mísero animal!

    Pero faltaba que Enrique María de Borbón llamara a su palco a Bernardo Gaviño a quien regaló una petaquilla y le dijo: “Con estos toros no se echan de menos los de España”.

 Si, en efecto, PAVO REAL, fue un toro negro zaino, bizco, lidiado en 1885 en la plaza de Tlalnepantla, siendo la presentación de la cuadrilla de “Mateíto”; fue un toro que sufrió 12 varas matando seis caballos, banderillado por Ramón López y fue el único toro que murió en el redondel por manos de “Mateíto”, pues de los corridos no pudo matar ninguno y todos fueron lazados y muertos a puntilla pues todavía no se acostumbraba volverlos al corral. En esta corrida fue donde el público de México conoció al Sr. D. Ramón López.

RAFAEL BARBABOSA EN 1922

Rafael Barbabosa Saldaña en 1922.

CONTINUARÁ.

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