OCULTAMIENTO DE INFORMACIÓN.

EDITORIAL.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Cualquier consumidor, antes de adquirir el producto que pretende, necesita conocer la mercancía, saber si esta cumple con los principios elementales para generar certeza y credibilidad y de ahí, proceder al mecanismo de compra-venta. Tal circunstancia parecía entenderla la empresa de la plaza de toros “México”, y así se publicitó la materia prima, es decir el encierro de Barralva, con lo que hubo un punto de confianza. Sin embargo, y a partir del segundo festejo de la temporada el ocultamiento de esa materia prima volvió a ser el común denominador, pues el sólo anuncio de 6 ejemplares, 3 La Estancia y 3 de San Isidro significó no conocerlos en la realidad hasta la hora del sorteo y luego más tarde, cuando los ejemplares fueron saliendo uno a uno al ruedo de “Insurgentes”. La misma situación se presenta ahora con los ejemplares de Marrón, a lidiarse el próximo domingo 9 de noviembre.

   En México, y durante muchos años, la costumbre fijada por diversas empresas es publicitar, dar a conocer las imágenes de los toros que serán lidiados, como forma de atraer potenciales asistentes a las plazas, convencidos de lo que se les ofrece es un encierro de toros y no otra cosa. Pero cuando no hay forma de corroborar ese aspecto, lo único que va a suceder es que arriesgamos nuestro dinero, pues lo único que podría suceder es que nos ofrezcan, como se dice coloquialmente “kilos de a 800 gramos” o peor aún, “gato por liebre”. A eso está apostando la empresa capitalina, y por ende a seguir desconfiando no solo de este procedimiento sino de muchos otros que suceden sobre la marcha, al desarrollarse el festejo, o previo a este, cuando la “autoridad” tendría que estar aprobando un encierro que, en la lógica no cumple con lo indicado en el reglamento, sobre todo en la confirmación que debe darse con registro de edades, peso (ese famoso problema del peso donde la PROFECO nada ha podido hacer) y luego toda una serie de anomalías a lo largo de la tarde, precisamente cuando se trata de que la “autoridad” imponga el reglamento… pero si se relaja y lo hace estando al servicio de la empresa, las cosas empeoran y se desmorona la credibilidad. A todo ello, hay que agregar el desaparecido procedimiento del examen “post mortem” que, siendo la última alternativa de confirmación para encontrar razonamientos científicos que avalen o confirmen la edad de los toros lidiados, lo anterior provoca reducir a su mínima expresión las posibles razones de reclamo por parte de una afición indefensa que además de todo terminó pagando sin enterarse, como ya se dijo, de una materia prima en duda.

   Yo no sé en qué medida los últimos y graves acontecimientos que ocurren en el país puedan reflejarse en un espectáculo como el de los toros, no como causa para reclamar si se deben permitir o no tales espectáculos (lo que ya es una práctica común de los grupos contrarios), sino como forma de su procedimiento, mismo que ocurre bajo los viejos y viciados métodos que, como vemos, les resultan efectivos y contundentes. El problema también está entre quienes deciden asistir, pues el conformismo puede ser peligroso en la medida en que se acepta un producto sin saber el grado de calidad que pudiera tener. Ese mismo riesgo lo tenemos a la vuelta de la esquina con la que será la tercera corrida de la temporada, y es hora en que desconocemos esa información básica, esencial relativa a los toros. No basta con un informe lacónico de sus nombres, números o pelaje. Es necesaria la imagen para saber si el trato al que finalmente llegó la empresa adquiriendo un encierro a través de su “veedor” cumple con lo que la lógica y el sentido común pueden decirnos o confirmarnos al respecto. En la prensa digital, al menos se han dado a conocer esta semana las fotografías de aquellos toros que se lidiarán tanto en Querétaro como en Saltillo en los próximos días. ¿Por qué no aparecen por ningún lado los toros que se van a lidiar en la plaza de toros “México”? ¿Qué pretenden ocultar?

   Lamento que la empresa no aspire a más, no quiere ganarse la confianza de los aficionados y de seguir así, el mejor reflejo seguirá siendo el de unas irregulares entradas, tanto en el tendido numerado como en el general, sobre todo en este, donde queda de manifiesto que a él acude una mayoría de asistentes cuya capacidad económica quizá no permita pagar más que esos precios. Por ejemplo, muchos años atrás, cuando la “México” se llenaba, el mejor síntoma que aseguraba aquel buen balance era cuando los tendidos generales se ocupaban hasta la parte más elevada de la plaza. Hoy, el panorama en tal espacio del recinto es en muchos casos, desolador y desalentador. Si en eso no tiene fija su atención la empresa, es que algo está funcionando mal. Cualquier empresario tendría que reunirse con su equipo de trabajo y rehacer el esquema hasta llegar a un punto de solución satisfactoria, pretendiendo con ello tener en cada festejo, el lleno garantizado. No basta esperar el festejo conmemorativo del 5 de febrero y convertirlo en “tabla de salvación”. Incluso, es posible entender que otras diversiones públicas tienen una mejor organización, quizá porque sus responsables se han fijado propósitos muy claros: ofrecer un espectáculo de calidad, no importa el precio que se imponga al boletaje, pero quien acude a los mismos, sabe que, de antemano se le está ofreciendo c-a-l-i-d-a-d.

   Finalmente, sepa la empresa de la plaza de toros capitalina que habemos aficionados de muchos años, desencantados por un conjunto de malos resultados, con ganas de reencontrarnos con una fiesta mejor, más organizada en términos de aplicaciones mercadotécnicas que no afecten los “usos y costumbres” establecidos en el toreo de mucho tiempo para acá, lo cual resultaría si no grave, en todo caso riesgoso, pero no por ello imposible de aplicar, siempre en aras de proporcionar un servicio, que se traduce en el espectáculo mismo, revestido de infinidad de elementos que confirmen su importancia, la de una fiesta que en estos precisos momentos necesita aliento, impulso… credibilidad.

 6 de noviembre de 2014.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo EDITORIALES 2014

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s