LA DEVALUADA IMAGEN DEL MÉXICO TAURINO EN EL EXTRANJERO.

EDITORIAL.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   De manera coincidente, dos importantes portales de internet: “OpiniónyToros.com” (http://www.opinionytoros.com/index.php) y esa otra opción de enorme calidad que se denomina “Taurología.com” (http://www.taurologia.com/) abordan en los días recientes un tema de esos que causan “pena ajena”. Me refiero al hecho que, desde sus miradas, las que se tienen desde fuera, pero tan necesarias desde adentro mismo del foco por el cual emana esa pestilencia que hacen evidente, es imposible entender cómo ha sido inútil la presencia de un frente común. Me refiero al que en estos precisos momentos debería estar en acción permanente, por parte de la prensa taurina mexicana. Y es que el análisis de una y otra referencia que ya he citado, dejan ver esa notoria y sospechosa ausencia de opinión, una opinión crítica, honesta, capaz de cuestionar todas aquellas acciones incorrectas que prevalecen en un medio absolutamente deprimido. Dicha condición no es natural, sino deliberada. Incluso, diría a modo de referencia, que es espejo de la triste realidad que vive el país, sobre todo de un tiempo para acá, en donde desde las mismas instituciones, comenzando por la del presidente de la república, están causando un deterioro al cual se suman desgracias como la de la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal rural “Raúl Isidro Burgos”, en el municipio de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero. México y su ciudadanía manifiestan horror, pero también coraje por todo un conjunto de situaciones en donde la clase política se ve rebasada, en donde los grupos delicuenciales están a la alza. En donde la educación y opciones laborales dignas prácticamente han desaparecido. Todo lo anterior, reflejado en lo cotidiano nos viene marcando, y si ejemplos como esos, con sus mutaciones y adaptaciones respectivas en otras infraestructuras como la taurina operan de la misma manera, nos encontramos ante un sistema en descomposición.

   En el caso de “OpiniónyToros.com” se emite el siguiente despliegue de información:

OPINIÓNyTOROS.COM_05.12.2014

DIVISIÓN DE OPINIONES. 5 de diciembre. LA MÉXICO A DEBATE. [en línea], 2014, http://www.opinionytoros.com/division.php?Id=272 [consulta: 5 de diciembre de 2014]

Es más, en estos precisos momentos y si a usted lector le interesa, puede emitir su opinión. Pero lo que llama poderosamente la atención en este caso es el hecho de que en la sustancia de su encuesta, indiquen, con desaliento, y entre otras cosas que “No hay semana, no hay corrida, en la que se pongan de manifiesto ambos aspectos (presentación del ganado en la Temporada Grande y sobre la concesión de trofeos) que están rebajando sustancialmente el prestigio que antes tuvo el llamado “Embudo de Insurgentes”.

   Que yo sepa, un tipo de encuesta como la presente no la hay en los portales de información que se trabajan en mi país. Con ello entendemos que hay una “prensa” alineada, condicionada y sometida a los caprichos del poder, incapaz de mover una mano (ya no digo la conciencia) para detonar una evaluación en la que también se tome en cuenta la opinión de los aficionados. Eso se llama complicidad.

   Respecto al “Punto de vista” que, con mucho acierto ha divulgado el portal “Taurología.com”, cuyo responsable es el buen amigo y mejor periodista Antonio Petit Caro, el cual en su texto denominado “Los toros desde México: desmitificar las Américas”, cuestiona la suma de circunstancias que a la distancia generan en su opinión, opinión que resulta de las retransmisiones que “Canal + Plus” hace posible y donde es más que evidente todo el catálogo de elementos con los que es imposible no darse cuenta de todas esas cosas que suceden durante un festejo taurino, el cual ocurre no en una plaza de segunda o tercera categoría. No. Sucede en la mismísima plaza de toros “México”, considerada como de primera, pero con resultados de quinta categoría.

   El texto, que no tiene desperdicio alguno, plantea lo siguiente:

 Han perdido todo valor como referente taurino.

Los toros desde México: desmitificar las Américas.

 Las corridas de la Monumental de México DF que viene ofreciendo en la noche de los domingos el canal de pago han tenido una virtualidad: desmitificar por completo lo que hasta hace poco tiempo fue la Tauromaquia en el país hermano. La absoluta pérdida de respeto por el toro de lidia ha desembocado en una Fiesta intrascendente y sin peso alguno, que para colmo cada vez atrae menos público en una mayoría de las ocasiones. Y es que cuando al toreo se le quita su elemento esencial, que es el toro, todos acaba convirtiéndose en una pantomima, carente de todo valor. Ya ni en la “México” sale el toro.

 Actualizado 4 de diciembre 2014

 Redacción.

    Como testimonio resulta importante; como hecho taurino, decepcionante. Las retransmisiones que Canal + Toros viene ofreciendo en la noche de los domingos de los festejos en la plaza monumental “México” dejan en evidencia la distancia abismal que se da entre uno y otro lado del Atlántico, mayor casi la distancia puramente geográfica. Ya se sabía que el toro de las plazas americanas era otra cosa, con respecto al español. Lo que ha sorprendido es que sea tan poca cosa, incluso en la Monumental de Insurgentes.

   Cada vez son más las voces, entre ellas en número creciente las mexicanas, que claman contra esta desnaturalización del toro de lidia, que hoy sale de forma habitual sin la edad mínima, sin trapío,  sin ninguno de esos elementos que le son propios. Y las consecuencias están a la vista: la Fiesta pierde todo su componente de ser un arte nacido del riesgo, para convertirse en una cierta pantomima, que al final atrae poco público a los tendidos.

   La mayoría de los toros que hasta ahora hemos visto lidiar en la Monumental de México D.F. no hubieran pasado en España el reconocimiento más indulgente, incluso en una novillada por plazas sin mayor trascendencia. Pero se imponen como una plaga, salvo muy contadas excepciones, por todo el país hermano.

   Probablemente a esta situación, que es de lamentar, se ha llegado como consecuencia de la propia organización taurina mexicana, con unos poderes dominantes sobre toda la organización y sobre los propios contenidos del espectáculo. Lo alarmante es que esas organizaciones son las mismas que han aterrizado por España con una fuerza hasta ahora desconocida. Cierto que aquí tenemos determinadas salvaguardia que imposibilita tales desmanes; pero la filosofía que manejan respecto a la Fiesta resulta preocupante.

   Para sus protagonistas puede que sea una forma de hacer las cosas que le resulte rentable; entre otras cosas, porque si no habrían abandonado esa manera de entender la Tauromaquia. Pero para a la Fiesta en México le produce un daño irreparable.

   Y así, por ejemplo se han llevado por delante la importancia que hace no tantos años se concedía al triunfo de un torero en la “México”, que resultaba hasta mítico. Desde tiempo inmemorial hasta hace pocos años, aquellas confirmaciones de alternativa  constituían todo un hito, que había que reseñar de forma destacada en la biografía del torero. Ahora ya carece de todo valor objetivo. Da lo mismo que las crónicas cuenten una salida por la puerta grande a que narren una tarde anodina; ninguna de las dos tienen un valor objetivo, porque en lo que ocurre en el ruedo falta un elemento esencial: el toro.

   No deja de ser curioso como prolifera cada día más esa fea costumbre de pedir el “sobrero de regalo”, que en demasiadas ocasiones es el propio torero –o sus mentores– el que lo lleva como si fuera una parte de su equipaje. Y en muchos casos, se trata del toro más hecho y que ofrece más espectáculo. Es un dato que da que pensar acerca de los criterios ganaderos.

   Pero en el caso de México debe advertirse de un daño colateral, porque siempre fue un punto de referencia para la América taurina. Hoy vemos como en no pocas plazas del continente se lidian verdaderas becerradas anunciadas como corridas de toros, tanto que causan verdadero bochorno. Festejos intrascendentes, que como mucho servirán para el entrenamiento invernal, pero que nada aportan al historial taurino de los espadas.

   Si para colmo con la crisis económica la temporada americana tampoco resulta hoy tan rentable como ayer, el mito de va desmoronando a ojos vista. Y es lamentable que ocurra, porque una América taurina fuerte y prestigiada también resultaba un apoyo importante para lo que pudiera ocurrir al otro lado del Atlántico.

    Hasta aquí tan cruda realidad.

   Sin embargo, y con esto termino, ¿cuándo veremos actuar a algún sector de la prensa taurina a favor del espectáculo mismo, de su dignidad? Como se puede observar, ha sido necesario que se llegue al extremo que desde el extranjero nos enseñen la lección de un ejercicio que se agradece, y del que en los últimos tiempos hay ejemplos claros de muchos defensores por el derecho a la información. Por supuesto, que una buena cantidad de ellos han sido víctimas del poder, los han callado, los han asesinado, les han arrebatado no solo la pluma sino la conciencia por ejercer un derecho: el de la libertad de pensamiento.

   ¿Habrá alguien que diga: “Pongo una pica en Flandes”?

5 de diciembre de 2014.

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