AL MORBO, DISTANCIA DE POR MEDIO.

LA CRÓNICA.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Me imagino la cantidad de tinta que habrá corrido luego de las incidencias del festejo de ayer domingo 28 de diciembre, y todo por darle un enfoque más tendiendo a lo escandaloso, o a lo morboso que a aquel otro, en donde se dieran a conocer opiniones de peso y valor relacionadas con aspectos más técnicos que estéticos, o de la razonada crítica que arrojó la ausencia de magisterio por parte de tres toreras que padecieron el pésimo trato de una empresa que supuestamente se habría mostrado generosa, y terminó luego de este caos poco peculiar dejando ver lo mal intencionada en su proceder.

   Al solo anuncio de un cartel como este, uno supondría que, por descontado, si no el lleno, sí al menos una buena entrada habría sido el balance por asistir a la plaza “México”. Pero no llegábamos a cinco mil los asistentes, lo cual sigue dejando mucho que desear en los propósitos de una empresa que no tiene el menor interés en impulsar un espectáculo al que faltan muchos apoyos, y uno de ellos, el publicitario falló rotundamente.

   El encierro, propiedad de D. Armando Guadiana Tijerina tuvo, en términos de presentación lo justo, y si me apuran varios de ellos mostraban rasgos “anovillados”. Sin embargo ha sido un encierro con el que “otros” ni siquiera darían la cara. Respecto a su juego, si bien el primero mostró una bravura seca, a la que estamos muy poco acostumbrados, y hasta terminaron despidiendo sus despojos entre incomprensibles chiflidos, los demás ya no defendieron la causa de la divisa. Incluso, cuarto y quinto saltaron al callejón y el sexto cargaba con una inmensa sosería. A pesar de tales dificultades, mi primer apreciación es que Karla de los Ángeles, independientemente de ser su primer actuación como “matadora de toros”, y fuera de los errores cometidos en varias partes de la lidia en el que abrió plaza, nos dejó ver una planta torera que, si la afina, habrá “Karla de los Ángeles” para rato. Lamentablemente estuvo cometiendo una serie de errores que consistieron en esa terca necesidad de los adornos (que no venían al caso) intentando hasta en tres ocasiones ese pase en redondo denominado la “Bernardina”, cuando apenas había conseguido sacarle unos espléndidos pases más por la derecha que por la izquierda. Justo cuando eso parecía convertirla en blanco de inminente cornada, y tras perfilarse, sobrevino el percance, precisamente en un instante en que al intentar “hacer la cruz”, no supo desasirse en el momento de la verdad, con lo que el primer susto se consumó para su desgracia. Volvió a la carga y aplicando buena parte del mismo procedimiento aunque con mejor resultado, tampoco dejó de proporcionarle el amargo sabor de la derrota, pues ya reducida en aquel primer encuentro, donde incluso llevaba ya la cornada, en este otro tuvo que resolver la papeleta justo en el momento en el que el toro se le arrancó, lo que para colmo se convirtió en el doloroso balance de una segunda herida más.

   Así las cosas, y aquello convertido en un “mano a mano” forzoso, tanto Hilda Tenorio como “Lupita” López seguían en el ruedo, seguramente dispuestas a todo. En los tres ejemplares que encaró Hilda Tenorio vimos a una torera en potencia, dispuesta ya a las grandes hazañas. Por desgracia con esos tres toros apenas nos dejó ver un pequeño muestrario de lances con el capote, pues hasta hubo intento de lancear por chicuelinas. Fue tal la forma de embestir de aquel su primer toro, que terminó despojándola de capote de buenas a primeras, con lo que toda intención se esfumó de inmediato. Un grave error fue permanecer impasible, lo mismo que “Lupita” López en el tercio de varas, pues ambas dejaron que las cuadrillas resolvieran la papeleta (salvo una efímera intervención de Hilda) por lo que esperar un quite fue inútil. Había condiciones naturales para que detonara algún enfrentamiento… nada. Quizá “el horno no estaba para bollos”. Un detalle más que espero vaya puliendo Hilda es que en ningún momento pasó por su cabeza el hecho de que estaba convertida en “Directora de lidia”, lo que originó ciertos pasajes de desorden que ocurrieron sí, seguramente porque también nadie se lo recordó.

   Hilda tuvo, ya muleta en mano muy afortunadas intervenciones, en que pudo mostrarnos su aplomo, el conocimiento de los terrenos, la lidia que debe aplicarse a toros como estos, de muy complicadas condiciones que no dieron para más, dada la reducida cuerda de los de “Guadiana”, toros a los que les pegaron con saña durante el primer tercio de la lidia, ante la absoluta indiferencia de un juez que debía detener aquel castigo alevoso y sancionarlo. Evidentemente la suerte de varas es muy importante, y para consumarla se necesita que el piquero la realice en forma virtuosa. Lo que estamos viendo en estos tiempos es un remedo de aquella suerte en que se deben apreciar muchos detalles, pero si el propósito es entre otras cosas, tapar la salida, barrenar y bombear la vara, se está ante un agravio a la suerte misma, de ahí que el público vea en el varilarguero a la figura no solo del “villano” sino de alguien que lo hace muy mal y debe ser expulsado cuanto antes del ruedo. ¿Cuántas ocasiones, ejecutándose la suerte como lo marcan los cánones, no han sido obligados muchos picadores de vara larga a destocarse del castoreño para consagrarles una ovación de largo aliento? Justo en eso estriba hacer las cosas en apego a lo que usos y costumbres establecen como situaciones correctas y apropiadas para que el balance del espectáculo sea mucho más interesante.

   Hilda tuvo con la espada notorios desaciertos, por lo que debe practicar no solo la suerte misma, sino la puntería. Los aceros que usó para culminar sus batallas quedaron en sitios no muy apropiados, y aunque el público se mostró generoso con ella, poco apreció la colocación de la espada. Tiene, en la persona de Teodoro Gómez a un buen consejero, a una buena “voz desde el callejón” por lo que debe seguir acumulando la experiencia hasta llegar al punto de conseguir resolver todas las dificultades más que con la ayuda de su conciencia.

   “Lupita” López tuvo al santo de espaldas, y aunque sus pinceladas nunca dejaron de darnos cierta idea de lo que pretendía, es cierto que la dominaban los nervios, y un permanente dudar en la postura, terminaron provocando que arqueara el cuerpo en demasía. Que hubo más de un susto, sí, pero ocasionado en buena medida por sus dudas, las que pueden venir de su escasa presencia en carteles durante 2014 (llegó a la plaza “México” con la impensable cantidad de tres festejos en su haber), lo cual orillaría a cualquier empresa a tomarse en serio su seria actitud y ponerla una tarde sí y otra también en cuantos carteles se armaran al respecto. Lo mismo, esto sería extensivo para Hilda, para Karla y otras tantas toreras que andan por ahí, ocultas y no porque quieran, sino porque pretenden ocultarlas intenciones de muy baja estofa, empujadas por la misoginia y el oscuro propósito de desplazar la presencia femenina en un espectáculo que, por muchos años ha detentado el género masculino. Ya sabemos las historias de marginalidad sufridas en carne propia con respecto al destino de Raquel Martínez, de Cristina Sánchez o Mari Paz Vega, esta última convencida y empeñada en saberse “matadora de toros” y defender a ultranza su parcela.

   Difícil tarde, en la que ciertas decisiones se consumaron para bien de unas, y mal de otros. Quisiera pensar que tanto Karla, como Hilda y “Lupita” tuvieron que aceptar tamaña responsabilidad, en un día casualmente inoportuno -28 de diciembre-, y en un cartel de esos de “o lo tomas o lo dejas”, que no faltó de tener su mala intención de fondo, sobre todo por el hecho de que son estas tardes, las de diciembre o enero de cada temporada cuando la empresa ofrece “carteles de oportunidad” y no combinaciones afortunadas. Es deseable que Hilda Tenorio, por ejemplo, por ser la mejor librada en todo esto, se le viera alternando con un Enrique Ponce al que piensan programar en breve, sabiendo que para el diestro valenciano se le garantizan las mejores condiciones. Por supuesto que el deseo aquí plasmado no llegará a materializarse. Sin embargo, estoy seguro que Hilda sería capaz de hazañas iguales o superiores que las prometidas en la que será mediática presentación del hispano, allá por febrero de 2015.

 29 de diciembre de 2015.

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