COMPARTIENDO LOS AVANCES DEL NUEVO ANUARIO TAURINO MEXICANO…

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    A lo largo de 38 años he procurado, bajo una férrea disciplina organizar todos los materiales consultados en archivos, tanto documentos como iconografía, de tal forma que hoy día, con el apoyo de la digitalización, y otras herramientas ya es posible elaborar una serie de trabajos como el que ahora mismo viene a ser el tercero de esa serie denominada: Anuario Taurino Mexicano… Este corresponde al año de 1886. Los dos anteriores, ya publicados como libros electrónicos, consideran los años de 1852 y 1853, respectivamente. Gracias al apoyo de Oskar Ruizesparza, el portal denominado “Mexicomio.com” (http://www.mexicomio.com.mx/) dio cabida, desde octubre de 2012 a una ambiciosa propuesta editorial que terminó, en su primera etapa con la publicación de 24 títulos, de los que he venido dando razón en “Obra publicada de JFCU” (OBRA PUBLICADA DE JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE). Pronto vamos a dar inicio a una segunda “temporada” en la que esperamos dar más de una sorpresa.

   En esta ocasión, deseo compartir con los lectores de APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS con el avance del nuevo ANUARIO TAURINO MEXICANO, que corresponde al año de 1886, con noticias que sólo corresponden al mes de enero.

 PLAZA DE TOROS EN CUAUTITLÁN, MÉX.-1º de enero. Se lidiaron cinco toros de Atenco. Entre los hechos notables de esa jornada, El arte de la Lidia apunta lo siguiente:

    “El diestro Carlos Sánchez (aunque) no debía haberse bajado al redondel (…) para matar al quinto toro de la ganadería de Atenco, debía haberlo aguantado, pues conservó piernas hasta que a reata fue rematado por el cachetero.[1]

    También en El Tiempo, D.F., del 1º de enero de 1886, p. 3, se apuntó lo siguiente:

 Hoy, día de año nuevo, se verificará en Cuautitlán una espléndida corrida de toros. Se lidiarán cuatro toros puntales de Atenco, siendo los primeros espadas el Americano y Rebujina.

   Para mayor comodidad del público, habrá trenes del ferrocarril Central y del Nacional Mexicano. Cada uno de estos trenes, que saldrá a las dos y media de la tarde, llevará una música militar. La cuadrilla ha puesto la corrida bajo la protección del Sr. Lic. D. Manuel Romero Rubio, según afirma el Partido Liberal.

   También opinó La Voz de México del 5 de enero siguiente, en su pág. 3:

La corrida de toros dedicada al ministro de Gobernación en Cuautitlán anteayer, fue buena, el ganado estuvo sobresaliente con excepción del cuarto toro que fue repuesto; la pica no dejó nada que desear, los banderillas buenos y los espadas hicieron su deber aventajando el Americano a Rebujina que estuvo poco feliz. Un aficionado pidió permiso para matar el cuarto toro y le fue concedido, no lo logró y este oficio quedó en manos del cachetero. La concurrencia fue numerosa, la sombra tuvo completo lleno, el sol algo escasa. El Sr. Romero Rubio concurrió a la corrida en compañía del gobernador del Distrito quienes fueron en tren expreso.

 GUADALAJARA, JALISCO.-En el Diario del Hogar, del 8 de enero de 1886, p. 3 apareció la siguiente nota:

 REMITIDO

 EL PRIMER ESPADA PONCIANO DÍAZ.

    En el número 5 del día 6 del actual, el Monitor Republicano publica un párrafo titulado “Sucesos de Jalisco”, cuya noticia la toma del Juan Panadero periódico de Guadalajara.

   Como en dicho párrafo se asientan hechos falsos, nos vemos en el caso de hacer una aclaración a fin de que el público, entre quien siempre se hacen comentarios favorables o desfavorables, sepa en realidad lo que ha pasado.

   Dice el párrafo:

MONITOR REPUBLICANO_06.01.1886_p. 3_SUCESOS DE JALISCO

 El Monitor Republicano, 6 de enero de 1886, p. 3. Tomado de: http://www.hndm.unam.mx/

    Conociendo nosotros el carácter y buenas costumbres de Ponciano Díaz, desde luego nos resistimos a creer que hubiera tomado por mala una cuestión en el sentido que indica el periódico de Guadalajara; pero atribuyendo este juicio a que algún enemigo personal o de su profesión, tratara de calumniarlo y perjudicar su reputación tan bien adquirida hasta ahora.

   Una persona verídica y responsable que acaba de llegar de la capital de Jalisco, nos informa como testigo presencial lo siguiente:

   Habiendo sido invitado Ponciano Díaz y su empresario a una comida en casa de un amigo, sin estar convidado a la reunión el Sr. Ricardo Granados se presentó en ella, siendo admitido tan sólo por cortesía. No obstante que todos los invitados eran personas de educación, el Sr. Granados desconociendo por completo los deberes que exige la buena sociedad, tomó demasiado vino hasta el grado de ponerse en completo estado de ebriedad, cometiendo inconsecuencias y groserías e insultando a los concurrentes. Ponciano tratando de evitar un escándalo, con buenas maneras le suplicó moderara pues no era un lugar propio para disgustarse, pues que se trataba solo de pasar un buen rato. A esto Granados no hizo caso, pues al contrario comenzó a insultar a Ponciano, y haciendo uso alevosamente de su arma, le dio un golpe en la cabeza infiriéndole una pequeña lesión. Ponciano, contestando en el acto el agravio, hizo también uso de su arma ocasionando a su agresor una herida. Concluido el disgusto y después de haber intervenido los de la reunión, ambos se retiraron. Al siguiente día, Granados, conociendo su mal comportamiento y que el fue quien provocó el lance, mandó dar una satisfacción a Ponciano, suplicándole lo disimulara, pues que todo había sido cuestión de embriaguez.

   Esto es lo que en realidad ha pasado y creemos que en nada afecta la buena reputación de Ponciano Díaz, que como es sabido, es bien querido y aceptado en la República tanto en su profesión como en su vida privada.

 PLAZA DE TOROS EN CUAUTITLÁN, MÉX.-17 de enero. Juan León “El Mestizo” que concede la alternativa a Antonio González “Frasquito” con cinco toros de Atenco.

   La Voz de México en su edición del mismo día, pág. 3 agrega que:

   “Juan León (a) el Mestizo, el afamado torero, antes de volver a Puebla donde tiene contraídos compromisos, ha resuelto dar dos corridas en la Plaza de Toros de Cuautitlán, en compañía de Frasco, Cuco, Candelas, Mochilón, Pola, etc., etc.

   La primera corrida, que será hoy como habíamos dicho, está dedicada al general D. Hermenegildo Carrillo y a los dos jefes y oficiales de la guarnición. En ella se correrán bichos de la ganadería de Atenco; y Juan León ejecutará quiebros inverosímiles.

   Como para ir a Cuautitlán existen actualmente dos vía férreas,la del Central y la del Nacional Mexicano, el público puede estar seguro de que gozará de bastante comodidad en el viaje”.

 CIUDAD DE MÉXICO, D.F. En El Tiempo, del 17 de enero de 1886, p. 4 aparece la siguiente nota: Corrida de toros.-La que varios aficionados dieron el domingo en Morelia a beneficio de las familias pobres, produjo la suma de $372 28 centavos. Tal festejo se verificó el 10 de enero de aquel año.

 PLAZA DE TOROS EN CUAUTITLÁN, MÉX.-24 de enero. En El Partido Liberal, D.F., del 20 de enero de 1886, p. 3 se apunta lo siguiente:

A BENEFICIO DE LA PENITENCIARÍA.-Se está organizando para el próximo Domingo una corrida de toros en la plaza de Cuautitlán, siendo presidida la cuadrilla por Juan León (a) el Mestizo y lidiándose el mejor ganado de Atenco. Los fondos de la función se destinarán para los gastos de la Penitenciaría que se construye en México.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, PUEBLA. En El Diario del Hogar, del 23 de enero de 1886, p. 3 aparece la siguiente nota:

   El próximo domingo se verificará en la plaza de toros del Paseo Nuevo, de Puebla, una grandiosa corrida en la que está encargado de dar muerte a los cornúpetos el tan aplaudido diestro Juan León “El Mestizo”, de muchísimas simpatías en el público mexicano. Por segunda vez van a tener ocasión los poblanos de admirar y aplaudir a un torero que, valiente a toda prueba y sin grandes pretensiones, ha llegado a la República, en cuyos principales circos taurinos, no ha tenido otra idea sino dar a conocer las mejores y difíciles suerte del arte; y además procurar que sus trabajos son desconocidos en el país, no den otro resultado que el agrado y gusto de los mexicanos y el adelanto de este espectáculo en México. Tal vez pronto tendremos ocasión de ver trabajar a este diestro, pues concluido su compromiso en Puebla regresará a México. En tal ocasión lidió toros de las afamadas ganaderías de Atenco y San Diego de los Padres.

 PLAZA DE TOROS DE TEXCOCO, EDO. DE MÉXICO. La Voz de México, 23 de enero de 1886, p. 3: En la ciudad de Texcoco comenzará la feria anual el 24 del corriente siendo las principales fiestas; corridas de toros, tapadas de gallos y juegos permitidos por la ley.

 PLAZA DE TOROS DE TEXCOCO, EDO. DE MÉXICO. 31 de enero. Toros de Ayala. Bernardo Gaviño, Francisco Gómez “Chiclanero” y José de la Luz Gavidia. El gaditano fue herido por el tercer toro CHICHARRÓN de nombre. El periódico EL SIGLO XIX reporta la noticia de la siguiente manera: El Capitán Bernardo Gaviño fue herido por el tercer toro y parece que de gravedad; igualmente lo fue un torero en el momento de clavar unas banderillas, quien probablemente perderá el brazo que le hizo pedazos el animal; y por último, una mujer cuyo nombre se desconoce, quien recibió una ligera cornada también en el momento de banderillar. El toro “Chicharrón” fue despachado “a la difuntería por el intrépido torero Carlos Sánchez”. Bernardo murió a las nueve y media de la noche del jueves 11 de febrero.[2]

???????????????????????????????

El Nacional, 5 de febrero de 1886, p. 3.

    En el mismo orden de cosas, La Voz de México, del 2 de febrero de 1886, p. 2 apuntaba: En la corrida de toros que se dio el domingo (31 de enero) en Texcoco, fue herido por el tercer toro el capitán de la cuadrilla Bernardo Gaviño. El mismo bicho hizo pedazos un brazo a un torero en los momentos de pegarle banderillas. Una mujer banderilló y recibió una ligera cornada.

   “Dio muerte a 2,756 bichos. Se dice que murió pobre, pero hay quien asegura que testó una gran fortuna. Gaviño a última hora recibió los auxilios espirituales”. (LA VOZ DE MÉXICO).

 PLAZA DE TOROS DEL HUISACHAL, ESTADO DE MÉXICO. Domingo 31 de enero de 1886. En La Voz de México, del 2 de febrero de 1886, p. 2: La función de toros en el Huisachal estuvo espléndida; el ganado fue de lo mejor en bravura y no hubo bicho que no saltara la valla. Frasquito cautivó al público banderillando; el Americano tuvo que recurrir al cachetero para matar. La pica fue buena y al primero en ella se regaló el cuarto toro.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, PUEBLA. Domingo 31 de enero de 1886. Cuatro toros de la ganadería de San Cristóbal la Trampa. Espadas, Juan León “El Mestizo” y Carlos Sánchez.


[1] El arte de la Lidia, Año II, 2ª época. México, domingo 7 de marzo de 1886, Nº 10, p. 2. En dicha publicación se estaba presentando un “Diccionario Taurino Mexicano”, de ahí que el contexto de la cita tenga que darse en el término “Aguantar”.

[2] Jorge Gaviño Ambríz: “Semblanza de un torero en el siglo XIX” (Trabajo Académico Recepcional en la Academia Mexicana de Geografía e Historia), (pp.353-375), p. 365-367.

   El último domingo de enero de 1886, en la Plaza de Texcoco, el empresario Enrique Moreno presentó como primer espada a Bernardo Gaviño de 73 años.

   La gente de la ciudad de México acudió a esa diversión, a pesar de lo incómodo, inexacto y mal servicio de los trenes del ferrocarril, -narra el periódico El Siglo XIX- la plaza de toros de la histórica Texcoco estaba henchida de numerosa concurrencia. El empresario Sr. Lic. Enrique Moreno ofrecía presentar como primer espada a Bernardo Gaviño, ese viejo torero que hizo la delicia de nuestros abuelos.

   La función comenzó a las cuatro y media: el primer toro fue prieto, bien encornado y de regular alzada.

   Entró perfectamente a la capa, aguantó varios puyazos y fue bien banderillado.

   Bernardo tomó la espada y la muleta para darle muerte; pero el bicho no le quiso entrar y después de una estocada mal dada hubo necesidad de lazarlo para que el cachetero lo matara.

   El segundo toro fue josco del mismo juego y condiciones que el anterior.

   Al tocarse banderillas se presentó una mujer, y empuñándose un par, se dirigió a la autoridad, varias voces gritaban que no se le permitiera banderillar y otras que sí.

   La intrépida mujer se dirigió al toro y después de citarlo varias veces pudo clavarle el par sufriendo un ligero agarrón en la pretina de las enaguas de donde al salir el asta del toro le causó un rozón en un brazo.

   Este toro fue bien matado por Carlos (Sánchez); el segundo espada. Vino el tercero toro negro, ligero y bien encornado.

   Desde que salió del toril reveló su ley y viveza. Perseguía con feroz encarnizamiento al bulto y se disparaba furioso contra el encuentro de los caballos de los picadores y persistía en la garrocha hasta tocar los ijares, no dejando con vida a ninguno de los flacos resistentes que salieron a la plaza.

   Se tocó a banderillas y al ponerle el primer par persigue al banderillero, lo alcanza cerca del burladero, pega la embestida y le quiebra un brazo que le agarra contra la pared de la plaza donde el cuerno deja una profunda huella.

   La compañía continúa banderillando al bicho con gran temor.

   Bernardo decía satisfecho: este toro sí es de los buenos. Toma la espada y la muleta, lo cita muy cerca de la valla y el toro le da una cogida causándole una herida profunda y peligrosa.

   Se mandó lazar a la fiera pero el público insistió en que la matara Carlos, hubo que ceder, tomó la espada y le dio muerte con una estocada en que le dejó puesta el arma.

   Gaviño “todavía caminó por su propio pie hasta el cuartucho de adobe improvisado para enfermería, dejando un reguero de sangre pálida. La herida cerca del ano era profunda, incurable… sobre el camastro el pobre Gaviño respiraba dificultosamente después de la curación bárbara, en un cuarto mal oliente, un montón de heno en el rincón, unos frascos y unas vendas… sobre la silla de tule, los treinta pesos que cobró por actuar en esa tarde gris y polvorienta”.

   Qué contraste, cuando en una función extraordinaria, ofrecida por el Presidente de la República General Santa Anna al Príncipe Nassau, entró en la arena de la Plaza una elegante carretela abierta, tirada por frisones, y en cuyos asientos posteriores iban dos preciosas niñas vestidas de azul y blanco. La carretela, a todo correr de los caballos, dio una vuelta por el circo y se detuvo cerca del lugar en que se hallaba el primer espada Bernardo Gaviño. Las niñas descendieron del carruaje y se acercaron a éste para ofrecerle una hermosa corona cuajada de monedas de oro, en los momentos en que los atronadores aplausos y los vivas de la multitud espectadora se mezclaban con los alegres acordes de la música. Bernardo subió al carruaje con las niñas e hizo su paseo triunfal en aquella plaza, durante la cual no cesó el palmoteo y el entusiasmo del público. Día de un triunfo espléndido para aquel que millares de veces expuso su vida luchando con el toro”.

   Pero ahora ello parecía un sueño, o una pesadilla, pues todo había terminado. Después de varios días de agonía trajeron a Gaviño de Texcoco a México. El periódico “El Siglo XIX” del día 8 de febrero publica el estado de gravedad y las condiciones miserables en que se encontraba:

   “El decano de los toreros en México, el octogenario Bernardo Gaviño, sabido es que no ha muerto, pero sí se halla grave y casi al borde de la tumba. Algunos amigos que hemos estado en su casa a informarnos de su salud, nos conmovimos profundamente por la miseria horrorosa en que se encuentra. La pieza en que está es baja, oscura, húmeda, casi es un sótano El Dr. Vicente Morales lo asiste con ese empeño y solicitud que todos le conocemos y más los exagera, tratándose de heridos en lides tauromáquicas. Dados los sentimientos humanitarios que ha mostrado el buen viejo con propios y con extraños en iguales circunstancias las que hoy lo agobian, así como el deseo de algunos de sus buenos amigos para favorecerle, ahora que carece de los indispensables elementos para su curación, no hemos vacilado en promover una suscripción que pudiera acaso servirle de mucho en estos momentos.

   “Es un deber de humanidad el que invocamos, así de sus paisanos los españoles, como de sus amigos del país. Los donativos se reciben en la peluquería de la calle de los Rebeldes, junto al baño”.

   El día 11 de febrero a las 9:30 de la noche en el Callejón de Tarasquillo número 5 1/2 bajos, falleció de gangrena del recto el célebre torero Bernardo Gaviño a los 73 años de edad, durante su carrera dio muerte a 2950 bichos.

   Fue inhumado en el Panteón Civil, en una fosa de tercera clase, ocupando la Nº 1763, línea 23, sepulcro 2.

   Al cumplirse un mes del fallecimiento del ilustre torero, el Sr. Ponciano Díaz, su banderillero de confianza, su discípulo más querido le organiza una corrida de toros en la plaza El Huisachal, en beneficio de la familia del finado señor Gaviño, que se encontraba sin recursos de ninguna clase, la corrida se celebró el día 25 de abril presentándose la cuadrilla de Ponciano Díaz y la ganadería de las mejores razas.

   El recuerdo del matador estaba latente, “al sur de la capital, por el rumbo de los canales de Jamaica se levantó con tablones y estacas una placita que llevaba el nombre de “Bernardo Gaviño”.

   En el Canal de la Viga, muy cerca a aquel sitio, se encontraba la Quinta Corona, en donde su propietario tenía una especie de museo en el cual se exhibían multitud de curiosidades especialmente taurómacas y entre ellas la que llamaba mucho la atención de la concurrencia, era el traje azul y negro que llevaba el afamado torero hispano Bernardo Gaviño, al ser embestido por el toro en la plaza de Texcoco.

   Por su parte, Julio Bonilla “Recortes” anotó al respecto del percance lo siguiente:

   “En tercer lugar salió un toro negro zaino, meleno, bien encornado y de pocas libras perteneciente a la ganadería de Ayala. El toro resultó bravo, tomó ocho puyazos, mató dos caballos, pasando a banderillas con mucho poder y ligereza de patas. El viejo Gaviño estaba contentísimo y hacía elogios de la nerviosidad del burel.

   “Tocaron a matar, y el diestro de Puerto Real, que vestía terno negro, con adornos de seda negra, armó la muleta y se dispuso a estoquear a aquel toro (…), se fue hacia la res, presentando la muleta, que el toro tomó bien, pero al tomar el pase se revolvió, y como el caduco torero no tenía ya el vigor necesario para afirmarse en las piernas, fue cogido por la espalda, suspendido y engatillado (…) en la región anatómicamente llamada por los facultativos hueco isquio rectal”.

    Además:

    El arte de la lidia, año II, Nº 9, del 28 de febrero de 1886.

 PARTE FACULTATIVO de las heridas que recibió Bernardo Gaviño en Texcoco, la tarde del Domingo 31 de enero de 1886 por un toro de la ganadería de Ayala, que ocasionaron su muerte.

   Bernardo Gaviño tiene una herida de bordes irregulares contusos, de cuatro centímetros de extensión situada en la margen derecha del ano hasta la parte posterior, que interesa en algunos puntos la piel y el tejido celular y en otras la mucosa y dicho tejido. En la parte posterior de la herida penetra en la fosa isquio-rectal a una altura de 10 centímetros, perforando el recto en una obertura superior de y centímetro y ½ de diámetro. Tiene en la parte anterior e izquierda de la margen del ano otra herida de bordes irregulares de 2 centímetros ½ de extensión que interesa la piel y la mucosa hasta el tejido celular. Al nivel de los trocánteres, sobre todo en el izquierdo, grandes equímosis como de 20 centímetros de diámetro.

   La primera curación se la hizo en Texcoco el Dr. Osorio, y el día 1º de Febrero y 1, los Doctores Osorio, Icaza y Casasola.

   El día 2 al medio día tuvo un calosfrío intenso, principios de la infección que causó su muerte; desde ese momento calentura y síntomas graves, sed inextinguible, y delirio constante con asuntos de toros y en momentos de lidia; hipo casi desde ese día y parálisis de la vejiga; fetidez notable del pus de la herida que era sanguinolento y abundante. En el momento de la herida hemorragia abundante que le produjo varias lipotimias. Su muerte ocurrió a las 9.30 de la noche del día 11 de febrero estando tranquilo, muy frío y con la respiración muy frecuente y estertorosa.

   Se le curaba dos veces al día, con curación antiséptica y muy cuidadosa.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s