LA PREGUNTA OBLIGADA A FUSIÓN INTERNACIONAL POR LA TAUROMAQUIA.

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   En días pasados, fue motivo de un auténtico “golpe mediático” la noticia con la que se anunciaba la materialización de “Fusión Internacional por la Tauromaquia”, empresa de enorme empuje, a cuyo frente se encuentran tres empresarios de largo recorrido. Me refiero al mexicano Alberto Bailleres, al francés Simón Casas y el español José Cutiño. Los tres, son dueños de gran experiencia, cada quien en sus diversas “parcelas” de una administración vinculada a la tauromaquia, con lo que se pensaría que FIT se convierte en toda una certeza y aliento por y para la tauromaquia, en momentos de complicada circunstancia por la que atraviesa el espectáculo, al menos en España y México, países que han enfrentado serias crisis económicas y de valores en los últimos años.

   Bailleres es uno de los mexicanos que han amasado una fortuna incalculable, dueño de empresas y otros emporios, también es ganadero y posee, desde hace mucho tiempo dos emblemáticas ganaderías: San Miguel de Mimiahuapam y Begoña. Su vida como empresario ha estado girando alrededor de diversos capítulos, y donde ahora, el de carácter eminentemente taurino detona con alientos y esperanzas.

   Tres espléndidas reflexiones:

 “La gran fusión, en los linderos del limbo, donde por ahora no se distingue lo real de lo irreal” (http://www.taurologia.com/gran-fusion-linderos-limbo-donde-ahora-3421.htm); “Se respira cierto aire de satisfacción mientras resuena el tintineo de la plata mexicana” (http://www.taurologia.com/respira-cierto-aire-satisfaccion-mientras-resuena-tintineo–3425.htm), elaborado “al alimón” por Julia Rivera, Álvaro R. del Moral, Andrés Amorós y Pedro Javier Cáceres; y “El golpe de mano de Bailleres cambia la relación de fuerzas en el toreo” (http://www.taurologia.com/golpe-mano-bailleres-cambia-relacion-fuerzas-3422.htm)…

 … se ubican en el importantísimo portal de internet “Taurologia.com” a cuyo frente se encuentra el reconocido periodista Antonio Petit Caro, y quien ha valorado y revalorado como pocos este suceso que insisto, se convierte en punta de lanza de algo que haría posible apuntalar a la Tauromaquia en momentos donde se requiere una urgente participación ya no sólo de sectores privilegiados, sino de élite, como es el caso.

   Tienen ante sí una enorme tarea, la recomposición de la tauromaquia no sólo como espectáculo. También como expresión en la que juega un papel destacado la continuidad de ese esfuerzo colectivo que ha sido, desde hace una década todo aquello relacionado con el hecho de garantizar su permanencia a partir del caro anhelo de convertirla en patrimonio cultural inmaterial, pues echar a andar empresas o fortalecer estas, significa que la producción final de todo ese proceso sea el de un balance favorable.

   En algún momento de la presentación se mencionó el término “cultura”. ¿Tendrán contemplado el andamiaje apropiado para fortalecer la imagen de esta expresión? Me refiero al hecho de que “cultura” significa no sólo su estímulo en tanto espectáculo y organización del mismo, sino impulsar todo un proyecto venido desde el segmento cultural, donde diversas manifestaciones de las que son productores diversos artistas, escritores, investigadores, hacedores y demás gente vinculada con este compromiso intelectual tengan un espacio digno donde desarrollar nuevas interpretaciones, o dar continuidad a otras con objeto de reubicar y fortalecer todos los significados que, con varios siglos de construcción, se han venido mostrando como forma justificatoria de su presencia. Sobre todo en este aquí y ahora, donde diversas sociedades e ideas con distinta visión del mundo se han posicionado para encarar el presente y futuro de la humanidad, pero que no necesariamente comparten la idea de que permanezca un antiguo ritual que conlleva, como sabemos, el sacrificio y muerte de un toro. Los nuevos ideales alentados por la globalización y el neoliberalismo, esos grandes telones de fondo en cuyo escenario se refleja la dinámica de las actuales sociedades, pretenden imponer unos códigos que, entre otras cosas, niegan el pasado, y si pasado es tauromaquia. Y si la tauromaquia como pasado ha pervivido en el presente, esto no necesariamente es motivo de sus propósitos, encaminados, a lo que se vé, por otros senderos que impone la postmodernidad, entendida esta desde la visión ideológica como una crítica a todo el discurso económico dominante. Y más aún, la postmodernidad busca contribuir concreta y esencialmente a la deslegitimización de la planificación económica y las intervenciones racionales del Estado en la economía, con lo que, bajo el principio de nuevos mercados y opciones en los medios de producción, busca imponerse en forma radical y definitiva, provocando redireccionamientos en la forma de ser y de pensar de múltiples sociedades que toman distancia, a su vez, de aspectos entrañables y donde fenómenos o procesos históricos como el que ha permitido articular a la tauromaquia a lo largo de varios siglos, no es por necesidad, un objetivo o propósito que se encuentre en el nuevo código. De ahí que sea necesaria, por nuestra cuenta, la defensa de la tauromaquia, elaborada a partir de los estudios, el análisis, la producción y demás procesos intelectuales que se requieran para obtener como resultado luego de profunda investigación y dedicación: libros (literatura en general, pero también historia, antropología, sociología, arqueología, filosofía…), obras musicales, material cinematográfico, pictórico, escultórico. Esta presencia “académica” –si cabe el término- es harto indispensable, por lo que dicho sector, en el que me considero uno más de sus integrantes, tendría a bien preguntarle a Fusión Internacional por la Tauromaquia si entre sus objetivos se encuentran los de impulsar y fortalecer la imagen de esta expresión, tal cual lo consultaba líneas atrás y ahora lo reafirmo, con el sincero propósito de prepararnos o no para semejante responsabilidad. La “cultura” vinculada a la tauromaquia, así como sus distintos creadores o hacedores tiene ahora una buena oportunidad para reivindicarse.

   Recordemos que la cultura es uno de los rubros que más castiga el estado (por lo menos en México). Sin embargo, si este apoyo proviene directamente de la cohesión empresarial que recién se ha formado, esperamos buenos resultados y más, si su “Decálogo” incluye, o está por incluir a la cultura en su conjunto.

 24 de enero de 2015.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo EDITORIALES 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s