MÁS SOBRE LA TAUROMAQUIA EN 1803.

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   Emocionado por el hecho de ubicar datos que en otras circunstancias hubiese tomado un largo tiempo de acuciosa y detenida revisión, y esto lo digo por el hecho de que las valiosas herramientas que hoy día ofrece internet, permiten en buena medida soluciones rápidas a trabajos de investigación que como los presentes, requieren de una puntual confirmación antes de decidir subirlos a la “nube”. En esta ocasión, y debido al hecho de que la búsqueda de aquellos datos relacionados con el “Eclipse de 1803” se tornó harto interesante, hube de encontrar también en la Gazeta de México, en su edición del 11 de noviembre de 1803 tan interesantes como curiosos apuntes sobre “La Corrida de Toros (que) anunciada en Rotulones de diez y nueve Octubre inmediato, se executará en la forma siguiente:

    Los Toreros se presentarán magníficamente vestidos, divididos en tres Cuadrillas, dos de a pie, y una de a caballo: el traje de la primera será de paño color de perla, los centros y divisas de raso color de rosa, y golpes de plata; La segunda de paño negro, centros y divisas de raso color de perla, y golpes de oro; los de a caballo, vestido de color de ante, centros y divisas de raso azul celeste con golpes negros. Para que la uniformidad haga brillar estos tragos con las cubiertas de las Mulas que han de sacar los Toros muertos, se han dispuesto estas a estilo de gualdrapas, con un Medallón en el centro color de rosa, y golpes también de plata; otros cuatro Medallones llevarán las cubiertas en las esquinas, del mismo gusto y figura expresada. Se han escogido los mejores Toreros y Picadores; sin embargo de lo que se ajustarán los que se presenten, e igualmente cualesquiera otras habilidades que se estimen proporcionadas a dar gusto al Público, por cuya satisfacción no se perdona gasto alguno; los que podrán ocurrir al Sujeto que abajo se expresa. Se cree que los Toros que se han ajustado, son de los mejores, y que se han visto lidiar pocas veces. Las demás diversiones se ejecutarán en los días 13, 14, 15 y 16 de Diciembre en la forma siguiente:

   Primer día, Toros, y a la tarde se presentarán dos Cuadrillas de Moros y Cristianos, vestidos con toda propiedad, y montados en buenos Caballos, con el respectivo séquito de Cautivos y Esclavos: Jugarán, correrán y escaramuzarán algunos en Potros que no han tenido silla; Sus evoluciones serán caracoles, peynes, parejas, otros círculos y labores de mucha vista y destreza; Los precederá un gran golpe de Música, con cajas e instrumentos para el gobierno y manejo de ellos.

   Segundo día. Además de los Toros, se erigirirá una Pagoda, Templo de los del Imperio del Mogol. Sus extraños adornos, los de los Fakires, divisas y trajes ridículos, formarán una agradable perspectiva, que animada del fuego, será de mucha vista al Concurso.

   Tercer día. Toros, y a hora proporcionada, sin necesidad de máquina alguna, tirantes y auxilios acostumbrados en los Globos aerostáticos, por sí mismo, en virtud del gas, se desprenderá desde el suelo y elevará uno de extraña magnitud, que llevará pendiente un Carro triunfal.

   Cuarto día. Toros, y además un Monte parnaso o Cucaña, adornado de todo género de caza y volatería, sedas y prendas, que exciten el empeño de la habilidad y ligereza.

   La segunda semana se anunciará oportunamente.

   Reconocidos los terrenos, tomadas las dimensiones y proporción de la Plaza, ninguna se ha encontrado más a propósito para la Corrida de Toros, sino la que nombran de Tarasquillo. Si situación es la línea paralela al frente de la puerta del centro de la Alameda, donde por la cortedad de la distancia, entradas y salidas, se ha considerado ser de mayor comodidad al Público. Está hermoseada con todas las perspectivas y adornos que corresponde. Se repartirá en solo ochenta y cuatro cuartones, para que siendo más pequeña, tenga mejor vista y más comodidad; su figura será la que corresponde con propiedad a un Circo compuesto de ocho frentes (es decir, se trataba de una plaza ochavada).

   Es distinta la Plaza de los Ensayos, que se ha construido en el mismo lugar que los pasados: es decir, en el campo detrás de la Acordada;[1] y serán estos (los ensayos) las tardes del 24, 28, 29 y 3 del corriente.

   El que quisiere Lumbrera, Grada o Cuartón, así para solos Ensayos, como para la Corrida, o para uno y otros, ocurra a Don Ignacio Joaquín Salamanca (el asentista o empresario en aquel entonces), en la Alcaicería, calle de Mecateros N° 10. 

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Recreación de una estampa taurina que imperó durante los últimos años del siglo XVIII y primeros del siglo XIX tanto en España como en la Nueva España. Puede apreciarse aquí el hecho de que los picadores quedan ya en un segundo plano y son los de a pie quienes protagonizarán, a partir de aquellos momentos, el papel principal del espectáculo taurino.

    En el siguiente plano pueden ubicarse los sitios que menciona el “Rotulón” o cartel anunciador:

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Disponible en internet, febrero 2, 2015 en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/04/la-casa-haghembeck-de-la-lama-en.html

 La imagen pertenece a la colección de “Fomento Cultural Banamex” y data de 1775. Su cercanía temporal nos permite observar en el ángulo superior izquierdo la “Casa de la Acordada”, sitio que a sus espaldas, seguramente se formaba el citado “campo” donde habría estado aquella improvisada plaza a donde ocurrieron los “ensayos”, o lo que es lo mismo, un escenario en el que iban puliéndose aquellas representaciones que iban a convertirse en grandes “puestas en escena” los días programados para tal efecto.

   Al lado izquierdo se observa una de las puertas principales de una Alameda entonces cercada por rejas y puertas, donde apenas se aprecian los primeros brotes de aquellos “álamos” sembrados para dar nombre a sitio tan famoso y que hoy día sigue siendo un espacio público, orgullo de esta ciudad. Si nos atenemos a la línea paralela al frente de la puerta del centro de la Alameda, donde por la cortedad de la distancia, entradas y salidas, se ha considerado ser de mayor comodidad al Público (…) es de creerse que la plaza del Tarasquillo se situaba atrás de la Acordada, sitio donde la traza de la ciudad permitió que dicha calle llevase el nombre “Del Tarasquillo” (aclaración hecha por José López, lector puntual en este blog, que permitió corregir una errata, misma en la que yo ubicaba el coso taurino tan cercano al hospital de San Juan de Dios, lo cual es incorrecto. Gracias Sr. José López por su aclaración).

   He aquí una muestra relevante de aquellos anuncios, cuyo anticipo espectacular, daba suficientes razones para que los entusiastas aficionados de aquellas épocas acudieran a semejantes funciones, en espera de nutrir o estimular su capacidad de asombro.


[1] Acordada, sitio que se encontraba frente a la fortaleza que dejó de ser una prisión novohispana para convertirse en la cárcel nacional hasta 1862, cuando sus “habitantes” pasaron a la de Belem.

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