JOAQUÍN DE LA CANTOLLA y RICO LE DEDICA SENDOS ELOGIOS A PONCIANO DÍAZ. (1 de 2).

DE FIGURAS, FIGURITAS y FIGURONES. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

I

 JOAQUÍN DE LA CANTOLLA y RICO LE DEDICA SENDOS ELOGIOS A PONCIANO DÍAZ.

AHTM24RF1_198

Joaquín de la Cantolla y Rico, era de Ponciano muy su amigo y admirador. Grabado de José Guadalupe Posada.

Fuente: Fernando Benítez. LA CIUDAD DE MÉXICO, T. 6, p. 96.

    El Diario del Hogar, 15 de julio de 1887, p. 3:

 EN FAVOR DE PONCIANO DÍAZ.

 Casa de vdes., Julio 14 de 1887.-Sres. Redactores del “Diario del Hogar”.

   Muy señores míos:

   Suplico a vdes. tengan la bondad de insertar en las columnas de su ilustrado Diario el siguiente remitido:

   “En el periódico “El Monitor del Pueblo”, con fecha de ayer, aparece suscrita por un imparcial (¿?) una carta en la que vierte apreciaciones injustas en contra del diestro mexicano Ponciano Díaz. Paso a contestar dicha carta y apelo al buen criterio de las personas inteligentes en la materia, quienes sabrán hacer la debida justicia al verdadero mérito.

   Me haría favor el remitente de decirme, en qué cree que consista el arte del toreo? Las notabilidades ibéricas que han pretendido hacerse admirar en México y que precedidos de gran fama hemos visto en nuestros redondeles, han estado muy lejos de corresponder a ella, lo cual indica que es debida, no tanto a sus conocimientos en el arte, cuanto a un apasionado provincianismo. Mazzantini, esa gran figura de la tauromaquia, nos lo ha demostrado.

   Los toreros españoles que en la temporada que termina hemos visto trabajar, necesitan varias estocadas para dar fin a un toro. Ponciano no necesita generalmente más de una sola estocada para cada toro, como se ha visto en las últimas corridas.

   Carece el diestro mexicano tal vez de esa mímica con la que los toreros españoles conquistan a uno que otro pollo cursi de la sombra, de esos movimientos de brazos, cabeza, caderas y tiernas miradas, muy a propósito para conquistar manolas; mas en cambio demuestra con el arte, el valor y la serenidad, el dominio que ejerce sobre la fiera. Califica a Ponciano el autor de la citada carta, de tonto y orgulloso; precisamente el diestro mexicano es modesto de sobra y esta opinión no puede interpretarse más que como el desahogo de una ruin pasión o envidia. Las numerosas simpatías con que cuenta, el entusiasmo que inspira con su sola presencia, es debido a su modestia, a su falta absoluta de pretensiones y a su deseo de complacer a un público inteligente formado en su mayor parte de la clase media de la sociedad, y de artesanos a quienes audazmente llama plebe el suscritor de la mencionada carta. Ponciano recibe las merecidas ovaciones de todo el público que concurre a los redondeles donde trabaja.

   Reconocido el mérito de Ponciano Díaz como jinete y a las banderillas a caballo, diré el articulista que el charro a que se refiere podría haberlo cuando más igual; superarlo, nunca.

   En cuanto al estilo de matar a la cuatrodedos, el público sensato hará comparación; por ejemplo entre la faena empleada por este señor para despachar al famosísimo toro que importó de las renombradas ganaderías de España, y la que el diestro mexicano dedicó a Diego Prieto en la corrida que presenció y en la que sorprendido le hizo obsequio de una espada. El primero después de tres pésimos pinchazos, haciéndole pedazos el hocico al animal para obligarlo a rendirse, hizo catorce intentos infructuosos de descabello, teniendo que rematarlo en puntillero. El segundo, después de unos pases de indiscutible mérito, dio al bicho una estocada por todo lo alto, con la que bastó sin necesidad de ayuda. ¿Será de imitarse aquel estilo?

   Para concluir, le recomiendo al autor de la tantas veces citada carta lea la reseña de la corrida del día 5 del pasado, que publica “La Lidia de Madrid” en la que tomaron parte los famosos matadores Currito, El Gallo y Ángel Pastor. Este periódico nos cuenta que para seis buenos toros hubo: 9 pinchazos, dos estocadas idas y caídas, 3 atravesadas, 4 medias estocadas, 3 intentos de descabello, un descabello, una estocada baja y una buena. ¿Qué opina de esto el caballero imparcial?

   Suplico a vdes., señores Redctores, dispensen lo difuso de la presente, y aprovecho esta ocasión para ofrecerme a sus órdenes como afmo. S.S.Q.B.SS.MM.-Joaquín de la Cantolla y Rico.

    Lamentablemente la cita que refiere Cantolla y Rico, a partir de lo publicado en El Monitor del Pueblo en su edición del 13 de julio de 1887 no pudo ser posible localizarla en la magnífica herramienta de la “Hemeroteca Nacional Digital de México” (http://www.hndm.unam.mx/). Sin embargo, aparece otra, publicada el día 15 que parece seguir recogiendo ecos de estas posturas de “poncianistas” acérrimos.

CABECERA DE EL MONITOR DEL PUEBLO_15.07.1887

EL MONITOR DEL PUEBLO_15.07.1887_p. 2 EL MONITOR DEL PUEBLO_15.07.1887_p. 3

http://www.hndm.unam.mx/

    De todo lo anterior se deduce la apasionada actitud mantenida por aficionados “pronacionalistas” que, como don Joaquín de la Cantolla y Rico demostraron durante aquellas épocas en que Ponciano Díaz destacaba notablemente y que, con su sola tauromaquia era capaz de enfrentar a todo aquel contingente de toreros españoles que lograron posicionarse del territorio pretendido, hasta el punto de controlarlo y dominarlo en poco tiempo. Debo agregar que incluso, el propio Ponciano terminó haciendo suyas algunas de las manifestaciones impuestas por ese “ejército” de notables espadas hispanos, actitud que no gustó en muchos de sus seguidores, llegando hasta el punto del desaliento tan luego como Ponciano regresaba de su viaje a España, donde fue a confirmar su alternativa, en la mismísima plaza de la Carretera de Aragón, el 17 de octubre de 1889. Con lo anterior, queda claro que, para el de Atenco ese capítulo comenzó a ser el principio del fin, pues significó el derrumbe de su popularidad hasta extremos en que ya marginado, no tuvo más remedio que seguir demostrando su tauromaquia, cargada de deficiencias y anacronismos en las plazas de provincia, hasta que, llegado el año de 1899, en que muere, ya no era ni sombra de aquella majestuosa estela de popularidad, la que precisamente durante 1887 estaba en el cenit de su vida. Una entrevista que fue publicada en El Nacional días atrás, [1] nos deja ver en toda su dimensión al ser humano que fue Ponciano Díaz Salinas y junto a él, todo el significado de su enorme popularidad.

   Deseando dar más informes al respecto, espero compartir con ustedes, en la próxima entrega el contenido de aquella interviú. 

CONTINUARÁ.


[1] EL NACIONAL, D.F., del 3 de julio de 1887, p. 2-3.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo FIGURAS, FIGURITAS Y FIGURONES

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s