LA IMPORTANCIA Y LA ESENCIA DE CIERTAS “MINUCIAS” TAURINAS (XXII).

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    He aquí otro “manojo” de esas noticias que, aislada pero constantemente aparecían en diversas publicaciones periódicas, encontradas en ese trabajo persistente de investigación de campo en archivos y hemerotecas, con lo que el balance, luego del acopio, viene a ser no solo generoso, sino interesante en la medida en que sus contenidos reúnen datos que nos permiten entender la forma en que fue configurándose el espectáculo taurino en nuestro país

 EL CONTEMPORÁNEO, S.L.P. del 30 de noviembre de 1908, p. 3:

   Según noticias que tenemos de Monterrey, en los primeros días de esta semana, dejó de existir el popular y conocidísimo banderillero potosino, Ignacio Núñez, que por largos años figuró en la cuadrilla del exmatador de toros don Pedro Nolasco Acosta y que en unión del desventurado Inés Hernández “El Cuate” y de Juan Núñez, causó la admiración de los aficionados de hace veinte años.

   Era Ignacio un buen banderillero, excelente peón de brega y una verdadera notabilidad como conocedor de la índole de las reses y poseía extraordinarias facultades para el arte, que de haberlas podido desarrollar en un medio más adecuado y al lado de verdaderos toreros, de seguro figuraría su nombre entre las lumbreras del arte nacional.

   Descanse en paz el modesto lidiador.

    De la siguiente nota, puedo informar que en efecto, el documento mencionado se publicó en el número especial de Toros y Toreros, órgano del Centro Taurino Potosino en 1909.

TOROS y TOREROS_S.L.P._1909_PORTADA

EL CONTEMPORÁNEO, S.L.P. del 30 de noviembre de 1908, p. 3:

   De una manera accidental y debido a la bondad de un buen amigo del señor don Carlos Lavín, tiene este señor, en calidad de préstamo, el acta de bautismo del inolvidable torero Bernardo Gaviño, cuyo documento auténtico, es para los aficionados al arte de Cúchares, una joya de gran mérito y de inestimable valor. El señor Lavín se propone sacar unas copias fotográficas que regalará al Centro Taurino, pues no le ha sido posible adquirir el original, que deseaba formara parte del interesante y curioso museo del referido Centro.

   En el próximo número extraordinario de “Toros y Toreros” que próximamente publicará el Centro Taurino, aparecerá un cliché de tan curioso documento.

    Aquí en citado “cliché”:

ACTA BAUTISMO BGyR_S.L.P._1909

 EL CORREO DE OCCIDENTE, Sinaloa, 1º de diciembre de 1887, p. 3:

TOROS.-También en Culiacán tenemos toros: hay la ventaja de que estos son más humanitarios, no cuernan pero dan terribles coces; en México es otra cosa, cada toro que sale hace chilar y medio en el redondel, mata muchos caballos, y también uno que otro torero; ¡y luego dirán que no adelantamos!

EL CORREO DE OCCIDENTE, Sinaloa, 28 de septiembre de 1888, p. 4:

DESGRACIAS EN LOS TOROS.

   Refiere El Nacional lo siguiente:

   “En la plaza de toros de Bucareli, el día del beneficio de Ponciano Díaz, hubo que lamentar algunas desgracias, según nos informan varias personas. Hé aquí de las que tenemos noticia:

   Un niño sofocado por la barbarie de aquella gente que pugnaba por entrar.

   Un hombre a quien sacaron un ojo con la punta de una bayoneta, los soldados que cuidaban de las puertas.

   Una mujer a quien dejaron desnuda completamente.

   Otra mujer a quien con un palo le partieron la cabeza.

   Un hombre que por entrar al redondel un toro lo lastimó de una pierna.

   Muchos descalabros, etc., etc.

   Se nos dice de un hombre muerto por el tumulto, pero no lo pudimos averiguar asertivamente.

   También en la plaza del Paseo no faltaron sus desgracias á saber:

   El tercero Zocato lo cogió el toro dos veces, recibiendo un golpe bárbaro en el estómago y otro en la frente.

   Dos picadores estuvieron a punto de ser muertos en las astas del cornúpeto, pero por fortuna fueron salvados por sus compañeros.

   A otro torero le dio el toro un golpe en la espalda que le dejó fuera de combate.

   ¡Muy bien! ¡Magnífico! ¡Sigan las corridas de toros!

PLAZA_TORERO_PÚBLICO_LA MULETA_Ca. 1888

Parte de una escena en la plaza de toros “Bucareli”. La Muleta”. (Ca. 1888). Col. del autor.

    La siguiente crónica es una auténtica “joya” entre las primeras crónicas taurinas escritas y publicadas en México.

 EL CORREO DE SAN LUIS, S.L.P., del 6 de agosto de 1886, p. 2:

EN LOS TOROS.

   La Empresa Acosta inauguró el Domingo último una temporada, que promete ser agradable para los aficionados al quiebro y a las buenas estocadas. El hábil Pedro Nolasco Acosta, ha ido a la Hacienda de Cruces y allí apartó cien toros calados a su entera satisfacción y de los que nos hacen una magnífica pintura.

   Hemos dicho ya que los bichos de Cruces son los mejores para la lidia, entre las ganaderías del Estado, inclusa la de Guanamé, que se ha desatendido últimamente por razones que ignoramos. Los toros de Cruces serán acaso poco tenaces en la pica; pero tienen un juego igual, mucho coraje, gran corpulencia y mucha ligereza cualidades que les hacen preferibles a los que entrando bien a la pulla, quedan huidos para las demás suertes. La prueba de esto la tuvimos en la corrida anterior, en la que vimos bichos de hermosa estampa, dando un gran juego sin perder su ley hasta rodar en el circo al golpe certero de nuestro buen capitán.

   Prieto ajolote era el primer bicho que saltaba a la arena, manifestando en sus embestidas que sería constante en la lid; al principio flojeó en la pica pero después cargó y recibió cinco pullas por Eutimio y las otros dos por Martín que no lucieron porque desgraciadamente no se han querido oir nuestras indicaciones para que a los gorgus se les pongan pivotes que impidan que el pullazo no se convierta en herida, como sucede con las garrochas de nuestros picadores que hasta se hilvanan en la piel del bicho. Defecto es este que debe remediarse y así se lo suplicamos a nuestro amigo Acosta. Tocado el cambio de suerte, Inés puso sus tres pares de palos sin perder uno, recibiendo palmas y dianas por su destreza. Al toque de muerte, Pedro toma sus trastos y cita al bicho que cae a sus pies al primer pase de un fierro puesto por lo alto, muy certero y de mucho arte. Repetidas dianas, bravos, hurras y aplausos recibe el diestro por su habilidad en el arte de Cúchares.

   Viene el segundo toro; pinto aguilillo, ligero de pica a pesar de estar muy ovachón; se cargó en la pica recibiendo tres pullas; en una de ellas, Eutimio cayó creyendo que se había lastimado, pero vuelve a caballo y logra otro pullazo muy bien dado que hace rebajar el b río del bicho. Ignacio con ese arrojo, con esa serenidad con que él sabe hacerlo, prende sus palos, mas como el bicho no embiste tiene que hacerlo sobre parado: al poner el último par el bicho, de reservado se vuelve al ataque, sigue a Ignacio que cae y no se levanta, sino que espera apoyado en un codo el ataque que le quitan con arrojo sus compañeros. Vuelve el toro a emballarse y a pesar de los esfuerzos de Inés, Ignacio y Juan no logran abrirlo; desesperado Pedro le envía a vola pié un fierro muy por lo bajo pero tan noble que cae el toro como herido por un rayo. Ovación completa para el diestro que dio pruebas con ese golpe de ser muy ducho en el arte de matar.

   Tercer toro. Pinto azulejo de hermosa estampa, ligero, bravo y tenaz era este bicho que dio a conocer que era bien escogido en los cercados de Guanamé. Muy cargado en la pica, recibió seis pullas logrando los picadores salvar sus caballos que no fueron lastimados en toda la corrida. Al cambio de suerte Juan puso sus banderillas al abrazo con limpieza y sin perder ni un palo. El bicho contesta atacando al banderillero que poco falta para que cayera maneado por su banda. Al toque de muerte Nolasco da dos pases tira una estocada tan alta que no se creía estuviera ni herido el animal, pero al citarlo el arrastrador cae el toro redondo en la arena. Oíamos aplaudir esta destreza de Nolasco a algunos españoles inteligentes en el arte y elogiar al matador potosino que en esta corrida estuvo tan feliz que ninguno de los toros matados por él arrojó una gota de sangre.

   Cuarto toro. Pinto bragado, brioso, tenaz en la capa, fue muy bien jugado por Ignacio que imitando a “Rebujina”, le superó en su arrojo y destreza. Recibió tres pullas quedando después huido de la pica. Tocó a Rodríguez banderillarlo y lo hizo bien, muy bien ejecutando la maroma por complacer al público, que premió el arrojo de Timoteo pidiendo a la autoridad el toro que le fue cedido. Y mereció tal premio, pues los pares que puso, todos en un mismo lugar en buen sitio, con arrojo y limpieza, fueron los mejores de la corrida. Acosta al toque de cambio lo mató de un mete y saca que le envió a los dos pases.

   El quinto toro pinto y prieto y de los corrales de Solís, fue de muy buen juego constante y rastrero en la capa, cargado en la pica, toda su lid fue pareja. Banderillado por un torero desconocido a quien el pueblo bautizó con el nombre de Don Quijote, no pudo poner sus palos, pero Juan Ramírez con arrojo lo hizo con mucha fortuna sin perder uno solo. Da Acosta tres pases y luego un pinchazo en hueso, bien señalado: dos pases de cabeza, segundo piquete mal dirigido, un pase luego y un metisaca tan noble que rodó el toro en la arena sin necesitar cachetero.

   El toro para la pantomima estuvo bien pues divirtió al pueblo que bajó al redondel a torearlo, después de haberlo hecho los Chinamecas en sancos.

 OBSERVACIONES

    Sobra arrojo a nuestros toreros; pero no es esto solamente lo que se necesita para lucir en el redondel; preciso es el arte para todas las suertes. Comenzaremos por decir al capitán de la cuadrilla que lleva la capa de lujo para el saludo, sin gracia alguna, y debería ceñirla y cruzarla con gracia y arte. En cuanto al traje de los toreros debe ser más atendido, pues no es digno del público ni de la compañía que a los cinco minutos de dar principio la lid se vea a los diestros con la camisa notablemente salida del chaquetín. Esto es muy cursi y los toreros deberían lucir faja muy ancha y bien puesta, para estar más ligeros en sus movimientos, y no hacer una caricatura de torero a la primera vuelta del bicho.

   Si nosotros fuéramos el juez multaríamos al picador que pusiera una pulla en las costillas, porque eso además de no ser del arte es peligroso y rebaja al animal.

   El mismo juez hizo mal permitiendo salieran aquellos hombres montados en muñecas imitando viejas y presentando un espectáculo repugnante o indigno de un país culto. Aun en los toros es necesario no cometer atrocidades.

 RESUMEN

    Los toros bravos, hermosos y de mucho juego.

   La Compañía bien como siempre.

   La autoridad un poco distraída para ordenar a tiempo los cambios.

   La concurrencia regular y justa apreciadora de los trabajos de la compañía, la aplaudió premiando así sus esfuerzos.

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