LA TAUROMAQUIA EN RE – FLEXIÓN. (PRIMERA PARTE).

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.  

   A partir de esta nueva entrega deseo compartir con los lectores un tema que ha llegado justo a la cúspide, al vértice de esa representación mejor conocida como la “campana de Gauss”.

campana de gauss

Ya se realizó la labor más abrumadora: subir. Ahora, ya en la parte más elevada, debe pensarse en el descenso, mismo que debe realizarse con mucho cuidado, con objeto de alcanzar la meta preestablecida.

    Me refiero a todo aquello relacionado con los diversos trabajos que han sido preparados y presentados en foros nacionales e internacionales, y cuyo objeto ha sido justificar a la tauromaquia como un legado, como un patrimonio, cuya conservación compromete a ocho países. Dicha expresión milenaria cargada de elementos rituales acomete hoy día fuertes muestras de rechazo, de ahí que sea necesario un nuevo ejercicio, el de la reflexión concentrada para mostrar porqué razones sigue presente, incluso en medio de una nueva composición social como es la postmodernidad. Por tanto, pretendo contribuir con algunas apreciaciones que espero sean de utilidad para ambas partes, no para que se entienda esto como un conflicto, sino como la clara muestra de que prive la razón.

    Es necesario reconocer diversos trabajos cuyo propósito ha sido justificar o legitimar a la tauromaquia en nuestros días. Estos tienen más de una década de venirse articulando pero sobre todo integrando en una sola unidad, sustentada por ocho países donde dicho legado se mantiene entre sus culturas, como expresión de larga, muy larga pervivencia la cual, durante varios siglos o milenios se ha adecuado primero como un patrimonio común entre los pueblos que la hicieron suya. Y luego, lo que cada uno en su conjunto contribuyó con elementos que identifican a la fiesta de toros en cada país donde sigue vigente. Todo lo anterior, con vistas a solicitar formalmente ante la UNESCO que la tauromaquia sea considerada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

   Conviene poner en valor una serie de justificaciones que permitan entender desde México, cuales son las razones de su defensa, misma que parte fundamentalmente de la historia, la filosofía, la antropología, la ética y la estética con todo aquello que puede servir para definir su preservación, contrarrestando los fuertes argumentos planteados por un sector oponente de la sociedad, cuya postura, la cual respeto pero que no comparto, hace necesario un ejercicio que no es de disuasión, ni tampoco de manipulación ideológica. Se trata de que bajo las herramientas teóricas por utilizar, sea posible la construcción de un argumentario lo suficientemente razonable y lógico para intentar convencer a los más escépticos, con objeto de alcanzar el equilibrio más pertinente al respecto.

   Lo encaminado del siglo XXI nos obliga a los taurinos a ejercer la defensa más apropiada para con la tauromaquia, despojándonos de lugares comunes, procurando que el manejo de las ideas sea congruente con nuestras aspiraciones. Los usos y costumbres que van a ser motivo de una revisión y análisis exhaustivos, requieren de algo sujeto a lo que la siguiente frase expresa: “la inteligencia y la profundidad no siempre van juntas”, de ahí que sea necesario no caer ni en provocaciones ni tampoco en debilidades. Ni unas ni otras contribuirían en este propósito.

   Finalmente debo agregar el hecho de que la oposición también tiene siglos de gestarse. Hoy, es un hecho: se ve más fortalecida por la abierta disposición de los medios masivos de comunicación, así como por el enorme tejido de las redes sociales, las cuales se mantienen pendientes de cualquier señal que signifique, para ellos, provocación o la alerta suficiente para actuar en consecuencia. Creo que los taurinos no estamos para eso, sobre todo en unos momentos en que la circunstancia de cada uno de los movimientos de los que demos cuenta permanecen bajo los ojos atentos de una sociedad distinta, contestataria, al tanto de cualquier motivo capaz de convertirse en razón para demandar justicia, claridad en los hechos pero por encima de todo, buscan un equilibrio. La inmensa variedad de ideas y pensamientos que construyen una sociedad debe encontrarlo justo cuando se produce también una tensión en el ritmo de la estructura social misma. A ella me atengo, a ese fuerte y articulado pero también vulnerable sentido que está construyendo la humanidad. Nada es fruto de la casualidad.

I. HISTORIA 

   Entre 1519 y 1521 se desarrolló el proceso bélico de la conquista, derivado de las aspiraciones que el imperio español puso en práctica desde que se ampliaron sus dominios, a partir del encuentro o descubrimiento del Nuevo Mundo, cuya dinámica de todos conocida comenzó en 1492. Un pequeño contingente de soldados españoles encontró al poco tiempo de su llegada a estas tierras el apoyo decidido de un buen número de grupos indígenas sometidos por ese otro imperio, el de los aztecas. Ese trasfondo eminentemente militar descubre entre unos y otros la inmensa cultura desvelada en aquel conflicto, la cual dejaba ver que esos hombres convivían bajo los efectos de diversas formas de vida no solo social o ideológica. También religiosa o militar, sujetas a disciplinas muy rigurosas.

   Unos y otros demostraban sus capacidades, pretendiendo dominar en todo momento bajo la fuerza. Diversas jornadas de duros enfrentamientos culminaron con la caída de México-Tenochtitlan, la cual y hasta el día de hoy sigue convertida en una especie de trauma existencial, debido a que el duro golpe asestado por los europeos vino a representar la paulatina desaparición de buena parte de los componentes de una sólida cultura apuntalada por diversos pueblos indígenas. La capitulación ocurrió el 13 de agosto de 1521 fecha que en el calendario juliano[1] dejaba ver la celebración del día de San Hipólito, cuya figura fue a convertirse en el “Santo patrono de la ciudad de México” y cuya conmemoración pudo extenderse durante los tres siglos virreinales siguientes.

   Dos culturas confrontadas, distantes pero no ajenas, contribuyeron en el nuevo amanecer de otra cuyo complejo resultado solo puede ser entendido a la luz del mestizaje.

CONTINUARÁ.


[1] El cual dejó de usarse en 1582 con las modificaciones encaminadas a utilizar el gregoriano por una buena parte de naciones europeas

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