“GRAN CORRIDA DE TOROS EN LA CIUDAD DE MÉXICO” (1934-1936).

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   En esta ocasión, comparto con todos ustedes una sorpresa. Se trata de la calificación a un material cinematográfico que hoy día, custodia la “Filmoteca de la U.N.A.M.” Me han solicitado hacer tal trabajo con el propósito de salvarlo de su posible baja, debido a los daños que presenta el soporte, pero que, con sensibilidad y buenas intenciones espero que pueda ser motivo de rescate.

Notas para el cortometraje “Gran corrida de toros en la Ciudad de México” editado por la casa “Bayer” en México, entre 1934 y 1936.

Se trata de un material cuyo soporte se encuentra en acetato positivo (16 mm). Es una copia compuesta (es decir, con sonido integrado o sonido óptico). Su estado actual presenta problemas de encogimiento y son notorios los “brincos” peculiares. Sin embargo no solo podría estabilizarse, sino que se sugiere o recomienda su recuperación a partir del siguiente balance.

   La “Casa Bayer” en México, encargó al camarógrafo Alfonso Manrique dicho trabajo, bajo la consigna, en los primeros intertítulos de que “Esta película ha sido tomada en México especialmente para la Casa Bayer, por Alfonso Manrique”. Sobre dicho camarógrafo, y luego de una consulta a diversas fuentes y personas que pudieron conocer a personajes con un perfil como el aquí indicado, no hubo una respuesta afortunada, lo cual señala el hecho de que todavía no estuviese concebido un propósito para realizar registros como el que ahora se reseña. Sin embargo, en el tema taurino, años atrás (precisamente en 1929) ya había trabajado Julio Lamadrid algunos materiales con dichas características y por encargo, sobre todo para el ganadero José Julio Barbabosa. Contemporáneo de Manrique, encontramos también a Manuel Reynoso, hermano de Luis, ambos dedicados en buena medida a cubrir los festejos taurinos en la capital del país, aunque Manuel no necesariamente dedicó la gran mayoría de su tiempo con este propósito.

   Entre los primeros intertítulos se indica que serán incluidas “Escenas preliminares en la Hacienda de Xajay, famosa por su bravísimo ganado”. En efecto, de inmediato es posible comenzar a apreciar diversas locaciones de aquella ganadería, entonces ubicada en el municipio de San Juan del Río, Querétaro. Se trata de un buen conjunto de escenas en las cuales aparece el casco o casa grande de la hacienda, sus propietarios -que eran los señores Francisco y Edmundo Guerrero-; los toreros, entre quienes solo aparece uno que se podría reconocer como Lorenzo Garza, esto al congelar la imagen y apreciar en detalle su perfil. También puede reconocerse a Benjamín Padilla, entonces representante principal de la empresa capitalina. Sin embargo, no se trata de ninguno de los citados en el “cartel” del que se dará cuenta más adelante, haciendo para ello las precisiones del caso. Y allí están, poco más adelante, los toros, ya reunidos en un corral de piedra ya cerrado, donde los toros pacen tranquilamente al lado de los vaqueros, personajes campiranos cuya vestimenta es rematada por los ropajes de las diarias labores, así como por el hecho de que todos llevan sombreros de ala ancha o sombreros de “cuatro piedras”, de uso común por entonces en aquellos espacios rurales. Algunos de ellos, montan a caballo en tanto que los de a pie visten camisa y calzón de manta, y llevan huaraches, es decir que puede notarse con toda claridad la división jerárquica que se acostumbraba en espacios como este. Se aprecia la maniobra de separar a los astados que se eligieron para la ocasión, lo cual permite admirar el arreo del ganado, en el que además aparece un grupo de cabestros, que encaminan a los toros por dichos espacios, entre un abrir y cerrar de puertas, operación deliberadamente realizada para canalizar uno a uno los toros en sus respectivos cajones. Poco a poco se les encamina al pasillo donde se van separando y alojando a cada uno de los ejemplares en cajones, colocados previamente en carretas tiradas básicamente por burros y mulas. Realizada dicha operación, se dirigen en fila hacia la estación del tren más cercana donde se realiza la maniobra para colocar esos cajones en una plataforma y así iniciar el viaje a la ciudad de México, siendo este escena previamente indicada por el intertítulo que dice: “Encajonamiento de los toros para su embarque por ferrocarril a la ciudad de México”. Los toros ya están listos para ser enviados. Sólo queda un detalle: darles de comer, lo cual sucede como puede verse en la imagen que permite confirmar tal momento.

   Ahora se anuncia el “Desencajonamiento de los toros en el redondel de la plaza a la vista del público”. Se trata de una maniobra frecuente por aquel entonces, la cual sucedía en forma espectacular. Habiendo concluido el festejo previo a su presentación, eran acomodados los cajones en semicírculo por los “monosabios” grupo de personajes destinados a varias actividades durante el curso del festejo y que van de realizar una limpieza al ruedo tras el paseíllo o luego del retiro de las reses enviadas al destazadero, como apoyo al repartir las banderillas o auxiliar a los varilargueros durante el curso del primer tercio. Pues bien, estos peculiares personajes, se encargan de levantar una a una las hojas de madera para permitir la salida de todos y cada uno de los ejemplares que así, se exhiben por primera vez en el ruedo, tras su reciente arribo a la plaza. Dos de esos ejemplares se cruzan y acometen en nervioso instante donde las cornamentas salen a relucir.

CASA BAYER2

    “¡Llegan los toreros!

Pepe Ortiz-

Armillita Chico

                                   Heriberto García

tres grandes matadores mexicanos.

CASA BAYER13

   Se creería que para tal ocasión, dicho cartel fue el que filmó Alfonso Manrique. Conviene aclarar que si bien, en efecto los tres toreros fueron reunidos en un cartel como el indicado aquí, esto ocurrió en otra fecha, la cual corresponde a la tarde del domingo 20 de enero de 1935. Era la 11ª corrida de aquella temporada, donde comparecieron “Pepe” Ortiz, Fermín Espinosa “Armillita Chico” y Heriberto García, lidiando 6 toros de… Rancho Seco. Pero realmente con toros de Xajay, los tres pudieron hacerlo en otras fechas y otros carteles. Se aprecia el arribo de “Pepe”Ortiz, quien desciende de un automóvil último modelo, rodeado de infinidad de aficionados. Lamentablemente se pierde la posibilidad de apreciar a Heriberto García, de quien no hubo registro de imagen alguna.

   Luego, van entrando en fila los aficionados para encaminarse a los tendidos de la plaza vigilados por la policía, mismos que van armados al observarse cómo cruzaban la portapistola por pecho y espalda.

CASA BAYER23

   “Momentos antes de la corrida, una gentil pareja baila en plena plaza el Jarabe Tapatío baile nacional de México”. En efecto, la pareja indicada lo hace sin haber tablado de por medio, lo cual da otros significados a dicha representación, todo un estereotipo de la época si nos atenemos al hecho de la importante labor que hicieron los gobiernos postrevolucionarios para recuperar un baile que reivindicaba los valores nacionalistas, tan necesarios en momentos de volver a simbolismos entrañables. No es casual que entre algunas expresiones, la musical encontrara un apoyo y difusión sin precedentes. Allí están los trabajos de José Pablo Moncayo, Carlos Chávez, Silvestre Revueltas, José Rolón, Candelario Huizar, Manuel M. Ponce e indudablemente los “aires nacionales”, desde los cuales uno de ellos, el “Jarabe Tapatío” puede apreciarse en imágenes donde destaca la actuación del personaje masculino, quien “zapatea” con gran energía, y de igual modo lo hace cuando tiene que ondear el sarape de Saltillo, mismo que lleva en su bordado el escudo nacional, y lo agita tan intensamente como puede, reafirmando así, desde esos pasos bailables lo que representaba el aliento de esa patria recuperada. No podía ser mejor todo aquello en baile tan peculiar, cuya escena resultó espléndida entre otras cosas, gracias a la iluminación natural y al intenso sol que caía en esos momentos sobre el ruedo.

   A continuación puede apreciarse en “picada” el “paseíllo” o desfile de las cuadrillas, posición a gran distancia, es decir desde el punto más alto que alcanzó Manrique, quizá para lograr un efecto espectacular en su edición final. Por supuesto que no es la única imagen. Instantes después, puede observarse aquella que se desarrolla tan cerca como es posible del ruedo, para lo cual quedó colocado al ras de las barreras, desde donde estaban colocadas diversas “canastillas”, sitio desde el cual infinidad de fotógrafos, en su mayoría, recogieron los momentos más destacados, por lo menos desde los años 20 y hasta 1946, en que estuvo en funciones la plaza. Es imposible determinar quienes van al frente de las cuadrillas, pero sí puede advertirse la presencia de “Armillita Chico” y luego el paso de todas las “infanterías”, tanto a pie como a caballo.

CASA BAYER31

   “Primer toro para Pepe Ortiz”.

   El primero de la tarde sale materialmente rebrincando, y es que previo a esa espectacular presencia, se le colocó al toro una divisa que puede identificarse como de las utilizadas en festejos denominados “corrida de Covadonga”. Es decir, se trata de una divisa de gran tamaño, con un rosetón y listones muy grandes que lograban el efecto deseado. Ya sin divisa, que bien pudo desprenderse, uno de los peones, el de recibo, lanza su capote a una mano para probar las primeras embestidas, de las que luego “Pepe” Ortiz comprende su calidad para ejecutar los lances de recibo. Esto lo realiza en función de la calidad que, como ejecutante con la capa alcanzó el también considerado “orfebre tapatío”, creador de diversas suertes con este instrumento, del que pueden observarse muy buenos momentos, con alguna rapidez, la que deberá mejorarse en la deseable estabilización, para apreciar, en su auténtica dimensión momentos de enorme calidad, donde el toro embiste con casta y bravura. Además de las “verónicas” de recibo, el torero ejecuta otros lances como los “afarolados” de pie y remata con media verónica ciertamente apresurada y, como se diría en las crónicas taurinas, “fuera de cacho”. El público aplaude aquellos primeros lances. Las imágenes que siguen recogen dos series de capotazos más: los conocidos como “delantales”, y luego por “chicuelinas andantes” con sus respectivos remates. El toro acomete a la cabalgadura y lo hace con pujanza bien demostrada. “Pepe” Ortiz concluye su labor con el capotillo ejecutando “media verónica” impecable.

   Manrique recoge la labor de los banderilleros y luego el momento en que el diestro de Guadalajara toma espada y muleta, se acerca a la barrera y desde ahí solicita el permiso al juez de plaza para realizar su faena. Dicho trasteo es interesante en la medida en que tiene en frente a un toro que, luego del “castigo” conservó sus fuerzas y embistió con mucha casta, para lo cual los procedimientos empleados por el torero denotan la aplicación más de técnica que de estética, pero presentes las dos formas de dominio del matador sobre el toro. La faena es poderosa, siempre en el tercio y en un mismo sitio, lo cual establece la gran capacidad del torero, que para Manrique representó la posibilidad de no perder el “hilo” de la faena al utilizar más película, evitando así los cortes intempestivos a que estaban acostumbrados ciertos trabajos por entonces. Ha girado la cámara que mantiene fija, casi sin posibilidad de paneo alguno, esto debido al hecho de que la faena fue a continuar en otro terreno del ruedo. Concluye la faena con la estocada de rigor, el toro dobla y, como resultado de aquellos gloriosos momentos para el torero y la afición, el Juez de Plaza concede una oreja que pasea el torero en una vuelta al ruedo.

   “Segundo toro para Armillita Chico”, quien comparece. Es de llamar la atención el hecho de que su “actuación” se filmara desde las alturas de la plaza, en “picada”. Puede apreciarse que se trata de dos momentos distintos, pues el torero lleva en unas imágenes un traje de color oscuro, mientras que en otras es claro. Por supuesto que al tratarse de un torero de gran fama y no registrar imágenes suyas en semejanza con las de su alternante, pone en duda que Manrique pudiera haber puesto de por medio sus inclinaciones por Ortiz y no por Fermín Espinosa, de quien perdemos la oportunidad de apreciar su bien reconocido poderío. Un intento de tumbo es el conjunto de imágenes que vienen a continuación, pues lo que sigue es la actuación de “Armillita Chico” como banderillero, para lo cual demostró todas sus capacidades, yendo en los tres pares al cuarteo, siendo estas una serie de imágenes muy afortunadas para el trabajo en su conjunto. Brinda a un aficionado de barrera y comienza su labor por naturales y luego con la derecha, demostrando en todos y cada uno su mando y poder, porque tiene enfrente también a otro toro bravo de los de “Xajay” lidiados en aquella imaginaria tarde que “Bayer” en México” se propuso presentar (gracias al trabajo de Manrique), llegando a convertirse en uno más de aquellos que lograban exhibirse en los intermedios de los más importantes cines de la capital; y a no dudar en el resto del país. Una buena estocada también representó para el torero nacido en Saltillo la posibilidad de obtener la oreja de su “enemigo”. Un interesante acercamiento de Alfonso Manrique nos deja apreciar al muy joven torero mexicano que sonriente, saluda desde el ruedo.

   Y bien, llegó la hora de abandonar la plaza, por lo que observamos cómo los aficionados se disponen a abandonar el recinto, casi todos ellos portando traje y sombrero. Algunas mujeres se aprecian entre aquellas multitudes. Algunos momentos nos recuerdan las fotografías de Tina Modotti en eso de mostrarnos importantes registros en eventos multitudinarios.

   En las “LIDIAS” contra los DOLORES y RESFRIADOS defiéndase Ud. con INSTANTINA”, se convierte en la frase publicitaria que remata este documental, propósito de la casa Bayer, ya que “INSTANTINA es el gran producto Bayer de acción ultra-rápida, garantizado por la CRUZ BAYER”… Y ya sabemos: “Si es Bayer es Bueno!”

   Diez minutos muy importantes en este registro donde no dejan de escucharse una serie de pasodobles y piezas acordes a la fiesta de los toros. El sonido es un tanto cuanto “tímido” pero se escucha la interpretación de bandas destinadas para ese ritmo musical.

CASA BAYER48

CONCLUSIONES: Es deseable que, a partir de estas notas y apreciaciones sobre uno de tantos materiales que custodia la “Filmoteca de la U.N.A.M.” pueda llevarse a cabo su rescate, pues independientemente del tema que aborda, reflexiono sobre el hecho de que se trata de documentos únicos. En la medida en que se pueda desdeñar tal opción, en esa medida perdemos cada vez más una serie de vestigios que permiten entender el reflejo de una forma de ser, de vivir, de pensar por parte de aquellas generaciones que quedaron registradas en estos viejos materiales. Sin su presencia, pareciera que jamás existieron y jamás existirán.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s