NUEVA HISTORIA DE DOS OBSESIONES. (V).

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Por otro lado, ni Carriquiri ni Zalduendo existían para entonces. Los toros navarros y su acreditada fiereza son bien reconocidos desde el siglo XIV pues no faltaban fiestas, por ejemplo en Pamplona, lugar donde se  efectuaron con frecuencia. Posibles descendientes de don Juan Gris y ascendientes del marqués de Santaclara (Joaquín Beaumuont de Navarra y Azcurra Mexía) pudieron haber tenido trato con Gutiérrez Altamirano directamente en el negocio de compra-venta de los ganados aquí mencionados, y que pastaron por vez primera en tierras atenqueñas.

   Presuponen algunos que los toros navarros eran de origen celta. Gozaban de pastos salitrosos en lugares como Tudela, Arguedas, Corella y Caparroso dominados por el reino de Navarra.

   Transcurre la Edad Media, las fiestas y torneos caballerescos abarcan el panorama y nada mejor para ello que toros bravos de indudable personalidad, cuyo prestigio y fama hoy son difíciles de reconocer en medio de escasas noticias que llegan a nuestros días.

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Oportuna fotografía que nos permite recrear alguna de las posibilidades sobre la dispersión del ganado que, al extenderse la sobrepoblación hasta las zonas montañosas, se tornaban cerreros, montaraces o mostrencos.

Fuente: EL PAÍS, edición internacional (México), del 9 de marzo de 2003.

   Es cierto también que con anterioridad a los hechos de 1528, inicia todo un proceso de introducción de ganados en diversas modalidades para fomentar el abasto necesario para permitir una más de las variadas formas de vivir europeas, ahora depositadas en América.

   Se sabe que por la época del escándalo de llegada y muerte de doña Catalina Xuárez “la Marcayda” (oct.-nov. 1522) había en el palacio de Texcoco caballos y vacas de las cuales se aprovechaba su leche como alimento. El mismo Bernal Díaz del Castillo nos dice que los indios se dedicaban a la agricultura; así, por tanto, hacia 1524 son

labradores, de su naturaleza lo son antes que viniésemos a la Nueva España, y agora (ca. 1535) crían ganados de todas suertes y doman bueyes y aran las tierras.

Doña Catalina Pizarro tuvo hasta 1548 y en propiedad la estancia de Chapultepec, donde muy pronto y ya bajo posesión absoluta de Gutiérrez Altamirano, continuó poblándose de ganados.

Guillermo S. Fernández de Recas apunta al respecto del testamento de Hernando Gutiérrez Altamirano:

(…) En la cláusula # 12 se habla de que les pertenece por herencia, la Estancia de Chapultepec con el ganado de vacas de que les hizo merced la Sra. Marqueza del Valle…; y de que Tepemachalco les fué dado en nombre de su Majestad por el Virrey don Antonio de Mendoza.

Fernández de Recas, Guillermo S.: Mayorazgos de la Nueva España. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Biblioteca Nacional de México, 1965. L-509 pp., ils., fots. (Instituto bibliográfico mexicano, 10), p. 19.

   El asunto se trae a colación en virtud de que en la caja No. 33 del fondo: Condes Santiago de Calimaya, existente en la Biblioteca Nacional nos ofrece el siguiente dato:

33/1 Escritura de venta que otorgó D.a. Catalina Pizarro a la marquesa doña Juana de Zúñiga de la estancia nombrada Chapultepec.

9 de febrero de 1548. Menciona contar con ganado vacuno “que en dicha estancia hay, que son hasta quinze cavezas de vacas chicas, é grandes la cual dicha estancia con el dicho ganado le vendo con todas sus entradas, salidas e pertenencias por libre de censo y tributo, por precio e cuantía cada caveza de el dicho ganado a dos pesos, y medio de oro de minas de ley”.

   Así que, por lo visto hasta el momento, tres son las fuentes de origen en cuanto a ganado vacuno se refiere: la de 1526 realizada por el propio extremeño, la del lic. Gutiérrez Altamirano para 1528 (que veremos en detalle más adelante) y la de 1548 que propició la merced hecha por la Sra. Marquesa Catalina Pizarro (de tierras inmediatas a ATENCO) misma que, para 1531 está registrando ante el Cabildo sus ganados.

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Antonio Navarrete: Trazos de vida y muerte. Por (…). Textos: Manuel Navarrete T., Prólogo del Dr. Juan Ramón de la Fuente y un “Paseíllo” de Rafael Loret de Mola. México, Prisma Editorial, S.A. de C.V., 2005. 330 p. ils., retrs., p. 15.

Desembarco de las primeras cabezas de ganado vacuno en playas mexicanas, mientras transcurren las jornadas militares encabezadas por Hernán Cortés.

   Se habla luego de que para 1557 esta encomienda tiene posesión de la estancia de Chapultepec. Pero es aún más concisa la declaración que se desprende del expediente 4 del vol. 276 perteneciente al ramo VINCULOS del Archivo General de la Nación, fechado en 1557.

   Es un documento que, como fuente pasa a ser de primerísima mano pues en él se aclaran ciertas dudas sobre el traído y llevado caso de Juan Gutiérrez Altamirano y Atenco que siguen causando polémica e imprecisión.

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Archivo General de la Nación: Ramo: VÍNCULOS. Vol. 276, exp. Nº 4: “Autos fechos a Pedimento de D.a Catalina Pizarro hija natural de D.n Hernán Cortés Marqués del Valle contra D.a Juana de Zúñiga marquesa del Valle sobre ciertas escrituras y donación” (1557)., f. 347 f.

   En dicho documento aparece declaración de Juan Nagualquen o Naguati, indio natural de Calimaya que sabe y proporciona datos sobre Chapultepeque: “cabe en término del dicho pueblo de Calimaya la cual conoce desde el día que se asentó se pobló se ubicó estancia hasta cerca de hoy a más de treinta años (…) la segunda pregunta dice lo que sabe de esta pregunta es que puede haber treinta años poco más o menos a este habiendo bido (sic) que el dicho Licenciado Altamirano puso asiento la dicha estancia de Chapultepeque sitio este lugar donde al presente estamos hizo en ella las casas y corrales de que se han servido hasta el día de hoy y bido luego y las pobló de obejas y después de vacas y otros ganados y los tuvo allá que este y pacíficamente y viéndose de todo ello como cosa suya propia bido luego puso en ella un calpisque español que se decía Francisco (¿de Praves?) y es verdad y bido como dicho tienen que el dicho Licenciado Altamirano fue el primero edificador de la dicha estancia como muy cosa suya del dicho Licenciado(…)”.

   Seguramente la crianza del toro per se tiene su origen en el crecimiento desmesurado de las ganaderías que hubo en la Nueva España y en sus principios.

CONTINUARÁ.

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