NUEVA HISTORIA DE DOS OBSESIONES. (VII).

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Con todo lo apuntado hasta el momento debo hacer unas precisiones que recaen en ciertas actividades donde Gutiérrez Altamirano, a pesar de concedida la encomienda de ATENCO desde 1528 y hasta 1530, no puede atribuirse ninguna responsabilidad hasta 1536, año en que se libera de las acusaciones, pero sobre todo del periodo de encarcelamiento que sufre luego de la disputa que sostiene al echar mano al puñal contra el Factor Gonzalo de Salazar. Así se dice en los Autos pero Herrera dice, que el Factor Gonzalo de Salazar puso demanda al Tesorero Alonso de Estrada sobre varios agravios, y que defendiendo como su Abogado el Lic. Altamirano a Estrada, echó mano a un puñal Gonzalo de Salazar contra Altamirano, y que este en su defensa sacó el suyo. Y sin embargo de haber sido de esta suerte, le quitaron los pueblos; sobre lo que se siguieron Autos (…) que por el delito de haber echado mano al puñal en Reales Estrados, se le debían quitar a dicho Licenciado los tales pueblos, y castigarlo, declarándose enteramente privado de ellos. El 14 de julio de 1531 estaba de nuevo bajo el control de Hernán Cortés quien renunció a ella a favor de su primo, ocurriendo la entrega legal hasta el 30 de mayo de 1536. Así que, a pesar de las privaciones de que fue objeto el primo de Hernán Cortés, este reinicia sus actividades “ganaderas” hasta ese 1536. Seguramente en ese corto espacio de tiempo: de 1526 a 1536, la multiplicación de cabezas de ganado debe haberse dado en grandes proporciones puesto que el mismo García Icazbalceta destaca el acontecimiento como ya lo vimos párrafos atrás. Asimismo, el virrey don Antonio de Mendoza, el 13 de julio de 1543, antes que don Luis de Velasco, en 3 de junio de 1555 emitió un análisis de su visita realizada por los pueblos de Toluca y Teutenango (sic) en los siguientes términos:

HERNÁN CORTÉS

…de nuevo aparece por aquí Hernán Cortés…

Yo don Antonio de Mendoza, Viso Rey e governador, etcétera, por quanto yo soy ynformado e me es hecha Relación que los harrieros que van e pesan por los pueblos de Toluca e Teutenango, ansi para las minas de plata como para otras partes quando llegan a los dichos pueblos sueltan las bestias de la harria y las echan por las labranzas e simenteras de los naturales del dicho pueblo, las quales se las comen e destruyen de que an recibido e reciben mucho agravio e daño e me fue pedido le mandase remediar porque de otra manera sería dar causa que los naturales de los dichos pueblos padesciesen muchas necesidades, e por mí visto, para el remedio de ello mandé dar este mandamiento en la dicha razón por el qual mando que de aquí adelante ninguno ni algunos de los harrieros que fueren e vinieren por los dichos pueblos de Toluca e Teutenango no sean osados de soltar ni suelten ninguna bestia de la harria que llevaren o truxeren por sí ni por ynterpósitas personas ni lo permitan so pena que qualquier bestia que se tomare o hallare en algunas labranzas o simenteras de los naturales de los dichos pueblos demás e allende que luego paguen el daño que hizieren las tales bestias yncurran cada cabeza de medio peso de oro común aplicado la tercia parte para la cámara e fisco de sus maggestades e las otras doss tercias partes para el denunciador e juez que lo sentenciare, e mando a las justicias que estoviere en los dichos pueblos de Toluca e Teutenango que tenggan cuydado de la execución de lo que en este mandamiento contenido e lo hagan apregonar en el dicho pueblo e asienten a las espaldas de él el dicho pregón e porque soy ynformado que los dichos harrierros sueltan las dichas bestias a causa que los naturales de los dichos pueblos no les quieren vender ni dar el mayz e yerva que an menester para sus harrias, por la presente mando a los governadores e principales de los dichos pueblos, que luego den y haggan dar a los dichos harrieros el mayz e yerva para que oviere menester pagando ante todas cosas a los yndios y que lo dieren o truxeren su justo prescio e valor e no de otra manera. Fecho en México, a XIII de jullio de IDXLIII años. Don Antonio de Mendoza. Por su mandato, Antonio de Turcios.

Archivo General de la Nación, Ramos: Mercedes, vol. 2, exp. 306.

AHT24RF1855

Plano topográfico que comprende el territorio occidental de México hasta la distancia de 35 leguas con la asignación de las principales poblaciones. Dedícase al Exmo. Señor D. Francisco Xavier Venegas, Virrey de esta Nueva España por Fermín de Reygadas. Archivo General de la Nación. José Manuel Villalpando César: En pie de guerra. México, Clío, 1996. 64 pp. Ils., retrs., facs. (La antorcha encendida), p. 41. Además, véase debajo del recuadro superior la zona montañosa que va del Ajusco hacia abajo, y donde pueden apreciarse, entre otras poblaciones las de Santiago Tianguistenco, Metepec y desde luego la Laguna de Lerma. Entre estos tres sitios estaba ubicada la hacienda de la Purísima Concepción de Atenco.

   Esto es un antecedente del fenómeno de la proliferación masiva que alcanzó en tierras del valle de Toluca el ganado, un ganado que seguramente estaba clasificado en una diversidad que va del porcino, pasa por el caballar, hasta llegar al vacuno, sin menospreciar los de otras especies.

   En ningún momento estoy desacreditando la labor emprendedora que manifestó el lic. Juan Gutiérrez Altamirano. Más bien, aclaro ciertos acontecimientos que es necesario destacar pretendiendo conocer lo mejor posible la génesis de ATENCO en cuanto tal. Lo que sí es un hecho es la relación de crianza aplicada con fines utilitarios, que debió darse de manera formal y profesional también pasados ya un buen número de años luego del origen de la ganadería. Hasta el momento no he encontrado referencia que insinúe una aplicación definitiva de los dueños de ganado no solo de ATENCO, sino de otras tantas haciendas donde también se daba el fenómeno de la multiplicación y reproducción sin más de cabezas de ganado, dedicadas una buena parte, al servicio de fiestas caballerescas primero; con utilidad para el toreo de a pie después. Mis investigaciones y conclusiones se remontan al siglo XIX donde ya encontramos un serio compromiso por parte de hacendados que pusieron un empeño más concreto en aplicarse a tareas y actividades cuyo sentido se orientó al quehacer específico por criar toros de lidia. Este gran acontecimiento vino a darse de modo profesional a partir del último tercio del siglo pasado, cuando la fiesta de toros recupera una actividad que se vio alterada por la famosa prohibición que autorizó el lic. Benito Juárez en 1867, fenómeno que afectó fundamentalmente al Distrito Federal.

FIERRO QUEMADOR ATENCO CON DIVISA

Fierro quemador de Atenco con divisa azul y blanco.

CONTINUARÁ.

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