AGUSTÍN YAÑEZ ESCRIBIÓ DE TOROS.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

SELECCIÓN DE: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

AGUSTÍN YAÑEZ

Agustín Yañez Delgadillo (1904-1980).

Disponible en internet: diciembre 7, 2015 en:

http://www.academia.org.mx/Agustin-Yanez

   De este gran autor, nacido en Guadalajara, Jal., contamos con la ficha que la “Academia mexicana de la Lengua” ha dado a conocer en su portal de internet:

Agustín Yáñez Delgadillo

Nació en Guadalajara, Jalisco, el 4 de mayo de 1904; murió en México, el 17 de enero de 1980. Licenciado (1929) por la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara y maestro (1951) por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), enseñó español y literatura en escuelas de su entidad natal, de Nayarit, de la Secretaría de Educación Pública y de la UNAM. En el servicio público desempeñó los siguientes cargos: jefe del Departamento de Bibliotecas y Archivos Económicos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (1934-1952), gobernador del estado de Jalisco (1º de marzo de 1953 a 28 de febrero de 1959), consejero de la Presidencia de la República (marzo de 1959 a septiembre de 1962), jefe de la delegación ante la xi Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (París, 1960), subsecretario de la Presidencia (1962- 1964), secretario de Educación Pública (1º de diciembre de 1964 a 30 de noviembre de 1970) y presidente de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos (1977). Fue miembro del Seminario de Cultura Mexicana (desde 1949), el cual presidió de 1949 a 1951; de la Academia Mexicana (desde el 4 de febrero de 1952, donde ocupó la silla XXX) y su decimotercer director a partir de 1973 y hasta su muerte, y de El Colegio Nacional (desde 1952). Recibió el Premio Nacional de Letras en 1973.

Durante su ejemplar administración en Jalisco se respetó la vida humana (novedad inédita en el estado), la producción de maíz aumentó de 180 000 toneladas en 1952 a 800 000 en 1958, se terminaron las carreteras a Ciudad Guzmán, La Piedad y Arandas y el tramo de Autlán y Cihuatlán, se construyeron las presas de Tacotán, La Vega y Las Tablazas y se promovió el desarrollo de la región de la costa. Y mientras fue secretario de Educación se implantaron las técnicas “Aprender haciendo” y “Enseñar produciendo”, se crearon 9 900 escuelas (jardines de niños, primarias, secundarias, preparatorias, vocacionales, técnicas y tecnológicas), se distribuyeron 292 millones de libros de texto, se introdujo la enseñanza por televisión y se fundó la Academia de Artes. La obra literaria de Yáñez comprende, por mencionar algunos: Ceguera roja (1923), Divina floración. Miscelánea de caridad (1925), Por tierras de Nueva Galicia (1928), Genio y figuras de Guadalajara(1941), Fray Bartolomé de Las Casas (1942); Al filo del agua(1945), Episodios de Navidad (1948), Don Justo Sierra, su vida, sus ideas y sus obras (1950), La creación (1959),Ojerosa y pintada (1960). Entre sus discursos sobresalen los de ingreso a El Colegio Nacional y a la Academia Mexicana; su discurso de ingreso en la Academia Mexicana ocurrió en Guadalajara, Jalisco, y versó sobre “La enseñanza de la retórica” y le dio respuesta Jaime Torres Bodet. Ambos discursos se encuentran en el tomo xv (1956) de las Memorias de la Academia (José Rogelio Álvarez,Semblanzas de académicos).

   Ahora bien, y con respecto a la selección para esta entrega, es posible localizar en su libro “Por tierras de Nueva Galicia” el siguiente texto que comparto con ustedes:

I

 LA CORRIDA.

   Crepúsculo con tramoya.-Del oriente, del norte del sur y del viento por donde va la cara del sol, vienen al ruedo sangriento. No es la edad heroica de Esquilo, pero es la hora de ofrecer cinco sacrificios a Donisos, entre salmos de injurias y clamores enfurecidos.

   Taurus.

   Taurus.

   Taurus.

   Piedra única en el zodíaco de la multitud que viene –hormigueando- del norte, del sur, del oriente y del viento por donde baja el sol –Dionisos- de su ara cenital.

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La afición en evidencia. Imagen I.

   Arriba de la plaza lucha el sol con la sombra. Se empujan. El sol empuja a la sombra; oprímela contra la barrera. Forcejean en los tercios. Cambian a cada momento, insensiblemente, la raya de sus trincheras.

   Los de sol –plebeyos-. Los de sombra –conservadores-. Riñen entre sí. Los primeros atacan. Resisten, sonriendo, los segundos.

   Se aprieta el anillo de oro y plomo. Toca un clarín, y por el alambre que corta el sol de la sombra, avanza gallarda tropa de equilibristas vestidos de resplandores. Los atrae la sombra y en ella la teoría se desgrana como mazorca de rubíes. Clarín. Por el campo de oro salta un sátiro con flor en el ojal del morrillo. (Suspiran las náyades provincianas en el remanso de la sombra). Los equilibristas se convierten en bailarines. Los bailarines en floristas que con sus capas abren arcos de flores –de trapo y aire- para el sátiro brincador. El partido de sol vuelve a la guerra lanzando por las bocas fuego griego. Nuevo clarín. Jamelgos con asma soportan a sanjorges de largas picas y el retablo se levanta en triángulo: arena, toro, caballo, picador y pica: medio minuto de cuadro plástico. Y aplausos. Aunque luego sanjorge caiga al suelo y el jamelgo a la muerte arrastrando sus calientes entrañas. Clarín. Los equilibristas ¡van a volar? ¿van a nadar? Alzan los brazos, vuelan, nadan, y el morrillo del toro se adorna con cañas festonadas. Clarín, clarín, clarín final. Aquiles, panal de luciérnagas, sacerdote con bandera de carnicero y espadada de donjuán, se adelanta al dios cornudo, se genuflexiona, le bana en aire la cabeza, prestímano escamotea sus rabias y lo mata en honor suyo –Dionisos- que muerto y arrastrado por vulgares mulos, sigue viviendo en el cielo, camino de un espléndido ocaso.

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La afición en evidencia. Imagen II.

   Taurus.

   Taurus.

   Cinco veces muerto y cinco veces más bello en su lecho de mosto.

   Grita marcialmente la música, mimada en los brazos del viento –caudillo que va al norte, al sur, al oriente y al poniente.

   Satisfecho el dios de oros va dejando su campo a la sota de plomo: ya es en ella todo el redondel, ya son partidarios suyos los plebeyos roncos de gritar, ya es de plomo el anillo en cuyo centro quedó la sangre mostina de la última víctima.

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La afición en evidencia. Imagen III.

   Por el sur, por el oriente, por el norte y el ocaso, van dispersándose los fieles. Hay en la tarde una tristeza heroica de color tornasol.

Fuente: El Eco Taurino. Revista de información, opinión y comentario. Año VII. México, D.F., 5 de mayo de 1932, N° 268, p. 3.

Agradezco a la Biblioteca “Carriquiri” (Madrid, España) la consulta de este material.

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