LA “JURA DEL REY” DE AGUSTÍN LANUZA.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   Hoy día, una de las colecciones que custodia el Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Guanajuato lleva el nombre de “Agustín Lanuza”. El fondo documental “Agustín Lanuza”,[1] está integrado por 205 carteles publicitarios de festejos taurinos celebrados (según fechas extremas) entre 1873 y 1923, siendo abundantísimas las muestras que van del último lustro del siglo XIX a los primeros dos del XX. En dichos documentos puede observarse la elevada actividad taurina que se registraba y que hoy sigue registrándose en el estado de Guanajuato. Gracias a ellos puede uno enterarse que la concentración de tal dinámica se daba en plazas como León, Celaya, Irapuato (La Constancia y de la Estación), Silao, Valle de Santiago, Moroleón, Salvatierra, San Francisco del Rincón, Cortázar, Chamacuero de Comonfort, San Luis de la Paz, Salamanca, Ciudad Porfirio Díaz, sin faltar aquellos festejos celebrados en la plaza de “Gavira”, la propia de Guanajuato, del Jaral y del Cantador. También aparece un cartel de la plaza de toros “Colón” de Querétaro, fechado el 27 de enero de 1901 y otro de la de “Paseo” en San Luis Potosí, que trae impresa la fecha del 16 de noviembre de 1903.

   Lo anterior es motivo de un trabajo que tengo terminado al respecto.[2] Pero no siendo el tema en concreto, sino un motivo más para referirme a un personaje clave en la historia guanajuatense, como lo es este historiador, hay que preguntarse: ¿Quién fue Agustín Lanuza?

   Agustín Lanuza Romero nació el 22 de julio de 1870 en la ciudad de Guanajuato; distinguido escritor e historiador costumbrista, estudiante y maestro del Colegio del Estado de Guanajuato, realizó una intensa labor como investigador de la historia de la Entidad. Como estudiante del Colegio del Estado fue sobresaliente, cursó las carreras de abogado y maestro simultáneamente. Impartió en este Colegio las cátedras de sociología, filosofía del derecho, literatura, etc. En la Escuela Normal del Estado profesó: lecturas literarias, castellano y literatura preceptiva y castellana, además fue autor de artículos, ensayos y poemas, muchos de ellos publicados en el periódico Guanajuato Libre.

   En 1922 y 1925 se publicaron dos de sus obras principales: Guanajuato Gráfico e Histórico e Historia del Colegio del Estado de Guanajuato, en esta última narra la trayectoria de una importante institución educativa. Para la realización de esta obra se procuró de documentos de primera mano y toda una riqueza de dibujos y planos curiosos, grabados antiguos, retratos de personajes célebres y fotografías regionales de mérito indiscutible. Muere en la ciudad de México el 16 de noviembre de 1936.[3]

   Como literato, también dejó una obra emblemática: Romances, tradiciones y Leyendas Guanajuatenses, de la que he consultado para esta entrega la tercera edición de 1950.

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   Siguiendo la línea de un trabajo ambicioso como es el Tratado de la poesía mexicana en los toros. Siglos XVI-XXI, en el que he venido reuniendo todos aquellos poemas (más de 2000) que tienen o guardan una relación directa con el espectáculo taurino, tengo para esta ocasión un ejemplo en la obra del autor seleccionado para esta ocasión. La obra lleva el título La Jura del Rey misma que incluye una fecha: la del 25 de diciembre de 1790. De hecho, la asunción al reinado por parte de Carlos IV sucedió el 14 de diciembre de 1788 y se extendió hasta el 19 de marzo de 1808. Sin embargo, la exaltación al trono ocurrió, según lo podemos percibir en estas otras dos relaciones de sucesos en 1790:

Breve relación de las funciones que hicieron en los dias 31 de Enero, 2 y 7 de Febrero de 1790. Los patrones del noble arte de platería en debida demostración de su amor y lealtad por la exâltacion á el trono de nuestro amado soberano el Sr. Don Carlos IV. baxo de la direccion del Sr. D. Modesto de Salcedo y Somodevilla, caballero de la Orden de San Juan, … Dada a luz por los patrones del mismo noble arte. Con las licencias necesarias. — México: por D. Felipe de Zúñiga y Ontiveros, en el mismo año, [1790] [2], 18 p.

Valverde, Diego Benedicto. El triunfo de Carlos en el carro de Apolo. Loa para el festejo que en la feliz exaltación del Señor Don Carlos IV. (que Dios guarde) al trono de España, hicieron los dos gremios de pulperos y panaderos de la ciudad de Veracruz… Su autor el Br. D. Diego Benedicto Valverde. — México, imp. Por D. Felipe de Zúñiga y Ontiveros. [1790]

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Retrato del autor.

De lo anterior, Lanuza escribió las siguientes 19 décimas que, por su contenido nos acercan más a un crónica de sucesos colmada de detalles que de una descripción al puro estilo barroco (que rigurosamente no sería este, sino el neoclásico). Por tanto, para darnos cuenta de su imaginación, y la forma en que recrea un espectáculo en sí mismo, tal cual lo eran estas celebraciones, justo en la que ya se va anunciando como la etapa culminante del periodo novohispano, donde abundaba la beligerancia popular por un lado y por otro, una enorme crisis económica que enfrentaban la vieja y la nueva España; fruto entre otras razones, de antiguos conflictos militares que sostuvo la corona española en sus afanes expansionistas.

   Pues bien, creo que es buen momento para pasar a la lectura anunciada líneas atrás. Que la disfruten.

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   Agustín Lanuza nos vuelve a recordar el riguroso protocolo que siguieron las conmemoraciones de este nivel durante infinidad de ocasiones en la Nueva España. Si bien, no hay una mención especial a los festejos taurinos (sólo se citan las “encamisadas”[4]); por otro lado se hace notar el significado de todo un conjunto de elementos ornamentales que daban forma a tales festejos, los que podrían durar varios días. La imaginada participación de personajes como el Marqués de Rayas resaltan la ostentación habida en un espacio minero como Guanajuato, lo que se habría convertido en galas de abundantes monedas acuñadas con la efigie del nuevo monarca, lanzadas desde diversos balcones de las casas señoriales más importantes de este real de minas.

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Disponible en internet, febrero 23, 2016 en: http://teresantolin.com/es/proyecto/fasciculos-teruel-en-fiestas/


[1] Además, autor entre otras obras de: Romances tradiciones y leyendas guanajuatenses. Por (…). México, E. Gómez de la Fuente, 1908. 329 p. Ils., fots., dibujos.

[2] José Francisco Coello Ugalde: “Cartelería taurina en Guanajuato. (1873-1923)”. En la serie: Curiosidades Taurinas de antaño exhumadas hogaño, y otras notas de nuestros días Nº 63 (Inédito). 135 p. Ils., fots., facs.

[3] Guía General del Archivo Histórico. Guanajuato, Archivo General del Gobierno del Estado, Talleres Gráficos del Gobierno del estado de Guanajuato, 2001. 298 p. Ils., fots., facs., maps., p. 243-4.

[4] Dice Octavio Rivera: “Fiestas por los Austrias en la ciudad de México. Siglo XVI”. En Revista Destiempos.com. México, D.F., mayo-junio 2008, año I, N° 1., (p. 250-261), p. 253:

   La actividad festiva que podría considerarse emblemática de una fiesta civil eran los juegos ecuestres, a cargo de los varones de la aristocracia del lugar: juegos de cañas, el más común en Nueva España, sortija y estafermo, entre los más habituales. Otra actividad festiva sobre caballos eran las encamisadas. En ellas, cuadrillas, en ocasiones muy numerosas, de caballeros cabalgaban de noche por las calles de la ciudad, llevando en las manos hachas encendidas. Ligadas con los juegos ecuestres estaban las suerte con los toros, a los cuales los jinetes alanceaban.

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