500 AÑOS DE TAUROMAQUIA EN MÉXICO. (XI). ¿QUÉ HAY SOBRE LAS RESES NAVARRAS?

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

NOTA y ADVERTENCIA:

   Estas y otras apreciaciones concebidas para la presente serie, provienen en esencia, de mi proyecto de tesis doctoral en Historia (pendiente de presentar en el examen de grado), y que lleva el título:

“ATENCO: LA GANADERÍA DE TOROS BRAVOS MÁS IMPORTANTE DEL SIGLO XIX. ESPLENDOR Y PERMANENCIA”, de la que comparto los siguientes avances:

 CARÁTULA TESIS DOCTORAL_JFCU

Tesis doctoral. Extensión: 251 p. + 134 + 797 p. (Anexos). Corresponde a la serie: “Aportaciones Histórico Taurinas Mexicanas” N° 16.

INDICE

 INTRODUCCIÓN

 CAPÍTULO I

 LA HACIENDA GANADERA DE ATENCO.

ORÍGENES DE LA HACIENDA DE ATENCO Y DE LA GANADERÍA EN MÉXICO.

Su ubicación geográfica y población.

Encomienda.

Los Gutiérrez Altamirano y su descendencia.

Desarrollo y actividades al interior de la ganadería de toros bravos de Atenco.

Ganados que se establecieron en la Nueva España.

La tesis de Nicolás Rangel

Agricultura y ganadería de 1821 a 1900.

Conclusiones.

CAPÍTULO II

ALGUNOS ASPECTOS DEL ESPECTÁCULO TAURINO EN EL MÉXICO DEL XIX.

a)El toreo antes y después de la independencia.

b)El toreo a partir de “su” Independencia.

c)Otras manifestaciones del espectáculo.

d)La presencia de Atenco: aliento fundamental en la fiesta taurina decimonónica.

e)Conclusiones.

CAPÍTULO III

ESPLENDOR Y PERMANENCIA DE ATENCO, BAJO LA INFLUENCIA DE BERNARDO GAVIÑO.

a)Esplendor y permanencia en Atenco: 1815-1900.

Volumen, método y eficacia: tres instrumentos que calibran la dimensión de esta hacienda en cuanto a ganado bravo se refiere.

b)Bernardo Gaviño: Influencia definitiva.

c)Los aspectos cualitativos y cuantitativos que garantizaron la presencia de esta hacienda en el espectáculo taurino durante el siglo XIX.

d)Conclusiones.

CAPÍTULO IV

a)Criterios para la selección del ganado. La crianza: nueva palabra en las tareas campiranas.

b)Diestros influyentes en la selección del ganado atenqueño.

c)El toro español y su influencia en Atenco.

d)Surgimiento de una ganadería “profesional” bajo el control de la familia Barbabosa a fines del siglo XIX.

e)Cambios y perspectivas para la ganadería de Atenco en el siglo XIX.

f)Conclusiones generales.

BIBLIOGRAFÍA

 ANEXOS

Anexo Nº 1: Archivos y colecciones particulares. Biblioteca Nacional (Fondo Reservado). Fondo: Condes Santiago de Calimaya.

Anexo Nº 2:

1.-documentos proporcionados por el Sr. Jaime Infante Azamar.

2.-datos sobre la última etapa de control de la familia

Cervantes en sus principales propiedades.

3.-datos sobre la “cerca” o el “cercado” que se levantó en

Atenco a mediados del siglo XVI.

4.-algunas ideas e imágenes sobre los latifundios en México.

Anexo N° 3: Datos sobre la “cerca” o el “cercado” que se levantó en Atenco a mediados del siglo XVI.

Anexo Nº 4: Glosario de términos especializados.

Anexo Nº 5: Sección de imágenes, cuadros y gráficas.

Anexo Nº 6: Apuntes anecdóticos de Juan Corona, picador en la cuadrilla de Bernardo Gaviño cuando este se asomaba a la gloria.

Anexo Nº 7: Las primeras lecturas llegadas a México desde España. La irrupción de la prensa taurina. Otras tauromaquias reeditadas en México. Domingo Ibarra. El centro taurino «Espada Pedro Romero», las obras de Rafael Medina.

Anexo Nº 8: Participación del ganado bravo de Atenco durante el siglo XIX Mexicano (de 1815 a 1915).

   Por lo tanto, y para seguir dando seguimiento a la presente serie, comparto con ustedes el siguiente aspecto.

LA TESIS DE NICOLÁS RANGEL SOBRE EL ORIGEN DE ATENCO TOMA UN SESGO.

   Tal parece que la historia puede corregirse cuando ciertos datos considerados como infalibles, se les descubre en medio de un mal manejo e interpretación.

   Es de sobra conocido entre aficionados y lectores a los toros, el planteamiento expuesto por Nicolás Rangel acerca del pie de simiente con el que se formó la hacienda de Atenco desde la segunda mitad del siglo XVI. Argumentaba la incorporación de doce pares de hembras y machos que habían sido adquiridos en la provincia española de Navarra.

UN ATENQUEÑO AL MEDIAR EL SIGLO XX MEXICANO...

Un atenqueño al mediar el siglo XX mexicano…

   Personalmente era difícil creer tesis tan arriesgada si entonces no estaba constituida ninguna hacienda ganadera, de modo profesional, tanto en la península como en la Nueva España. Tal cual ocurrió hasta fines del siglo XVIII con la de Aleas en España, y un siglo después en México con las de Atenco, Cazadero o Tepeyahualco, donde se estableció un esquema de actividades ganaderas muy concretas que afirmaron el concepto.

   Sin embargo, frente a todo esto, ha aparecido una nueva luz en el panorama que desplaza cierto opacamiento de la que proyectó Rangel desde 1924. No es un descubrimiento en cuanto tal, pero llama la atención por el hecho de que es una información publicada 37 y 40 años respectivamente antes que la famosa HISTORIA DEL TOREO EN MÉXICO mostrara las conclusiones sobre el origen incierto en cuanto al pie de simiente de la hacienda de Atenco. Bajo ese nuevo brillo veremos que el pasado tiene encerrado un misterio que ahora nos ofrece generoso para explicarlo cada vez con mayor facilidad y seguir así, la ruta más adecuada.

   Otro apunte que también crea un interesante territorio de dudas, es el que nos proporciona datos sobre una actuación de Bernardo Gaviño en Puebla, allá por 1858. Dice la nota recogida de la obra de Heriberto Lanfranchi: La fiesta brava en México y España. 1519-1969:

 PLAZA DEL PASEO NUEVO, PUEBLA, PUE. En 1858 fue nuevamente reedificada dicha plaza, estrenándola -así fue anunciado- Bernardo Gaviño, llevando de segundo espada a Pablo Mendoza, con toros de Atenco, “entonces ganadería recientemente fundada”. Fueron los festejos, para celebrar los Días de Todos Santos, la primera semana del mes de noviembre.[1]

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Atenco hoy en día… Fotografía del autor.

   Lo anterior nos presenta un amplio panorama de exploración, mismo que queda sujeto a los avances considerados en esta tesis doctoral.

   El dato que contrasta con lo dicho por Rangel[2] apareció en El Arte de la Lidia, año III, Nº 32 del 12 de junio de 1887:

 LAS GANADERÍAS

ATENCO

     La muy acreditada ganadería de Atenco, existente en el estado de México, se debe al conde de Santiago, desde el siglo pasado, que por su cuenta se trajeron de España, procedentes de la provincia de Navarra, los primeros doce pares de machos y hembras, siendo la segunda remesa de cincuenta pares.

     Estas reses tienen las condiciones de la ganadería de Pérez Laborda, distinguiéndose y principalmente por su color, que es colorado, josco y en general por su figura aleonada, sobre todo en los cuartos delanteros y musculación de las piernas. Aunque chicos de cuerpo, son bravos, de mucho poder, ligeros codiciosos y francos, distinguiéndose en particular de las demás ganaderías, en el primero y tercer tercio de la lidia, pues como se ha visto siempre el toro de Atenco, aunque se sienta bastante herido, se engarrota para no caer, viéndose muchas veces que por coger a su adversario se le ve llorar por no poder vengarse, y algunos toros exhalan el último suspiro casi en pie. Todas estas condiciones las tienen, como se ha dicho, la ganadería de Pérez Laborda, en España, por lo que se cree, son hermanos.

     La época buena en México, de los toros de Atenco, fue en los años de 1830 a 1866, en que la ganadería estaba en todo su apogeo, existiendo de 4 a 6000 reses bravas, pudiéndose sacar entonces para lidiarlos de 400 a 600 toros, el menor de 6 años. Razón por qué en aquella época fueron tan notables los toros de Atenco en varias plazas de la república, principalmente en los circos taurinos de San Pablo y Paseo Nuevo de esta capital.

     En varias épocas, los toros de Atenco han jugado en competencia con algunas ganaderías de bastante nombre, como la del “Cazadero”, pero hasta ahora no se ha dado el caso de que se les haya superado en ley y bravura.

     Es muy raro el toro de Atenco que no recibe seis varas con voluntad y muchas veces se ha visto caer a los toros en medio del ruedo, acalambrados por su condición y ley. En varios apuntes que hemos visto en la hacienda, aparece que en una corrida que se verificó en la plaza del Paseo, a beneficio de la misma hacienda, se lidió un toro llamado “El León” de magnífica estampa y de una bravura a toda prueba. Este toro dejó tres veces la plaza limpia de picadores y toreros, ocasionó 20 caídas, y mató 18 caballos, llegando después con muchísimas facultades al último tercio en que fue muerto por el renombrado espada, Bernardo Gaviño.

     Sería muy largo dar a conocer otros muchos hechos semejantes, que con razón le han dado tanta fama a la ganadería de Atenco.

SERVOLINI

CONTINUARÁ.


[1] Heriberto Lanfranchi: La fiesta brava en México y en España 1519-1969, 2 tomos, prólogo de Eleuterio Martínez. México, Editorial Siqueo, 1971-1978. Ils., fots., T. I., p. 163.

[2] Esta afirmación periodística podría no ser la más confiable, pero sí una de las pocas con las cuales se puede conseguir un contraste. Más luces al respecto del andamiaje que se fue construyendo en torno a la ganadería de Atenco, por lo menos durante la segunda mitad del siglo XIX.

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