500 AÑOS DE TAUROMAQUIA EN MÉXICO. (XXIV). GRANDES CONMEMORACIONES TAURINAS NOVOHISPANAS EN 1640. (II).

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

RECEPCIÓN DEL VIRREY MARQUÉS DE VILLENA EN 1640

   Desconocidas y no, porque ya en otro lugar y en otro momento me he ocupado de esto.[1] Precisamente en mi libro Novísima Grandeza de la Tauromaquia Mexicana[2] en su quinta parte denominada: “Relaciones de fiestas o la fascinación del desbordamiento”, apunto lo siguiente:

   Las relaciones o descripciones recrean las “grandes alegorías” como por ejemplo: proclamaciones reales, entradas, esponsales, bodas, nacimientos, bautizos, canonizaciones de santos, etc. En todo esto, el autor procuraba no sólo deleitar sino hacer revivir las jornadas festivas de manera que el lector de la Relación lograba tener la sensación de ver “las fiestas por segunda vez”.

   Es difícil escoger alguna porque todas poseen un encanto particular, debido al manejo detallado con que reseñan la plaza, el público y el ambiente. También, y esto llama poderosamente la atención, describen los trajes de nobles caballeros, jaeces y adornos de las cabalgaduras; pero sobre todo la forma en que se jugaron los toros. Estas relaciones de fiestas provocan a la imaginación y con ella entramos a la plaza, para convertirnos en uno más de sus asistentes, saludando al virrey en turno, a los canónigos y capitulares, sin que falten los estudiantes de la Universidad y el pueblo llano, saboreando al calor de la tarde, una deliciosa “fuente de barquillos” con nieves traídas desde las faldas del Popocatépetl.

   Por allí pudimos ver a María de Estrada Medinilla con su Descripción en Octavas Reales de las Fiestas de Toros, Cañas y Alcancías, con que obsequió México a su Virrey el Marqués de Villena de 1640 bajo el brazo. Doña María es autora de estos apareados u ovillejos que hubieran puesto a temblar al mismísimo Luis de Góngora en su momento (…)

   Hasta hace un tiempo, dicha obra se encontraba perdida.[3] Sin embargo, y antes de ocuparme de la mencionada “Relación de fiestas”, es preciso reproducir otra de sus obras (esta sí en silva libre y ovillejos castellanos), también escrita en la misma ocasión, denominada:

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Relación escrita por DOÑA MARÍA DE ESTRADA MEDINILLA, A una Religiosa monja prima suya. De la feliz entrada[4] en México día de San Agustín, a 28 de Agosto De mil y seiscientos y cuarenta años. Del Excelentísimo Señor Don Diego López Pacheco, Cabrera, y Bobadilla, Marqués de Villena, Virrey Gobernador y Capitán General Desta Nueva España.

   Dada su extensión, se seleccionarán algunas partes para que con ellas el lector tenga una idea sobre el tipo de ambiente, los personajes allí presentes, la descripción de casas, edificios y palacios. Y desde luego, como tuvo que ser, algunos versos dedicados a los espectáculos.

Quise salir, amiga[5]

(Mas que por dar alivio a mi fatiga)

temprano ayer de casa,

por darte relación de lo que pasa,[6]

a prevenir hice el coche,

aunque mi pensamiento se hizo noche,

pues tan mal lo miraron,

que para daño nuestro pregonaron.

que carrozas no hubiera;

o mas civil, que criminal cantera;

lamentélo infinito,

puesto que por cumplir con lo exquisito;

aunque tan poco valgo,

menos que a entrada de un virrey[7] no salgo:

Mas el ser hizo efecto.

Y así quise cumplir con lo imperfecto,

mudando de semblante;

no quieras mas, pues fui sin guardainfante,[8]

con que habrás entendido,

de todo queda bien encarecido:

Pero si le llevara,

del primer movimiento no pasara;

siguiéronme unas damas,

a quienes debe el mundo nobles famas;

y con manto sencillo

quisimos alentar el tapadillo.

 

(…) fue ejecutada

la ceremonia siempre acostumbrada,

y alegre le recibe

la Ciudad que de nuevo se apercibe

aplauso reverente,

siendo a su dignidad tan competente;

y habiéndole formado

navegación de velas de brocado,

que a su Sol se permite;

grato la aplaude, pero no la admite.

 

No muchos pasos dieron,

cuando la autoridad reconocieron

de un festivo teatro,

con pompa de solemne anfiteatro;

que estaba prevenido

antes del Arco arriba referido,

donde los principales

del Cabildo Palomas racionales,

rigen con gallardía

a tanta Religiosa Clerecía:

Y en acentos sutiles,

dulce repetición de ministrales

formaba en escuadrones,

Tracias,[9] capillas, tropas de amphiones;

con que en ecos sonoros

Te Deum laudamus, le entonaba a coros,

y desde el simulacro,

San Pedro le conduce al Templo sacro:

de que se vio logrado

el adorno de púrpura, y brocado,

y en fragantes aromas (…)

Fiero terror de Marte

formaba un batallón en cada parte,

de cuyas compañías,[10]

tantas adelantó galanterías,

que se vio cada instante

rayo de plumas, escuadrón volante.

Vulcano en prevenciones,

fue población de Griegas invenciones,

con que no ya tan vanos

quedó el que incendios fabricó al Troyano,[11]

de que tantas memorias

eternidades tienen las Historias.

 MT_006

Quizá en alguna de estas mujeres veamos la mejor representación del perfil que nos deja conocer a detalle la autora de estos ovillejos: María de Estrada Medinilla. Fragmento de una Pintura novohispana, finales del siglo XVII.

 Aun no bien penetrado

fue el Capitolio, cuando el cielo armado

de ímpetus transparentes

el curso desató de sus corrientes;

y a fuerza de raudales,

las calles fueron montes de cristales.[12]

Y es verdad manifiesta,

que ni aun aquesto pudo aguar la fiesta;

porque menos ufano,

cesó Neptuno, y presidió Vulcano;

pues a furias de aguas:

Alquitranes resisten de sus fraguas:

En tan célebre día,

fuera civilidad, o cobardía

que quedara figura

de la más vestal[13] Ninfa[14] la clausura:[15]

Y si tal entendieras,

presumo que aún tu misma la rompieras,

pues con esto apercibo

el hipérbole[16] más ponderativo

y aunque el verlas te inquiete,

mayores fiestas México promete:

Máscaras, toros, cañas,

que puedan celebrarse en las Españas;[17]

esto es en suma prima

lo que pasó, si poco te lo intima

mi pluma, o mi cuidado

mal erudito pero bien guiado.

Persona, que a mi Musa

el temor justo del errar la exenta.

 LAVS DEO[18]

   Aquí me detengo para dedicar un estudio breve, pero a fondo de la poetisa María de Estrada Medinilla. El propósito es dar a conocer su obra depositada en relaciones que tienen que ver con los toros.

   No se conoce ningún dato de su vida. Se cree que es nieta de Pedro de Medinilla (¿Pedro de Medina Medinilla?) –segunda mitad del siglo XVI- que escribe las octavas a la desgraciada y lastimosa muerte de don Diego de Toledo, hermano del duque de Alba, que fue regidor y diputado en el ayuntamiento de la ciudad de 1546 a 1558.

   Sólo le antecede como mujer intelectual una Catalina de Eslava y precede a Sor Juana Inés de la Cruz. Su obra mejor conocida hasta hoy es la Relación escrita por doña María de Estrada Medinilla a una religiosa monja, prima suya (dedicada a doña Antonia Niño de Castro), de la feliz entrada en México, día de San Agustín, a 28 de agosto de 1640 años, del excelentísimo señor Diego López Pacheco Cabrera y Bobadilla, marqués de Villena, virrey gobernador y capitán general de esta Nueva España. Fue impreso en México por Juan Ruyz, en 1640 y formó parte de una obra dedicada al citado virrey, que se tituló Viaje de Tierra y más feliz por mar y tierra que hizo el excelentísimo marqués de Villena, mi señor, yendo por virrey y capitán general de la Nueva España.[19]

   José Mariano Beristain de Souza dice que

Doña María Estrada Medinilla, natural de México, matrona que supo hacer lugar en esta biblioteca por los opúsculos siguientes:

Relación en ovillejos castellanos de la feliz entrada del virrey Marqués de Villena en México, día 28 de agosto de 1640, Impresa dicho año, en 4º.-Descripción en octavas reales de las fiestas de toros, cañas y alcancías, con que obsequió México a su virrey el marqués de Villena, impresa en 1641 en 4º.[20]

   Beristain de Souza dice haber visto esta obra durante mediados del siglo XIX, pero es muy probable que bibliotecas tan importantes hayan desaparecido durante la expedición de las Leyes de Reforma, por el gobierno constitucional el 12 de julio de 1859. Y no se cuenta tampoco con que ha habido una destrucción sistemática de estas joyas histórico-religiosas. Ello se puede confirmar en Planchet.[21]

   De ella tenemos tan pocos datos que apenas, lo único que puede suponerse es que vivió en la considerada vida del siglo, aquella en la que salvó los rigores de la iglesia o de la prostitución. Era entonces una mujer con ciertas virtudes y conocimientos que pudo admitir la sociedad de su tiempo, puesto que al escribir en términos tan profanos sus dos Relaciones… es que la podemos imaginar como la María de Estrada Medinilla común y corriente, llevando una vida sencilla que gozaba y disfrutaba los placeres mundanos sin escándalo alguno. Todo eso lo refleja ella misma con tal sencillez que admira su condición femenina en época por demás restringida, pero restricción que podríamos imaginar y restricción a la que finalmente se podían adaptar sin mayores dificultades las mujeres de su tiempo. Tal “libertad” la podemos apreciar en sus propias silvas como sigue:

 Y así quise cumplir con lo imperfecto,

mudando de semblante;

no quieras mas, pues fui sin guardainfante,

con que habrás entendido,

de todo queda bien encarecido:

Pero si le llevara,

del primer movimiento no pasara;

siguiéronme unas damas,

a quienes debe el mundo nobles famas;

y con manto sencillo

quisimos alentar el tapadillo.

Y en fin, como pudimos

hacia la Iglesia Catedral nos fuimos

donde mas que admirada

quedé viendo del Arco la fachada,

que tocaré de paso (…)

    De su Relación escrita a una Religiosa monja prima suya… puede observarse un muy buen equilibrio de composición, donde imperan sus amplios conocimientos en la estructura de la hipérbole, de la mitología, pero sobre todo como una retratista perfecta del síntoma cotidiano reflejado en todas las escenas y personajes que tuvo a su paso durante la recepción del virrey Marqués de Villena, cosa que ocurrió el día 28 de agosto de 1640, ocasión en la que no faltaron ni las máscaras, toros y cañas, esos festejos que describió doña María con mi pluma, o mi cuidado / mal erudito pero bien guiado. Con las fiestas del 27 de noviembre siguiente se puede entender que pudo presentarse la aprobación del propio virrey para celebrarla, lo cual debe haber sido motivo de preparativos específicos para repetir el disfrute que la sociedad y todos los actores que protagonizaron el festejo se dispusieran a cumplir una vez más con el proceso que la costumbre tenía establecido por entonces. Ya veremos en su momento la forma en que ocurrió todo aquello.

   Por lo tanto, al leer la poesía barroca en la cual está inserta la obra de Estrada Medinilla, hay que tener en la mente la arquitectura de Santa Prisca de Taxco, Santa Rosa de Querétaro, el Altar de los Reyes de la Catedral de México, para impregnarse de ese espíritu y así, poder sentir y vibrar con el espíritu de la poesía. Ya lo apuntaba Estrada Medinilla: 

En tan célebre día

fuera civilidad o cobardía

que quedara figura

de la más vestal ninfa la clausura

y si tal entendieras

presumo que aun tú misma la rompieras

el hipérbole más ponderativo.

y aunque el verlas te inquiete

mayores fiestas México promete:

Máscaras, toros, cañas

que puedan celebrarse en las Españas. 

(. . . . . . . . . .) 

LAVS DEO

CONTINUARÁ.


[1] José Francisco Coello Ugalde: Relaciones taurinas en la Nueva España, provincias y extramuros. Las más curiosas e inéditas 1519-1835. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1988. 293 p. facs. (Separata del boletín, segunda época, 2). Además: Antología Nº 2: “Lo que fue y Lo que es del toreo en México. Ensayo histórico sobre el pulso de una fiesta con casi cinco siglos de vida entre nosotros”. 194 p. “En búsqueda de lo que no está perdido. Relaciones taurinas novohispanas de la sorpresa a los nuevos hallazgos”, p. 59-69.

[2] José Francisco Coello Ugalde: Novísima grandeza de la tauromaquia mexicana (Desde el siglo XVI hasta nuestros días). Madrid, Anex, S.A., España-México, Editorial “Campo Bravo”, 1999. 204 p. Ils, retrs., facs., p. 31-33.

[3] La Maestra Dalia Hernández Reyes, que pertenece al SEMINARIO DE CULTURA LITERARIA NOVOHISPANA IIB-UNAM, me comenta haber localizado dicho documento, mismo que se encuentra trabajando en su aspecto crítico. Tal información me fue proporcionada en el mes de septiembre de 2006. Más adelante incluyo una transcripción modernizada del mismo.

[4] La recepción del Duque de Escalona y Marqués de Villena fue excepcional, por la suma aristocracia del nuevo Virrey, y por ser el primero que traía el privilegio de entrar “bajo palio”. Costó a la ciudad $40,000 y comprendió “comedias, mitotes, saraos, máscara, castillos, arco triunfal, y ocho toros”; y la propia Doña María escribió en octavas su otra “Reseña de las Corridas de Toros y Juegos de Cañas” que veremos más adelante.

[5] Aquí, María de Estrada Medinilla puede contarle a “Una religiosa monja prima suya”, del mundo, del siglo y todo su carácter profano, del que no goza aquella otra, quien únicamente pudo enterarse de los acontecimientos gracias al texto con que le describió el boato maravilloso que tuvo ante sus ojos.

[6] Francisco de la Maza: LA MITOLOGÍA CLÁSICA EN EL ARTE COLONIAL DE MÉXICO. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1968. 251 p. Ils., facs. (Estudios y fuentes del arte en México, XXIV)., p. 172. Nos dice el autor que en ciertas ocasiones se permitía a las monjas ver la procesión (de las fiestas), y como apunta con gracia Juan José de Zúñiga en su Cristalino, argentado mar de Gracia, que es un apartado del gran volumen: El segundo quince de enero de la Corte Mexicana que a la canonización de San Juan de la Cruz celebró la Provincia de San Alberto de México, impreso por Bernardo de Hogal en 1730.

   Las azoteas –de ambos conventos: Santa Catalina y la Encarnación- no sólo estaban galanamente enriquecidas de vistosas banderas, también de vivientes racionales preseas, porque, in honorem tanti festi, el P. Provincial, con los garbos de su genio, les concedió licencia a todas las señoras religiosas, niñas y criadas, para que pudiesen subir a las azoteas, y aunque los hábitos, uniformes y religiosos, no admiten otro adorno y aliño para su gala, era muy de notar los quitasoles o sombrillas con que las señoras se defendían del sol, por la elevada proceridad de sus conventos… las de la Encarnación subieron muy gustosas y regocijadas y desde allí arrojaron una primavera de flores naturales con muchos panes de plata, que subían brillando por los aires y aún otras piezas de mejor gusto, por ser de varios dulces…

[7] Ocasiones como las de la entrada de un virrey se convirtieron en verdaderas ceremonias no solo oficiales. También la iglesia tenía su parte, y desde luego, la participación del pueblo se integraba perfectamente a semejantes conmemoraciones.

[8] De guardar e infante, por ser prenda con que podían ocultar su estado las mujeres embarazadas. Especie de tontillo redondo, muy hueco, hecho de alambres con cintas, que se ponían las mujeres en la cintura debajo de la basquiña.

[9] Viento que corre entre el euro y el bóreas, según la división de los antiguos.

[10] Grupo de caballeros montados que realizan diversas formaciones, perfectamente armonizadas.

[11] Natural de Troya. Perteneciente a esta ciudad de Asia antigua.

[12] Corre agosto, y durante ese mes, es común que en la ciudad de México se desaten tremendos aguaceros.

[13] Perteneciente o relativo a la diosa Vesta. Dícese de las doncellas romanas consagradas a la diosa Vesta.

[14] Diosas de las aguas y los bosques.

[15] Clausura: encerramiento de las mujeres consagradas a los dioses paganos y enclaustrados.

[16] Figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla. Se ha usado también como masculino. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.

[17] Conforme a las especificaciones de catalogación de la Biblioteca “The University of Texas al Austin”: Gz / 972.02 / V65 Viage de Tierra y Mar… México: Imp. Bernard Calderón. 1640. Apud Muriel: op. Cit., p. 124-125.

[18] Coello Ugalde: Relaciones taurinas…, op. Cit., p. 31-42. Además: María de Estrada Medinilla: “The University of Texas al Austin”: Gz / 972.02 / V65 Viage de Tierra y Mar… México: Imp. Bernard Calderón. 1640. Y: Cirstóbal Gutiérrez de Medina: Viaje del virrey Marqués de Villena. Introducción y notas de don Manuel Romero de Terreros, C. de las Reales Academias Española, de la Historia, y de Bellas Artes de San Fernando. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Historia, Imprenta Universitaria, 1947. XI – 88 p. Ils., fots., facs.

El título completo de esta obra es: VIAGE DE / TIERRA, Y / MAR, FELIZ POR MAR, / Y TIERRA, QVE HIZO / El Excellentissimo Señor / Marqves De Villena Mi / Señor, Yendo por Virrey, y Capitan / General de la Nueua Efpaña en la flota que embió fu / Mageftad efte año de mil y feifcientos y cuarenta, fiendo / General Della Roque Centeno, y Ordoñez: Fu / Almirante Iuan de Campos. / ✝ / Dirigido a / DON IOSEPH LOPEZ / Pacheco, Conde de San / Tifteuan de Gormaz mi feñor / Con Licencia / Del Excellentissimo Señor / Virrey delta Nueua Efpaña / Impreffo en MEXICO: En la Imprenta de Iuan Ruyz / Año de 1640.

[19] Josefina Muriel: Cultura femenina novohispana. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1982.545 p. Ils., retrs., cuadros. (Serie de Historia Novohispana, 30), p. 124-125.

[20] Op. Cit., p. 512. Cfr. José Mariano Beristáin de Souza: Biblioteca hispano americana septentrional; o catálogo y noticias de los literatos que o nacidos o educados, o florecientes en la América Septentrional Española, han dado a luz algún escrito, o lo han dejado preparado para la prensa, 1521-1850, 3 vols. 2ª. Ed., publicada por el presbítero bachiller Fortino Hipólito Vera, Amecameca, Tip. Del Colegio Católico, 1833., T. I., p. 482.

[21] Planchet, Regis (seud.): El robo de los bienes de la iglesia, ruina de los pueblos. 2ª edición, México, Editorial Polis, 1939. Véase: “Robo y destrucción por Juárez, Carranza, Obregón y Calles, de las bibliotecas de los conventos, sus archivos, manuscritos, pinturas, esculturas y demás tesoros artísticos. Mutilación de las joyas arquitectónicas de la nación. E.E.U.U. elogiando la obra civilizadora de los misioneros españoles”, p. 599-605.

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