EDITORIAL.

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 

Sr. Alberto Bailleres

Sr. Xavier Sordo Madaleno

Coempresarios de la Plaza de Toros “México”

   Me permito distraerlos unos momentos, en el entendido de sus múltiples ocupaciones. Sin embargo, es necesario que tengan conocimiento del lamentable balance arrojado en los primeros 22 festejos que han organizado; 12 novilladas y 10 corridas de toros, en el lapso que va del 11 de septiembre al 12 de diciembre del 2016.

   Sobre los festejos destinados a incentivar la parte juvenil, a los aficionados nos queda claro que no hubo un resultado favorable, a pesar de todos los esfuerzos y de que al final, en precipitado como comprometido cierre, no vimos señales de una figura en potencia, ni la de un novillero con posibilidades de atractivo o “arrastre” popular. Esa circunstancia, en cualquier negocio enciende los focos rojos, pero sobre todo señala las profundas debilidades que ha representado el desdén que existe hacia las nuevas generaciones, donde debe fortalecerse la presencia de escuelas, maestros, pero sobre todo condiciones para que los muchachos se desarrollen en tientas o en otras plazas del país. Aspectos de esta dimensión no pueden abandonarse y en todo caso lo recomendable es abonarlo y estimularlo con objeto de que los prospectos se convenzan o convenzan a partir de sus posibilidades. De igual forma si se concluye que no están preparados para tamaña aventura, es mejor tomar una dura decisión, pero a tiempo.

   Como sabrán, las entradas fueron pobres, precarias, con lo que el resultado o balance de las mismas apunta a pérdidas significativas.

novillos-zacatepec

Los novillos de Zacatepec, probablemente lo mejor de la temporada “chica” en 2016.

Disponible en internet enero 14, 2017 en: http://ntrzacatecas.com/temas/novillos-de-zacatepec/

   El ganado en lo general, justo en presentación y juego, sin nada notable. Esto también es de tomarse en cuenta habiendo de por medio dos factores: novilladas con y sin picadores, lo que marca diferencias notables en el desarrollo de la lidia. De ahí que los ganaderos –así lo esperamos-, hayan tomado cartas en el asunto para corregir las posibles impurezas que se presentaron de acuerdo a sus propósitos como criadores de toros de lidia. Notamos exceso de nobleza pero no bravura (salvo el encierro de Zacatepec, del que era un gusto verles embestir como lo hicieron, lamentablemente con el saldo de aquel novillo que terminó rompiéndose el pitón desde la pala y que, como todo parecía indicar, iba a ser otros de los que habrían puesto en alto, como sucedió, la divisa de tan emblemática como no recurrente ganadería). Es más, me atrevo a comentar en forma personal, que la mejor y única nota de dicha temporada fue el encierro que envió en su momento los señores Alejandro, Mariano, Juan Pablo y Bernardo Muñoz, herederos de una familia entregada a esto.

   Retomo el hilo conductor subrayando que al notar exceso de nobleza pero no bravura, por tanto conviene que se establezcan las diferencias entre uno y otro factor con objeto de no confundirnos, evitando con ello errores de percepción. Para ello conviene detenerme un momento luego de haber ubicado unas notas escritas por el recordado Renato Leduc, quien escribió las mismas allá por 1966. Dice el autor de Historia de lo inmediato:

(…)¿En qué consiste o debe consistir la bravura? El diccionario de la Real Academia la define así: “Fiereza de los brutos. Esfuerzo o valentía de las personas…”. Y luego remacha esta mala definición así: “Bravo, valiente, esforzado, bueno, excelente. Hablando de animales, fiero, feroz…”. Decimos que la definición es mala y véase por qué:

   No hay razón para que la bravura sea una cosa en el hombre y otra cosa en el toro, sobre todo si se tiene en cuenta que el hombres es también un animal y a veces incluso más animal y más bruto que el toro. Va para dos años, don Álvaro Domecq que indudablemente sabe más de toros que las momias de la Academia en una conferencia que dio en el Casino Español insistió y recalcó que una cosa es la fiereza y la ferocidad y otra cosa es la bravura en los toros. Dijo también: “La estampida es clásica del animal salvaje –o feroz-“. Y aludiendo a ciertas reses que había que matar a tiros porque no había manera de arrancarlos del monte explica: “estos toros eran feroces pero quizá no bravos ya que NO HABÍA MANERA DE HACERLOS ACUDIR AL ENGAÑO.

Y sigue Leduc con este otro apunte:

(…) Pero para evitar discusiones, en el caliche tauromáquico existe un adjetivo inventado no sabemos si por Pauiro o Pepe-Hillo: “Boyante” aplicable al toro que se deja lidiar sin mayores dificultades; adjetivo que el diccionario de la Real ha acogido con la siguiente definición: “Boyante –Dícese del toro que da juego fácil”. Y otra cosa: Se puede –hombre o animal- ser muy valiente en unos casos y muy cobarde en otros: Mi general Yocupicio se enfrentaba a tiros él solo contra un batallón pero que no le dijeran que subiera a un avión porque hasta popó se hacía.[1]

CONTINUARÁ, si ustedes lo permiten.


[1] El Sol de México, Sección B, del 15 de diciembre de 1965, p. 6.

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